A la maestra-poeta que enseñaba

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Con conchas y con pájaros                                                                      

La gravedad y la aritmética

 

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Una niña del campo

Parte a la escuela pobre

De las zonas rurales.

 

Al llegar a la escuela

La niña grácil

Y hábil

Observa a su maestra

Que enseña con las aves

Y con las conchas cuenta

Narra las aritméticas

Y les muestra los árboles

Apunta a las abejas

Y al quinde que se sienta

Sin moverse en el aire

Burlando gravedades

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<La ley de la manzana>

Les dice con voz calma

Y la sonrisa llana.

<¿De la manzana?>

Se inquietan los muchachos,

Y miran asombrados

A la joven maestra

Tan sencilla y brillante

 

<Si> dice ella y les cuenta

Esa antigua leyenda:

De Newton bajo el árbol

Do cae la manzana

Dizque en plena nariz

De un golpe que la afea.

 

Esa es la gravedad,

Que atrae a todo cuerpo

¿A todo cuerpo seño?

Dice la muchachada

Aleteando cual aves

Todo cuerpo, mis niños:

Y ella señala al aire:

 

Arriba no es arriba

Los cuerpos giran, laten

Y mirando al espacio:

Hasta ayer se creía

Que la tierra era quieta

Que todo era dispuesto

Alrededor de aquella

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¿Cómo dice, maestra?

Y a aquel que rechistara

Muy seria la maestra

Vuelve su mano al cielo

Se iba para el fuego

Directo hacia la hoguera,

Sino se retractaba

 

¡Que terrible, maestra!

Miran el rostro noble

Ahora encendido

Y tierno

Cual si fuera manzana

Que al punto éste se ha vuelto

Sereno y grave

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Tal parece una anciana

Que guarda en sus edades

En su frente

En sus ojos

Algo enorme que entrega

Suave cual fuera el aire

Sencillo cual un silbo

A los niños que abren

Su mente

Su mirada

Su oído

Su inquietante

Ansia por aprender

Y aunque saben

Que su maestra sabe

 

Temen por ella

Aquellos

Pues

Quien sabe

Quien sabe

Saldrá otro

Que agravie

El saber que en los aires

Recoge su maestra

Sutil cual fueran

Aves

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Ella describe rápido

La belleza en el aire

De la ley gravitante

Aquella a quien aman

Temen

Como ella también teme

Por dentro

Muy silente

Al notar

Como aquellos

Saberes inquietantes

La agitan cual temblor

Al recordar que antes

A Galileo Galilei

Lo hicieron que reniegue

Del sol que ya era un eje

Y no cual los obispos

Decían que era estática

Centro del universo

Lo cual sostenían severos

Inquisidores necios

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Pero también les llega

Como en un aire leve

La voluntad severa

La dulzura que al ojo

Del cerebro

La ciencia

Vuelvenla inquebrantable

 

Los tiempos han cambiado

Niños

Y hay que cambiar:

Ahora el espacio

El tiempo

El saber y las ciencias

Todo es transparentado

No hay lugar donde no haya

Eterno movimiento

Energía se llama

Todo lo que se mueve

Y aquesta gravedad

Es una de sus leyes

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Y la niña en sus ojos

Grandes cual fueran astros

La mira y se le nota

Que está cual encantada

El amor que ella siente

Es fruto de que el viento

Le ha llevado la idea

Enorme

Bella

Cierta

Que se ha clavado dentro

Y ya no podrá olvidarla.

 

Recordará ese día

Allí frente a las aves

Al vuelo de aquel quinde

A la flor

A los aires

El grupo de su escuela

Le será inolvidable

 

Y el rostro de la joven

Maestra de caudales

Cuando aquella envejezca

Tampoco podrá olvidarlo.

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Bajo el pelo de nieves

De la maestra de antaño

Su piel

Reseca por los años

Mirará aquellos ojos

Donde nunca anduvieron

Y nunca traspasaron

Los tiempos

Las edades

 

Siempre le serán jóvenes

Aunque ahora las hojas

De los tiempos pasados

Mirándose unos a otros

Se encuentren asombrados

 

Aquella vieja, antigua,

Leyenda de manzanas

De Newton,

Gravedades

Se quedará brillando

En su tierna mirada

Atravesará su vida

Cuando vuelva a enseñarla

 

Así aquella maestra

Antigua joven

De aquellas mocedades

Que sin tener un aula

Sola con sus muchachos

Frente a la tierna

Añeja

Naturaleza entera

Usará sus bondades

Les mostrará a sus niños

La ciencia

Sus verdades

Sin saberlo

Pues nunca

Pensó

Más que enseñarlas

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Creará otra maestra

Que volverá a enseñarlas

A otros niños y niñas

Cual en una espiral

<las ciencias mis muchachos

Son bellas, son poemas,

Que hay que saber guardarlos

Abrirlos cual un cofre

Cuando el saber requiera

Se vuelva necesario

El volver a enseñarlas

Antonio Guerrero