Yunda a un año de gestión urbana farandulera

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o cómo hacer de Quito

una ciudad más caótica, injusta

y cada vez más “grande” que alguna vez…

 

Nos decían cuando estudiábamos Arquitectura en la ex gloriosa UCE, a fines de los 70 e inicios de los 80, que una buena máxima a seguir en el campo del diseño, era aquella proclamada por el archiconocido suizo francés Le Corbusier, arquitecto, urbanista y pintor: LA CASA ES UNA MÁQUINA PARA HABITAR. Aquello como paradigma de un racionalismo constructivo, capitalista e industrial exacerbado, en búsqueda cada vez de mayor ganancia a costa del ocupante de la casa: la familia y el ser humano. Parafraseando ese criterio maximalista y funcionalista, propio del período post Segunda Guerra mundial que hoy, en siglo de “cambios sociales y climáticos”, resulta cada vez más una realidad cruel y una triste cotidianidad: LA CIUDAD CONTEMPORÁNEA SE HA CONVERTIDO EN UNA FRÍA Y MECÁNICA MÁQUINA COLECTIVA PARA HABITAR…

Mas, nuestra observación y conciencia reciente en esta “máquina para habitar” llamada hoy Quito Metropolitano, es que se ha convertido en una verdadera MÁQUINA MÁGICA PARA HACER DINERO; todo a partir del control de su gobierno, apropiación y expolio del territorio rural, comercio y de la especulación en la ocupación e intensidad del uso del suelo. Todo ello con la exclusión de la mayoría, de los servicios esenciales y de la segregación en sus condiciones de habitabilidad o “calidad de vida urbana”.

Resulta patética entonces, la especulación inmobiliaria y financiera incesante y permanente emprendida por sus más blanquecinas élites, quienes cada cinco años aspiran a cómo dé lugar, en tomarse la alcaldía de Quito y dirigir sus “políticas urbanas” en función de su propio interés capitalista, jamás del pretendido “progreso” y “bien estar”, de la hoy nunca franciscana, “novia del cielo” o peor de la ya no aldeana y colonial “carita de dios”.

Para ello, ha sido común que las élites más conservadoras y pseudo-hispanistas del Quito blanqueado, intentar cooptar su Alcaldía durante décadas por las buenas o por las malas y, hasta en ocasiones a través de las tretas y los artilugios más infames… Ninguno como aquel que sucedió hace casi ya un año, cuando la crisis y colapso de la gestión municipal, de uno de sus hijos blan-Quitos predilectos de la derecha hacendaria bien remozada: Mauricio Rodas Espinel,  el que a su vez literalmente “arranchó” el trono municipal, a otra tendencia perniciosa en la capitalina y libertaria “Luz de América”: la masonería “bicentenarista” y “aca-endémica”.

Yunda a un año de gestión urbana

En efecto, a Mauricio Rodas le correspondió apropiarse casi a dentelladas del inútil, anti-técnico, insostenible e innecesario pero millonario y mil veces publicitado proyecto Metro Quito que nosotros llamaremos Metro Estafa; todo esto a costa del grupo progresista, izquierdoso y masón, liderado por Augusto Barrera y sus muchachos académicos “flacsonianos”, que durante la gestión de Rodas, huyeron en diáspora y aparente desbandada…

Entonces, para retomar el hilo del negocio millonario de la Alcaldía Metropolitana de Quito y los colosales intereses de las élites especuladoras, en una ciudad cada vez más caótica y apta al narco lavado y a la burbuja inmobiliaria, fuimos testigos de cómo se inventaron entre gallos y medianoche una veintena de “candidatos distractores” en una contienda definida previamente, con un ganador de su más absoluta premeditación y alevosía. Todo para cumplir con el sainete previamente definido por las élites constructoras, modernizadoras y judío especuladoras de esta ciudad. Entonces,  desfilaron por la pasarela electoral: ex estrategas de fútbol provinciano; locutores de partidos en direct-TV; generales jubilados vencedores de ninguna batalla, ni rural peor urbana; paladines anticorrupción descendientes de próceres libertarios; nuevas y maquilladas “mamas luchas” del Sur, esta vez con tonos color verdeflex,  etc. etc. etc.  Más, en medio de tantas estrellas escondidas para ocupar el legendario “sillón de Jamil Mahuad”,  una figura artística, médica, mágica, cómica, “shownómana” y musical, sobresalía nítidamente…

Erase un niño provinciano, por más señas tunka waneño, -sin que él mismo lo supiera-, pegado a una larga nariz de trafasías radio faranduleras y obscuras artes “frecuenciales”, desde su más tierna y romántica juventud “san roqueña”. Dado su talante y sus artes escénicas archi-re-conocidas en el mundo politiquero verde flex, ahora podría fungir de acompañante en el insólito giro a la derecha neoliberal wayaka del Presidente de la República Lenin Moreno Garcés. En efecto, tal galeno sin quirófano a una larga nariz pegada, no podía ser nadie más que el inefable radio difusor canela Jorge Yunda, quien prevalido de su casi ningún 20 % de la votación fraudulenta, ascendería entre gallos y medianoche al trono de “burgo maestre” de Quito, cantando sus más tiernas baladas… Total, “burdo maese” de la capital de los ecuatorianos, con la actual escasez de condes Jijón y Camaños, podría ser a estas alturas cualquier buen cristiano sin Plan, Propuesta, ni ideología, pero eso sí con una gran ambición de hacer millones: todo aquello había sido  ya elevado,  a la máxima potencia de sinvergüencería, ineptitud y corrupción, por su hoy “esfumado” antecesor: Mauricio Rodas Espinel.

Una vez resuelta, por decisión de la cofradía del señor del gran poder en Quito la elección de nuevo Alcalde, sería necesario poner en escenario y para neutralizar cualquier crítica y denuncia de fraude electoral a un artista consumado, usando plagiados covers de canciones  argentinas y españolas. Cooptando a unos pocos incautos animalistas defensores de mascotas extraviadas, ambientalistas defensores de la tala de árboles de parterres centrales; peatones en extinción; ciclistas traidores de sus precarias ciclo-vías y un largo etcétera de yundistas de último momento… Acabarían entonces con visión de-género, con la elección de la Reinita de algún Rey de Quito y plagiando el más pueril lema “trumpero” y gringo patriotero, lanzaron su consigna: MAKE QUITO GREAT AGAIN

Yunda a un año de gestión urbana

Así, el nativo chagra tunkawaneño, -sin ninguna conciencia de aquel patronímico-, quedaría  “talqueado”, perfumado y edulcorado para las clases medias y altas del Quito “blan-Quito”, aquel de “buenas familias” y apellidos de origen hispano, que podía estar tan indispuesta con la llegada al sillón de Durán Ballén de cualquier ignorante “indígena arribista”. Además, debía contarse con un vicealcalde camuflado, pero perteneciente a un social cretinismo reencauchado, para estar acorde con el giro neoliberal cuántico de su vecino en Carondelet.

De otra parte, la mediocridad del nuevo alcalde, podría superarse contratando refuerzos de conocidísimos y blanqueados “ascensores” especialistas en esto y lo otro: la movilidad aérea, terrestre y subterránea; el transporte a diesel, gasolina y a pilas eléctricas; la gerencia de metro-estafas insostenibles y carentes de estaciones de energía eléctrica; el aprovechamiento de toneladas de basura sin opción de reciclaje; la estética y adopción de mascotas callejeras y, en especial, de la atlética correría sobre un Quito superpoblado pero alguna vez “autónomo”; en fin, de un Quito cada vez más grande y superpoblado de lo que fue alguna vez…

Posteriormente se definirían con semejantes “ascensores técnicos” y entre ruidosos bombos y platillos, durante “Quituneados jolgorios”  bendecidos por la Banda Municipal, los muy técnicos y espectaculares EJES DE ACCIÓN MUNICIPAL para la planificación, especulación y “gentrificación urbana” venidera; todo para poner otra vez en funcionamiento a la Máquina de hacer dinero llamada Quito, durante el período 2019 2024. Y, para rimar fielmente con la nariz de Pinocho, los EJES DE ACCIÓN, vendrían sintetizados en número de 8.

Los observaremos brevemente uno a uno y uno por uno a continuación:

  1. La espectacular obra magna de Repavimentación de los baches de Quito que bombardeó Mauricio Rodas, por atender su estafa millonaria entre 2014 – 2019.
  2. Echar a correr al Corredor Metropolitano de un Quito deprimido, para con notable rapidez “repoblar” a Quito, eso sí, en donde mejor convenga a su capital “lavandero” inmobiliario y financiero.
  3. Culminar y poner a funcionar una inútil e insostenible Metro estafa de 20 kms., en una ciudad longitudinal de más de 60 kms., que aún subsidiado costaría para el usuario, ocho veces lo que un Trole.
  4. Terminar de aniquilar al río Machángara para intentar dar vida y electricidad al neonato Metro Q, aún sin fuentes de energía definidas, para satisfacer su voraz funcionamiento.
  5. Re-negociar y/o construir más UPC, al más puro estilo del recordado “menestro” José Serrano, para dar más seguridad ciudadana y/o comisiones a sus “seguros” constructores.
  6. Dar algo de circo, diversión y karaoke al pueblo de Quito, ya sin toros ni reinitas, pero ahora con caravanas de artistas conexas al sistema radial familiar “canelazo”, ahora llamadas Quitunes.
  7. Instalar y/o obtener comisiones a partir de 78 cámaras que filmen y registren el incremento de la delincuencia y la violencia, en la ciudad con mayor miseria y desempleo en el Ecuador contemporáneo, y finalmente:
  8. Recuperar La Marín, para ver si ante el inminente colapso del paso del Metro bajo el patrimonial y anciano Centro Histórico, esta pudiese convertirse en una ruta alterna elevada que dé respiración humo a humo y “boca a boca”, a algún monstruo urbano que sin que seamos el profeta Nosfregamus, parece convertirse en un grave peligro por venir…

Diego Velasco Andrade

Arquitecto urbanista, UCE.

Estudios de Diplomado, Maestría y Doctorado, en la Escuela Politécnica de Mons y la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica

Investigador y especialista en Semiótica y Antropología urbana y cultural.

Escritor, miembro del Colectivo Kitu Milenario.

Profesor de la Universidad Central del Ecuador y Miembro de las Comunidades Epistémicas de las Universidades Central y Católica de Cuenca.
Diego Velasco Andrade