Un nuevo año lectivo con menos calidad educativa

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Por: *Andrés Quishpe, *Isabel Vargas, *Klever Hidalgo  

El Ministerio de Educación en el mes de marzo emitió el acuerdo Nro. MINEDUC-2022-00010-A donde se norma el Plan de Estudios para el Nivel de Educación General Básica; Plan de Estudios para Bachillerato y las Especificaciones del Plan de Estudios para Bachillerato Técnico. Mediante este acuerdo ministerial se reduce la carga horaria en todos los niveles y subniveles educativos (inicial, básica, bachillerato), afectando los contenidos – destrezas en todas las asignaturas y poniendo, entredicho la calidad educativa. Por ejemplo, en Educación General Básica Elemental y Media se reduce 6 periodos pedagógicos de asignaturas fundamentales como Matemática, Lengua y Literatura, Ciencias Naturales y Estudios sociales, además 2 períodos de Educación Física, 1 de Proyectos Escolares y 1 de Desarrollo Humano. Por su parte, en EGB Superior (8vo, 9no y 1mo) se restan 3 períodos semanales de Educación Física, 2 de inglés y 3 de Proyectos Escolares. En el caso de 1ro y 2do de bachillerato se disminuye a la semana 2 períodos de Matemática, 1 de Física, 1 de Historia, 2 de Lengua y 1 de Inglés.

Si analizamos este recorte por semanas, meses y en durante el año lectivo vamos a encontrar los siguientes resultados: en los subniveles de preparatoria de Educación General Básica (EGB) elemental; EGB media; EGB superior tienen un perjuicio para los estudiantes de 10 horas pedagógicas semanales menos, 40 mensuales menos y 360 horas anuales menos; equivalente a una pérdida de 10 semanas en el año lectivo. Mientras que, los estudiantes del subnivel de bachillerato en sus años primero y segundo asumen un perjuicio de 8 horas pedagógicas semanales menos, 32 horas mensuales menos y 288 horas anuales menos; equivalente a una pérdida de 7 semanas anuales; finalmente, los estudiantes de los años primero y segundo del subnivel de bachillerato técnico ven reducidas 5 horas pedagógicas semanales, 20 horas semanales menos y 180 horas anuales menos; equivalente a 4 semanas.

 

Esta reducción el Ministerio de Educación la encubre bajo el nombre de “horas o actividades complementarias”. Pero si revisamos solo el Currículo de Educación General Básica establecido en el acuerdo MinEduc-ME-2016-00020-A, se establecía una carga horaria de 35 horas en el Plan de Estudios para el nivel del Educación General Básica, hoy este mismo nivel cuenta con 25 horas según el acuerdo MINEDUC-MINEDUC-2022-00010-A esta realidad se repite en todos los niveles y subniveles de educación inicial, básica y bachillerato.

No se entiende cómo, en un momento crítico como el actual, donde organismos como la UNESCO señalan una profundización en el deterioro en la capacidad de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de leer, escribir y realizar operaciones matemáticas, luego de que las escuelas estuvieron dos años cerradas a causa de la COVID- 19, el Gobierno en lugar de tomar medidas para generar un proceso de fortalecimiento y retroalimentación en el proceso de enseñanza y aprendizaje insista en disminuir las horas y los contenidos de asignaturas importantes. A esta realidad se suma que hay una mínima inversión en la infraestructura escolar con apenas USD 135 millones de los USD 495 millones que de acuerdo al Plan Anual de Inversión correspondía invertir razón por la cual varios planteles se encuentran en mal estado y sin los docentes suficientes al inicio del año lectivo en el régimen sierra y amazonia.

La decisión adoptada por el denominado “Gobierno del Encuentro”, no es técnica, menos pedagógica. Responde a su política neoliberal de recortar recursos al área social, para lo cual en educación procede a recortar horas académicas y así frenar la contratación de docentes suficientes, afectando al derecho de acceder a una educación de calidad y calidez y sobrecargando de actividades a los docentes. Desde la Unión Nacional de Educadores se exige la derogatoria del acuerdo ministerial 00010-A y el presupuesto necesario para educación. Esto como parte[1]

de recuperar la pedagogización del Sistema Nacional Educativo, el cual ha tenido, como uno de sus signos de identidad en los últimos años, la profusa incorporación de tareas de tipo administrativo y burocrático al trabajo [2]

de los directivos y docentes. Uno de los efectos perversos ha sido la despedagogización de la educación, la alteración del rol de los docentes que ha debilitado sus funciones de formadores.

¿Por qué es necesario recuperar la pedagogización del Sistema Nacional Educativo?

La priorización de la pedagogía en el sistema educativo demanda colocar al aprendizaje y a la relación docente-estudiante en el centro de las preocupaciones. Esta prioridad ―que debería ser natural― constituye un imperativo para el mejoramiento de la calidad educativa. El cambio involucra en primer lugar a los docentes, pero se extiende también al personal directivo y a la institución como conjunto. Toda decisión y estructura debe precisar colocarse al servicio de los aprendizajes, al mejoramiento de roles de docentes y estudiantes, al óptimo uso de recursos educativos y tiempos.

La pedagogización del sistema, obliga también a que la política pública educativa sea pensada desde el aprendizaje y no desde la administración o el control. Los requerimientos administrativos, deben ser los mínimos indispensables y merecer siempre ―para que tengan sentido― procesamiento y retroalimentación.

Bajo estas necesidades de recuperar la pedagogización del sistema, se aprobó el Art. 117 de la actual LOEI que establece 25 periodos pedagógicos que es el tiempo que el docente comparte con sus estudiantes al interior del aula. El país debe conocer que los 25 periodos pedagógicos, no significa trabajar menos a este tiempo, por el contrario, es necesario sumar los cinco periodos de acompañamiento educativo (los dos suman 20 horas reloj), además, 10 horas de actividades dentro de la institución y diez más que se pueden cumplir dentro o fuera de la institución como señala el Art. 117 y que el Ministerio de Educación también lo está descontextualizando mediante varias disposiciones.

¿Dónde quedó el enfrentar una posible crisis en los aprendizajes?

Como señalamos líneas arriba varios organismos internacionales y estudios científicos demuestran que, en el mundo, se ha registrado un deterioro en la capacidad de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes para leer, escribir y realizar operaciones matemáticas. En Ecuador, seis de cada diez estudiantes afirman que están aprendiendo menos desde el inicio de la emergencia. (UNICEF 2021). Sin embargo, el Ministerio de Educación, reduce precisamente horas en áreas claves del currículo como Matemáticas, Lenguaje, Literatura y Estudios Sociales…

A nivel global, también se evidenció que, durante el cierre de las escuelas y a causa de la falta de interacciones diarias entre compañeros y la reducción de la movilidad, los niños/as y jóvenes perdieron su forma física y su salud mental se ha visto afectada. En Ecuador, cuatro de cada diez adolescentes afirman haberse sentido angustiados o muy tensionados. (UNICEF 2021) y el Ministerio de Educación reduce horas de Educación Física.

El cierre de escuelas y centros de desarrollo infantil también impactó en la alimentación de los niños/as, en especial de los más pequeños y en condiciones de vulnerabilidad. Asimismo, los niños y niñas están más expuestos a la violencia, al abuso y al trabajo infantil. (UNICEF 2021). Los docentes y la Unión Nacional de Educadores defendemos el tiempo pedagógico con nuestros estudiantes porque en medio del A, B, C de la matemática, de la historia, juegos, literatura e investigación, abordamos también temas relacionados a la salud mental, prevención de tipos de violencia o tópicos de nutrición con nuestros estudiantes ya que no estamos frente a robots o frente a utensilios vacíos donde hay que depositar ideas.

La reapertura de las escuelas se supone que se constituía un paso importante para garantizar el derecho a una educación de calidad y calidez; para evitar una crisis de aprendizaje y una afectación aún mayor del bienestar e interés superior de niños/as. Pero con las políticas públicas de Mineduc se hace todo lo contrario.

El Gobierno hace gala ante la opinión pública de que iniciamos un segundo año lectivo en el régimen Sierra y Amazonía con la reapertura total en las aulas. Pero olvida de que dicha reapertura, también demanda la habilitación de laboratorios, bibliotecas, centros de prácticas, patios y canchas en buen estado, ya que es donde el docente conoce a sus estudiantes y su evolución académica de manera objetiva, y donde el niño, niña, joven puede socializar bajo el espacio educativo y eso necesita de recursos, tiempo y docentes suficientes.

A esta realidad hay que sumar los resultados de las diversas pruebas internacionales de educación en las que ha participado el Ecuador y donde los resultados no son alentadores en lo relacionado a lectura, escritura, matemáticas y ciencias naturales. En estas evaluaciones, cuando sus resultados son publicados, la mirada siempre ha sido dirigida a cuestionar la labor docente, sin tomar en cuenta la elaboración y ejecución de las políticas públicas que son las que, en el fondo, regentan el sistema educativo. Una vez más desde el escritorio ministerial se vuelve a definir la carga horaria, actividades y contenidos. Pero al momento de evaluar el docente volverá a ser responsable de los bajos resultados y de la pésima calidad, obviando que en este nuevo año escolar mediante un acuerdo ministerial se ejecuta un golpe al proceso de enseñanza-aprendizaje de la escuela pública.

Para el Gobierno es más fácil reducir las horas académicas y, en otros casos, aumentar las horas de trabajo administrativo a los docentes, esta última realidad se expresa en el número de aulas, actividades burocráticas que los profesores debemos desarrollar luego de las horas de clase. Sobre todo, los docentes de bachillerato, donde existen casos de profesores que pasan los 15 cursos bajo su responsabilidad.

Salud mental de estudiantes y docentes, condición fundamental para lograr un buen clima escolar

Estas medidas también están provocando sobrecarga de actividades en los docentes lo que afecta de manera particular su salud mental, condición necesaria para lograr un buen clima escolar; es decir, un relacionamiento que sustente el proceso de enseñanza y aprendizaje, más aún en época de postpandemia. El Gobierno no entiende que, contar con docentes con un fuerte sentido de empatía y que reciban formación en servicio, de lo cual nada se dice en los acuerdos ministeriales, es esencial para facilitar momentos de relajamiento y de tranquilidad, incluso anteponiéndolos a los procesos de “transmisión” de conocimientos o de llenar papeles.

Según varios organismos de salud, el denominado “malestar docente”, compuesto entre otros aspectos por altos niveles de estrés y enfermedades profesionales que se presentan como un problema de salud colectiva, afecta al Magisterio. Este malestar debe ser eliminado para que el profesional de la educación cuente con condiciones adecuadas para desarrollar su trabajo, pues un docente alegre, tranquilo y equilibrado será factor fundamental para generar escuelas promotoras de salud lo que, a su vez, potenciará el aprendizaje del alumnado. Esto no se genera con vigilancia, control y sobrecarga laboral que, por un lado, recorta el tiempo de clase y, por otro, aumenta las actividades administrativas sin objetivos claros. La autoridad educativa, al parecer, desconoce que la interdisciplinaridad no se genera por decreto o solo con proyectos, sino y principalmente por una praxis pedagógica pertinente y oportuna.

La emisión del acuerdo ministerial 00010, vuelve a ser una expresión de quienes piensan que la educación se cambia por decreto, sin tomar en cuenta que las condiciones sociales deben también ser cambiadas. Por ejemplo, reduciendo el sobretrabajo de docentes y estudiantes; garantizando el acceso y cobertura de servicios básicos con calidad; promoviendo desde la escuela el consumo de alimentos sanos y nutritivos, culturalmente adecuados y en atención a las particularidades etarias, de salud y de género que los docentes abordamos con nuestros estudiantes, eso en la práctica es parte de la interdisciplinaridad y se verá afectado con las “innovaciones”, por cierto, curiosas, del MinEduc.

 

Frente a la improvisación y la política neoliberal en educación existe una alternativa y propuesta del Magisterio.  

 

  1. La Unión Nacional de Educadores a propósito de este debate insiste en la necesidad de contar por lo menos con mínimas garantías para que los docentes desarrollen sus labores, donde la salud sea vista como un componente de las políticas educativas. Este es un paso fundamental para lograr cambios y una educación de calidad y calidez. Es por eso que expresa su preocupación, malestar y desacuerdo con el acuerdo ministerial 00010 y exige su derogación.

 

  1. A la par de esta exigencia el gremio del Magisterio ha lanzado una convocatoria al conjunto de actores Sistema Educativo Nacional, Academia, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, padres, madres, federaciones de estudiantes para levantar un debate que permita proponer una visión innovadora y con varias alternativas en la educación que permita orientarla a la transformación social, priorizando el desarrollo integral de los estudiantes, basada en principios generales que constituyan los fundamentos filosóficos, pedagógicos y curriculares que sustenten, definan y oriente las decisiones y actividades del Sistema. Algunos de los ejes a debatir de manera urgente y que están señalados a manera de propuesta son: desarrollo integral de la persona; propuesta pedagógica; calidad; y, gestión educativa.

Desarrollo integral de la persona: constituye el objetivo fundamental del proceso de enseñanza-aprendizaje dentro del Sistema Educativo Ecuatoriano y se basa en los intereses del estudiante con una posición activa del aprendizaje. El desarrollo integral de la persona propone a la educación como un proceso social en el que el rol del estudiante es protagónico e involucra un accionar consciente y crítico en la toma de decisiones; mientras que el docente orienta, media y guía el proceso de enseñanza, sin perder de vista el fortalecimiento del liderazgo pedagógico de los directivos en la gestión de las instituciones educativas. Parte de este tópico es entender que, en las aulas y el currículo, es necesario recuperar componentes sujetos a la integralidad, solidaridad, educación ética; y, desarrollo biopsicosocial.

Propuesta pedagógica: se enmarca en las características de flexibilidad y contextualización, lo cual le permite a la institución educativa contar con un plan de estudios acorde a las necesidades y realidades en las que se desenvuelven los estudiantes con base en un currículo nacional referencial, propiciando el desarrollo de actividades, estrategias o proyectos enfocadas en la innovación educativa, con pertinencia cultural y en franca relación con el desarrollo profesional de los bachilleres. Es decir, una educación guiada y sustentada bajo la flexibilidad, contextualización, innovación educativa y pertinencia.

Educación de calidad: se centra en el desarrollo humano integral que garantiza una vida digna con igualdad de oportunidades, considerando las circunstancias, características y condiciones de todos los miembros de la sociedad. Además, debe garantizar la universalidad en su acceso, permanencia, titulación y cobertura. Debe considerar el desarrollo profesional del docente como factor clave y central del proceso educativo; y, la gestión del Sistema Nacional de Educación debe basarse en evidencias para tomar decisiones que respondan a la realidad y necesidades educativas. La calidad de la educación debe tener siempre presente componentes como: universalidad, acceso, cobertura, salud, permanencia; y, desarrollo profesional. Pero también: enfoque de derechos, interculturalidad, etnoeducación, género, equidad e inclusión; educación ambiental; acceso a la información, incorporación de las TIC, (pensar en lo tecnológico como un derecho social es también clave para la innovación educativa).

Gestión educativa: se refiere al modelo con el que se debe implementar el Sistema, así como a las prácticas institucionales que procuran que todos los estudiantes logren los resultados de aprendizaje esperados. Asimismo, garantiza que los docentes cumplan con el proceso de enseñanza, en trabajo coordinado con el personal de apoyo a la enseñanza, así como las entidades e instituciones públicas y privadas que aportan a la concreción al derecho a la educación; donde la autonomía pedagógica y administrativa, la corresponsabilidad de todos los actores de la sociedad educadora, vinculación con la comunidad; y, la interinstitucionalidad, no sean solo enunciados.

 

Referencia:

Domínguez, Luis Manuel Martínez. «La responsabilidad social corporativa en las instituciones educativas.» Estudios sobre educación, 2014: 169-191.

Educación, Ministerio de. Ministerio de Educación. 2009. https://educacion.gob.ec/amie/.

Educativo, Subsecretaría de Desarrollo Profesional. «Línea Estratégica: Carrera Profesional y Formación del Talento Humano Educativo.» Técnico , 2020.

Isch Edgar, Zambrano Angela. «Educación y salud, derechos indisolubles.» En Aprendamos a Educar , de Colectivo Aprendamos a Educar, 87-106. Quito : Opción , 2021.

Mundo, BBC. . Viernes de Abril de 2020. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america- latina-52375867.

Quishpe , Andrés Victor. «Covid -19 y Educación: realidades, lecciones y alternativas.» En Experiencias educativas innovadoras y pandemia, de Colectivo Aprendamos a Educar, 107-128. Quito: Opción, 2021.

Torres, Rosa Maria . «Otra educación.» Otra Educación. jueves de enero de 2022. https://otra-educacion.blogspot.com/2019/12/el-ecuador-en-las-pruebas.html (último acceso: martes de agosto de 2022).

UNICEF. Los niños no pueden seguir sin ir a la escuela, afirma UNICEF. 9 de Febrero de 2021. https://www.unicef.org/ecuador/comunicados-prensa/los-ni%C3%B1os-no-pueden-seguir-sin-ir-la-escuela-afirma-unicef (último acceso: 13 de septiembre de 2021).

[1] *Andrés Quishpe es profesor y Coordinador Nacional de UNE

*Isabel Vargas es maestra en bachillerato nocturno y Presidenta Nacional de UNE

*Klever Hidalgo es profesor de una institución rural y Presidente de UNE Pichincha

 

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