Un ministro nervioso y apurado

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Patricio Donoso, Ministro de Trabajo del régimen de Guillermo Lasso, está empeñado en expedir cuanto antes una serie de medidas en contra de los trabajadores. Su proyecto insignia se denomina Creando Oportunidades, que coincide con las siglas de su partido CREO (Creando Oportunidades).

El apuro le viene del Fondo Monetario Internacional que desde el régimen de Lenín Moreno exige reformas laborales, tributarias y sociales para achicar al Estado y dar más privilegios a los de siempre. Hay que buscar también alguna forma adicional de encontrar dinero y “honrar” la temible deuda externa contraída durante la administración de Rafael Correa.

Donoso tampoco ha podido disimular su fobia contra los trabajadores y los indígenas.

Patricio está muy lejos de sentir la auténtica esencia del pueblo trabajador. Su biografía le ubica como empresario, constructor, ejecutivo de grandes empresas como la desaparecida fábrica de textiles La Internacional, incluso fue dirigente de los gremios agroindustriales. Su larga navegación política le ubica con diferentes partidos y personajes de la derecha y de la extrema derecha como la de los hermanos Noboa Bejarano, a los cuales sirvió nada menos como responsable del Consejo Nacional de Modernización, el nefasto organismo creado por Sixto Durán Ballén y Alberto Dahik, en el intento de implantar el modelo  neoliberal en el Ecuador. Antes de unirse a CREO fue candidato a la Asamblea por los socialcristianos.

El gobierno de Guillermo Lasso se propone expedir esta ley llamada Creando Oportunidades y a la cabeza del grupo operativo está Donoso que en cada rueda de prensa anuncia algún artículo, aunque nadie conoce el proyecto de ley completo.

Una de las intenciones es generar plazas de empleo modificando los sistemas de contratación, los días de trabajo e imponiendo nuevas modalidades de afiliación al IESS, o sea despedir para después contratar. Su discurso de querer ayudar a los jóvenes obreros, que ganarán menos y en horarios dispersos, para que estudien, es francamente una tomadura del pelo.

Qué quiere conseguir Donoso con disminuir las utilidades a las llamadas “cargas familiares”?  No está clara la intención pero desde luego tiene el más absoluto rechazo de las organizaciones populares y sindicales.

Inesperadamente y para incrementar el suspenso sobre esta ley, el presidente Guillermo Lasso dice que contendrá temas de hidrocarburos, minerales, energía, telecomunicaciones, obra pública, con el objetivo de conseguir recursos externos, la cual, de entrada se irá al tacho porque una ley no puede tratar tan diversos temas.

Como se puede colegir, el país no ve factible que esta ley aumente el empleo, establezca un clima laboral favorable, combata la informalidad, disminuya las brechas de género y de discriminación laboral, lo cual ha irritado al presidente Lasso, que ha amenazado al país con convocar a una Consulta Popular.

Seguramente Lasso cree que puede reeditar el triunfo popular en la última Consulta donde se desmontó la pesada máquina correista e inició un proceso de combate a la corrupción del mismo gobierno. Los tiempos son distintos y ninguna propuesta del actual régimen convence al pueblo, por lo que se espera una derrota contundente. Por ello los dirigentes populares han contestado que esperan que Lasso convoque a la Consulta, y le retan que pregunte si hay acuerdo en el alza de los combustibles, en el alza de los pasajes, en la inflación que comienza a aparecer, en el afán de achicar el Estado como efectivamente lo viene haciendo, en demorar la aplicación de la ley de educación intercultural.

Es fácil predecir que el capital político que dice haber ganado caerá el momento que expida leyes antipopulares o convoque a consultas perdidas de antemano.

Marco Villarruel
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