¿Subida del pasaje a $0,35?

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¿Subida del pasaje a $0,35?

El alcalde de Quito, Jorge Yunda, ha lanzado un globo de ensayo al plantear una posible subida del precio del pasaje urbano a $0,35. Basa su pretendida propuesta en la constante subida del precio del diésel, combustible utilizado por los buses de la ciudad. Al parecer, Yunda sería la punta de lanza del gobierno de Lenin Moreno para esta “EMBESTIDA DEMENCIAL” contra el pueblo quiteño, propuesta totalmente injustificada, por el Estado de calamidad económica en que se debate gran parte de la población, producto no solamente de la crisis económica generalizada, sino como uno de los efectos de la pandemia del Covid, pésima mente administrada por el actual gobierno.

 

El burgomaestre no tiene buenos antecedentes, en el gobierno de su aliado Rafael Correa, él es uno de los monopolizadores de las frecuencias de radio y televisión (al igual que el mexicano fantasma González), para lo cual en algún momento tendrá que rendir cuentas a la justicia. Igualmente, en por lo menos 3 departamentos del municipio existen actos de corrupción, con “ejecutivos” que fueron puestos por Yunda.

 

Recordemos, cuando se inició la disputa entre Correa y Moreno, Yunda declaraba en tono por demás ingenuo e inocente, que él era como el hijo que se encontraba totalmente desorientado luego del “divorcio de sus padres”, no sabía si irse con su papá o con su mamá…(??)… ¿quién era el papá?, ¿quién la mamá? claro, este ingenuo personaje, ¡trabaja con los dos, pues es AMBIDEXTRO!…

 

La comercialización de los combustibles está privatizada, de acuerdo con lo que disponen la Constitución de la República (artículo 314) y la Ley de Hidrocarburos, “es facultad del Estado regular los precios y las tarifas de los servicios públicos, como es el transporte y la comercialización de los derivados de los hidrocarburos”. Esta actividad no es delegable al sector privado, porque al ser ellas quienes adquieran los combustibles en el extranjero y, sean ellas mismas las que vendan y pongan el precio en el país, se convierten en juez y parte. A través de los decretos ejecutivos 1154 y 1158, decretos ilegales, se delegó esta función al sector privado al incluir en la reforma:

“PRIMERA: El Ministerio de Energía y Recursos Naturales No Renovables autorizará a la iniciativa privada la libre importación de combustibles que se comercializan en el país, así como, de nuevos combustibles de igual o mayor calidad …”

Lo peor es que ni en la Constitución de la República como tampoco en la Ley de Hidrocarburos se dispone que la comercialización de los derivados de los hidrocarburos se definirá en función de precios del mercado.

 

En otras palabras, la subida del precio de los combustibles está lista, por eso desde junio del presente año el costo del diésel ha estado subiendo $0.05 centavos cada mes, sin razón alguna.  Decimos, sin razón alguna, pues el precio del crudo se ha mantenido estable, con precios que han estado fluctuando entre $35 y $40 el barril, mientras la gasolina super y extra ya están a valores internacionales.

 

Actualmente, el diésel está costando alrededor de 1.25 dólares el galón, es decir, ha subido $0.25 centavos a lo que costaba antes de la pandemia, dicho de otra manera, se aprovecharon de la pandemia para, en forma por demás indolente, subir su precio.

 

¿Hasta cuándo va a subir el precio del diésel?

 

Probablemente continuará la subida de $0.05 centavos mensuales hasta igualarse con el precio del mercado internacional.

 

Los vehículos que transportan carga pesada, están en un grave dilema, como podemos colegir, el precio del diésel ha subido un 25% y ellos van a comenzar a exigir la subida de todo lo que transportan. Evidentemente, los buses de servicio urbano, también tienen este dilema y es por eso que Yunda lanza su “globo de ensayo” para asumir el precio de los pasajes.

 

Al privatizar la comercialización, toda la estructura de transporte, almacenamiento y comercialización del estado la manejará las empresas privadas, llámese centros de almacenamiento poliductos, etc. En realidad, como dice diario Expreso, se trataría de un DUOPOLIO, en donde 2 TRANSNACIONALES manejarían este suculento negocio que vende anualmente cerca de $3.000 millones, y los trabajadores de lo que antes era la filial Petrocomercial, hoy denominado gerencia de comercialización, quedarían como simple espectadores, que suponemos estarán en la mira de los que están en la actualidad realizando la fusión entre Petroecuador y Petroamazonas.

 

Esto último no es nuevo, ya que Correa, cuando privatizó la extracción petrolera en la gran mayoría de los campos petroleros de la región amazónica, a sus trabajadores los convirtieron en empleados al servicio de esas transnacionales o quedaron simplemente como meros espectadores.

 

Rafael Correa dio también los primeros pasos en torno a la degeneración de la comercialización interna, pues tercerizó la comercialización de los combustibles en las estaciones de servicio, así, el dueño de una estación de servicio ya no podía comprar directamente a Petroecuador el combustible, sino que tenía que comprarla a las tercerizadoras, que son empresas extranjeras, las cuales a su vez la adquirían en la estatal. Más tarde, privatizó las estaciones de servicio de Petroecuador, una venta que debe investigarse ya que el precio fue a precios de gallina con peste de covid 19.

 

Ahora, Moreno continúa la obra de su maestro, con la privatización (proceso que está en curso) de la Refinería de Esmeraldas, donde esos capitales foráneos van a “invertir” $2.400 millones (¿de cuánto será el diezmo?, ¿240 millones?). Los “nuevos” combustibles generados allí se venderán en nuestro país a precios de mercado internacional, es decir con un alza considerable. Entonces, ¿quién devuelve una cifra similar?, es decir los $2.369 millones “ya invertidos”, con sobreprecios escandalosos que no han servido para maldita la cosa, pues esa refinería no funciona y de paso generan combustibles que son un verdadero veneno para el ambiente.

 

Entonces, el problema del diésel no es solamente su precio sino también su calidad. Así, el que se vende en la amazonia, el diésel 2, que antes se lo utilizaba únicamente para fines industriales, y ahora se generaliza a los vehículos pesados, tiene entre 5.000 PPM y 7.000 PPM de azufre, dicho de otra forma entre 500 y 700 veces más contaminante que lo permitido, de acuerdo a la norma euro 5 (que dispone 10 ppm), lo que ha dado lugar a la protesta del gremio de automotores así como   de los dueños de esos vehículos pesados que van y vienen desde la región amazónica, pues les han subido el precio, les entregan un combustible de mala calidad que genera inconvenientes en los motores y para remate son un verdadero veneno para el medio ambiente.

 

La gasolina no se queda atrás pues tienen 20 años de atraso (según diario El Universo), con respecto a la calidad de nuestros países vecinos Perú y Colombia, es una de las peores en América latina, su calidad apenas llegaría a Euro 2 (el diésel es euro 1). En Europa actualmente se utiliza el estándar euro 6 y preparan ya el euro 7.

 

Recuerde, Rafael Correa en el 2015 bajó 2 octanos a las gasolinas, decisión ratificada luego por su sucesor Moreno en el 2017, así, la súper bajó de 92 a 90 octanos y la extra de 87 a 85. Esa fue una forma hipócrita de subir el precio de los combustibles, ya que el usuario tiene que pagar más galones por menos kilómetros por galón, a más del daño mecánico en el automotor.

 

Para finalizar, ¿Aceptaremos los ciudadanos esta subida de los pasajes que pretende Yunda, en contubernio con la mayoría de los concejales y el gobierno de Moreno?

¿Aceptaremos los ecuatorianos el que Moreno nos castigue poniendo el precio de los combustibles al mismo nivel que en los mercados internacionales?

 

Yunda y Moreno: ¡no jueguen con fuego!

Mariano Santos
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