Sangre nueva, ideas viejas

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El columnista Walter Spurrier nos acaba de refrescar la memoria. Él dice que la vertiente de donde provienen los ministros y altos funcionarios del régimen de Lasso es una especie de fundación-escuela o comúnmente llamada “tanque de pensamiento”.

Se llama Fundación Ecuador Libre https://www.ecuadorlibre.org/nosotros  que funciona en las elegantes y espaciosas oficinas de propiedad de Guillermo Lasso en uno de los más altos rascacielos de Guayaquil.

Spurrier, y no la oposición, nos recuerda que Pablo Arosemena (hasta hace poco el Supermán del puerto por sus apariciones circenses en los operativos policiales contra en los casos de sicariato), es ahora ministro de Finanzas donde, ahora sí lo hará, entregará los fondos a salud y educación ya que “sí hay dinero en caja”, ha dicho, en franca contradicción con el obediente Simón Cueva, que prefirió irse a la casa antes de postrarse ante la Fundación y el Fondo Monetario Internacional.

Fundación Ecuador Libre

Está el refinado Guillermo Avellán, gerente del Banco Central que alterna con sus altas funciones en la Fundación.

Consta también Francisco Briones, nuevo director del SRI, pero al mismo tiempo es Director del Plan de Gobierno de la Fundación Ecuador Libre.

Y de manera destacada aunque no esté en las altas esferas del gobierno, está Fernando Coronel que figura como vicepresidente de la Fundación y vicepresidente Banca Empresas y Cadena de Valor en el Banco de Guayaquil. A quién será leal? Al país?, O al banco?

En el cuadro de honor también consta el publicista Carlos Andrés Vera, el mimado Juan Carlos Holguín, y dos hijos del banquero-presidente.  El asesor y terrorista mediático Diego Ordóñez, tiene aquí un puesto de honor.

El caso se destaca porque nos estamos dando cuenta que la Fundación es la proveedora de cuadros directivos del Estado y es fabricante de las ideas y posturas ideológicas públicas de Lasso. La última que salió es la supresión de los exámenes de ingreso que estaban monitoreadas por el Senacyt. No hay que olvidar que en campaña Lasso ofreció cerrar el Senacyt. No pudo, y ahora de golpe y porrazo, regresa a una situación proclive a la corrupción y a la mediocridad especialmente en el sector de las universidades privadas.

Esto no significa que Lasso deje de decir tonterías mayúsculas como las que dijo en el Uruguay, o al acusar a los indígenas de estar financiados por los narcotraficantes. La Fundación no logra prepararle al presidente para que debata en la Asamblea y que deje de depender tanto de las empresas publicitarias y de los asesores internacionales de comunicación política.

A veces da gana de creerle a Xavier Lasso, el hermano, cuando declara que  con oportunidad de una reunión familiar le dijo a Guillermo, hace más de quince años: – Hermano, ante todo, lo que debes hacer es prepararte.

Guillermo le expulsó de la oficina y hace 15 años que no se hablan.

Marco Villarruel
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