Repensemos el ingreso a la Educación Superior

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Repensemos el ingreso a la Educación Superior

Cada semestre es una verdadera odisea para todo bachiller el ingreso a la Universidad. Para los estudiantes incluso termina en una mezcla de sentimientos encontrados, entre felicidad y amargura, realización y fracaso.

Para poder analizar y ejercer una propuesta hay que ir al trasfondo del problema, a su raíz y estructura.

La educación básica y bachillerato, y en especial la pública, en nuestro país tiene una particularidad y es que su calidad es heterogenea; es decir, la calidad en educación que reciben en las zonas urbanas no es igual al que reciben en zonas rurales, ni urbano-marginales. De hecho, la educación que reciben en la región sierra no es igual al de la región costa, amazónica e insular. Lo que provoca que no exista una igualdad de oportunidades para lograr un ingreso a la universidad.

Desde el lado de la oferta académica, la capacidad instalada que tienen las instituciones de educación superior (IES) no lograr captar la demanda existente.

Desde el otro lado, vemos que existe una demanda excesivamente alta, sobre todo en carreras tradicionales como medicina, enfermería, derecho, etc.

Para lograr una adecuada propuesta es necesario analizar algunos datos relevantes, sobre el sistema de admisión que en este momento está vigente.

En el Ecuador se gradúan 300,000 estudiantes que período, de los cuales no todos rinden el examen de acceso a la educación superior (EAES), por diversos motivos. En promedio cada período se inscribe entre 250,000 y 280,000 estudiantes para rendir el EAES.

Ahora bien, vamos a tomar en cuenta el último proceso de admisión EAES marzo 2021 para analizar algunas estadísticas:

  1. 184,000 estudiantes se inscribieron y rindieron el EAES
  2. 94,000 cupos fueron ofertados por las IES de los cuales 91% son públicas
  3. El 50% estudiantes que rindieron el EAES obtuvieron una nota superior a 700 puntos sobre 1000
  4. El 10% estudiantes que rindieron el EAES obtuvieron una nota entre 800 y 900 puntos sobre 1000
  5. El 5% estudiantes que rindieron el EAES obtuvieron una nota superior a 900 puntos sobre 1000

Lo que nos lleva a suponer que la calidad en la educación media no está acorde con la educación superior, puesto que apenas 9,200 estudiantes logran sacar más de 900 puntos.

Cabe la siguiente pregunta, ¿por qué si a penas el 9% de estudiantes obtienen más de 900 puntos del total de cupos ofertados por las IES, existe inconvenientes en la asignación de los mismos? El principal motivo se da por excesiva demanda en carreras tradicionales. Para poner como ejemplo el 10% de estudiantes que rinden el EAES quieren estudiar medicina, pero apenas el 5% obtiene más de 900 puntos. En el caso de medicina de la Universidad Central, existe 200 cupos por semestre que oferta esta IES, sin embargo, existen 9000 estudiantes postulando al mismo. Es decir, esta IES cubre solamente el 2,2% de la demanda. Por lo tanto, muchos de los estudiantes que no logran un cupo en medicina, terminan aceptando un cupo en otra carrera solo por no perder un cupo en la universidad o terminan en créditos educativos para estudiar en IES privadas.

Esto implica que muchos estudiantes acepten cupos en carreras que no quieren y por lo tanto les quitan un cupo a estudiantes que si desean estudiar esas carreras pero que obtuvieron menos puntaje.

A esto debemos sumar otro dato muy relevante, que cada semestre 23,000 estudiantes desertan en sus estudios en los primeros años de la carrera. Los principales motivos son: situación económica y malestar con la carrera a la que fue asignado(a).

El gobierno ha planteado reformas a la LOES, la misma que busca el libre ingreso. La pregunta es en qué condiciones se da este libre ingreso.

Desde espacios académicos y organizaciones sociales se ha establecido algunas observaciones y propuestas para la educación.

  1. Se debe reformar la educación media para que sus conocimientos estén acorde a sus carreras universitarias. Al igual que su calidad, se debe procurar una educación más justa y equitativa en todos los sectores.
  2. Se debe mantener un Sistema Nacional de Evaluación y Admisión (SNEA), el mismo que garantice, calidad, pertinencia, equidad de oportunidades y exigencia académica. Esta prueba debe ser aptitudinal (razonamiento matemático, verbal, lógico y cultural) como requisito para rendir el examen de ingreso en cada una de las IES. Para ello es importante establecer puntajes de corte por cada carrera y universidad. Por poner un ejemplo: si un estudiante quiere estudiar medicina y por lo tanto se inscribe en la Universidad Central para rendir el examen de ingreso, debe tener como requisito mínimo 970 puntos en el SNEA. De esa forma limitas la demanda y promueves la exigencia académica.
  3. Los parámetros para la conformación del SNEA debe estar dado por: 65% récord académico de la educación secundaria y 35% de la prueba aptitudinal. Conservando de igual forma los puntos adicionales a los estudiantes que se encuentran situación de vulneración. Con ello garantizas equidad.
  4. Cada IES debe llevar a cabo su proceso de admisión. Es decir, cada IES toma su propio examen de ingreso, el mismo que debe estar acorde a los conocimientos del bachillerato, tomando en cuenta el punto 2.
  5. El gobierno debe promover la educación tecnológica y técnica, a través de la empleabilidad de aquellos profesionales de forma digna y sostenible.
  6. El gobierno debe garantizar el presupuesto a la educación que permita cumplir con las políticas de desarrollo.
  7. Las IES deben en la medida aumentar su oferta académica para que más estudiantes logren ingresar a la carrera que desean.

Alrededor de 7,000 millones de dólares se pierden en evasión tributaria según la CEPAL, por lo tanto, exhortamos al gobierno a realizar una presión fiscal eficiente que le permita gestionar los recursos suficientes para cumplir sus propuestas de campaña, pero sobre todo que le permita establecer políticas reales de desarrollo.

La educación es eje fundamental en el desarrollo de los pueblos, así como fundamental la responsabilidad que tenemos todas y todos en el cumplimiento de nuestros derechos y obligaciones.