Rechazar las posiciones criminales de Trump contra Venezuela.

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Rechazar las posiciones criminales de Trump

Iniciamos con una sustancial pregunta: ¿Los pueblos del mundo, la humanidad progresista, aceptarían de manera razonable la existencia de un país por grande y poderoso que sea, un presidente multimillonario estúpido o equilibrado, un régimen político de la burguesía que asuma por sí y ante los demás, repetidamente y durante años, la infame tarea de condenar arbitrariamente a un país entero, a su pueblo y juzgarlo de la peor manera, sin tener pruebas, evidencias o recursos legales, forzar para que asuma uno u otro comportamiento, que adopte tal o cual forma de vida, bajo la amenaza de que si no lo hace, los rayos y centellas, una lluvia fuego y plomo, de sus armamentos nucleares y sus ejércitos, caerá sobre sus cabezas y sobre las de sus hijos, sin importarles la suerte y el destino de esos seres humanos, en su mayoría pobres, hombres y mujeres trabajadores, campesinos y jornaleros, niños escolares, jóvenes universitarios, maestros, personas de la tercera edad, sanos o enfermos?….

 

Al mismo tiempo, como parte de sus amenazas y perversas acciones, este presidente y su régimen oprobioso han procedido a congelar los activos, ejercer un criminal bloqueo económico, financiero y comercial; el embargo de la producción petrolera, de los fondos de las exportaciones y al mismo tiempo se ha presionado sobre otros países, gobiernos y empresas para impedir que los agraviados compren medicinas, alimentos, insumos para la producción, que garantice la vida de su población……….Qué tal!!.

 

Pues eso mismo y muchísimo más de los que decimos viene sufriendo Venezuela, especialmente desde 2014, como país agredido por las acciones criminales inspiradas por los círculos reaccionarios del poderoso sector industrial y bancario del imperialismo estadounidense, agravada esa situación especialmente a partir del ascenso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos en enero de 2017. Por supuesto que los mayores flagelos del bloqueo y las víctimas directas del asedio imperialista han sufrido los trabajadores, el pueblo sencillo, las mujeres, la juventud.

 

Asumiendo la arrogante postura del cabecilla de la potencia más grande del sistema capitalista mundial, Donald Trump precisamente, ha venido atacando a Venezuela en una abusiva y prepotente escalada desde su investidura, y a través de un régimen oprobioso, una y otra vez ha golpeado a este país sudamericano que – vale la aclaración – no ha sido la única víctima, sino que la administración de la Casa Blanca se ha caracterizado por posiciones de violencia racial, discriminación social, persecución a migrantes, detención, secuestro y enjaulamiento de niños, participación en guerras localizadas, agresiones y amenazas contra países y pueblos como Palestina, Irán, Irak, Siria, Líbano, Libia, Yemen, Paquistán, Afganistán, Corea y otros, que han manifestado variadas y diversas posiciones de resistencia y oposición a las políticas gringas. De este modo Trump y su régimen se han convertido en jefes de orquesta de la reacción internacional, mostrando la verdadera naturaleza de lo que es el imperialismo yanqui.

 

Se ha puesto en escena un perverso y retrógrado guión, que ha producido varios episodios como la designación de Juan Guaidó como “presidente de Venezuela”; el trabajo para lograr uncir a ese desprestigiado carro a varios países que respaldan sin condiciones la política norteamericana, que tiene como principal arista la intervención militar. En esos descenlaces del intervencionismo, en muchas de esas tácticas agonizantes han participado los buitres más agresivos de la política norteamericana, que han desempeñado diversos papeles acolitando al magnate neoyorquino.

 

Tristemente célebres figuras como John Bolton, separado hace poco de su puesto de asesor de seguridad porque se dice que ofreció a Trump una salida rápida en Venezuela con el nombramiento de Guaidó como “presidente”. En el “famoso equipo” de Trump, se cuenta también Elliot Abrams, un antiguo y oficioso político, colaborador en las administraciones republicanas de ultra derecha de Reagan y Bush y un abierto y violento enemigo de Venezuela y de su pueblo.

 

Pero hay más, azuzando, conspirando y asediando contra Venezuela, Cuba, América Latina se halla el vicepresidente Mike Pence, conservador radical, opuesto furibundamente al aborto y a las minorías de orientación sexual; Mike Pompeo, Secretario de Estado, ejecutor de las sucias maniobras yanquis en Medio Oriente y del estrangulamiento del país llanero, para forzar una salida violenta a la situación política; Marco Rubio, senador republicano por Florida y ferviente partidario de la intervención militar para “acabar el problema”; su mujer Ileane Ros – Lehtinen, una cubana anticastrista y reaccionaria que ha sido una de las piezas claves en el golpe de Bolivia al lado de las fuerzas reaccionarias y derechistas. Igualmente el fiscal general William Barr que acusa sin ninguna evidencia legal o pruebas que el régimen venezolano ayuda a la disidencia de las FARC para que tomen la frontera común Venezuela – Colombia para el tráfico de drogas, cuando es sabido que esa frontera está ya tomada desde hace tiempo por bandas criminales, paramilitares y mercenarios preparados por Israel y los propios Estados Unidos

 

Precisamente, con esta burda acusación, que no tiene sustento alguno, ahora Trump y sus “buitres” han decidido ejecutar las maniobras militares de gran escala en el Caribe Occidental desplegando miles de soldados de la infantería, los cuerpos de la marina, fuerza aérea y guardia costera, sus acorazados y sus buques de guerra en las costas de Venezuela, para amenazar e intentar rendir con esa amenaza al pueblo venezolano y a su régimen político, justo cuando la pandemia del Covid19 ha hecho de los Estados Unidos el eje fundamental de la emergencia sanitaria que requiere de los más íntegros recursos para enfrentarla y que según muchos analistas, esta provocación bélica tendría el propósito de desviar la atención de los propios norteamericanos respecto de la forma irresponsable como la administración Trump – Pence la ha enfrentado.

 

Además es conocido que el principal corredor del narcotráfico hacia Estados Unidos está en las costas del Pacífico, en la ruta marítima Colombia – Guatemala, en donde tiene su asiento el conocido Álvaro Uribe y su discípulo Iván Duque; además hay que saber las repetidas denuncias sobre la participación de la DEA de Colombia en esos negocios sucios. Y otra pregunta: ¿quién controla las fronteras de ingreso de los Estados Unidos, en las cuales los agentes de seguridad se ensañan con los escuálidos migrantes, las mujeres y los niños, mientras toneladas de drogas ingresan al mercado de consumo gringo?……..

 

Trump en sus discursos ataca al socialismo y al comunismo endilgando la pobreza, la tiranía y los males del pueblo a este sistema social y político. Pero los revolucionarios debemos conocer que esas son burdas calumnias del magnate imperialista, pues sabemos que el régimen de Maduro, no es ni mucho menos socialista y comunista; es parte de los llamados gobiernos alternativos del “socialismo del siglo XXI” que no es sino una falsificación del socialismo verdadero, de los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo.

 

Venezuela y su pueblo necesitan el despliegue de una amplia solidaridad que empieza por denunciar y oponerse a las criminales acciones de Trump y del imperialismo en su territorio. Alzar la altiva voz de protesta de los trabajadores y los pueblos para oponerse a las indignantes provocaciones y a una intervención militar abierta que América Latina debe rechazarla.

 

Los principios del derecho internacional, en que se basan las relaciones y la convivencia de los países y naciones, proclaman la no – intervención de un país, por más grande y fuerte que sea, en los asuntos internos de otros países; así como la autodeterminación de los pueblos. Eso significa que los propios trabajadores y el pueblo de Venezuela deben ser quienes decidan sobre los problemas que internamente tienen en su país, sin la intervención o injerencia mucho menos de los imperialistas, que no deben meter sus narices, ni sus manos, ni sus armas en Venezuela. Es el pueblo con su lucha, su dignidad y de manera libre quien es capaz de forjar su futuro, de conquistar con sus manos la emancipación, la libertad!

Oswaldo Palacios
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