Pandemia

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El Papa Francisco regala indulgencias,

los pastores evangélicos saca demonios

se guarecen en sus mansiones.

¿Pandemia? ¡Oportunidad de negocio!

las transnacionales farmacéuticas se frotan las manos,

los políticos trafican con el miedo de la gente,

las agencias de turismo hacen cruceros humanitarios,

los animales se pasean libremente entre los rascacielos,

los humanos los ven detrás de las ventanas

añorando las tardes de zoológico.

Esta crisis sanitaria destruye su vida social

el llámame, no tengo tiempo.

 

¡Quédate en tu casa!

ordena el gobierno a los que no tienen casa.

Los mendigos pueblan las calles,

las prostitutas toman agua de calzón,

los cornudos se dan contra el armario.

En las boutiques se apolilla la ropa de marca

los muertos se abrazan a las veredas

los autos de lujo se mueren de hastío

los padres de familia no saben qué hacer con sus críos,

se han dado cuenta que la escuela no es guardería,

Ya mejores ¡Llevame Dios mío!

 

Mueren familiares, compañeros de trabajo, vecinos, amantes,

a las afueras de los hospitales

pidiendo de favor un hueco en el camposanto.

Perdido el control sobre la propia vida,

exacerbada la angustia de futuro anticipado,

perdida la esperanza, la confianza y la dignidad.

Negado el ataúd, el hospital la medicina.

 

¡Hacemos lo que podemos!

Esta pandemia requieren de los esfuerzos de todos

menos de los ricos que son mis panas

cacarea el Presidente de los baldados mentales.

 

¡Resignación, contención, propaganda!

y más propaganda.

El estado pierde plata al cuidar a estos apestados,

gritan los banqueros y empresarios.

Por decreto y, como política de estado

participaremos de la consternación asociada.

Maldicen su encierro obligado,

extrañan el patio de comidas, el perreo, el supermercado

los moteles y las suites en las tardes de fútbol.

¡Todo estamos implicados en el daño del coronavirus!

por obra y gracia del consumismo y el libre mercado.

 

¡Cuídate! Quiero abrazarte tanto.

Después de que pase esta cuarentena

prometo darte los besos que nunca te he dado.

Coronaremos, coronaremos….

mataremos el virus de esta vida estupidizada,

me escribe al chat la dama que siempre me ha plantillado.

José Villarroel Yanchapaxi
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