Marchas Feministas y los “indignados”

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Millones de mujeres en todo el mundo se han movilizado en el contexto del 8 de marzo, día de la mujer, para conmemorar las luchas obreras feministas, para exigir que se respeten y se cumplan sus derechos y para pedir justicia, seguridad, salud, educación.

Marchas Feministas y los “indignados”

Las protestas llevadas a cabo en contra del machismo, enquistado en la sociedad, ha hecho un gran revuelo, no solo por la masividad de aquellas movilizaciones sino también por la fuerza con que irrumpe en la falsa paz y supuesta tranquilidad en la que vivimos.

Resulta entonces que la indignación no es de quienes protestamos y los motivos por los cuales lo hacemos, sino de aquellos que, viendo desde lejos, sufren por “las formas” en las que nos manifestamos y por paredes, muros y monumentos.

Cuando más crecen las “quejas” sobre lo que se les ha hecho a  estos espacios públicos en las marchas feministas, cuando hay más “me divierte” en las redes sociales sobre las noticias de mujeres protestando, cuando hay más “indignados” sobre las formas en que nosotras nos manifestamos, no solo se expone con más claridad a lo que nos enfrentamos en este sistema machista, misógino y patriarcal caduco, sino también que nos muestra como los movimientos de mujeres, mayoritariamente populares y de izquierda, están creciendo y avanzando en todo el mundo, de que “estamos haciendo ruido”,  que nuestras voces van sumándose en un enorme grito de protesta y que haremos historia.

Ahora hablan de que esas “no son las formas”. Como si los derechos se los pidieran de favor a los que ostentan el poder, como si los cambios a lo largo de la historia se lograron de manera pacífica, como si el voto, el divorcio, el igual salario y otras tantas conquistas no fueran producto de la lucha y la protesta.

Marchas Feministas y los “indignados”

Ahora escuchamos del feminismo de “las mujeres de antes”. Como si ellas hubiesen conseguido todo lo que ahora tenemos agachando la cabeza y sin hacerse escuchar. Como si ellas no hubieran irrumpido de forma violenta en una sociedad machista.

Les ofende y les “indigna” los senos descubiertos, las pintas en las paredes y los monumentos manchados porque no son “las maneras” de protestar y nada dicen de las desaparecidas, mutiladas, quemadas, apuñaladas, golpeadas y asesinadas.

En ese torrente de “indignados” por las “formas de protestar”, están los machistas, los misóginos, los fascistas, los homofóbicos, retrogradas, los religiosos, toda clase de “curuchupas”, pero también, un sinfín de personas disfrazadas de “progres” que dicen no “criticar” a los movimientos feministas, pero si “sus formas”.

El momento que se denigra, se burla, se minimiza, se ataca, se tacha o se señala a todas las mujeres que de diversas formas se manifiestan, no solo que se está apoyando la violencia perpetrada en contra de todas las mujeres sino también que se está naturalizando la misoginia.

Entonces se vuelve normal atacarlas y ver que las atacan por protestar; y además se vuelve más importante criticar y hablar de las formas en que se están manifestando, que discutir y apoyar las causas por las que nos movilizarnos.

Nos siguen matando, nos siguen violando, nos siguen desapareciendo, nos siguen mutilando, nos siguen humillando y maltratando.

No tenemos trabajo, no tenemos seguridad, no tenemos protección, no tenemos justicia, no tenemos educación, no tenemos salud.

No sabemos si volveremos vivas a nuestros hogares, no estamos seguras en las casas, en las escuelas, en las calles, ni en las oficinas.

Somos ultrajadas una y otra vez por el Estado, las Instituciones, la Sociedad.

Esto sí es indignante!!!, todo esto y más sí son motivos reales para ofendernos.

Esto sí debe indignarnos en lo más profundo de nuestro ser, para que la rabia crezca, para que nos movilicemos y gritemos, para que luchemos por un mundo más justo e igualitario.

¡Nos movilizamos y hacemos ruido!!!

Pamela Guillen
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