Malabares del poder

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Muy poco duraron los altos porcentajes de popularidad de Guillermo Lasso. El reconocimiento al plan de vacunación y la esperanza en la reactivación productiva y económica, tal cual fue el discurso oficial, influyó en la inicial valoración positiva a la gestión presidencial.

Los incumplimientos de campaña, el encarecimiento mensualizado de los combustibles y de los artículos de primera necesidad, la gestión improvisada durante la crisis carcelaria, la inseguridad ciudadana, la postura contraria a los derechos laborales en el proyecto de Ley de Oportunidades y las denuncias que lo vinculan con la evasión tributaria son las más importantes causas de la reducción en la popularidad del banquero.

Ese sisma provocó algunos cambios disimulados en el gabinete presidencial, pero además una recalibración del discurso de confrontación contra la Asamblea Nacional acusada de bloqueo e ingobernabilidad, al punto de provocar una nueva crisis política en el cual los poderes ejecutivo y legislativo amagan discontinuamente con activar la muerte cruzada con la cual se disolvería el Parlamento o se destituiría al Presidente y se anticiparían elecciones nacionales.

La desesperación no termina ahí. Lasso ahora alucina con un triunvirato golpista que reúne a sirios y troyanos. El intento maniqueo de abrogarse la distinción populista del salvador de la Patria, le lleva a amontonar a la oposición política en un solo costal. Largas distancias existen entre las disputas elitistas y egocéntricas que sostiene el banquero con su antiguo socio Nebot o con el mismísimo prófugo Correa, frente a las contradicciones de clase que lo confronta al movimiento indígena y popular en el que Leonidas Iza se destaca.

El régimen está usando el mismo libreto correísta del 30 de septiembre y los argumentos tediosos que lo llevaron a Moreno a calificar al levantamiento de Octubre del 2019 como salvaje y anárquico. El fin es victimizarse, la idea de una conspiración articulada es una grosera maniobra de distracción, una cortina de humo, que pretende desmarcarlo de su vinculación en el caso Pandora Papers y su posible separación del cargo presidencial.

Esos malabares del poder son una apuesta arriesgada. No serán suficientes para driblar la crisis, más aún cuando de por medio está la agenda económica del Fondo Monetario Internacional que enfrentará al gobierno de la banca contra el pueblo.

Esa es la principal preocupación en Carondelet: la movilización popular.

Francisco Escandón Guevara
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