Las “siete plagas” del metro faraónico Yunda

publicado en: Opinión | 0

Las “siete plagas” del metro faraónico Yunda y de cómo pueden impedir su funcionamiento en 2020

 

A nivel físico, ambiental y topográfico, por donde atraviesa la mega máquina millonaria del Metro subterráneo de Quito, es decir bajo la meseta en la cual se asienta la ciudad actual, se localizan casi un medio centenar de waykus o quebradas, túneles, canales y flujos de escorrentía provenientes del Pichincha, característica que otorgaron según Andrade Marín, el nombre primordial a Kitu milenario: Kitwa o “tierra entre quebradas”.

En este territorio irregular se edificaron durante siglos, diversas obras hidráulicas físicas y a la vez culturales de diversa factura; túneles, galerías, socavones o allanas entre quebradas y  una variedad de rellenos, desbanques y adaptaciones del relieve, implementadas desde la época Kitu Kara y continuadas en la época incásica hasta que, luego de transcurridas cinco centurias, pudieran maquillar una “imagen urbana” relativamente “plana” de la ciudad de Quito; de factura aparentemente colonial y/o republicana,  a la que visualizamos de modo tangible como de factura reciente, mas nunca observamos de manera intangible, arqueológica subyacente, superpuesta como un verdadero palimpsesto multicultural, de tradición histórica milenaria.

Fundamentalmente, la situación de inestabilidad geomorfológica de Quito se agrava en singular en el denominado “Centro Histórico”, por la presencia tutelar  del volcán activo Pichincha con sus  riesgos de erupción y desfogue a los asentamientos urbanos del pie de monte y a toda la meseta de Quito, con brutal riesgo de deslaves y descenso de lahares en zonas hoy densamente habitadas. A esto suma el cruce por la misma meseta, de uno de los ramales del sistema de fallas de la llamada falla geológica continental caracas guayaquil (Toulkeridis, 2016) la misma que solo de manera reciente, está siendo tímidamente develada y valorada como un riesgo y amenaza patente para toda la población y para el colapso de toda la infraestructura urbana de la ciudad de Quito, además de su impacto en los valles nor- orientales y sur occidentales circundantes.

Los trabajos de casi una década para la construcción a nuestro juicio, de una mega inútil, millonaria y “odebretchiana” obra subterránea llamada METRO Q, propuesta inicialmente por el generalísimo Paco Moncayo y luego iniciada de manera inconsulta por la administración del izquierdoso “médico urbanista” Augusto Barrera (AP); obra retomada en 2014 sin ninguna fiscalización, ni correctivos por el neo derechoso Mauricio Rodas Espinel (SUMA), han constituido un verdadero atentado a la estabilidad del entorno natural y paisaje de la ciudad; en especial para la puesta en valor de su  palimpsesto multicultural: indígena, colonial, republicano y aun neoclásico, el que aún permanece  y subyace intangible en esta zona de asentamiento milenario, hoy llamada Quito.

Sin embargo, el tan bullado misterio de una potencial Metro Estafa a toda la ciudad, podría  irse desvelando y se ve agravada cuando el arribo inesperado, en una misteriosa elección sin representatividad, a la administración de la ya caótica Quito, de otro galeno proveniente esta vez de la farándula radial: el popular humorista y baladista romántico Jorge Yunda, el mismo que sin tampoco establecer ninguna fiscalización, ni chistar alguna  crítica a la obra, sin proponer correctivos a tamaño despropósito técnico de movilidad subterránea en una “ciudad entre quebradas”, se vio obligado a poner en marcha y con desperfectos la mega obra, la misma que por lo menos presenta siete grandes obstáculos para su puesta en funcionamiento, los mismos que a nuestro juicio, la rendirán insostenible en el tiempo hasta poder ser considerada y judicializada como una Macro Estafa para la ciudad y para todos nosotros sus habitantes:

Metro Q

  1. Aún no sabemos que este resuelto definitivamente el tema de su administración operativa, peor aún y sobretodo aquel de la tarifa individual u otras alternativas de subvención que no lo vuelvan inalcanzable para cualquier “ciudadano de a pie”. Su nuevo administrador, vinculado familiarmente a sectores de transportistas privados: Edison Yánez, primero prometió que la obra estaría en funcionamiento entre julio y agosto de 2020; luego a nivel radial declaró que su despegue sería definitivo para noviembre de este mismo año y que su tarifa probable sería de 5 dólares por usuario ¿quizás su arranque coincidirá con las nuevas elecciones presidenciales en enero 2021?

 

  1. Su funcionamiento a nivel energético, es decir de la dotación de energía eléctrica para un sistema permanente, sostenido y de gran demanda, se resolvería solamente con la terminación del poco publicitado y también misterioso Proyecto hidroeléctrico Bindovona, el cual pretendería aprovisionarse de las aguas contaminadas del río perdido de Quito: El Machankara; aguas turbias ya alteradas de curso y caudal, que hicieron colapsar a un puente antiguo, a causa de la construcción de la misma obra del Metro, que formó una verdadera muralla longitudinal a la escorrentía perpendicular que desciende del Pichinchay.

 

  • De la posibilidad lejana de ya estar resuelto el grave problema de los hundimientos en el sector de Turubamba (pampa de lodo) ¿hasta cuándo podría circular libremente un metro subterráneo por ese vulnerable sector del sur de Quito: antiguo lecho lacustre e inestable arnés de galerías mineras de arena, sobre las que nunca se debieron construir conjuntos habitacionales en los años 70 y que hoy lógicamente están en proceso de colapsar, con la tragedia de indemnización y relocalización de centenares de habitantes de bajos recursos?

 

  1. Preguntamos a los hispanos constructores de la alianza ACCIONA & ODEBRECHT, expertos en metros subterráneos en su península si ¿ya está resuelto el tema de las filtraciones y remanentes contaminantes de combustibles, en especial los provenientes de la estación de gasolina ubicada entre Eloy Alfaro y Av. Amazonas? De no ser así, este fallo subterráneo podría constituir una bomba de tiempo ante cualquier eventualidad de uso de algún incauto pirómano desprevenido o de la siempre concreta posibilidad de episodios de incendio causados por la misma lógica de funcionalidad en un metro subterráneo.

 

  1. Las filtraciones del nivel freático en el antiguo lecho lacustre de Añan Kitu : actual Carolina ¿han sido ya resueltas en la casi eterna construcción de la estación de Naciones Unidas y República, o aún sus acuáticos constructores no han terminado de luchar con millones de litros de agua  que han venido impidiendo su construcción desde su inicio?

 

 

  1. En el caso de la “estación de San Francisco”, el colocar en una zona intangible una “Mega estación” de metro subterráneo, constituyó a todas luces un atentando y delito patrimonial que de empezar a funcionar, atraerá diariamente a la plaza y a su entorno, una población aproximada de 30.000 personas diariamente; expulsando para ello a otra población emergente que allí habita o que desempeña labores de venta ambulante (gentrificación urbana).Tal impronta a-histórica, inconsulta y abrupta fue resuelta inicialmente con una “peatonización” forzosa, esto conllevará graves impactos inmediatos y mediatos en el entorno socio cultural, poblacional de carácter popular y va a alterar de manera irreversible, el equilibrio del patrimonio arquitectónico, el paisaje histórico urbano y su rol vital de articulación en toda el área patrimonial del Quito histórico.

 

  1. De otra parte, habrá que prever lo que significará, el haber abierto un túnel diagonal a través del Centro Histórico, desde San Blas y la Plaza del Teatro para luego, -atravesando un área delicada e intangible-, arribar de manera diagonal hasta la Mega Estación de San Francisco. Esto constituye estructuralmente una amenaza actual y futura para el viejo asentamiento en donde se emplaza el llamado “Patrimonio de la Humanidad”, para Quito y para toda su población.

 

Aquello se evidenció de manera dramática en agosto 2018, cuando las viejas estructuras del convento del Carmen Bajo se asentaron debido a los trabajos de la brutal “tuneladora”, generando fisuras de tipo estructural, que no se resuelven con inyecciones de hormigón en arcos y bóvedas coloniales de “cañón corrido”, como fueron tratadas por los maquillistas del IMP, sino que constituyen el “pálido reflejo” de lo que en otras estructuras aleñadas ocurrió o estará ocurriendo ahora, más aún al momento de iniciarse el paso y repaso del Metro Faraónico Yunda, por el KITU UNDERGROUND.

Diego Velasco Andrade

Arquitecto urbanista, UCE.

Estudios de Diplomado, Maestría y Doctorado, en la Escuela Politécnica de Mons y la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica

Investigador y especialista en Semiótica y Antropología urbana y cultural.

Escritor, miembro del Colectivo Kitu Milenario.

Profesor de la Universidad Central del Ecuador y Miembro de las Comunidades Epistémicas de las Universidades Central y Católica de Cuenca.
Diego Velasco Andrade