La necesidad de los DECE: otra razón para defender la Ley Orgánica de Educación Intercultural

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Uno de los temas de interés para los padres de familia es el de la salud física y mental de sus hijos e hijas. Las reformas a la LOEI (Ley Orgánica de Educación Intercultural) que planteó y defiende la UNE se dirigen a la vigencia de derechos fundamentales, considerando la íntima relación entre los derechos a la educación y a la salud.

 

La pandemia, como se sabe, trae grandes problemas de salud mental en todos los integrantes de la comunidad. En el caso educativo, el magisterio requiere realizar un trabajo intenso para prevenir y atender problemas como la angustia, síntomas de preocupación, dificultades para reiniciar las relaciones adecuadas con sus compañeros, entre otras. Pero el o la docente no puede hacerlo solo. Se requiere apoyo especializado y atención a casos significativos.

 

Para ello, se requiere del funcionamiento de los Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE), al que corresponde ser un organismo que brinda apoyo y acompañamiento “mediante la promoción de habilidades para la vida y la prevención de problemáticas sociales, fomenta la convivencia armónica entre los actores de la comunidad educativa y promueve el desarrollo humano integral bajo los principios de la LOEI (MINEDUC, 2016).

 

Se relaciona también con el derecho a la educación de niños, niñas o adolescentes que tengan Necesidades Educativas Específicas y también a quienes tienen discapacidades. Su inclusión debe ser integral. Si el derecho a la educación no se reduce al ingreso a una entidad educativa, en estos casos, es mucho más importante considerar que la educación digna, la educación que vivencia los derechos, requiere otras garantías como la del apoyo especial, en caso de requerirlo.

 

La insuficiencia numérica de profesionales en los DECE, a los que les correspondería dar acompañamiento a 450 estudiantes cada uno, es uno de los aspectos que demuestran que no se está hoy cumpliendo con la razón de ser de los DECE. Un estudio oficial, realizado en 2019, ya señalaba que: “La asignación de estudiantes por cada profesional no es pertinente ni tampoco real pues siempre ésta rebasa lo que establece el modelo…”[1].

 

En el mismo documento se fijan otras graves falencias, que dicen que la situación no debería continuar: el Modelo no se aplica, falta de capacitación específica a profesionales que trabajan en los DECE, la inexistencia de claridad de la función de los DECE en múltiples instituciones, entre otras fallas.

 

En conjunto, estamos ante una situación que debe ser corregida. Si se quiere acompañamiento a los y las estudiantes en el periodo postpandemia, es más necesario. Pero no podemos olvidar que, además de lo señalado, se requiere apoyar en la orientación profesional. En bachillerato, por la falta de esta orientación, se encuentra que no son conocidas adecuadamente las opciones profesionales y por ello se expresa que la mayoría de estudiantes pugna por cupos en pocas carreras que se consideran tradicional. Además, al no tener una orientación profesional, pierden la oportunidad de contar con otros elementos para su selección adecuada de la carrera u ocupación, sea o no universitaria.

 

En la LOEI que el gobierno y la derecha no quieren que se aplique, el trabajo de los DECE se orientará principalmente por el “interés superior de la niñez” como principio, derecho y regla de procedimiento. Esta visión de derechos, permite trabajar, de manera técnica y sin imposiciones, el proyecto de vida integral.

 

Para terminar, podemos decir que los DECE, orientados por las reformas a la LOEI, se convierten en un elemento de gran importancia para generar un buen clima escolar al interior de los establecimientos educativos, lo que a su vez incide favorablemente en el aprendizaje, pero a la vez es una base para una mejor orientación de la vida posterior del estudiantado, cuando el mismo salga de la Unidad educativa correspondiente.

 

Oponerse a la LOEI es tomar una posición en contra de los derechos de niños, niñas y adolescentes. El análisis de cada aspecto de la Ley, así lo demuestra. El magisterio, desde el campo contrario, está luchando por los derechos y por ello gana el apoyo de importantes sectores de padres y madres de familia que tienen información sobre estos aspectos.

[1] Ministerio de Educación y Plan Internacional (2019). Evaluación a la aplicación del Modelo de Funcionamiento de los Departamentos de Consejería Estudiantil del Ministerio de Educación.

 

Por:

Edgar Isch L.

Ángela Zambrano C.

Edgar Isch Lopez