La honestidad es propiedad del pueblo

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Muchas veces hemos escuchado decir a nuestro pueblo: “Soy pobre, pero honrado”, determinando por un lado conformismo ante la difícil situación y, por otro lado, que la honradez, la honestidad es propiedad del pueblo.

En nuestro país el Ecuador, a propósito de la pandemia por el Covid-19, se ha desatado la pandemia de la corrupción con las mascarillas, con fundas para los cadáveres, con el reparto de hospitales y por último, importación de vehículos de lujo con carnés de discapacitados. Un profesional decía: “Indigna trabajar duro para pagar un carro en 5 años, una hipoteca en 25 años y que políticos corruptos en 2 años sean millonarios” y claro que indigna tener esa miseria humana en los estratos del poder. Lenin Moreno y Otto Sonnenholzner tratan de tapar el sol con un dedo y llaman a cultivar valores, cuando los corruptos están ahí. Son los que manejan el refrán “el vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo”, y nos indigna como se comercializa con la salud del pueblo. Nos preguntamos si la corrupción está generalizada en la sociedad ecuatoriana, ¿acaso los pobres somos corruptos, ladrones, pillos, sinvergüenzas? Claro que no, ellos, los ricos, los poderosos, ellos si son corruptos, porque mientras “más tienen, más quieren”, y “nadie amasa una fortuna, sin hacer harina a los demás”.

Los pobres sí somos honrados, honestos, es nuestra concepción de clase, recapitulemos lo que el YouTuber Jag Singh realizó un experimento social en Los Ángeles para identificar quiénes son más honestos: los pobres o los ricos.

Para ello, haciéndose el ciego, se acercó a las personas en la calle y les mostró un billete premiado por $500 y él simulaba no saber nada. Las reacciones de las personas fueron filmadas por cámaras ocultas.

En el experimento, varias personas demostraron honestidad, devolviéndole el billete, mientras que, algunas personas que aparentaban tener más dinero, le robaron el boleto premiado. Singh agradeció la honestidad de los sin hogar, brindándoles $10 a cada uno. “No estoy seguro, pero me parece que la gente pobre tiene moralidad”.

Según Karl Marx “la burguesía es una clase social del régimen capitalista, en la que sus miembros son responsables de la producción, son dueños de su propio negocio y son el opuesto de la clase obrera” y amasan fortunas mediante la explotación, ¡qué más corruptos que ellos!, banqueros fabricando grandes ganancias con los ahorros del pueblo, los grandes empresarios no pagando impuestos, siendo perdonados con sus deudas al Estado, generando ganancias con el sudor y sacrificio de los obreros.

También se dice que el que antes era pobre y ahora se ha enriquecido de la noche a la mañana, nos preguntamos si era pobre, se pertenece a aquellos sectores medios, como lo calificaba muy bien Carlos Marx, “la pequeña burguesía que es una clase intermedia entre el proletariado y la burguesía que. Intenta escalar hacia la burguesía acumulando e incorporando mano de obra, pero padece la competencia desigual del capital económico que la relega a una función económica marginal y la arruina, y corre así el riesgo de proletarizarse”.

La honradez y la honestidad son propiedad del pueblo y de ella somos orgullosos y luchamos contra quienes acaparan y amasan fortunas. Entonces no vengan a decir que aquel niño o joven que roba un pan por necesidad es corrupto.. Ellos, los de arriba, los oportunistas que se pertenecen a la burguesía, ellos sí son corruptos, inmorales.

La honestidad la honradez son atribuciones de una sociedad de justicia, una sociedad diferente, con oportunidades para todos, por ello luchamos por una nueva sociedad más humana, más honesta, desechando a los viles insectos

que medran con el sudor y el trabajo de los pobres. Solo el pueblo es honrado, solo el pueblo salvará al pueblo.