La guerra de los hidrocarburos

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El conflicto en Ucrania tiene algunos aditamentos. Es evidente que, a más de la guerra militar propiamente dicha, existe toda una guerra económica, comercial, etc.

 

Cuando se intenta ir hacia los orígenes de la guerra, se podría especular con los mismos. Una respuesta de su causa sería la ampliación hacia el este de la OTAN, que Rusia considera como línea roja; otra, sería las intenciones de Putin por recuperar una Rusia zarista imperial; pero, lo que si es cierto es que los hidrocarburos, sus mercados, etc., juegan un rol protagónico, como veremos a lo largo del presente artículo, pero que tienen connotaciones económicas, comerciales trascendentales.

gasoducto Rusia

  • Algo de historia.

 

En Eurasia, el gas y el petróleo han venido fluyendo de este a oeste, desde algo más de medio siglo.

En efecto, el descubrimiento de gigantescos yacimientos de gas natural en la antigua URSS, hace más de medio siglo, fue el inicio de un intercambio comercial con Europa, principalmente con Alemania.

 

Fue Nikita Kruschev quien firmó los primeros acuerdos comerciales con Occidente para construir los primeros ductos con los que la Unión Soviética suministraría gas y petróleo a todo el continente, pero, con la oposición de John Kennedy y de los sucesivos presidentes de Estados Unidos. Las tuberías de fabricación alemana fueron la base de muchos gasoductos y oleoductos rusos y europeos. Desde un principio, el vínculo comercial fue controvertido, pero estableció profundos lazos económicos entre los dos países.

 

La entonces Alemania Federal u Occidental suministró tuberías para el oleoducto Druzhba (Oleoducto de la Amistad), el más largo del mundo, que unía la URSS con gran parte de Europa del Este, y que entró en funcionamiento en 1964. Sin embargo, la administración Kennedy, en Estados Unidos, estaba asustada por el crecimiento del sector energético de la Unión Soviética y consiguió imponer, a través de la OTAN, un embargo a las exportaciones de tuberías de su aliado, Alemania a la URSS.

Un acuerdo histórico entre Alemania Federal (con el canciller Willy Brandt) y la Unión Soviética se celebró en 1970, en el que la RFA aceptó extender Transgas, una extensión del gasoducto Soyuz, a través de lo que ahora es la República Checa hasta el estado de Baviera, en el sur de Alemania.

 

A cambio del gas, Alemania Occidental suministraría tuberías como parte de un acuerdo mucho más amplio conocido como “tuberías por gas”: la importación de gas proveniente de la Unión Soviética se pagaba con exportaciones de tubos de acero.

 

En 1973, el gas ruso empezó a llegar a Alemania Occidental, el mismo año en que empezó a llegar a Alemania Oriental, que formaba parte del bloque Este.

 

A medida que se cerraban varios acuerdos más para aumentar el suministro, las importaciones alemanas de gas soviético aumentaron constantemente a lo largo de la década de los 70. La crisis del petróleo de mediados de ese decenio hizo que países como Alemania se diversificaran aún más hacia el gas natural como fuente de energía, y la Unión Soviética se benefició.

 

En la actualidad existe toda una telaraña de tubos, gasoductos y oleoductos que viniendo desde Rusia llegan hasta varios países europeos a los que abastecen con esos energéticos, sin olvidar que de por medio hay toda una gama de productos que son intercambiados entre las 2 partes.

 

  • El descubrimiento del FRACKING (fracturamiento hidráulico).

 

Esta tecnología bastante cuestionada, que se la comenzó a utilizar desde inicios del presente siglo, el denominado fracking, sirve para extraer gas y petróleo de ciertas rocas, las lutitas (mal llamadas esquistos): shale, en inglés shale-gas y shale-oil.

 

Es una tecnología cuestionada por que es antinatura, ya que, para extraer el gas o el crudo, se fracturan estas rocas en el subsuelo, con herramientas sofisticadas, se introducen enormes cantidades de agua, arena  y químicos bastante tóxicos, la gran mayoría cancerígenos. En los pozos petroleros con explotación convencional, el gas y/o el crudo salen naturalmente desde el subsuelo como producto de la presión natural que existe en esos pozos, que con el tiempo y por la pérdida de presión, requieren de la presencia de bombas para extraer esos hidrocarburos; pozos que normalmente tienen un período de vida no menor a los 20 años.

fracking

En los pozos con fracking, la extracción de los hidrocarburos es totalmente forzada y, la vida de esos pozos no supera los 3 años, razón por la cual la extracción de petróleo y gas es mucho más cara que la del convencional. Se estima que para que estos pozos sean rentables, es necesario que los precios del crudo estén por encima de los 50 o $60 el barril.

Es precisamente con esta tecnología que EE.UU, se convirtió desde hace un lustro, en el primer País productor de crudo en el mundo, por encima de Arabia Saudita, y en el segundo de gas, precisamente por detrás de Rusia.

 

Si bien el crudo no alcanza para abastecer la demanda interna, por lo cual EE.UU importa petróleo de varios países, entre otros de la propia Rusia, en cambio el gas si le abastece y le genera excedentes que los exporta a China, y su vecino México, entre otros.

 

  • La guerra por el gas y el crudo.

 

En septiembre del año anterior se terminó de construir el gasoducto Nord Stream 2, de 1234km de longitud, que une Rusia con Alemania, con un trayecto principalmente marino, pues sus 2 ramales se ubican en el fondo del mar Báltico. Antes, en 2011 se había puesto en funcionamiento la primera fase del Nord Stream 1, que, a diferencia del 2, tiene un trayecto por tierra, pasando, entre otros países, por Ucrania, que les cobra a los países europeos un peaje, estimado en alrededor de $2.000 millones anuales.

 

Las graves crisis económicas del capitalismo se “resuelven” con ¿guerras?…

 

EEUU ya venía padeciendo de una aguda crisis, que se acentuó con el COVID, social, política, económica, con altos déficits, principalmente desde la pandemia, aunque ciertos analistas consideran que la misma no es sino una prolongación de la crisis de 2008, ya que la inflación comenzó a subir antes mismo de la guerra, como producto de la gigantesca emisión de billetes, pues se considera que solo el año 2021 EE.UU “fabricó” el 22% de los billetes en toda su historia, desde que abandonaron el respaldo del oro para su moneda hegemónica, el dólar; así, en diciembre del 2021 se batió un récord de 40 años. Los precios al consumo se dispararon un 7% interanual. Es la más alta desde 1982, según el Departamento de Trabajo del país gringo. Pero, claro, el dólar, desde 1971, en que EE.UU abandonó el patrón oro, como respaldo tangible de su moneda hegemónica, solo tiene el “respaldo” del petrodólar y narco dólar, que, con toda seguridad, no le abastece lo suficiente.

Guerra por el gas y el crudo

Frente a la crisis, el imperialismo norteamericano, principal productor de hidrocarburos y armas en el planeta, tenía entonces la urgencia de colocar esos estratégicos insumos a través de la vía más fácil: la guerra.

 

El anuncio de que el gasoducto Nord Stream 2 ya no iba a ser utilizado, que se cancelaba el transporte de gas por este ducto, pese a que el mismo estaba totalmente terminado, lo dio, no el canciller o el presidente de Alemania, sino el mismísimo Joe Biden. Es decir que Biden logró imponer, obligar a sus aliados europeos lo que no pudieron otros presidentes norteamericanos, comenzando con John Kennedy y otros desde hace más de 50 años: anteponer sus prioridades, sus necesidades económicas, comerciales, así sea que ellas vayan en desmedro y perjuicio de sus propios aliados qué es lo que ocurre en la actualidad.

 

En efecto, el costo del Nord Stream 2 supera los $11.000 millones, financiado en partes iguales entre Rusia (50%) y varias empresas de Europa como la propia Alemania, Francia, Austria y otros, dinero echado ahora a la basura, ducto que hubiera permitido bajar los precios, que venían al alza desde el año anterior, al existir mayor oferta, pero que ahora continúa su tendencia alcista, pues el otro gas, aquel que ahora provee EE.UU, atravesando todo el océano Atlántico, transportado en grandes buques cisternas, denominados metaneros (el gas es principalmente metano), tiene un precio superior de entre 50 y 100% o más que el ruso.

 

En condiciones de una crisis energética mundial como la actual, el problema de reemplazar al actor dominante en el mercado se hace físicamente imposible porque es imposible conseguir unos 150.000 millones de metros cúbicos anuales(que es el volumen que entrega Rusia a la UE) de gas de algún otro proveedor.

 

Estados Unidos no puede abastecer la totalidad de lo que actualmente hace Rusia y, apenas ha logrado abastecer el 10%. Gran parte, por no decir la mayoría de su gas licuado (porque para transportarse en los buques necesita ser licuado) va a parar a su rival China, que le paga mejores precios. Entonces busca quien te dé… Los europeos están en negociaciones con varios países del Medio Oriente, principalmente Catar, pero todavía no concretan y, lo que si es cierto es que será a un precio mayor.

 

Una situación similar se registra también en el mercado petrolero, pero los abastecedores, principalmente del Medio Oriente, no tienen una respuesta en firme, pues países como Arabia Saudita ya tienen compromiso con China.

 

El encarecimiento del gas, insumo vital para la industria, electricidad, calefacción en la mayoría de los países europeos, es el principal factor detrás de la escalada en el precio de la electricidad de los últimos meses, que en algunos ha llevado a que la factura eléctrica se multiplique por cinco en sólo 12 meses.

En las semanas recientes los gringos presionan a más no poder para que la UE sancionen al gas y petróleo que viene de Rusia, para hacer un corte radical, sin importarles que tal medida extrema generaría una catástrofe de impredecibles consecuencias en muchos países europeos, principalmente Alemania, que al igual que Austria, Francia, Hungría, Italia  ya realizan los pagos en rublos, condición de Putin en réplica a las sanciones, mientras que otros como Bulgaria y Polonia se resisten, por lo que Rusia les cerro el abastecimiento, el 27 de abril.

 

Desde el 1 de abril último, EE.UU ha liberado 180 millones de barriles de crudo, de su reserva estratégica, por un lapso de 6 meses, a lo que se suma una ?imposición? a 30 países aliados, para que estos también liberen crudo, 60 millones de barriles adicionales en el mismo período(6meses), que equivalen a 1,33 millones de barriles diarios, con el propósito de disque hacer bajar los precios para que no se beneficie Putin, quien solamente en estos 2 meses de guerra, ha duplicado sus ingresos como producto de la venta tanto de gas como de petróleo y carbón a los países europeos con ventas por 44.000 millones de euros en los 2 meses.

 

Pero, los precios altos se mantienen, cierto es que existe una pequeña baja en los últimos días en donde el crudo WTI se cotiza apenas por encima de los $100 el barril, cuando antes estuvo arriba de los $110; pero al parecer, esta pequeña baja se debería más bien a los problemas de confinamiento que existe en el puerto chino más grande del planeta, Shanghai, como producto de un recrudecimiento de contagios y muertes por el Covid.

 

El imperialismo norteamericano no tiene amigos, no tiene aliados, sólo tiene intereses.

 

¿No será que los gringos le están jugando sucio a sus mismos cipayos líderes europeos?, pues si bien los rusos se han beneficiado con la subida de los precios del gas, del petróleo coma de minerales, de alimentos como de fertilizantes, etc., también los gringos se han beneficiado igualmente con los precios del gas y del petróleo, pero por sobre todas las cosas se han beneficiado en centenares de miles de millones de dólares, con la venta de armamentos a todos los países europeos miembros de la OTAN, que  han aumentado el presupuesto armamentístico en niveles significativos, cuyas  armas las compran principalmente, por no decir, al único: Estados Unidos de Norteamérica, que  aplica su política de sanciones ante el fracaso de su hegemonía.

 

Decíamos que el imperialismo norteamericano no tiene amigo, solo intereses, lo cual se demuestra en 2 hechos reveladores, como son la visita de equipos de alto nivel político diplomáticos estadounidenses, a Irán y Venezuela, países con numerosas sanciones gringas, para negociar, sinvergüenza alguna, para que le ayuden en suplir el crudo  que, por otro lado, todavía importa EE.UU desde la mismísima Rusia, pese a sus altisonantes anuncios de sanciones y embargos a ese crudo, ¡la hipocresía en su máxima expresión.!

 

Entonces y para finalizar, es evidente que la guerra de Ucrania le conviene a EE.UU, en mantenerla y por bastante tiempo, a costa no solo de la sangre que se derrama en el conflicto, sino del sacrificio  de sus aliados europeos, de los pueblos del mundo, que ya sienten sus efectos devastadores, como la inflación, altos precios de combustibles, de alimentos, fertilizantes y, la misma hambruna y desempleo en algunos, pues el gas, el petróleo y las armas le permite paliar en algo su propia crisis, que ya venía de antes de la guerra.

Mariano Santos
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