La creación del petrodólar y las bases militares.

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Petróleo y Medio Oriente

Parte II: La creación del petrodólar y las bases militares.

 

Decíamos en el artículo precedente, sobre este espinoso tema de los conflictos del Medio Oriente (parte I – Creación de Israel).

El Estado de Israel fue creado como parte de una estrategia imperialista norteamericana que implicaba el mantener el control de los recursos petroleros del Medio Oriente, que tendría entre el 30% y el 55% de las reservas mundiales. Este petróleo es un elemento estratégico para los Estados Unidos, pues son los principales consumidores de combustibles en el planeta, pero fundamentalmente es un medio estratégico para su seguridad nacional.

Los años 1971 y 1973 fueron claves en esta dinámica de las políticas norteamericanas, como veremos luego.

 

  1. El oro como sustento del dólar.

Bretton Woods, es un pequeño poblado turístico de los EE.UU., que quedó registrado en la historia del mundo porque ahí se desarrolló la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, terminada la segunda guerra mundial, en la cual se firmaron acuerdos que dieron forma a la economía de la posguerra, con la creación de dos instituciones clave: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, conocido hoy como Banco Mundial (BM), ambos con sede  en Washington.

Sin embargo, un acuerdo trascendental fue el que decidió fijar al dólar como la moneda de referencia mundial; el patrón dólar-oro hizo que todos los países cotizaran sus monedas frente al dólar, que, a su vez, como ancla o garantía, debía ser convertible en oro a un precio fijo: 35 dólares la onza troy (que equivale a 31,1 gramos).

Se puso en marcha entonces un nuevo sistema monetario mundial liderado por EE. UU. que consagró el dólar estadounidense como única moneda convertible en oro, por lo tanto, como única divisa internacional. Por ello, las diferentes divisas del mundo pasaron a cotizar frente al dólar (y no frente al oro), y su tipo de cambio fijo estaba determinado por la cantidad de oro que un país tuviera almacenada en la Reserva Federal.

Otras monedas podían devaluarse frente al dólar, que es equivalente a devaluarse contra el oro. Sin embargo, el dólar no podía devaluarse, al menos en teoría. Era la piedra angular de todo el sistema destinado a estar anclado permanentemente al oro, a lo cual el presidente francés, Valéry Giscard d’Estaing se refirió a este sistema como a un “privilegio exorbitante”, en la década de los años 60.

Por esas épocas, se hizo bastante evidente que el volumen de dólares circulando en todo el mundo era muy superior a la cantidad de oro disponible en las bóvedas de seguridad de la fortaleza militar de Fort Knox.

Lo que siguió después de una serie de sustos y de crisis financieras reiteradas fue un pánico bancario; acciones y movimientos de protesta por todo lado, cuestionando la cantidad de las reservas de oro de EE. UU., movimientos liderados por los franceses y con muchos países exigiendo a los norteamericanos la devolución de su oro guardado allá, pues consideraban que se había cometido una verdadera estafa global.

La salida de las reservas de oro desde Fort Knox alcanzó proporciones tan alarmantes que Richard Nixon se vio obligado a poner fin a la convertibilidad del dólar con el oro físico, el 15 de agosto de 1971, lo cual se anunció como una medida temporal.

El imprimir, a su antojo, más dólares en el banco central (reserva federal), les servía a los gringos, no solamente para maquillar sus problemas fiscales sino también para financiar sus guerras (como la de Vietnam), sus intervenciones en otros países y la implementación de las bases militares. Desde entonces, los Estados Unidos imprimen billetes y billetes, sin cesar.

Por esos años, los países miembros de la OPEP se dieron cuenta que el dólar se estaba devaluando frente a otras monedas por lo que estaban pensando en buscar alternativas al respecto para no verse perjudicados económicamente.

 

II. Nacimiento del petrodólar.

La historia cuenta que, dos años después de la liberación del dólar frente al oro, en 1973 el mismo Nixon envió en una misión secreta a Arabia Saudita a Henri Kissinger para una serie de conversaciones de alto nivel.

Un año más tarde se llegó a un acuerdo. Un nuevo sistema fue ideado, permitiendo a los Estados Unidos continuar operando las máquinas de impresión de la moneda de reserva mundial sin restricciones. Esto le dio al dólar un lugar especial entre las monedas del mundo y, en esencia, el dólar se convirtió entonces en una moneda respaldada por petróleo.

Todo lo anterior, a cambio de la entrega de armas norteamericanas y la “protección militar”, llámense bases militares, de los campos petrolíferos sauditas, “protección” esta que se hizo extensiva, luego de las negociaciones correspondientes, al resto de países con presencia de las monarquías árabes.

¿Por qué los líderes de la OPEP llegaron a este acuerdo con EE. UU para crear el petrodólar?

Había dos razones principales. La primera tiene que ver con la naturaleza de los cárteles. La única forma para que el cartel pudiera funcionar a largo plazo era asegurar que los miembros individuales no hicieran trampa, con una moneda única rastreable para el comercio internacional del petróleo se aseguraba la viabilidad del cartel.

La segunda razón es que Estados Unidos prometió protección a los líderes de la OPEP contra invasiones extranjeras o levantamientos nacionales.

Al ser un plan estratégico, cada administración norteamericana posterior, mantuvo a esos gobernantes lacayos y serviles en el poder, al igual que a sus descendientes, de sus respectivos países; países en los que existe Dios, pero no ley, pues la ley es dictada por esos dictadores; no tienen una constitución como tal, sino una norma básica otorgada a imagen y semejanza de la familia real.

Es a partir de esta época (años 70 del siglo anterior) se comienzan a implementar y generalizar las bases norteamericanas en la región.

El negocio se fue extendiendo de tal modo que cualquier país que quería comprar petróleo estaba obligado a cambiar su moneda nacional por dólares. De hecho, el sistema de intercambiar petróleo por dólares generó una gran demanda artificial de dólares en todo el mundo, y a medida que se necesitaba más crudo más se incrementaba la producción de la moneda estadounidense. Esta negociación para la creación del petrodólar con las monarquías árabes no se supo sino 33 años después, hasta el año 2006.

El Congresista Ron Paul [1], Republicano de Texas, decidió hablar sin temor ante el pleno de la Cámara, el 15 de febrero del 2006, ofreció un discurso titulado «El Fin de la hegemonía del dólar», pues a la época el Petro dólar ya no funcionaba tan bien. Paul, en su alocución “la elite que manejaba el dinero, con el especial y fuerte apoyo de las autoridades de Estados Unidos, hizo un trato con la OPEP para valorar el petróleo en dólares de Estados Unidos exclusivamente, para todas las transacciones mundiales. Esto le dio al dólar un lugar especial entre las monedas circulantes del mundo y, en esencia, el dólar era «respaldado» con el petróleo. A cambio, los EE. UU. prometió proteger a las diversas monarquías ricas en petróleo en el Golfo Pérsico, contra la amenaza de una invasión o insurrecciones internas”, igualmente, indico “El acuerdo le dio al dólar una fuerza artificial, con beneficios financieros tremendos para los Estados Unidos. Nos permitió exportar nuestra inflación monetaria comprando petróleo y otros bienes a precios rebajados, en tanto la influencia del dólar florecía

Como lo dijo el propio Paúl, ese petrodólar ya en el 2006 no funcionaba tan bien; peor ahora, pues el imperialismo se “inventó” una nueva forma, bastante SUCIA para sostener al dólar, tema este que lo veremos en la parte IV de esta serie de artículos.

 

III. Las bases militares

Si bien el resguardar las riquezas petroleras del Oriente Medio consideradas como “suyas” era una prioridad, es indudable que otra de las preocupaciones de los norteamericanos era el campo socialista y, por ende, la unión soviética, que venía de erguirse (con Stalin a la cabeza), como el gran vencedor en la segunda guerra mundial. Por lo cual, cuidar y vigilar este patio estratégico era de suma importancia para gringos. De esta manera, mataban dos pájaros de un tiro.

Por estas razones, las primeras bases militares fueron instaladas en Turquía, casi inmediatamente luego de la II guerra mundial e, igualmente, la creación de la base militar más grande del Medio Oriente, Israel. De Irán, se desconoce si también lo hicieron, lo que sí es cierto es que, en el país persa en complot con Inglaterra (antiguo país colonizador y dominante de la región), los norteamericanos impulsaron un sangriento golpe de estado en 1953, para instalar en el poder una rabiosa dictadura antisocialista con Sah Mohammad Reza Pahleví, donde la CIA jugó un rol protagónico y fundamental, después del golpe y durante los 26 años de una agresiva represión que duró esa dictadura, terminó en 1979 con la revolución islámica.

En el año 1956, cuando se desató la primera guerra árabe-israelí, Guerra del Sinaí o, también llamada “Crisis del Canal de Suez”, Israel era ya una verdadera y gigantesca base militar gringa, por eso no tuvo problemas para vencer a los árabes.

Desde esa época, el sionismo y el imperialismo norteamericano posicionaron en los grandes medios de comunicación controlados por ellos, la idea de que una nación pequeña y con pocos habitantes, Israel, ganaba una guerra a varios países grandotes y con tropas mucho más numerosas. Posicionaron la pelea del David contra Goliat; ¡claro!, era la guerra de los propios EE. UU., utilizando su gigantesca base militar, Israel, contra los países árabes.

Más tarde, en 1967, se repitió la historia, Israel tampoco tuvo problemas para vencer nuevamente a los países árabes durante la Guerra denominada “de los seis días” en la que Israel ocupó (hasta ahora): la Franja de Gaza y la Península del Sinaí pertenecientes a Egipto; los Altos del Golán, perteneciente a Siria, y; Cisjordania (incluyendo Jerusalén Este), de Jordania, sitios que en la actualidad están tomados por los colonos sionistas, armados hasta los dientes, con asentamientos que se incrementan año a año, pese a las resoluciones en contra de la propia ONU.

Con el pasar del tiempo los norteamericanos vieron la necesidad de instalar más bases militares. En la actualidad, existen 12 países (11 son aliados a los EE. UU.) en donde existen bases norteamericanas que están al servicio de estos propósitos eminentemente guerreristas: Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Baréin, Irak, Jordania, Líbano, Turquía, Afganistán, a los que hay que sumar Siria, que no es aliado, en donde los gringos están metidos “a la brava”(al igual que en Irak, donde el gobierno,  el parlamento y la población han pedido la salida de esas bases), tema este que ya lo veremos en un artículo posterior.

 

Notas. –

[1].- Luis Aguilar, El petróleo y la hegemonía del dólar.  Rebelión, 22/03/2006.

Mariano Santos
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