¿Hasta cuándo subsidiamos a las petroleras?

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El 20 de abril del año 2020 pasará a la historia mundial por haberse suscitado un hecho inédito jamás antes visto en los mercados internacionales del petróleo, cuando el precio del crudo estuvo en valores negativos. En el peor momento de ese día, el WTI (West Texas intermédiate), llegó a venderse en $-37,6.

 

Vale, sin embargo, esclarecer algunas cosas. En los mercados internacionales del petróleo existen varios tipos de crudo, uno de ellos es el WTI, importante para el Ecuador, pues lo utiliza como referente para fijar su precio; además, es en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex) donde se fijan los precios del WTI.

 

Hay otros crudos, como el Brent, cuyos precios se fijan en Europa, concretamente en la bolsa de Londres, que tienen un precio un poco mayor debido a que la calidad de este crudo, algo superior al del WTI.

 

Vale precisar es el referente a las ventas, pues unas son para el día de la transacción y, otras son a futuro. Por ejemplo, el crudo WTI de ese día fluctuaba entre 10 y 12 dólares el barril para entrega inmediata y el valor negativo al que hacíamos referencia tiene que ver con las ventas a futuro o no inmediatas, es decir en papeles, para el mes de mayo.

 

También es necesario precisar el hecho de que en los mercados del petróleo existen muchos negociantes y especuladores; pues si el crudo WTI estuvo en $-37.6, eso no quiere decir que si tú, estimado lector (como ejemplo), adquirías el crudo ese día, no debías pagar, sino que, por el contrario, te iban a pagar esos $37 por cada barril comprado. ¡Hipotéticamente era un negocio redondo! Entonces, es un mercado ficticio.

Lo real, es que el crudo vendido en papeles para el mes de mayo ya no tenía donde guardarse, pues todo estaba abarrotado de petróleo en los grandes tanques de almacenamiento, buques tanqueros para comercialización, en cavidades subterráneas, etc. a lo que se suma el cierre de numerosas refinerías, principalmente en la región petrolera de Texas- EEUU (de donde precisamente deviene el nombre de WTI:), todo absolutamente repleto de petróleo y, entonces los compradores de crudo, al intentar comprar el crudo, no tenían donde guardarlo; por ende, desaparecieron los compradores y sólo había oferentes o productores.

 

Con los aviones en tierra, muchos barcos anclados o sirviendo de almacenaje para el crudo, las fábricas funcionando a medio gas o los autos y camiones estacionados en los garajes, la demanda se ha hundido ciertamente por un tiempo que nadie sabe cuánto va a durar. La pandemia está lejos de terminar dice la propia organización mundial de la salud (OMS); más aún, previene que una segunda oleada de contagios podría ser mucho más catastrófica que la actual.

Entonces, no falta razón a quienes piensan que la crisis será similar o peor a la gran depresión de los años 30 del pasado siglo, que duró varios años; millones de trabajadores en el mundo han sido echados a la calle, sólo en los Estados Unidos, se prevé un desempleo no menor del 30%, cifra jamás antes vista en la historia norteamericana; el aumento del desempleo, de la pobreza será una regla general para la gran mayoría de países del mundo.

 

Hasta antes de la pandemia, el planeta consumía alrededor de 100 millones de barriles diarios. Una gran mayoría de analistas energéticos cree que la demanda ha bajado considerablemente, y sitúan esta rebaja de 30 millones de barriles diarios menos.

 

¿Cuáles son las consecuencias para el Ecuador?

¿Soluciones?, ¿Qué hacer?

¿Hasta cuándo subsidiamos a las petroleras?

1- ¡El Ecuador entero está subsidiando a las compañías petroleras!

 

Solución: que el Estado, por “fuerza mayor”, a través de Petroamazonas se haga cargo de toda la extracción petroleras y, en función de los precios, cerrar algunos pozos, principalmente aquellos que tienen costos de producción elevados, para lo cual se hace necesario una auditoría técnico económica, con las facultades en geología y petróleos y con los colegios de ingenieros de estas áreas para determinar estos costos, que artificialmente han sido inflados como parte de la corrupción en el sector petrolero.

Es más que evidente, que el planeta entero atraviesa por una calamidad mayor, no se diga el Ecuador, por lo que nuestro país puede apelar a una frase corta, sencilla, pero qué significa mucho: “fuerza mayor”, para dar por terminado los contratos de producción petrolera, que casi en su totalidad, es pagada con tarifas que están por encima del precio del crudo ecuatoriano.

 

Si hace algunos días, el ministro de energía, René Ortiz, aplicó el mismo principio de “fuerza mayor” para no seguir entregando nuestro crudo a los chinos y tailandeses, como consecuencia de los deslaves que cortaron el transporte a través de nuestros dos oleoductos, el Sote y el OCP, ahora tenemos que ser consecuentes y, aplicar el mismo principio para los contratos de extracción petrolera.

 

El gobierno junto a la gran oligarquía del Ecuador y un grupo de economistas anti patria, tienen metido entre ceja y ceja la eliminación del subsidio de los combustibles, una actitud verdaderamente miserable y sádica, pues se quieren aprovechar de la calamidad nacional para dar un verdadero garrotazo al pueblo ecuatoriano, principalmente a los sectores más empobrecidos que hoy viven una tragedia total.

 

Algunos analistas piensan que en un futuro tal vez no muy lejano, el precio del WTI se podría estabilizar en alrededor de $20 el barril, es decir nuestro crudo tendría un precio inferior al mismo (tal vez unos $15) dependiendo del castigo ($4 o $6 menos, aunque el asesor del ministro de energía Fernando Santos dice que el mismo está en $11), con lo cual, el subsidio a las petroleras continuaría.

 

En otras palabras, el presente año 2020 ya no debe servir para ayudar a las petroleras, sino para ayudar a los ecuatorianos y, si es el caso y luego de un análisis técnico económico tocará cerrar varios pozos, posiblemente bastantes.

 

Cerrarlos no es nada nuevo, el Ecuador ya lo ha hecho en ocasiones anteriores, no se diga ahora que, con un deslave, se rompieron los dos oleoductos, razón por la cual el 90% de los pozos de nuestro oriente fueron cerrados.

 

¿Por qué decimos que estamos subsidiando a las petroleras?

Por qué a Wilson pastor como ministro de energía y Rafael Correa como Presidente de la República, se les ocurrió privatizar la casi totalidad de la extracción o producción petrolera, con los contratos denominados de prestación de servicios.

 

Con estos contratos el Estado paga una tarifa a las compañías y éstas se encargan de extraer el crudo. Estas tarifas, totalmente sobrevaloradas como fruto de la corrupción en el sector, van, en el caso de los campos medianos y grandes desde $19,5 hasta $51. Cierto es que existen contratos con los denominados campos marginales, en donde las tarifas son inferiores a los 19 con 50 pero superiores a 15.

 

Entonces, si nuestro crudo se lo está vendiendo entre los $10 y $20, nuestro país está perdiendo dinero, bastante dinero, son algunos millones de dólares y, el Ecuador en un acto soberano, puede resolver la suspensión temporal o definitiva de esos contratos que no le traen, en lo absoluto, réditos económicos al País.

 

Pero, no es lo único, pues de acuerdo a esos mismos maravillosos contratos, si el dinero como producto del precio del crudo no alcanza para pagar la tarifa, de todas maneras, el Estado se ataja el 25% de ese precio que es denominado de la soberanía nacional; el problema está, y, esa es la trampa, que este porcentaje que recibe el país se va acumulando en un pozo, no petrolero sino en uno sin fondo, de dólares, de deuda con las empresas.

 

Así por ejemplo hasta el año anterior y como producto de los bajos precios que no cubrían la tarifa como es el caso del año 2015, nuestro país quedó en deuda con la mayoría de las petroleras en un monto que estaría en el orden de los 2000 millones de dólares. Hoy, igual, el Estado se ataja ese 25% pero, acumula una deuda que dependiendo del precio en el mercado son de algunos millones de dólares.

 

En definitiva, con los precios bajos, no sólo que el Estado no se beneficia por esto de las tarifas, sino que a lo largo del año por el contrario se perjudica y adquiere ¡deuda y más deuda!

 

¿Cuál es la trampa?, es la cláusula de los “carry forward”, que están en todos los contratos y, consiste en que cuando el precio se recupere y haya como pagar, deben devolverse la diferencia entre la tarifa y el precio que no se pudo cubrir.

 

¡Lindo negocio!, pero, para las petroleras.

 

Al hacer la suma y resta, nuestro País recibe unos pocos dólares de “carnada” por el crudo extraído, pero luego tiene que devolver mucho más dinero, incluido la “carnada”.

 

A fin de cuentas, ¡tiene que pagar!

 

Este es el verdadero subsidio que entregamos todos los ecuatorianos a las empresas petroleras.

 

2- Los contratos de preventas petroleras.

 

Es una obligación moral el declarar, por fuerza mayor, una moratoria a los préstamos con las empresas chinas y las tailandesas.

Otra de las “geniales” ideas de Correa y su combo, fue la instrumentación de lo que se denominó preventas de petróleo, que no son otra cosa que prestamos en dinero a cambio de garantías por petróleo.

 

Al declararse la moratoria con los chinos y tailandeses, es lógico también que se libere nuestro crudo, comprometido con empresas de esos dos países hasta el año 2024.

 

Para el presente año, según estos contratos de preventas, Ecuador tenía más del 100 % de su producción de petróleo comprometido a los compradores anticipados. Apenas a inicios de año se logró una renegociación para liberar barriles para comercializarlos a precios más justos, pero no se sabe en qué volúmenes son.

 

De esta manera, el país se libra también de la corrupción, de la intermediación petrolera cuyo gran jerarca era y, es todavía, Enrique Cadena (investigado actualmente por la justicia ecuatoriana) a quién Correa lo hizo multimillonario, pero que es también un gran amigo de Lenin Moreno y, que ocasiona pérdidas del orden de miles de millones de dólares.

 

Es un tema que toca negociar, pues de esa manera, podemos vender nuestro crudo en ventas spot que han dado mejores réditos al país; evidentemente, esto se lo haría siempre y cuando los precios en los mercados internacionales estén por encima de los costos de producción de Petroamazonas, asumiendo que es esta empresa pública y ya no, las petroleras privadas, quien asume la extracción petrolera.

 

¡Hacia un cambio total de la matriz energética!

 

3- ¿Seguimos con el petróleo o hacemos un cambio drástico de la matriz energética?

 

Es indudable que después de la pandemia el mundo cambiará. El petróleo y sus derivados es el principal causante del calentamiento global; varios científicos dicen que el coronavirus se expandió mucho más velozmente y con mayor agresividad porque el aire contaminado de nuestra atmósfera se lo facilitó; muchas ciudades que tenían verdaderas nubes tóxicas de la polución casi han desaparecido; en la propia turística ciudad de Venecia sus famosos canales que tenían en su seno aguas sucias y putrefactas, hoy se han clarificado y muchos venecianos ya pueden apreciar varios peses nadando en sus entrañas. Nuestra propia región amazónica ha sufrido los impactos de la explotación petrolera a gran escala y que ha ocasionado miles de enfermedades y muertes a los habitantes del sector.

 

Es hora de dar un salto cualitativo importante, mirar ya hacia otro lado tenemos que mirar hacia las energías alternativas.

 

Si el transporte (vehículos) ha sido el causante fundamental no sólo en el Ecuador sino en el mundo entero del calentamiento global, tenemos entonces que hacer un cambio drástico en ese transporte, para que sus vehículos ya no utilicen la materia fósil contaminante que son los combustibles

 

¿por qué no transformamos todos esos vehículos a gasolina, diesel, etc. en eléctricos?

 

La propuesta, sería entonces, ya cerrar los linderos de la exploración petrolera, ya no debe seguirse buscando más hidrocarburo en nuestro subsuelo, debemos explotar solamente lo ya conocido y ese crudo debe servir para ese cambio trascendental en la matriz energética es decir que el mismo sirva para pagar los miles de vehículos de transportes que obligatoriamente tienen que ser eléctricos: terrestres, fluviales y marinos

 

Una agresiva acción para instalar fábricas de autos, camiones, buses, motos, motores marinos, etc. pondrían al Ecuador a la cabeza de este cambio trascendental de la matriz energética a nivel de la región después de la pandemia, estaremos asistiendo a nuevas formas de vida, a una nueva civilización.

 

Es necesario limpiar el planeta y el Ecuador puede dar el puntapié inicial.

Mariano Santos

Ing. Geólogo, Dr. en Geología. Exdirigente nacional de los trabajadores petroleros.
Escribe sobre temas petroleros, energéticos y política en general.
Es articulista en el periódico quincenario Opción y la revista digital Rupturas.
Autor del libro "El Feriado petrolero: de chiros y choros", 2.009.
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