Fascistización y derechización de las masas

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Ponencia presentada por el Frente Femenino Popular Manuela León

Como parte del 23 Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina

Reflexiones sobre las afectaciones a las mujeres proletarias

En la actualidad, tanto en América Latina como en el mundo, se puede observar un creciente desarrollo de las fuerzas productivas, es tal este desarrollo que nos debería llevar a pensar también en el cambio de las relaciones sociales de producción; sin embargo, no es el caso. Como Marx también lo analizaría y lo comprendería, las relaciones sociales de producción tienden a transformarse más lentamente que las fuerzas productivas.

En las condiciones actuales de la región, podemos afirmar que aún vivimos en una sociedad semifeudal y neo colonial. Semifeudal debido a que continúan existiendo rezagos de anteriores modos de producción en el capitalismo, los cuales generan relaciones sociales de producción atrasadas. Además, en lo que implica al campesinado, a lo anterior se le suma la atribución de tareas agrícolas, por lo cual, se sigue viendo orientada al uso de técnicas rudimentarias para labrar la tierra o hacia la manufactura para trabajar; lo que en un mundo tecnificado viene a ser un retroceso que dificulta transformar las relaciones sociales de producción, entre ellas las relaciones de índole intrafamiliar, neocolonial porque nuestras sociedades por la cercanía territorial continúan a merced de Estados Unidos y a través de diversos acuerdos, siguen sujetas a las condiciones que el imperialismo gringo le impone.

El aparecimiento de movimientos, gobiernos y olas fascistas son el resultado de estas relaciones sociales de producción atrasadas, las cuales, en el capitalismo semifeudal y neo colonial, llevan a la generación de acciones fascistas y a la derechización de la sociedad en general.

Prueba de esto son las movilizaciones xenófobas, discriminatorias y sexistas que convocan a grandes masas. Por ejemplo, el movimiento “con mis hijos no te metas” que aparece en Perú en el año 2016, como una forma de obstruir al gobierno peruano la implementación de políticas públicas que permitieran una educación con enfoque de género. Nombrando a estas políticas como “ideología de género”. Llama la atención que los miembros más recalcitrantes de este movimiento en Perú, sean justamente partidos reconocidos como derecha, en este caso: Fuerza Popular. Así mismo, estos movimientos en otros países como Argentina se han manifestado en la esfera pública con frases antisemitas y símbolos nazis.

El Fascismo y la derecha han utilizado la educación para adoctrinar el pensamiento tradicionalista priorizando una idea de familia que se encuentra caduca con respecto al avance de las fuerzas productivas, al igual que promoviendo la discriminación a los migrantes, xenofobia, homofobia y machismo.

De igual manera en Ecuador, la fuerte presencia de estos grupos ha obstaculizado el avance en lo que refiere a reformas legales con respecto al aborto, que es un derecho legítimo de las mujeres populares. La Organización Mundial de la Salud estima que cada año mueren alrededor de 47 mil mujeres por estas prácticas médicas clandestinas que se constituyen en mercancía ilegal de las cuales se aprovechan unos pocos. Nadie desconoce que son las mujeres más empobrecidas por este sistema quienes mueren por abortos clandestinos. El Plan Nacional de Salud Sexual y Salud Reproductiva 2017 – 2021 menciona que “la mayoría de muertes maternas se producen en las mujeres que viven en zonas rurales o urbano-marginales empobrecidas, que muchas veces carecen de servicios básicos y saneamiento ambiental, deficientes de vías de acceso y unidades educativas.”

No olvidemos que el aborto fue una conquista de la URSS, primer Estado socialista en el mundo, Tres años después del inicio de la Revolución de 1917, el 18 de noviembre de 1920, el Comisariado del Pueblo para la Salud y la Justicia publicó un decreto sobre la terminación artificial del embarazo y la Rusia soviética se convirtió en el primer país en autorizar el aborto voluntario y gratuito. De hecho, Vladímir Lenin se refirió al acceso al aborto como “un derecho democrático básico de las mujeres”.

Por tanto, el que grupos fascistas y de derecha continúen obstruyendo el avance de otro tipo de relaciones sociales de producción, manifiesta también la magnitud en la que perjudican al proletariado, ya que se perpetúan relaciones de producción atrasadas, que impiden la participación de las mujeres proletarias en la esfera política, puesto que se relegan a su puesto de reproductoras de vida, de cuidadoras, de quienes aceptan violencia intrafamiliar para que exista “la familia” mononuclear, entendiendo que son las mujeres más de la mitad del proletariado y que, sin su presciencia es imposible cualquier tipo de organización. De esta forma, además, le permiten al imperialismo, al fascismo y a la derecha un respiro más para continuar socavando los legítimos derechos del pueblo.  Leer las condiciones en que se encuentran las masas es trascendental para cualquier tipo de organización ya que nos permiten movilizarnos de manera adecuada y pensar en nuevas formas de lucha y organización con el objetivo de caminar hacia un nuevo mundo y una nueva sociedad.

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