El TSE o el CNE ¿Caja de resonancia de la partidocracia?

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En Febrero de 2014, Domingo Paredes, presidente del CNE, exhortó a Correa, suspender el informe del sábado (sabatina), por la veda de la campaña electoral que regía desde la medianoche del jueves. El ex Presidente Correa, emitió hoy el informe al considerar que no hay ninguna normativa que lo obligue a suspender el habitual programa de los sábados, donde dijo que no hará proselitismo.

El mandatario calificó como un “desliz” e innecesario el exhorto de Paredes. “Ojalá nunca más existan exhortos en nuestra democracia”, añadió y dijo que si la normativa lo permite una función del Estado debe “ordenar” a otra, pero no exhortar, pues ello supone, según Correa, una interferencia.

“Exhorto a las demás funciones del Estado a no exhortarme” si “no hay capacidad para actuar” pues, entonces, “están interfiriendo en otras funciones” y reiteró: “Si tienen capacidad legal ordenen, pero no exhorten”.

La Constitución de Montecristi, vigente desde 2008, cambió la estructura de la Función Electoral, eliminó al Tribunal Supremo Electoral (TSE) y lo reemplazó con el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Contencioso Electoral (TCE).

El antiguo Tribunal Supremo Electoral durante las elecciones presidenciales de 1984, en la primera vuelta, el candidato León Febres Cordero acusó de fraude electoral a la Izquierda Democrática, liderada por el candidato Rodrigo Borja. Entonces se cuestionó la legitimidad del TSE, porque, según Febres Cordero, se habría impedido a varios votantes de la costa ejercer su derecho al voto.

En el proceso electoral de 1996 también se habló de un posible fraude. Dos de tres encuestadoras dieron por ganador a Jaime Nebot, del PSC, quien venció a Abdalá Bucaram, del PRE, en la primera vuelta, pero perdió en la segunda con más del 12% de diferencia. Bucaram perdió únicamente en Guayaquil y Quito.

En las elecciones generales de 1998 el candidato Álvaro Noboa, del PRIAN, denunció haber sido objeto de un fraude electoral en favor de Jamil Mahuad, de la Democracia Popular. Las sospechas se acentuaron cuando el TSE negó la apertura de una muestra de urnas en Pichincha para verificar los datos. Consejo Nacional Electoral

En agosto del 2014 el CNE eliminó definitivamente del registro electoral al PRE, Prian, MPD y Ruptura 25, por no haber cumplido con los requisitos establecidos en el Código de la Democracia, en las elecciones de 2013 y 2014, para mantener su personería jurídica.

En mayo del 2014 el CNE no aceptó el pedido de consulta popular del colectivo Yasunidos, tras el proceso de verificación de firmas el organismo determinó que no se cumplieron los requisitos numéricos.

Entre los momentos polémicos previos a las elecciones generales de 2013, estuvo el anuncio del CNE de que no invitaría a los organismos tradicionales, como la OEA, para la veeduría del proceso electoral, acción que fue retractada.

En julio del 2012 la autoridad electoral tuvo que enfrentar el escándalo de las firmas presuntamente falsificadas por las organizaciones políticas, durante el proceso de inscripción en el registro electoral. El CNE tuvo que pasar por tres periodos de verificación para poder proclamar 12 partidos y movimientos como calificados para participar en las elecciones generales del 2013. En mayo de 2011, el CNE de Transición enfrentó problemas por inconsistencias en las actas de los resultados de la consulta popular propuesta por el Ejecutivo. También hubo críticas por la falta de control en el gasto en campaña que tuvo el Gobierno.

En el populismo del eterno ausente de Velasco Ibarra,  el déjelo volver de Abdala Bucaram, el Déjenlo participar del correísmo hay un denominador común, la victimización y revictimización, Rafael Correa como estrategia electoral es a todas luces, un burdo atajo de impunidad, un ansia de exención a toda prueba, un pasaporte para delinquir constitucionalmente, sin rendir cuentas al estado al declararse perseguido político aun habiendo una sentencia ejecutoriada conlleva un alto grado de cinismo en el que la supuesta  víctima atrae la compasión de quienes pueden a llegar a sentirse también víctimas de un hiper presidencialismo a la que defendían constitucionalmente aun a pesar de una política de estado que sembró el miedo.

La victimización como política no debiera convertirse en la política de la revictimización pero los marketeros políticos y encuestólogos saben que es un aditamento que funciona para ganar votos.

Juan Bautista Alberdi afirma: “La ignorancia no discierne, busca un tribuno y toma un tirano. La miseria no delibera, se vende. Alejar el sufragio de manos de la ignorancia y de la indigencia es asegurar la pureza y acierto de su ejercicio. Algunos dirán que es antidemocrático pero la democracia, tal como ha sido ejercida hasta ahora nos ha llevado a este triste destino.”

Los políticos de la vieja partidocracia y de la nueva partidocracia cobijada por el correísmo-morenista se dieron cuenta el resquicio que había en la Ley de elecciones y en el Código de la Democracia. La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Diana Atamaint, a nombre de la Democracia y la participación ciudadana estiró hasta lo que tense el elástico.

En mi apreciación,  la convocatoria a elecciones  de Febrero del 2021 crea brumas y una enorme  tela de duda que los ciudadanos debemos desentrañar.

José Villarroel Yanchapaxi
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