El discurso del capitalismo en América Latina

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Protestas Chile“La gente es esa parte del estado que no sabe lo que quiere”.

Friedrich Hegel

El estallido social sucedido principalmente en Ecuador, Chile y Bolivia emplaza la reflexión al concepto de los cuatro discursos  desarrollado por el psicoanalista francés Jacques Lacan: Discurso del amo, discurso de la Universidad, discurso de la histeria y discurso del analista. No me detendré en explicar cada uno de ellos, baste con anotar que se relacionan de manera dinámica el uno con el otro.  En “El discurso psicoanalítico”, conferencia pronunciada por Jacques Lacan (Milán 1972) habló sobre el discurso capitalista y mencionó: “La característica del esclavo, como lo expresa Hegel, es la de saber alguna cosa. Si no supiese nada, el amo no se tomaría ni siquiera el trabajo de ordenarle algo”.

¿Qué necesita el amo para ser amo? luchar por dominar, someter y reprimir al esclavo. Sin embargo, en ese estado no está satisfecho porque al temer que el esclavo se revele no logra la plena conciencia de sí mismo. Para obedecer es menester que el esclavo sepa algo, el esclavo tiene un saber que el amo no sabe. La autoconciencia del amo depende del esclavo para su reconocimiento, el esclavo (léase proletario, obrero, campesino, artesano) trabaja con las manos y transforma la realidad en producto para el amo. El esclavo produce a través de su propia creatividad y comienza a verse reflejado por lo cual ya no está alienado en su propio trabajo y logra la autoconciencia; mientras que el amo, se ha vuelto totalmente dependiente de los productos creados por su esclavo. Es así como el amo está entonces esclavizado por el trabajo de su esclavo.  He ahí el origen del consumismo que rige el capitalismo.

Hay dos deseos que el ser humano debe resolver, el deseo de trascendencia y deseo de reconocimiento por tanto ni un esclavo, ni un amo pueden considerarse plenamente conscientes de sí mismos. Una persona que ya ha alcanzado la autoconciencia no podría ser esclavizada, buscará la libertad, entonces, la autoconciencia debe considerarse no como un logro individual, sino como un fenómeno social.

Aquello parece estar sucediendo en América latina, el despertar del esclavo en la acepción: “dominado por una pasión o por un vicio que necesita para vivir o para sentirse bien”, lo que se da en llamar la idiosincrasia, el despertar de un pueblo que persigue el derecho a hacer política y a influenciar directamente en las decisiones del estado.

Lacan afirmó que el discurso capitalista es débil pero también muy astuto, lo suficiente como para fortalecerse constantemente tal como sucedió con el discurso del socialismo del siglo XXI, un refrito del progresismo que terminó repotenciado al capitalismo.

Dice Lacan del discurso capitalista: “Está para que eso marche sobre ruedas, eso no podría correr mejor, pero justamente, corre tan velozmente hasta consumirse, se consume hasta la consunción”. Augura entonces el psicoanalista francés, la desaparición del sistema capitalista, aunque no de manera fácil sino más bien cruenta y con resistencia.

El discurso capitalista ha mundializado el objeto tecnologizándolo, participa soterradamente en el terror organizado a nombre de la democracia sobre todo cuando el fenómeno de lo nacional, el dilema de lo mestizo, el racismo, la xenofobia, la etnofobia se presenta. Para sostener su status de amo absoluto el capitalismo ha tranzado con el narcotráfico, el tráfico de armas, ejércitos paramilitares, bandas de saqueo, guerras civiles sin nominar, estados superpoliciales, capital financiero, lavado de dinero de políticos en complicidad con los jerarcas de las iglesias evangélica y católicas, la corrupción generalizada.

Ante los acontecimientos de octubre de 2019, los discursos de las élites políticas en América latina se reactualizó el discurso del buen salvaje. En su prepotencia para ser parte de la civilización los grupos indígenas o de la izquierda “Deben ganar elecciones”, poco importa si para sostener el discurso del capitalismo se mata, se viola o se atenta contra los derechos humanos y eso tiene su razón de ser porque la esencia del discurso capitalista no es económica, ni técnica “…ha generado una conexión entre plus de goce y plusvalía, es un aparato que no tiene límites. Por lo tanto, genera más y más objetos de consumo, y más y más plusvalía a las empresas”.

 

En la plusvalía del goce, es tener aún lo inservible. De lo que se trata es vender cualquier cosa, pero vender para la satisfacción del libre mercado. El capitalista se autoconsume en un exceso de ganancia que crea un exceso de pérdida. Como en las toxicomanías es un discurso marcado por la pulsión de muerte y un imperativo superyoico de goce que lo lleva aceleradamente a su consumición. La conexión es entre modo de producción capitalista, modo de producción científico y modo de producción inconsciente.

Los efectos catastróficos de este discurso Lacan no cesa de señalarlos, y están al orden del día: segregación, depresión generalizada y ambición desenfrenada. Las élites políticas y económicas han vuelto a reactualizar el discurso de la segregación, los criollos han vuelto a una especie de blanqueamiento. En Ecuador se  recuerda que el indígena pertenece únicamente en los páramos, que la única función de los campesinos es proveer de productos de primera necesidad a las grandes ciudades, Lenin Moreno como en todos los demás países de la región como única respuesta ante las demandas de la población responde con una brutal agresión en la que hay muertos, heridos y desaparecidos con una violación sistemática de los derechos humanos  En Chile que fuera en el imaginario social ejemplo de un supuesto éxito de la aplicación del modelo neoliberal en un país sudamericano se cuestiona desde las organizaciones el supuesto estado de consenso democrático con una constitución que aun deja rastros de Augusto Pinochet en la que se expresa una desigualdad e inequidad social con falta de acceso a la educación pública gratuita por ejemplo. Sebastián Piñera en su intento por bajar el tono de la protesta en el Palacio de la Moneda declaró: “Si la ciudadanía así lo decide, avanzaremos hacia una Constitución, la primera elaborada en plena democracia y aceptada y respetada por todos”, acepta pues que la mano de la dictadura criminal que antecedió estos años no fue para nada democrática. En Bolivia tras las denuncias de fraude electoral y la convulsión social por las que Evo Morales huyó a México por haber desoído la voluntad del pueblo y pretender entrar a la cuarta reelección por la tranquera provocó el estallido con la consiguiente polarización del país que estuvo al borde de la guerra civil y se nombró a Janine Añez como presidenta quien, con la Biblia en la mano poco más o menos llamó a recuperar la raza pura al estilo hitleriano.

Las consecuencias sociales y políticas de sostener este discurso perverso están por verse.

José Villarroel Yanchapaxi

Psicólogo Clínico Psicoanalista, graduado en la Pontificia Universidad Católica de Quito y Magister en Estudios de la Cultura por la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Pintor autodidacta,integró el Grupo de música andina SAQUI-SILI y el grupo de teatro de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Quito. Fundador y Editor de Cultura del periódico Quincenario Opcion de Quito. En 1990 obtuvo el tercer premio del concurso de microcuento Enrique Grosse Lumen organizado por Libri Mundi y el Periódico Hoy. En el 2003 obtuvo el tercer premio del XVIII concurso Latinoamericano de Periodismo organizado por Prensa Latina de La Habana-Cuba. Sus artículos han sido publicados en el boletín Huellas de Llactacaru, Asociación de migrantes ecuatorianos residentes en Barcelona-España, Red Voltaire de Francia, Argenpress de Argentina, Semanario Brecha de Uruguay y Prensa Latina de Cuba.
José Villarroel Yanchapaxi

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