El cinismo como política de Rafael Correa

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“Para el rico que roba harto,

no hay ley, ni juez ni prisión;

más si un pobre roba un cuarto

¡ Al panóptico ladrón!

Juan León Mera.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua española define la palabra cinismo como: Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables. Impudencia, descaro, desvergüenza, insolencia, falta de respeto o vergüenza, obscenidad descarada.

El griego Diógenes Laercio de Sìnope conocido también como Diógenes el cínico sostenía: “Los malvados obedecen a sus pasiones, como los esclavos a sus dueños” y  el psicoanalista francés Jacques Emile Lacan apunta: “Es común que lo obvio pase desapercibido, precisamente por obvio”. Estas dos frases pintan de cuerpo entero la corrupción de Rafael Correa y sus compinches durante más de una década.

Rafael Correa obedeció a sus bajas pasiones, a su deseo de revancha social. Fue elegido en un momento en que los partidos políticos por vicios de la  corrupción y pactos de la regalada gana, había caído en desgracia; lo que dio pábulo para que se los denominara la partidocracia. Es de ahí que emerge quien en uno de mis escritos denominé como “el encantador de borregos” con un supuesto liderazgo creado desde la tarima, el micrófono y el insulto.

La corrupción en el correísmo era un secreto a voces pero su círculo íntimo como Alexis Mera, los hermanos Vinicio y Fernando Alvarado, Jorge Glas, Ricardo Patiño, Fernando Cordero, Gabriela Rivadeneira, Viviana Bonilla, Virgilio Hernández, José Serrano, Galo Chiriboga, entre otros, no solo que callaban sino más bien que la orquestaban para conformar una estructura criminal a fin de que Rafael Correa se perennizara en el poder pues, en su vanidad sostenían que la llamada revolución ciudadana iba a durar 300 años.

cinismo Rafael Correa

El correismo no tuvo militantes sino clientes con hambre atrasado, una caterva de borregos pagada con sánduches y colas para concentraciones, marchas y contramarchas.  Hoy los vivarachos pseudorevolucionarios extrañan sus prebendas, los contratos con sobreprecio, el consumismo desmedido, la sinvergüencería vocinglera, la prepotencia. Son una banda de delincuentes de alto nivel organizados para la coima, la malversación de fondos, el abuso, el negociado, cuyo cabecilla reclamaba para si todos los poderes del estado mediante sobornos a empresarios privados. ¿El corruptor?,  un economista graduado en universidades gringas y europeas que ganguea el idioma inglés y el Kichua, una rata distinguida con menciones honoris causa promovidas desde la cancillería ecuatoriana. Rafael Correa resultó ser un  maleante con guante blanco, contrabandista de votos.

Cada vez que los corruptos políticos correístas hacían de las suyas desde el Palacio de Carondelet se ordenaba que los Ministros no tenían por qué dar ninguna información. La constitución de Montecristi selló y sacramentó la impunidad pues, la pillería se volvió secreto de estado, el robo se volvió constitucional. El estado de derecho por obra y gracias de los autoproclamados: “Mentes lúcidas, manos limpias y corazones ardientes. Ecuador, se volvió una cloaca.

El cinismo se volvió política de estado del correísmo, se multiplicaron como hongos los nuevos ricos disfrazados dizque de una nueva izquierda progresista mientras a los luchadores populares se los denigraba tildándolos de enemigos y odiadores del progresismo, se los perseguía y vigilaba por medio de la Secretaría Nacional de Inteligencia (SENAIN) con Pablo Romero (hoy extraditado de España) a la cabeza y se los encarcelaba por orden de Ud. Sr Presidente.

Ahora niega toda acusación  (por eso de que negar es padre y madre para los abogados que defienden a esta pléyade de corruptos), a pesar de que abundan fotos en que aparece con su camarilla de delincuentes en banquetes, fandangos, cumpleaños, visitas oficiales a diferentes países, gabinetes itinerantes, sabatinas, concentraciones de Alianza PAIS, etc.

El caso arroz verde, rebautizado como caso sobornos 2012-2016, es la punta del hilo de la madeja. Ese disparate de revolución ciudadana fue un experimento novelero del que el Lcdo. Lenin Moreno también es responsable y que también debería ser investigado. ¿De dónde salieron los recursos para su campaña?

Cada vez que hay una crisis económica los políticos salen a decirle al pueblo que todos somos los responsables y llaman a un gran acuerdo nacional. Los grandes medios de comunicación les dan más espacio a los empresarios, a los banqueros, a los presidentes de las cámaras de producción y a políticos viejos como Oswaldo Hurtado responsable de la sucretización, al economista Alberto Dahik que también tapiñó los dineros del pueblo ecuatoriano en el caso de los fondos reservados. Todos en n su momento hicieron lo mismo que Rafael Correa solo que con mesura y hoy se quejan de que  han perdido los valores, mientras siguen rampantes los saqueadores del erario estatal que gozan de impunidad.

Como ciudadano de a pie me niego a responsabilizarme de esas fechorías. Todo acto de corrupción sea de quien sea, se vuelve un asunto personal. Al ver tanto desempleo, a los jóvenes sin poder ingresar a la Universidad y consumiendo drogas porque la tabla correísta lo permite, a los jubilados impagos, el sistema de salud y educación en el abismo, es un asunto personal como lo dijera el Ché Guevara: “Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”.

No me anima la codicia, ni el resentimiento social como a Ud Sr. Rafael Vicente Correa Delgado. Yo seguiré caminando por las calles, ciudades y parques de Ecuador, pero, Ud, nunca podrá andar como un ciudadano común y corriente en el Ecuador. Su mayor condena será no tener ya patria aunque haga sus enlaces virtuales para promocionarse como candidato. Ya no queremos su cinismo como política de estado, no queremos que internacionalmente Ecuador sea considerado uno de los países más corruptos.

Para finalizar este artículo transcribiré una copla  escrita por el guayaquileño José Antonio Campos que escribía con el pseudónimo de Jack de Ripper en su libro Linterna mágica:

“La política que llaman

es la leche del progreso

al pueblo le toca el molde

y a los mandones el queso”

José Villarroel Yanchapaxi
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