Ecuador gestiona sus relaciones internacionales a través de empresas de Relaciones Públicas

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Es por el viaje de Alberto Fernández, presidente de la República Argentina para conversar con Manuel López Obrador, en México, el 28 de febrero del 2021, que el Ecuador pudo conocer que sus relaciones internacionales no las manejan sus embajadas o el ministerio del ramo, sino poderosas empresas de cabildeo, relaciones públicas y marketing.

Por razones que nadie conoce, Fernández no usó el avión oficial o alguna aerolínea comercial. Alquiló el avión de Lionel Messi por 150 000 dólares pudiendo ahorrar no menos de 100 000. Esto motivó un escándalo de proporciones que permitió conocer algunas empresas dedicadas al lobbing (cabildeo) entre los países y el gobierno de los Estados Unidos

La prensa internacional dio a conocer que la firma Arnold&Porter, dedicada al lobby desde Washington, cobra a la Argentina $125 000 al mes para conseguir contactos con personajes de la política y las finanzas norteamericanas.

Se supo también que a su vez Arnold&Porter subcontrató  a FeroxStrategies para que gestione a favor del Ecuador “la provisión de servicios legislativos y de políticas públicas, y la representación en asuntos gobierno ante el gobierno federal de los Estados Unidos en nombre de Ecuador y la Argentina”. FeroxStrategies cobra $ 110 000 por cuatro meses de gestión, según informa el diario La Nación, de Buenos Aires.

Seguramente Ivonne Baky, embajadora ecuatoriana en Washington, no fue efectiva con Joe Biden, como sí lo fue con Donald Trump, que recibió a Lenin Moreno durante dos horas, el 17 de febrero del 2020, en plena pandemia. No obstante no pudieron concretar el ansiado Tratado de Libre Comercio.

Ya en la era Biden, Lenín Moreno solo consiguió entrevistas con funcionarios de tercera categoría.

La práctica de contratar publicistas, relacionadores públicos, o de embajadores jubilados de del servicio exterior norteamericano para lograr aunque sean algunos minutos con legisladores, secretarios o autoridades presidenciales, no es nueva. Por ejemplo, en tiempo de derroche, 2013, Rafael Correa contrató a la famosa empresa de Relaciones Públicas Van Scoyoc Associates (VSA), que ayudaría a “profundizar un diálogo bilateral saludable y fortalecer una relación que beneficia a ambas partes, en asuntos comerciales, de desarrollo, inmigración y seguridad”. Ecuador le pagó $ 600 000 por medio año de gestiones.

La exministra Nathaly Celi, personaje clave en la política económica correista, estuvo involucrada en el contrato con la empresa norteamericana McSquared por $ 6.4 millones por servicios de publicidad y comunicación. Trajo a algunos artistas norteamericanos jubilados para mojarse las manos con petróleo en el caso Chevron, juicio que el Ecuador perdió en uno de los casos más sonados a nivel internacional.

Cely también  estuvo involucrada en los negocios de la empresa norteamericana Stratega BDS S.A., en la que su madre tenía la mayoría de acciones, para hacer productos comunicacionales por el valor de $210 000, en beneficio del gobierno.

En otro capítulo de esta fase de dispendios, el ministro Iván Ontaneda, el 10 de noviembre del 2020, informó que el gobierno había pagado $ 900 000, libres de impuestos, timbres o deducciones, otra vez a la misma empresa Arnold&Porter  para hacer lobby (cabildeos) en favor de la firma de un acuerdo comercial con EEUU, y el diseño de estrategias de comunicación. El contrato termina el 31 de mayo del 2021. La firma no reconocerá viajes o el contrato de terceras personas. Y si no alcanza el éxito con la firma, la empresa igual cobrará lo convenido. ¿Conoceremos el informe final?

Dentro de esta paranoia por las empresas internacionales de lobbing, de los medios digitales, las tecnologías, las campañas mediáticas, los trolls, encontramos también esa desopilante aventura de Rafael Correa, cuando ordenó colocar por primera vez en la historia de los Super Bowl  un aviso promocional del Ecuador, de 30 segundos de duración, por lo cual el pueblo ecuatoriano pagó 3 millones 800 mil dólares.

También están los contratos con algunos periodistas internacionales que ganaron buen billete. Entre ellos están: Patricio Mery Bell (chileno), Carlos Montero (exCNN), Jorge Gestoso (exCNN), Ignacio Ramonet, (español/francés), Fernando Buen Abad (mexicano), Francisco Sierra (español), entre otros.

Marco Villarruel