De la autocracia a la ignorancia

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La  Democracia se entiende como una forma de gobierno del estado donde el poder es ejercido por el pueblo, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones políticas. Etimológicamente, la palabra proviene del griego δημοκρατία (democratía), que se compone de los términos δῆμος (démos), que significa ‘pueblo’, y κράτος (krátos), que significa ‘poder’. Así, la democracia es el gobierno del pueblo que elige a sus representantes mediante que el sufragio universal, libre y secreto.

Luego de las dictaduras militares de los años 70 impuestas por el imperialismo norteamericano en Latinoamérica,  hace cuatro décadas el Ecuador volvió a la Democracia. Las prácticas corruptas  de la oligarquía criolla, agroexportadora y empresarial esquilmaron el erario nacional caracterizaron los gobiernos de los años 80, 90 y principios del 2000. Fue público y notorio los sonados casos de corrupción protagonizados por dirigentes políticos con sus pactos de la regalada gana a nombre de la gobernabilidad. Muchos de ellos quedaron en la impunidad.

El fracaso de la partidocracia de la que eran partícipes los otra hora Padres de la Patria, los patriotas intachables y sin mácula, los hombres notables enquistados en partidos políticos como los socialcristianos de León Febres Cordero y demócratas populares como Oswaldo Hurtado y Jamil Mahuad Witt, además del partido del clan de los Bucaram.

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Luego de 12 años esta aventura populista y progresista de izquierda deformada denominada Revolución Ciudadana resultó ser un fraude. Todo el boato todopoderoso de Alianza PAIS y sus secuaces fue una construcción mediática con recursos provenientes de una sofisticada delincuencia organizada encabezada por quien se llamó a sí mismo  la reserva moral del Ecuador: Rafael Correa Delgado.

El correismo estatizó la impunidad y la coima al denominarla como “acuerdo entre privados”, instauró los “peajes” para financiar las campañas del correísmo cuyo mecanismo era que las empresas como la brasileña Odebrecht que iban a hacer las megobras debían anticipar millones de dólares para las campañas electorales, marchas, contramarchas e incluso para ciertos lujos del Presidente de turno y su cúpula.

Una pléyade de delincuentes de cuello indian fashion, militantes de lo que he dado en llamar izquierda light se encaramaron en el poder y cogobernaron con asesores y exfuncionarios de la odiada partidocracia, tal el caso de Alexis Mera ex asesor de León Febres Cordero, los hermanos  Vinicio y Fernando Alvarado (prófugos) y María de los Ángeles Duarte (con medidas cautelares y grillete), Galo Mora Witt, etc.

Hoy la lista de los nuevos ricos verde flex es innumerable. Algunos de ellos han sido reciclados por Lenin Moreno como el caso de Johana Pesantez actual asesora jurídica de la Presidencia y Andrés Michelena Ministro de Telecomunicaciones. Algunos grupúsculos de una izquierda pseudoacadémica representada por Ruptura de los 25 han puesto su cuota para satisfacer su hambre atrasada con María Paula Romo en el Ministerio del Interior, premió a algunos sospechosos de actos de corrupción y a sus familiares cercanos con representaciones diplomáticas en  consulados y embajadas como a Roxana Alvarado que fue a la embajada de México.

Para que exista una verdadera democracia debería haber respeto por los derechos humanos, libertad individual, libertad para la asociación y beligerancia. Hoy sabemos que el correato montó todo un aparataje estatal  desde la Secretaría Nacional de Inteligencia (SENAIN) para espiar y encarcelar a sus detractores políticos, metió las manos en la justicia para hacer y deshacer a voluntad sentencias e incluso nominación de jueces y fiscales, dictó fallos, persiguió a la prensa y dejó al fondo de la gaveta casos como el asesinato del Teniente General de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), Jorge Gabela, por denunciar el negociado de los helicópteros Dhruv.

Lo ocurrido en el 30S devela de cuerpo entero la autocracia de un gobernante que por  pretender mantener su popularidad montó todo un sainete en una revuelta policial que bien hubiera podido resolverse al enviar un delegado como el Ministro de Gobierno por ejemplo. El resultado de ese montaje fue la muerte y el encarcelamiento de personal policial inocente e irrupción en un hospital por parte de Rafael Correa lo que puede ser considerado como un crimen de lesa humanidad. Más tarde el gobierno de Correa ordenaría se conforme la Comisión del 30S integrada por Oscar Bonilla, (hermano de Adrián Bonilla, secretario de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, SENESCYT), Diego Guzmán y Carlos Baca Mancheno que llegó a Fiscal General de la nación, quienes crearon la teoría un golpe de estado blando. Estos siniestros personajes fueron premiados con altos cargos públicos, incluso en el régimen de Lenin Moreno.

En el Ecuador actual hay una atomización de partidos políticos, no existe una presencia de partidos políticos nacionales con un ideario sólido. Pululan los movimientos regionales que más se parecen a clubs de familiares y amigos que se reúnen en época electoral a fin de captar lo que queda del fondo destinado por el Concejo Nacional Electoral (CNE). La ilusión de la distribución del poder con diferentes actores sociales mediante el Concejo de Participación Social y Control Social (CPCCS) fue una más de las piezas del engranaje de la maquinaria correistas. Fue una agencia de empleos para agnados y cognados mediante la cual Rafael Correa devolvió favores políticos o premió lealtades.

Rafael Correa también metió las manos en la función electoral. Colocó en sus inicios a Domingo Paredes, luego a Juan Pablo Pozo a quien condecoró en Carondelet a fin de que no haya control del gasto electoral ni auditoria tal como lo develan los testimonios de Pamela Martínez, Laura Terán, José Conceição dos Santos que involucran a los jerarcas intocables de Alianza PAIS en el caso arroz verde, denominado caso sobornos 2012-2016 periodo en que se habrían entregado la nada despreciable suma de más de 6 millones de dólares. El sufragio universal, libre y secreto, representatividad que daría alternancia en el poder, es una entelequia, pues en resumidas cuentas esas elecciones fueron un fraude incluyendo la de la actual administración. El silencio sepulcral de Diana Atamaint es sintomático: “El que calla otorga”.

La Constitución de Montecristi 2008 diseñó el sendero del hiperpresidencialismo Al menos teóricamente, la democracia participativa, considerada una variante de la democracia directa que incorpora activamente al ciudadano en la vigilancia y control de la aplicación de las políticas públicas, procurando que los ciudadanos estén organizados y preparados para proponer iniciativas y para expresarse a favor o en contra de una medida no fue más que otra patraña. Hoy asistimos a la desinstitucionalización del Ecuador, la  llamada cirugía mayor de Lenin Moreno para descorreizar las instituciones son parches que no resuelven la podredumbre. Las élites políticas otra vez sueñan con  refundar el país, ahora proponen con bombos y platillos  la bicameralidad, en otras palabras, más burócratas, más reparto de la troncha en la que se disputarán a dentelladas el retazo de poder con la consabida pugna entre la Asamblea y la Cámara del senado.

Los ciudadanos ecuatorianos ya se dieron cuenta que el morenismo no es más que el hijo putativo del correismo y por lo tanto corresponsable de la corrupción generalizada. La herencia de estos años es un pueblo anómico y empobrecido, despreocupado de la cosa pública que incluso justifica el saqueo de las arcas fiscales mientras los disfrazados de izquierda sin vergüenza hoy andan impunes, campantes y rimbombantes haciendo compras en los centros comerciales de Estados Unidos y Europa.

El reto es descorreizar la mentalidad de una clase media que teme perder los privilegios ganados en la época de la mesa tendida.

José Villarroel Yanchapaxi

Psicólogo Clínico Psicoanalista, graduado en la Pontificia Universidad Católica de Quito y Magister en Estudios de la Cultura por la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Pintor autodidacta,integró el Grupo de música andina SAQUI-SILI y el grupo de teatro de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Quito. Fundador y Editor de Cultura del periódico Quincenario Opcion de Quito. En 1990 obtuvo el tercer premio del concurso de microcuento Enrique Grosse Lumen organizado por Libri Mundi y el Periódico Hoy. En el 2003 obtuvo el tercer premio del XVIII concurso Latinoamericano de Periodismo organizado por Prensa Latina de La Habana-Cuba. Sus artículos han sido publicados en el boletín Huellas de Llactacaru, Asociación de migrantes ecuatorianos residentes en Barcelona-España, Red Voltaire de Francia, Argenpress de Argentina, Semanario Brecha de Uruguay y Prensa Latina de Cuba.
José Villarroel Yanchapaxi

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