Asaltan nuestros bolsillos con premeditación y alevosía

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 Asaltan nuestros bolsillos con premeditación y alevosía

El COVID19, desnudó de cuerpo entero la crisis general del sistema capitalista, países desarrollados como EEUU dan fe de los miles de muertos, principalmente de los sectores más desposeídos, tiene más de 50 millones de pobres y hoy el hambre es el pan del día; de la misma forma están otros países como Italia, España, Alemania, etc.

Nuestro país no es la excepción, más de 6 millones de persona se encuentran desempleados, en el sub empleo o en empleos no adecuados y millones en la pobreza e indigencia. Frente a este panorama una vez más la pretensión del gobierno de turno es hacer que la crisis la paguemos los pobres.

Desde hace décadas los gobiernos de turno no han trabajado para el bienestar del pueblo, solo les ha interesado llenarse sus bolsillos, más de 35 mil millones de dólares es la cifra que los analistas plantean que el país ha perdido por actos de corrupción y hoy los siguen cometiendo. (Llámese Alianza País 35, hoy 5 y otros gobiernos de derecha)

El presupuesto para la educación se lo rifaron y hoy constatamos con indignación que el presupuesto para la salud no fue el adecuado por decir lo menos. Nuestros gobernantes demostraron su ineptitud, cuando NO previeron, NO estaban preparados, NO trabajaron para enfrentar técnicamente la pandemia del COVID-19.

Hoy las medidas para salir de la crisis que genera la pandemia, una vez más como antes, quieren descargarla en los hombros de los que menos tienen, en los trabajadores y los pobres; mientras los ricos, empleadores y banqueros, bien gracias, siguen siendo beneficiarios de los gobiernos de turno, para obtener pingues ganancias. No de otra forma atendemos que el gobierno a través de las autoridades laborales, emite acuerdos ilegales, inconstitucionales e inhumanos, como el ACN 0076, 0077, 0080 Y 0081 y santifican apropósito de la semana santa la explotación (sepultura) de los trabajadores.

Es que la entrega servil del gobierno a los intereses de los ricos, empleadores y banqueros es más que evidente. Mientras se condonan (perdonan) deudas por miles de millones de dólares, al mismo tiempo ponen en práctica la vieja aspiración empresarial de flexibilizar las relaciones laborales. Hoy de forma miserable se permite que asalten nuestros bolsillos, se rebajen los sueldos y salarios del trabajador en un 25% y no contentos con eso, auspician el despido de otros cuantos; con un salvavidas según ellos (para morirnos lentamente), que los que nos quedamos laborando y ganamos a partir de los 500 dólares “donemos” (nos roban) un porcentaje de nuestro salario, es decir, mediante esta jugada el monto que asaltan al bolsillo de los trabajadores estará por el orden del 30% de los ingresos. Mientras pisotean nuestros derechos, al mismo tiempo incrementan los valores de los artículos de primera necesidad; un asalto con premeditación y alevosía a los sectores populares.

Mientras esto sucede con el salario de un trabajador, los intereses de los ricos, empleadores y banqueros corruptos siguen intactos, acumulando sus fortunas a costa de la sangre y sudor de los más pobres.

Cabe recordar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió la Resolución No. 01/2020 titulada: Pandemia y Derechos Humanos[2], la cual contiene una serie de recomendaciones dirigidas a los Estados a fin de garantizar que las medidas adoptadas para afrontar la crisis provocada por la pandemia del COVID-19, se enmarquen en el pleno cumplimiento de los derechos humanos de todas las personas. Este enfoque de derechos debe considerar diferencias especiales en grupos de mayor vulnerabilidad. Así por ejemplo, en la parte considerativa de esta resolución, se señala expresamente que las y los trabajadores que viven en situación de pobreza y que tienen bajos salarios “dependen por definición de sus ingresos económicos laborales”. Por este motivo, la CIDH recomienda a los Estados miembros que protejan los derechos de este grupo de personas, quienes están en mayor riesgo de sufrir las consecuencias de esta pandemia, y llama a la protección de “los trabajos, salarios, la libertad sindical y negociación colectiva, pensiones y demás derechos sociales interrelacionados con el ámbito laboral y sindical” (párr. 5)”

Como vemos, además de pisotear esta resolución, al mismo tiempo se pisotea nuestra Constitución, vulnerando el derecho al trabajo, establecido plenamente como un derecho humano fundamental.

Una de las lecciones más importantes que nos deja esta pandemia, es que primero es el ser humano. Si el trabajador no labora no hay producción, no hay circulante, así se demuestra que primero está la vida.

A los pobres y trabajadores nos queda resistir o morir, por eso denunciamos estos acuerdos como ilegales, inconstitucionales e inhumanos y exigimos de las autoridades su inmediata derogatoria, o las consecuencias serán trágicas, generando un efecto igual o peor que el de la pandemia del COVID-19.

Si los seres humanos no aprendemos de las lecciones que nos está dejando esta crisis sanitaria, la historia nos cobrará la factura. Para los pobres, los trabajadores, nos queda un solo camino, resistir en la unidad para el cambio, la unidad para construir un mañana diferente.

No nos dejemos asaltar a plena luz del día con premeditación y alevosía.

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