14 de agosto 1830, primera Constituyente de la República Del Ecuador

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Corrían los años 30 del Siglo XIX. La República de Colombia (Gran Colombia), el sueño más grandioso del Libertador Simón Bolívar, estaba cayéndose a pedazos. La ambición de unos cuantos detractores había dado fruto y tanto Venezuela como Ecuador se habían separado del grandioso estado, aunque en el caso de nuestro país, siguió perteneciendo a él, aunque no a la manera centralista como lo deseaba Bolívar, sino federalista, es decir, aunque era un estado soberano, seguía obedeciendo a lo decretado por el Gobierno de Bogotá. Esto último se esfumó, al disolverse definitivamente la Gran Colombia en 1831, y entonces, Ecuador pasó a ser un Estado libre y soberano, independiente de cualquier otro gobierno.

Para entonces, ya había muerto Sucre, quien se cree hubiese sido el adecuado sucesor de Bolívar, por lo que las cosas pintaban para que la Gran Colombia muriese definitivamente. Con esos ánimos, el 14 de agosto de 1830 se reunieron en Riobamba los representantes de cada uno de los Departamentos del entonces Distrito del Sur, a saber: Guayas, Quito y Azuay, para redactar lo que sería la Primera Carta Magna de la República del Ecuador. Cabe recalcar que esta constitución republicana, en realidad, es la segunda de nuestra patria, si, desde luego, se toma en cuenta la constitución del Estado de Quito (1811-1812), que tuvo los mismos tintes independentistas, pero que no progresó, y que feneció por la represión de España, que, por medio del bloqueo de Guayaquil –que nunca perteneció al Estado de Quito–, la asfixió mortalmente.

La Constitución de Riobamba tenía algunas características singulares. Declaraba a nuestro país con el nombre de Ecuador, lo cual, no concordaba con la historia de nuestro territorio, ya que el nombre que debió perpetuarse es el de Quito, pero la gran oposición, sobre todo por parte de los representantes de Guayaquil, hizo que se escogiera esa opción. El nombre se lo puso en honor a la línea equinoccial o ecuador, que pasa por nuestro territorio, y que tomó relevancia con la llegada de la Misión Geodésica a la entonces Real Audiencia de Quito. Otra de las características especiales, es que declaraba que la religión oficial del Estado era la católica, también, que para ser ciudadano se debía tener un monto establecido de renta, ser casado o mayor de 22 años y no ser sirviente. Esto último excluía a la gran cantidad de la población, y mostraba que a pesar de manifestar en ella “libertad”, esa constitución era todavía elitista. Y las cosas no quedaban ahí, ya que no todo ciudadano podía llegar a ser autoridad, pues se debía cumplir otros requisitos para poder participar en las elecciones. Había un sistema llamado “Sufragio Parroquial”, en donde, los ciudadanos – nobles de cada lugar– se reunían para elegir a los electores, quienes a su vez designaban a los representantes al congreso, los cuales, finalmente elegían al Presidente y Vicepresidente de la República.

Uno de los principales problemas que tenía el naciente estado ecuatoriano era la gran presencia en él de extranjeros, especialmente venezolanos, debido al reciente proceso de independencia. Para ello, se redactó un par de controversiales artículos, que declaraban como ecuatorianos a todos los extranjeros, quienes moraban en el país en el momento de su establecimiento, pero que debían además ser casados con una mujer ecuatoriana. Con esto, no fue problema para que el venezolano Juan José Flores, quien se casó con doña Mercedes Jijón y Vivanco, oriunda de Otavalo, sea elegido como primer presidente del Ecuador.

En esa Carta Magna, como era de esperarse, no se contemplaban derechos para los indígenas, salvo, que debían ser protegidos por los sacerdotes. Tampoco las mujeres tenían voz. Es por eso que la gran mayoría de la gente vio el movimiento libertario sólo como un cambio de amo. Para las personas de esa época, los criollos y mestizos de gran poder suplantaron a los chapetones y nada más, e incluso, muchos añoraban volver a la monarquía, porque en cierta forma, con el Rey tenían mayores beneficios y mejor cubrimiento de sus necesidades, que con los gobiernos de la Gran Colombia y del Ecuador, puesto que ambos estados empezaron su camino con una deuda que los ahogaba y los derechos eran tan escasos, similares o peores a los establecidos por los españoles. Fue con el tiempo que se fue configurando un Estado real y equitativo. Rocafuerte, quien estableció los primeros códigos legales; Urbina, quien dio libertad a los afrodescendientes y sobre todo Alfaro, quien instauró el Estado Laico; fueron los que establecieron una serie de reformas que poco a poco convirtieron al conservador estado ecuatoriano en lo que es hoy, un estado de derechos. La mujer, por su parte, aunque con Alfaro consiguió cierto reconocimiento, en realidad su verdadera reivindicación sobrevino con la lucha de Matilde Hidalgo, quien consiguió el voto femenino y el derecho para que la mujer pueda ser electa como autoridad. Los indígenas, por su parte, obtuvieron ciertos derechos con la Reforma Agraria de 1973, pero su inserción plena en la sociedad, apenas se dio en la década del 90 del siglo XX, cuando nació oficialmente el movimiento indígena, el cual empezó a formar parte activa en las luchas sociales que se dieron desde entonces. Es menester señalar que, no obstante a aquello, algunas lideresas de sus comunidades, como Tránsito Amaguaña y Dolores Cacuango, años anteriores ya habían conseguido dar la voz de las necesidades de los indígenas a una sociedad dominada por los grupos de poder.

En definitiva, desde que el Ecuador empezó su vida constitucional, se dio comienzo a un proceso de establecimiento y perfeccionamiento de derechos, que aún no terminan, porque cada día se descubre que hay algo más por hacer. Por eso, el 14 de agosto debe ser visto como nuestro nacimiento, mismo que nos dio la oportunidad de ir madurando en cuanto a ideales de igualdad y libertad social…

Carlos Patricio Herrera
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