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Por: Antonio Guerrero

Fotografía: Flickr

YACHAY, LA CALCA DE “SILICON VALLEY”

 

“Silicón Valley” es el nombre de la “Ciudad del Conocimiento”, ubicada en California, creada por los Estados Unidos para la formación de cuadros jóvenes, quienes, a través de los conocimientos de la época de la revolución científica y tecnológica contribuyan eficazmente a fortalecer su producción monopolista desarrollada por la clase obrera especializada en sus súper industrias bajo su control y dominio –como las de perfeccionamiento de su propia producción petrolera y de armas-, por medio de los cuales apuntalar su capital financiero monopolista como primera potencia militar del mundo.

 

Esta científica y tecnológica inversión del imperialismo norteamericano en la formación calificada de “talentos” jóvenes está siendo reproducida por algunos países de América Latina como Chile, Brasil, Colombia, para consolidar el sistema capitalista de esos países: La producción de “cerebros” o “talentos” en el ámbito de la educación en las áreas tecnológica y científica marcha de modo correspondiente al modo de producción dominante de cada país. Y como ésta –la producción- se levanta en base de la mantención de los países de América Latina como proveedores de recursos naturales y materias primas para las industrias petroleras y mineras, la educación superior está engrapada al mantenimiento de la dependencia de nuestros países a la potencia yanqui que ahora se amplía a China, Rusia y otros países imperialistas.

 

LA CIUDAD DEL CONOCIMIENTO DEL ECUADOR: YACHAY, Y “EL MILAGRO”

 

La “Ciudad del Conocimiento” construida en Urcuquí, está enmarcada en este tipo de proyectos sujetos a la dominación y dependecia a grandes grupos económicos; pero hay una particularidad: Mientras esas otras “Ciudades del Conocimiento” tienen un bajo perfil en América Latina: A la “Ciudad del Conocimiento” construida en Imbabura con el pomposo y demagógico nombre de “YACHAY”, le han prestado una atención preferencial los medios de comunicación del mundo y particularmente algunas Universidades de España y Europa, las cuales le han endilgado el calificativo –integrando la llamada “Ciudad del Conocimiento” al proyecto educativo integral del correismo-: De “Milagro”, colocándole togas y birretes, al caudillo reproductor de este modelo norteamericano construido en la ciudad de San José, California, conocida como “Silicón Valley”.

 

Este “modelo educativo” instaurado en el actual Ecuador desarrollista, se inscribe en lo vulgarmente conocido como mentalidad “kitsch”, es decir: La calca de obras de arte y de “ciencia” encontradas en el extranjero introducidas a rajatabla en los ambientes de los nuevos ricos para fungir de “gente culta”*: Este fenómeno es similar en el ámbito de la Educación Superior: La calca de la Ciudad del Conocimiento: “Silicón Valley”, es presentada como “creación” del “Talento” y la “Excelencia” de Correa y es difundido como un “salto en la educación” a través de la SENESCYT y de tecnocratas como Ramírez.

 

Este remedo mental de “Silicón Valley” ya era muestra fehaciente de la dependencia mental y cultural del gobierno de Correa y sus burocratas de la educación superior: Utilizar la calca del modelo norteamericano para consolidar la cultura de dominación capitalista, también lo han hecho los Jeques petroleros de Qatar, país al cual acudió con una suculenta delegación Correa.

 

Hecha flamear como “creación del genio Correa”, manipulando el rimbombante calificativo de “YACHAY” ha sido difuminada en una profusa propaganda lanzada para justificar la millonaria inversión en “talentos tecnológicos y científicos extranjeros”, para formar “talentos humanos” al servicio de transacionales, seleccionando con métodos verticales y tecnocráticos –que han dejado de lado a medio millón de jóvenes bachilleres de la Educación Superior-, a inteligentes jóvenes ecuatorianos para este proyecto, formando una élite; el mismo que ha sido utilizado para fustigar acremente como “Mediocre” a la Educación Superior del Ecuador, que, pese a las trabas impuestas por los gobiernos de las oligarquías criollas, al recorte de sus presupuestos, han demostrado capacidad, idoneidad, creatividad y real talento emancipador, como las Escuelas Politécnicas del país y las más connotadas Universidades laicas centenarias emblemáticas como la Universidad Central del Ecuador; por supuesto, entregándoles a éstas un presupuesto cadavérico para enterrarlas, exento además de la provisión de recursos para la investigación científica y tecnológica que requiere la Universidad Ecuatoriana.

 

“COLONIALISMO ACADEMICO EN LA EDUCACION SUPERIOR”

 

Este proyecto de real catadura neocolonialista ha motivado exámenes serios de parte de eminencias como el lojano Premio Nobel Arturo Villavicencio:  “El sistema de educación superior del país se dirige a una suerte de colonialismo académico que niega la experiencia, la historia de la universidad ecuatoriana e ignora su papel fundamental como repositorio de la cultura nacional que la está haciendo perder su sentido y su horizonte”, destacaba en uno de sus trabajos publicados el 2013: “¿Hacia dónde va el Proyecto Universitario de la Revolución Ciudadana?”.

 

El reciente escándalo salido a flote tras la barbárica destitución del único docente a tiempo completo que trabajaba y vivía en Yachay: Fernando Albericio, Rector de la Universidad, por parte de Tres de la Cuádrupla dirigente de la pomposa “Ciudad del Conocimiento”: Tres “genios” radicados en California: Los extranjeros Rosakis y Ravichandran y el “científico chonero” Andrade, ha sacado a flote no solo el derroche millonario de una inversión de élite en jóvenes ecuatorianos, desde luego inteligentes, pero destinados a reproducir la concepción tecnocrática de “Silicón Valley”, que, en un país como el Ecuador cuyo desarrollo autónomo, soberano e independiente, -La Matriz Productiva acompañada de la Matriz Energética- no es tal, sino que, para encubrir, mimetizar y ocultar el remache de la dependencia de nuestro país a los Estados Unidos remedando la suntuosa y millonaria “Ciudad del Conocimiento” de “Silicón Valley”, que, irónicamente y dada la creciente crisis financiera del poderoso del norte, la ciudad de San José, donde está ubicado este proyecto tecnocrático norteamericano, está en vías de convertirse en “Ciudad Fantasma” dados los enormes costos que engendra un proyecto de tal magnitud. Esto es lo que ha salido a flote con la denuncia de Fernando Alvericio, catedrático español y rector titular de “Yachay”.

 

Aquí el fenómeno no es, principalmente, el surgido con el hecho fehaciente, imposible de trasegar, u ocultar, de que, tres de los cuatro “genios” rectores de Yachai, no trabajan en el Ecuador, sino que, a través de SKYPE, cada 15 días, éstos dirigen la “Ciudad del Conocimiento” del Ecuador, desde el extranjero: Desde California, cobrando, aparte del jugoso sueldo que les pagamos los ecuatorianos del presupuesto del Estado ($ 16.300 dólares mensuales) cobraban otro sueldo por su permanencia fija en California (¡!); y, cuando viajaban desde California a Ecuador para “hacer trabajo de campo” –como la burocracia denomina al trabajo práctico-científico-, como lo ha hecho el “científico” de Chone, Andrade, -hoy Rector reemplazante de Albericio-, cobraban $ 300,oo dólares diarios de viáticos: –Andrade ha llegado a cobrar, por los datos públicos entregados, ($ 9.000,oo) nueve mil dólares de viáticos, amén del jugoso sueldo por dirigir, con Catalejo, desde California, la “Ciudad Criolla del Conocimiento”, YACHAY, “mentalizada por el “talentoso” Correa y reproducida por su equipo de “genios” burocráticos de la talla de Ramírez que manejan la educación superior una suerte de Dinastía  con Jacques Ramirez Decano en el IAEN y docente en Yachay y Analía Minteguiaga esposa de Ramírez rectora del IAEN.

 

(Continuará)

 

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