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Por: Marco Villaruel

Fotografía: Archivo

Urgencia electoral

 

No hay día que no aparezca un nuevo protagonista en la larga novela de corrupción del gobierno de Rafael Correa. Hoy aparece nuevamente el nombre del ex jefe de Senain, joya de la corona del régimen para el espionaje, la represión y, como vemos, para encubrir la corrupción.

 

La lista es larga y el trabajo para fiscales, abogados y más personas inmersas en este mundo, es agobiante. Los trabajadores del sector salud, educación, los de Petroecuador, conminados como están a guardar silencio, nos dicen que todavía hay mucha agua bajo el puente y, tal como dijo Correa en una de sus innumerables cadenas de TV, ya mismo estalla la bomba.

 

Por esta razón es que acusamos al gobierno norteamericano, a sus instancias judiciales, por no  revelar los nombres de los principales involucrados en el caso Odebrecht. Si por razones “técnicas” como dijo el embajador estadounidense los jueces no divulgan los nombres, es síntoma de incompetencia, ya que en los países vecinos están inculpados hasta los ex presidentes de la república con los datos entregados por ellos.

 

 

Pero si son razones políticas, que al final favorecen al régimen correísta, entonces estamos hablando de una connivencia criminal. Es un crimen como ellos gustan llamar a estas cosas.

 

Lo cierto es que en este momento de la  novela electoral,  en este instante de decrepitud del modelo populista, represivo y de alcance neoliberal;   ahora mismo que se conoce del nuevo saqueo a los fondos del IIESS, y en los instantes en que el caudillo anticipa que apenas pueda irá a refugiarse a Bélgica y mientras tanto, como saltimbanqui, va de televisora en televisora, trémulo y fatigado por tanto explicar lo inexplicable; en estos momentos, exigimos conocer a las personas que conocieron, recibieron, escondieron los dólares corruptos de Odebrech.

 

Toda dilación es una traición. Recordemos que al ex Presidente Toledo, y por el mismo caso, le acusan de traición a la patria. No estamos satisfechos con las raterías que se publican diariamente para ocultar el latrocinio mayor.

 

Por qué no se difunden los nombres de Odebrech?   No es acaso un tanque de oxígeno para los involucrados?  No es una demostración de la postración moral del sistema judicial ecuatoriano, que permite que en sus narices digan los nerviosos semi inculpados que van a Brasil o Estados Unidos, y a tantas partes a buscar (o a esconder) los nombres?

 

Por lo menos en el caso Cayapa los celos, las intrigas, las infidelidades, las fallas en la “línea de custodia” de las inmundicias, permiten conocer los entretelones de un pasado lleno de intrigas e hipocresías. Veamos si no al entonces candidato Correa mendigando fondos ante sus posteriores acérrimos enemigos Egas e Isaías.  Correa no es fiel a nadie, ya le apuñaló a su mentor Gustavo Noboa, a su Universidad Católica, a su propio hermano.

 

Los nombres deben conocerse antes de las elecciones y las pocas autoridades honestas que sobreviven deben aprestarse a tomar las medidas para desmontar el estado-corruptor y poner a buen recaudo a los malhechores que se han apoderado del gobierno.

M Villarruel A.

 

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