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Por: Vladimir Andocilla

Fotografía: Luis Charro

UNE: ¿Un sindicato?

 

Luego de la decisión tomada por el Subsecretario de Educación del Distrito Metropolitano de Quito antropólogo Fernando Alberto Yánez Valarezo, se ha visto en varios medios de comunicación al Ministro de Educación y al Viceministro realizando sendas explicaciones del carácter de la organización, sosteniendo el argumento que la misma no sería un sindicato, explicación por demás equivocada, como lo veremos a continuación:

 

Nuestra legislación no define la diferencia entre asociación profesional o sindicato, ante esto, se requiere hacer un ejercicio de interpretación, acudiendo a la doctrina, la jurisprudencia y la ley extranjera.

 

El jurista Cabanellas define al Sindicato como toda organización o asociación profesional integrada por personas que ejerciendo similitud de oficio o profesión se unen para la protección de los intereses que le son comunes de la actividad de sus miembros.

 

La Organización Internacional del Trabajo en el Convenio No. 87  en su artículo 2 establece que: Los trabajadores y los empleadores, sin ninguna distinción y sin autorización previa, tienen el derecho de constituir las organizaciones que estimen convenientes, así como el de afiliarse a estas organizaciones, con la sola condición de observar los estatutos de las mismas.

 

La Corte Interamericana de Derechos Humanos establece que la actividad sindical nace de la voluntad de los individuos de asociarse y se materializa en la creación de sindicatos que, a su vez, pueden asociarse entre ellos y crear federaciones, confederaciones u organizaciones sindicales cuyo funcionamiento debe ser libre para ser efectivo .

 

 Para la Corte Constitucional de Colombia: “Dentro del derecho de asociación sindical la jurisprudencia ha identificado tres dimensiones, las cuales a su vez entrañan una expresión de libertad: (i). Dimensión individual: Consiste en la posibilidad que tiene cada persona de decidir si se afilia, si se retira o si permanece dentro de la organización, sin injerencia alguna o presiones externas, ni por parte del empleador ni incluso del mismo sindicato. (ii). Dimensión colectiva: En virtud de la cual los trabajadores organizados, pueden autogobernarse y decidir de manera independiente el destino de su organización sin admitir injerencia externa, especialmente del empleador. (iii). Dimensión instrumental. Según la cual el derecho de asociación es el medio para que los trabajadores puedan lograr la consecución de algunos fines, especialmente el mejoramiento de sus condiciones laborales.”

 

 

La Unión Nacional de Educadores fue fundada en el año de 1944 como consecuencia del Primer Congreso Nacional de Educadores Ecuatorianos”, realizado  en el Teatro Nacional Sucre en Quito, durante el 1 al 4 de agosto de ese año, época en la cual el Código del trabajo únicamente reconocía el derecho de sindicalizarse a los obreros, por ello, los educadores presentaron los documentos al Ministerio de Educación, quien la reconoce mediante el Acuerdo Ministerial No. 624 del Ministerio de Educación de 19 de abril de 1950, pese a que en los propios Estatutos la organización, en su artículo 3.a establece como finalidad de la organización el: “Trabajar por el mejoramiento integral de la clase educadora”.

 

Cabe señalar que el año en que fue creada la organización, el Ecuador no se adhería a los  Convenio 87  y 98  de la OIT, por lo que la legislación interna no se acoplaba a los estándares internacionales del derecho laboral  que de apoco se irían constitucionalizando.

 

En 1977 la Junta Militar del Vicealmirante Alfredo Poveda Burbano deroga el Acuerdo No. 1767 y ordena intervenir las cuentas de la UNE. La ilegalización no impidió que los maestros continúen en la lucha, consiguiendo que el Congreso Nacional presidido por Assad Bucaram apruebe un Decreto Legislativo publicado en el Registro Oficial No. 16 del 03 de septiembre de 1979 que devuelve la personería jurídica de la organización. En su tercer considerando, el parlamento dice: “Que es deber de todo Estado democrático promover y garantizar la formación de organizaciones sindicales, confederaciones, asociaciones y, en general, agrupaciones que tengan como objetivo el mejoramiento y superación social y económica del pueblo ecuatoriano”, reconociendo su carácter sindical, aunque en su artículo 1 únicamente establece:  “el Decreto 1476, publicado en el Registro oficial No. 346 de 30 de mayo de 1977, y devuélvase la personería jurídica a la Unión Nacional de Educadores, en los términos de los Estatutos de ella vigentes a la fecha de su desconocimiento”.

 

El propio gobierno en las observaciones entregadas al Comité por la querella presentad por la Confederación Mundial de Organizaciones de Profesionales de la Enseñanza (CMOPE) en nombre de la Unión Nacional de Educadores el 13 de noviembre de 1990 reconoce el carácter de servidores públicos de los docentes y el derecho de ellos a formas asociaciones, por lo que mediante el acuerdo ministerial 1004 autoriza a las direcciones provinciales el descuento de las cotizaciones para la UNE.

 

El gobierno de Rafael Correa en el caso No. 2755 que la Unión Nacional de Educadores presentó al Comité de Libertad Sindical de la OIT, argumento que la misma no es una organización sindical, tesis que no es tomado en cuenta por el Comité pues le recuerda al Estado ecuatoriano, que en numerosas ocasiones al examinar alegatos similares subrayó que «debería evitarse la supresión de la posibilidad de percibir las cotizaciones sindicales en nómina, que pudiera causar dificultades financieras para las organizaciones sindicales, pues no propicia que se instauren relaciones profesionales armoniosas”.

 

La práctica de la Unión Nacional de Educadores es conocida por el país, el sentido común nos concluye que está es una organización sindical pues han sido varias las paralizaciones, cuyo pliego de peticiones se ha compuesto de reivindicaciones económicas, sociales de los agremiados frente al patrón gobierno, por ejemplo se llegó a contabilizar 14 huelgas durante el periodo de Rodrigo Borja; el paro de 1993 exigiendo la ratificación de la Ley de Carrera que la administración de Durán Ballén puso en duda y el incremento salarial del 50%; a finales de 1995 se realizó una paralziación donde los maestros conquistaron  al zas de 15% al salario mínimo vital y de 28% por un máximo de tres car gas familiares, al tiempo que se logró bloquear la propuesta de municipalización de la educación, entre otros.

 

 El ministro se empecinará en desconocer el carácter sindical de la UNE pues los sindicatos son las únicas personas jurídicas que podrían alegar violación a los derechos humanos, pues son reconocidas por el Pacto de Derechos Económicos y Sociales, así como por el Protocolo de San Salvado, al contar con una protección internacional para su funcionamiento, la OIT ha establecido que este tipo de organizaciones no pueden ser disueltas administrativamente, lo que vicia en fondo y forma la resolución No. MINEDUC-SEDMQ-2016-0498 de fecha 18 de agosto de 2016 con la que se declara disuelta la Unión Nacional de Educadores.

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

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