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Por: Juan Durán

Fotografía: Archivo

 

Una de las mil formas de la educación emancipadora

 

 

Las Escuelas Zapatistas

 

  Desde que el sector gubernamental del país de México decide firmar el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos numerosas contradicciones acumuladas y recientes comienzan a generar un malestar popular de tal magnitud que se realiza un levantamiento armado en el sureste de Chiapas a cargo del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (1994), por la defensa de la tierra y la recuperación de la dignidad indígena. El enfrentamiento militar con el Gobierno dura meses, con la posibilidad de establecer acuerdos de paz en el municipio de San Andrés, lugar a partir del cual, las organizaciones indígenas logran problematizar gradualmente ante la opinión pública e internacional las 13 demandas fundamentales: tierra, techo, trabajo, alimentación, salud, cultura, independencia, democracia, libertad, justicia, paz, información y educación.

 

El apoyo nacional e internacional a las demandas indígenas consigue que diferentes presidentes constitucionales de México, decidan aplicar una guerra silenciosa y de baja intensidad en la zona de conflicto. Entre tanto las organizaciones indígenas, por su parte, toman la decisión  de afianzar sus procesos de autonomía con la conformación en todo su territorio de cinco caracoles de autogobierno conformados a su vez por treinta municipios, en cada uno se realizan entre otras cosas, cambios estructurales y significativos en la educación de las nuevas generaciones.

 

 Así se crean las escuelas zapatistas, en terrenos comunales y en lugares céntricos con recursos humanos, técnicos y materiales de las mismas comunidades, que desde hace muchos años tienen la costumbre de financiar sus proyectos mediante una economía solidaria basada en la agricultura, ganadería y la ayuda internacional.

 

 Para tales escuelas plantean la necesidad de formar sus propios docentes en calidad de promotores de educación debido a una serie de conflictos y  experiencias desagradables que tuvieron y han tendido con docentes oficiales designados por el Estado. “no queremos que sean comerciantes. No queremos que se emborrachen. No queremos que den mal ejemplo….. que sean flojos. Queremos que estén entregados al servicio de la comunidad” 1 citado por Baronnet Bruno. Los promotores de educación promovidos y designados por las asambleas comunitarias son por lo general jóvenes solteros, que entre otras bondades, saben leer y escribir, manejan el idioma indígena de la comunidad (tseltal, chol, tsotsil, tojolabal) así como también el castellano. No reciben salario, pero la comunidad les brinda alimentación, techo y la posibilidad de trabajar la tierra. Cada promotor de educación cuenta con el apoyo de la comunidad en general pero particularmente con los ancianos, quienes independientemente de saber leer, escribir o no, asesoran los contenidos y las actividades a realizarse en las escuelas. En los últimos años, además varias Universidades de México y del mundo permiten a los promotores educativos descubrir y desarrollar formas más efectivas de enseñanza-aprendizaje.

 

 

 

 La escuelita zapatista no trabaja curricularmente en función con los planes y programas de estudio gubernamentales. Por el contrario, tomando como eje las 13 demandas del levantamiento zapatista, cada municipio procura sintetizar,  conocimientos occidentales y saberes ancestrales en la Historia, Lengua, Matemática, Vida y Medio Ambiente, y Producción sin desmerecer las necesidades y los problemas significativos de las comunidades.

 

Según, el autor anteriormente señalado, la escolaridad de la niñez y juventud indígena, se divide en tres niveles de dos años cada uno. En el primer nivel los niños, niñas y adolescentes aprenden a manejar lápices, cifras básicas, leer y escribir palabras sencillas en lengua indígena. En el segundo nivel, aprenden operaciones matemáticas, redactar frases cortas en español, a expresarse mejor oralmente, y a trabajar conceptos básicos de las Ciencias Naturales, Historia y Geografía. En el tercer nivel, se abordan contextos históricos, datos sobre líderes independientes, el problema de la tierra, nociones ligadas al cultivo de la milpa y la crianza de animales.

 

Bajo las consignas populares convencer y no vencer, construir y no destruir, proponer y no imponer, bajar y no subir, mandar obedeciendo, se lleva a cabo el quehacer educativo en las escuelas zapatistas, de tal suerte que los promotores educativos conjuntamente con los niños y niñas regulan su comportamiento y sus decisiones cuando juegan, investigan, cantan y realizan programas deportivos, artísticos, culturales  de acuerdo a las fiestas y visiones  comunales. De igual manera, no se califica el rendimiento  y más bien los promotores educativos tienden a realizar evaluaciones orales y anotaciones en sus cuadernos sobre el aprendizaje de los estudiantes, quienes avanzan a su propios ritmos y estilos.

 

 Los factores de oposición ante esta alternativa pedagógica son fundamentalmente externos. Cada gobierno de turno practica como hemos dicho una guerra de baja intensidad. Desde asesinatos a líderes indígenas con paramilitares hasta imposición de planes de desarrollo para dividir a la gente. Desde ataques a la soberanía alimentaria con agroquímicos hasta desalojos violentes en contra de las bases de apoyo zapatista. Desde entrega ilegítima de títulos de propiedad hasta violaciones sexuales a las mujeres indígenas. Todo ello para desgastar y quebrantar la unidad zapatista. La manera como los niños y niñas zapatistas viven la guerra se puede apreciar en sus testimonios “guerra es cuando matan a nuestros papás; guerra es que tengamos que escondernos en las montañas, guerra es tener que apagar las luces y no hacer ruido cuando llegan los chinchulines, guerra es que los guachos suelten a los perros para que nos muerdan, guerra es que nos revisen en el retén y que nos digan cosas feas…”2  A ello se suman los intereses de empresas transnacionales relacionadas con la explotación de la madera y los minerales.

 

 La respuesta de las comunidades indígenas, conjuntamente con los municipios y los cinco caracoles ha logrado contrarrestar aquellas ofensivas con algunas medidas fundamentales, entre las que podemos indicar las siguientes:

• Establecer juntas del buen Gobierno en los cinco caracoles para mediar conflictos, debatir actos de justicia entre las comunidades y los representantes de las autoridades oficiales de modo que se pueda reconstruir el tejido comunitario.

• Ofrecer salud y educación, incluso apoyo económico a toda las familias indígenas sean o no zapatistas.

• Impedir cualquier forma de narcotráfico en el sur este de Chiapas.

• Prohibir la comercialización de la madera.

• Evitar el consumo de alcohol en fiestas, acciones comunitarias y vida familiar.

• Recuperar la memoria colectiva de quiénes son, de dónde vienen y a dónde se dirigen en asambleas, fiestas, prensa, radio y video comunitario.

• Facilitar el acceso de la sociedad civil a las comunidades de modo que puedan documentar cualquier violación a los derechos humanos por parte del ejército federal mexicano, así como también las bondades  y logros de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas.

• Formar cinturones humanos de mujeres y niños  rodeando las entradas de las comunidades, principalmente cuando advierten actos de provocación de los soldados (generalmente los hombres terminan peleando).

 

Los resultados de su decisión histórica, de acuerdo a las investigaciones de Laura Espinosa en el año 2007, nos indica la creación de aproximadamente 1000 escuelas zapatista en el sureste de Chiapas. En el Caracol 1, denominado La Realidad existen  50 escuelas, en donde aprenden colectivamente 1800 estudiantes y cerca de 150 promotores educativos. En el Caracol 2, conocido como Oventic han sido edificadas 60 escuelas, para atender a 3 300 niños, niñas y adolescentes con 300 promotores educativos. En el Caracol 3, La Garrucha, trabajan 120 escuelas, 4000 estudiantes y 200 promotores educativos. En el Caracol 4, Morelia, se hallan cumpliendo procesos formativos 120 escuelas, 3000 estudiantes y 300 delegados. Finalmente en el Caracol 5, Roberto Barrios, 160 escuelas, 4000 estudiantes y 350 promotores. Además, en varios caracoles se ha podido implementar poco a poco la educación secundaria, gracias a la cual, muchos niños y niñas ahora jóvenes son promotores de salud, educación, agricultura, comunicación y cultura al servicio de las comunidades. Como dato adicional cada Caracol, cuenta, a más de instituciones educativas, con clínicas, cooperativas, lugares para recibir a los visitantes, centros de comunicación, canchas de futbol y básquetbol sostenidas por las comunidades y para el servicio gratuito de la población sea o no zapatista. En lo que tiene que ver con materiales didácticos, lograron publicar miles de ejemplares de textos de lecto escritura en idioma Tseltal para todas las demás comunidades (véase el documental “letritas para nuestras palabras”), así como también, textos para el análisis social, político, económico de su realidad con relación al mundo. Así por ejemplo: la Libertad según los zapatistas; resistencia y rebeldía por la humanidad; deberes y derechos de los gobiernos autónomos; territorialidad e interculturalidad.

 

 

La cuestión relacionada a la equidad de género es un asunto por resolverse, poco a poco la mujeres participan en la vida comunitaria en calidad de promotoras conjuntamente con los varones. Si bien los certificados de estudio que brinda la comunidad no son reconocidas por el Estado mexicano, algunos de ellos y ellas, participan en los exámenes nacionales para ingresar a las preparatorias y a las universidades, que a decir del investigador Aguirre Rojas aprueban con los primeros lugares, no para retirarse de las comunidades sino para regresar a ellas con formas más innovadoras de trabajo comunitario.

 

 Hecha la descripción se procede a continuación a su análisis.

 

Análisis del Estudio de Caso

 

¿Es una educación emancipadora?

 

Sí, reúne todos los requisitos:

 

1.- Es un cambio cualitativo significativo por cuanto deja de ser esa escuela de la exclusión, estigmatización, clasificación, homogenización, del aislamiento y la violencia, para convertirse en una escuela que abre sus puertas a su pueblo, a sus niños, niñas y jóvenes socialmente marginados por el Estado; con la intención de atreverse hacer cosas, que ni el sistema escolar más caro del mundo ha podido hacer: humanizar universalmente lo diverso, permitiendo la diversidad universal de lo humano, bajo condiciones de respeto y ayuda mutua.

 

2.- Es un cambio intencional y deliberado desde abajo y desde la izquierda que pretende resistir y re existir sin la necesidad de convertirse en otros. Luego de siglos de haber sido económicamente explotados, religiosamente convencidos, psicológicamente manipulados, culturalmente alienados, con propuestas de desarrollo y educación de tinte “indigenista” deciden tomar las riendas de sus vidas, para decir al mundo y al Estado mexicano ¡aquí estamos!, ¡esto fuimos!, ¡esto queremos ser! y nunca más un México sin nosotros.

 

3.- Es un proceso participativo de construcción social que rompe con aquellas situaciones opresivas y de colonización que prohíben ser, prohíben decir y prohíben hacer. Redescubriendo el nosotros, deciden mediante asambleas y debates comunitarios realizar la otra escuela, la otra comunicación, la otra opción de vida en contraposición a una globalización empeñada en ser  más dinero y menos mundo.

 

4.- Persigue utopías por cuanto a diferencia de los sistemas sociales y económicos contemporáneos que sacrifican la justicia a nombre de la libertad y la libertad a nombre de la justicia, las organizaciones indígenas zapatistas intentan nuevamente que la libertad y la justicia vuelvan a ser esas hermanas siamesas al servicio de los pueblos, con cambios sociales y educativos  estructurales.

 

5.- Tiene un componente ideológico y ético explícito o implícito “Lo que sí sabemos es que este mundo actual no lo queremos. No lo queremos y no lo merecemos y no nos importa cuántas mentiras digan respecto a nosotros, ni cuántos soldados nos ataquen, no vamos a dejar que el mundo siga así […]todo lo que vayamos a hacer para hacer que el mundo cambie[…]estamos seguros que lo vamos hacer”3 .

 

6.- Responde a problemas del sector más olvidado y relegado de México, en donde vive gente que aprendió de las derrotas y saben ahora espantar muy bien los menosprecios. De sus miedos nacieron los corajes; de sus dudas, las certezas; de sus sueños, las utopías y de sus decisiones, el trabajo comunitario.

 

7.- Es una oportunidad para la investigación, tanto así que Europa y Norteamérica dueños de la palabra y de otras cosas, están empezando a mirar qué acontece en Chiapas. Investigadores de Alemania, Francia, España, Estados Unidos, Argentina han realizado estudios sobre el zapatismo en general y sobre sus escuelas en particular.

 

8.-  Genera empoderamiento de los actores de tal forma que la palabra y la acción, el pasado y el presente comienzan a tejerse en forma consistente para convertirse en gestores de su propio destino.

 

9.- Produce eso sí, oposición de aquellos sectores acostumbrados a domesticar la inteligencia y mecanizar la condición humana para seguir lucrando de las sociedades-objeto, especializadas en ver pero no en mirar; copiar, pero no en crear; reaccionar, pero no en actuar.

 

 

¿Qué dimensiones de la calidad educativa se toman en consideración?

 

Analicemos los alcances y ámbitos de la innovación educativa desde el marco conceptual de Inés Aguerrondo:

 

En primer lugar, las escuelas zapatistas representan una transformación estructural y sistémica. No realizan únicamente una mejora en las partes sino en el todo del sistema educativo como entidad compleja y dinámica que a su vez es parte de otro todo mucho más complejo y dinámico, a saber: la comunidad zapatista. Lejos de la discusión sobre si  hay que cambiar la sociedad para que cambie la escuela o hay que cambiar la escuela para que cambie la sociedad, la experiencia zapatista está transformando simultáneamente las dos realidades a la vez, de tal manera que su desarrollo se vuelve continuo y progresivo en la medida en que el nuevo ser social va superando a lo viejo, recogiendo todo lo mejor del pasado. Es más, su transición histórica le permite reflexionar sobre los errores de las sociedades industriales, para no cometerlas en su recorrido ascendente.

 

Por otra parte, la innovación educativa realizada desde el sureste de Chiapas cruza todas las dimensiones que  la autora plantea, así tenemos:

 

a) Nivel ideológico político

Desde este punto de vista no es el problema como el sector indígena queda integrado a las “civilizaciones occidentales”, sino fundamentalmente como estas civilizaciones, hijas del mercado, permiten la presencia de otros mundos posibles, en donde los seres humanos se entienden de otra manera consigo mismos y con la naturaleza. Pues su educación y organización social se pone de manifiesto para dejar de ser tratados como si fuesen dinero o basura, y en la línea de seguir desarrollándose en calidad de indígenas construyen modelos de democracia que Europa jamás conoció; formas de trabajo y decisión comunitaria, que las sociedades industriales ignoran por dejar más libertad a los negocios privados que a las propias personas.

 

En tal virtud, las grandes sociedades del primer mundo, sociedades de la opulencia y el despilfarro han creado su propia contradicción. La pregunta que debemos hacernos todos es ¿Qué orden social están dispuestos a defender?, ¿Quiénes son los otros frente a los cuales, hay que proteger el orden social creado?.  La historia nos ha dado la respuesta. Como civilizaciones de la codicia, todo lo que no permita ganancia, (que no es lo mismo que riqueza) debe ser eliminado:

 

“Los indios víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue, prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del progreso”4

 

Esta situación exigió a los indígenas de Chiapas un levantamiento armado, como una forma también de afianzar su autonomía y la posibilidad de reconocerse a sí mismos. Con el tiempo, acudiendo a la fuerza de la razón y no solamente a las razones de fuerza, conjuntamente con el EZLN han logrado desarrollar un ser social distinto al ciudadano de primera clase de las grandes urbes. Niños, niñas, jóvenes, adultos y ancianos aprenden a desarrollarse como sujetos de la paz y no de la violencia; sujetos populares y no de las élites, sujetos creativos y no del consumo; sujetos del cambio y no de la pasividad. El ciudadano que funciona bajo el sistema gubernamental mexicano, en cambio va perdiendo (no todos) la posibilidad de intervenir en las decisiones públicas porque vive en contextos discapacitantes, en donde los votantes votan pero no eligen, las medios de información desinforman, las escuelas enseñan a ignorar, y la narco política les ubica en el mercado como clientes forzados y no como sujetos de deliberación. Asimismo, la distribución del poder en las escuelas y comunidades zapatistas lo utilizan  las mismas comunidades para poder hablar, reflexionar, debatir, producir, tomar decisiones, trabajar en conjunto y resolver sus problemas socialmente significativos.

 

b) Nivel Técnico Pedagógico

Desde el punto de vista epistemológico la innovación educativa zapatista presenta transformaciones en el sujeto, objeto, tipos y niveles de conocimiento. No es solamente conocimiento lo que viene de las grandes potencias; las poblaciones indígenas de América Latina habían descubierto la cifra mil años antes que los matemáticos europeos, conocido la edad del universo con asombrosa precisión muchos años antes que los astrónomos modernos. Por qué negar su reintegración en el conjunto de conocimientos válidos. Y eso es lo que ha realizado la escuela zapatista, lugar en donde se manifiesta el diálogo de saberes entre los conocimientos científicos y los saberes ancestrales, es decir los Mayas viven en el presente porque sus herederos se atrevieron a marcar su contraseña conjuntamente con las aportaciones de otras culturas. Por otra parte, el nivel sensorial y lógico del conocimiento están garantizados en la educación zapatistas porque a más de pensar sobre lo que miran y actuar sobre lo que reflexionan, tienen la osadía de no pensar únicamente lo pensable, lo que significa, leer la realidad por hendiduras que son difíciles de leerlas bajo el sometimiento de un pensamiento dominante. A partir de las trece demandas zapatistas: tierra, techo, trabajo, alimentación, salud, cultura, independencia, democracia, libertad, justicia, paz, información y educación, las generaciones venideras y presentes aprenden a ser más responsables de su yo, y de su entorno físico y social.

 

 

 

Desde el eje Pedagógico plantean una educación por la emancipación social. Para tales efectos “no es suficiente con trasformar la mentalidad de los oprimidos, sino fundamentalmente la situación que los oprime”5 . Precisamente la experiencia educativa zapatista se halla en esta dirección. Al mismo tiempo que se dan cuenta que la realidad no es algo inamovible y que puede ser modificada mediante procesos de reflexión y acción, pretenden no solo superar la escuela oficial, sino además, las relaciones sociales de dominación y explotación bajo la propiedad comunitaria de los medios de producción, el trueque y la economía solidaria. A partir de entonces no es el dinero el que determina quién puede tener casa, alimentos, salud, educación, y conocimiento. Esto evidencia una teoría de aprendizaje de carácter histórico cultural por cuanto existe una relación dialéctica, no mecánica, entre lo que es un niño y los inevitables cambios históricos de la humanidad. No es lo mismo un niño de las sociedades esclavistas que un niño durante el medievo.  No es lo mismo un niño de la época del renacimiento que de la globalización. En consecuencia, los niños de la zona zapatista, caracterizada por ser antigobierno, antiglobalización y anticapitalismo desarrollarán un conjunto de conocimientos y habilidades únicos e irrepetibles, por cuanto las exigencias históricas plantean de manera inexorable la necesidad de empezar a producir, crear, compartir, intercambiar y comunicarse para subsistir y mejorar las condiciones materiales y espirituales de vida, a pesar de las hostilidades de los de arriba. Es más, el contenido de su mente tendrá otros sueños y aspiraciones toda vez que las comunidades zapatistas han logrado históricamente no confundir desarrollo con nivel de consumo y calidad de vida con la cantidad de cosas que uno acumula.

 

Desde el eje didáctico los escenarios, roles y funciones del docente cambian significativamente (la autora lo ubica dentro de lo pedagógico, pero me parece que pertenece a este nivel). Como promotores educativos no es suficiente con encontrar formas efectivas de enseñanza y aprendizaje para los niños y niñas culturalmente distintos, sino además promover programas preventivos y correctivos relacionados con estilos de vida saludables así como también el de participar en procesos formativos no escolares que promuevan la solidaridad, el respeto mutuo, la identidad comunitaria. El currículo desde esta perspectiva  deja de ser un listado de contenidos de carácter burocrático y vertical para convertirse en la forma como las escuelas y las comunidades se organizan internamente a fin de resolver sus problemas, lo que le vuelve un currículo dialéctico, participativo y transformador. Finalmente, en lo que tiene que ver con la evaluación, las escuelas zapatistas logran romper el uso y abuso de las calificaciones, las cuales, como formas de violencia simbólica (Bourdieu) sobre todo cuando son injustas, producen lo que cualquier violencia produce: dolor, indignación, inseguridad, desconfianza, desmotivación o competencia destructiva: “un niño que se haya desempeñado bien sentirá que ha fracasado tan solo porque alguien le ha superado en notas”6 .

 

c) Nivel relacionado a la estructura organizativa externa

Para los zapatistas no tiene sentido luchar por el derecho de la educación si sus hijos  van a ser incorporados a una educación sin derechos. Si bien, la cobertura y accesibilidad escolar es importante mucho más esencial es como la escuela ofrece calidad durante todo el proceso formativo. En tal sentido, las escuelas zapatistas han beneficiado a los niños, y niñas no solo del sureste de Chiapas sino de todo el distrito por su dinamismo, para el ingreso y la permanencia de los estudiantes pero más que todo, porque la calidad de la educación, como lo hemos insinuado, no radica en cuantas habilidades y conocimientos acumulan, sino cuántos de esos conocimientos y habilidades desarrollados son utilizados en razón social para afianzar su autonomía. Bajo esta premisa, la escuelita zapatista se organiza en tres niveles de dos años cada uno y los niños pasan de un nivel a otro según sus propios ritmos. Dar a cada uno según sus necesidades y dar más al que tiene poco, es fruto de las circunstancias en la que viven. Desde el punto de vista de la gestión, los sistemas de control y  dirección de la escuela zapatista no tienen nada que ver con los sistemas autoritarios y verticales de las escuelas oficiales, La consigna: Mandar obedeciendo, bajar y no subir, construir y no destruir, proponer y no imponer, determinan las relaciones horizontales por parte de la asambleas, los municipios y las juntas del buen gobierno para posicionar la escuela según sus problema y proyectos de vida, sin posibilidad alguna de practicar el tráfico de influencias, el arribismo, el oportunismo o la corrupción, como así ha sucedido en los sistemas educativos estatales. En cuanto se refiere a la organización de los espacios de aprendizaje, las escuelas zapatistas no quieren alumnos de closet, profesores de escritorio que pueden talvez solucionar pruebas escritas pero no las pruebas que les presenta la vida. Para ellos todo lo que acontece con el niño sea en la casa, la escuela o la comunidad es motivo de educación, enseñanza y aprendizaje.

 

¿Cuál es la calidad de los modelos, procesos y resultados de innovación realizados?

 

La alternativa zapatista nace para solucionar sus problemas por cuanto los gobiernos de hoy y ayer practicaron durante siglos la política del desprecio. Los nadies, los hijos de nada, viviendo la muerte y muriendo la vida, empezaron a descubrirse y valorarse por sí mismos. Con sus proyectos de educación, salud, alimentación y producción estudiados y ejecutados con apoyo nacional e internacional han logrado depender cada vez menos del Gobierno y una vez que pueden materializar algunas conquistas abren sus puertas para que muchos investigadores estudien y validen sus iniciativas como un referente para el resto del mundo fuertemente dominados por el sistema neoliberal.

 

Sin embargo, el hacer y decir zapatista, si bien surge en la mira de solucionar sus problemas, la complejidad del conflicto exige la necesidad de internacionalizar su situación desde un inicio, para por un lado, neutralizar las agresiones del Gobierno,  y por otro, recibir el apoyo local y mundial necesario y suficiente en la perspectiva de desarrollar su nuevo mundo. De igual manera, son importantes las investigaciones históricas sobre: el problema de la tierra en México, las luchas campesinas en Nicaragua, el proceso cubano, la situación de los sin tierra en Brasil, la caída de Allende en Chile, las reflexiones sobre la guerrilla colombiana, el derrocamiento del sistema soviético y muchas cosas más, a fin de observar los errores ajenos como una forma de evitar los suyos, dada la naturaleza de las tensiones.

 

En consecuencia, el proceso de innovación zapatista puede cualificarse en la siguiente lógica:

 

• Decisión política para resolver por iniciativa propia las 13 demandas zapatistas.

• Conformación de los caracoles y las juntas del buen Gobierno.

• Planificación y ejecución comunitaria para la creación de las escuelas.

• Acuerdos municipales colectivos sobre el sostenimiento de las escuelas, los niveles formativos, los  contenidos y promotores educativos de la comunidad  en función con las 13 demandas.

• Ejecución de lo acordado, con apoyo mutuo y tomando en consideración las particularidades de cada Municipio autónomo.

• Difusión y promoción de sus logros con vistitas e investigaciones de la comunidad internacional.

• Procesos de crítica y autocrítica para mejorar los proyectos y procesos.

Si el estado mexicano se organizó políticamente para excluirlos, los zapatistas supieron enfrentar estratégicamente el problema de la inequidad y la discriminación en forma decidida. Tuvieron que replantear sus objetivos, sus formas organizativas, sus prioridades e incluso sus relaciones con la realidad, a fin de transformarla, creando un espacio de emancipación cambiante y dinámico en contra de aquellas fuerzas potentes que imponen los procesos en una determinada dirección, durante siglos.

 

Con respecto a los resultados obtenidos, la calidad no está en la cantidad. De lo que les falta, supieron y saben dar y materializar lo mejor que tienen como humanos, y en la sencillez lograron comprenderse y aliviarse. Un destello de luz para aquellas sociedades que teniendo todo, dejan morir a muchos niños y niñas de hambre civilizada. Unos pasos en el camino, para enfrentar sin armas contra las armas de aquellos gobiernos incapacitados para entender las razones. Un amanecer en el horizonte que no necesita pedir permiso a nadie para ser libres.

 

1. Baronnet, Bruno, “Autonomía y Educación Indígena, las escuelas zapatistas de las Cañadas de la Selva Lacandona de Chiapas”, Tesis de Doctorado (México: El Colegio de México, 2009), 139.

 

2. Baronnet, Bruno, “Autonomía y Educación Indígena, las escuelas zapatistas de las Cañadas de la Selva Lacandona de Chiapas”, Tesis de Doctorado (México: El Colegio de México, 2009), 318.

 

3. Subcomandante Marcos, “siete imágenes del Mundo” 1° ed. (Argentina: Tierra del sur, 2005), 81.

 

4. Galeano, Eduardo, “Ser como ellos” 7° ed. (México: Siglo veintiuno, 2006), 18.

 

5. Freire Paulo, “La Pedagogía del Oprimido” 5° ed. (México: Siglo veintiuno, 2011), 81.

 

6. González Fernando y Mitjáns Albertina, “La personalidad, su educación y desarrollo” 3° ed. (La Habana: Pueblo y Educación, 1999), 136.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Baronnet, Bruno. Autonomía y Educación Indígena, las escuelas zapatistas de las Cañadas de la Selva Lacandona de Chiapas. Tesis de Doctorado. México; El Colegio de México, 2009.
  • Baronnet Bruno, Bayo Mariana y Stahler Richard.“Luchas muy otras. Zapatismo y autonomía” 1”ed. México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2011.
  • Espina Laura. “Educación Zapatista”Trabajo Fin de Grado. Palencia: Universidad de Valladolid, s.f.
  • Freire Paulo. La Pedagogía del Oprimido. 5° ed. México: Siglo veintiuno, 2011.
  • Galeano, Eduardo. Ser como ellos.7° ed. México: Siglo veintiuno. 2006.
  • González Fernando y Mitjáns Albertina. La personalidad, su educación y desarrollo. 3° ed. La Habana: Pueblo y Educación, 1999.
  • Subcomandante Marcos. Siete imágenes del Mundo. 1° ed. Argentina: Tierra del sur, 2005.

Internet

  • Aguirre Rojas Carlos: http://www.plataformademocratica.org/publicacoes/16683.pdf
  • Aguirre Rojas Carlos, video: https://www.youtube.com/watch?v=Sorn6Q9xS_4
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