revista rupturas Quito Ecuador opinion analisis

Por: Juan Borja V.

Fotografía: Ejército de Salvamento, Rupturas

Reflexiones sobre el terremoto en Ecuador

 

 La última catástrofe que tanto dolor causó en nuestros hermanos damnificados y solidaridad en quienes tuvimos la fortuna de no habitar en la zona 0, debe llevarnos a meditar y reflexionar que no es suficiente con la entrega altruista de nuestros aportes, que los ecuatorianos debemos trabajar para generar las condiciones para que un nuevo desastre natural no nos coja desprevenidos, si bien es cierto los terremotos no son predecibles, si se puede planificar desde la sociedad civil y el Estado para minimizar sus efectos.

 

 

En el mismo día en que se presentó el fenómeno natural en nuestro país, dejando como saldo trágico de acuerdo a informaciones oficiales a la fecha de editado este artículo: 646 fallecidos, 12.492 heridos; Japón sufría un terremoto de 7,2 grados, con menores daños materiales y víctimas: 32 persona fallecidas y 850 personas lesionadas. Este hecho nos confirma que las afectaciones causadas por fenómenos naturales son inversamente proporcionales al grado de planificación, organización y condiciones de vida de una sociedad. Este contraste en la magnitud del desastre en dos países ratifica que vivimos en un mundo inequitativo, las crisis económicas y los desastres naturales presentan mayor impacto en las sociedades de menor desarrollo económico y organización social.

 

Si miramos casa adentro en nuestro país, esta lógica se repite, tomemos como ejemplo el impacto causado por el terremoto en la ciudad de Manta, en la zona más pobre ubicada en la Parroquia Tarqui, las consecuencias fueron mayores, puesto que sus edificaciones al pertenecer a estratos humildes no fueron construidas con normas de calidad. En el sector conocido como el “Murciélago” donde se ubican las grandes cadenas hoteleras, el desastre fue de menores proporciones. Otros edificios fueron construidos por empresarios sin escrúpulos, los mismos que para alcanzar mayores réditos económicos burlaron las ordenanzas y normas para la construcción, con seguridad recurriendo a la coima de los funcionarios responsables del control. En suma, las inequidades sociales dentro del país determinan que los más pobres sean quienes sufren mayor afectación.

 

 

Somos un país que vive en constante peligro, por la existencia de volcanes  (En la historia presente, Cotopaxi y Tungurahua en estado de erupción) y por la presencia de las placas de Nazca y Sudamericana que se encuentran en un movimiento permanente de acomodo, generando sismos y terremotos; a lo que se debe agregar las inundaciones que periódicamente se presentan por el “fenómeno del niño”. Esta situación de vulnerabilidad  no ha sido tomada con la seriedad que amerita por los anteriores gobiernos y el actual, este último que se ha ufanado de tener como herramienta la planificación y haber construido un nuevo país.

 

 El terremoto acaecido el sábado 16 de abril, deja al descubierto la falta de planificación del Estado, se presenta cuando en las arcas fiscales existe una reserva de 150 millones de dólares, pese a que el Gobierno tuvo ingresos cercanos a los 270 mil millones de dólares.

 

 No existe un fondo de contingencias para desastres naturales, tampoco existió en los gobiernos anteriores, el FEIREP sirvió para garantizar el pago de la deuda interna y deuda externa (compra de bonos global)

 

El evento sísmico demuestra con objetividad que el eslogan oficial “El Ecuador ya cambió” es solo eso, un eslogan. En el Ecuador del 2016, existe un crecimiento acelerado y desorganizado de poblaciones humildes cuyas viviendas son construidas con materiales precarios y sin ninguna regulación, poblaciones enteras carecen de servicios básicos. En las zonas del desastre se presentan dramas similares a lo que sucedió en el terremoto de Haití, el país de menor desarrollo de América.

 

De la Crítica a la propuesta

El Gobierno al no tener un fondo de contingencias repite las fórmulas del pasado que tanto renegó, recurre a medidas como el incremento del IVA en dos puntos, la misma que tiene un carácter recesivo para la economía, puesto que encarecerá el precio de los bienes y por lo tanto la capacidad de compra de los consumidores, siendo los más pobres los más afectados.

 

La reconstrucción requiere de ingentes recursos, por lo tanto, si la voluntad del Gobierno sería en ese sentido, por qué en el decreto de emergencia no se contempla que la recaudación del IVA,  debería ser utilizado con el único propósito de rehacer las zonas afectadas. O por qué no se permite que el descuento de día de salario a los servidores del Estado, sea administrado por los donantes, en el caso de la Universidad Central podríamos canalizarlo para financiar programas de vinculación con la colectividad en las zonas de desastre.

 

El Gobierno debería aprovechar sus buenas relaciones con los banqueros chinos para pedir una moratoria al pago de intereses y capital de la deuda, o será que estos no pueden tener un gesto solidario en una situación de crisis humanitaria.

 

 

 El régimen correísta a través del SRI debería actuar con mano dura con los evasores de impuestos, que precisamente no somos los sectores de los estratos medios de la sociedad, sino empresas grandes que llevan doble contabilidad, de acuerdo a las propias fuentes del SRI existe una evasión tributaria que bordea los 2800 millones de dólares.

 

Alternativas que no afecten a la economía popular hay, siempre que exista la voluntad política de quienes conducen el Estado de no hacerlo y no recurrir a las viejas recetas neoliberales que se aplicaron en el pasado.

 

“Una vez desatada la crisis generada por el desastre, el profesor neoliberal de Chicago estaba convencido que había que actuar con rapidez, para tomar medidas antes que la sociedad afectada volviera a instalarse en la tiranía del statu quo”.  (Klein Naomi, 2007 ). La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre.

 

Juan Borja V. docente de la UCE. Integrante del Colectivo de Pensamiento Crítico Universitario

 

 

Calcular Page Rank

Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

Revista Rupturas © 2015 Derechos reservados