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Por: Julian Quito

Fotografía: Boaz Guttman, Internet

Obama visita Cuba

 

En un diálogo que jamás guardó ribetes de premonición y ante una pregunta de Che a Fidel respecto de si alguna vez se restablecerían relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, Fidel le contestó que se restablecerían las relaciones entre los dos países cuando el Papa sea argentino y en Estados Unidos haya un presidente negro. Seguramente, ambos celebraron con una sonora carcajada semejante ocurrencia; pero esa simple afirmación inocente se cumplió al pie de la letra, verdaderamente llegó al papado un argentino y a la presidencia de Estados Unidos, un negro. ¡Y se restablecieron relaciones diplomáticas!

 

Desde luego el antecedente no es así de simple y anecdótico. La autoridad política y moral que llegó a tener Cuba en el concierto mundial de las naciones, hizo que cada año en la Asamblea General de Naciones Unidas se consagre una exigencia imperiosa: el cese del bloqueo económico por parte de Estados Unidos a Cuba. Este exhorto se convirtió en exigencia en muchos foros mundiales y de distinta índole, pues se consideraba y se considera que ese bloqueo absurdo es el primer y más alto atentado contra los derechos humanos del que es permanente testigo la humanidad desde 1961.

 

Y no es que se trató de una declaración a los cuatro vientos por parte del Congreso de los Estados Unidos de América; no, fue, sobre todo, una condena a muerte contra la Revolución Cubana que se propuso como objetivo, doblegar al Gobierno, al pueblo y al Partido Comunista de Cuba, someterlos a humillaciones como escarnio a los pueblos del patio trasero que osen levantarse contra el imperialismo, contra el amo yanqui, contra los intereses de las transnacionales norteamericanas. El poder político imperialista ordenó que ninguna persona norteamericana, que ninguna empresa norteamericana, ni cualquier empresa concesionaria o con capital norteamericano haga negocios con Cuba, ni directa ni indirectamente; es más, aquel ciudadano norteamericano que visitaba Cuba era sometido a juzgamiento penal en Estados Unidos.

 Visita Obama a Cuba

 

Con justa indignación reclamó Cuba y sus autoridades a Nikita Kruschev cuando, a espaldas de Cuba, ordenó el retiro de los misiles  que se instalaron en territorio cubano como garantía de su integridad territorial y del destino socialista. “Nikita, Nikita, lo que se da no se quita” le gritó el pueblo cubano en una gran concentración que sirvió para ratificar el rumbo socialista de la revolución.

 

El embargo absoluto y completo de los yanquis contra Cuba le significó inmensos sacrificios al pueblo cubano, pero, a la vez, bajo la dirección de Fidel y del Partido, construyeron con sus propias manos su destino, crearon fábricas, partes, repuestos, innovaron, se creó una base material social socialista y se enseñó al pueblo en el amor a su patria, en la solidaridad y amistad con todos los pueblos del mundo; se educó a los cubanos en el fervor revolucionario que caracteriza su forma de expresión diaria en cualquier frente laboral o social.

 

El imperio norteamericano por muchas ocasiones intentó el asesinato del comandante Fidel Castro y de los jefes de la revolución; hoy se cuentan como anécdotas las ocasiones en que la CIA intentó el asesinato de Fidel buscando las más sofisticadas formas, incluso, colocarle un polvo en los zapatos para lograr que se le caiga la barba, pues consideraban que esa característica de Fidel  se había convertido en símbolo para los revolucionarios del mundo.

 

La invasión a Bahía de Cochinos bajo la administración de John Kennedy que culminó en un estruendoso fracaso a las 71 horas de la incursión, fue seguida de sabotajes en el campo y en las ciudades para impedir la vida cotidiana de los cubanos y dañar la economía del país. Los actos de provocación con las estaciones radio y televisora “Martí” instaladas en Guatemala y dirigidas contra Cuba para tratar de persuadir a los cubanos contra el sistema socialista; las instalaciones de la cárcel de Guantánamo que es un enclave colonial de los yanquis dentro de territorio cubano; las leyes aprobadas en el Congreso para agravar el bloqueo y el viaje de estadounidenses a Cuba; las incitaciones para que los cubanos abandonen su país; la ley que otorga nacionalidad estadounidense al cubano que topa tierra norteamericana; el ataque al avión de Cubana de Aviación en el cual se puso un explosivo y cobró la vida de deportistas que viajaban a Jamaica; la incursión militar en Grenada durante la cual asesinaron a cubanos desarmados que trabajaban en esa Isla… nos faltarían las páginas de la Revista para detallar las agresiones violentas y criminales de los Estados Unidos contra Cuba, contra su pueblo, contra sus dirigentes.

 

¡Qué dignidad inmensa la de este pueblo! Primero, cuando lo del bloqueo, se quedaron con toda la tecnología norteamericana obsoleta ya que Cuba era colonia de los Estados Unidos; bajo el COMECON, es decir, bajo el convenio comercial con los Estados Socialistas, Cuba adquirió tecnología Soviética, Húngara y de Alemania Oriental; tras la caída del socialismo en esos países, Cuba se quedó con esa tecnología igualmente obsoleta y tuvo que soportar el tremendo remezón de un momento de crisis, pese a lo cual, nunca pospuso su convicción solidaria con los pueblos, sobre todo de América Latina, que necesitaron de su valioso contingente en salud y educación.

 

 Se doblegara la Revolución cubana?

 

Obama llega a Cuba, esto es el presente. El pasado está plagado de lágrimas y sangre. Que se haga la paz y que Estados Unidos entienda que su política de agresión fracasó. Cuba sigue de pie construyendo diariamente su vida y le resulta indispensable comerciar, comprar y vender, sin limitaciones imperialistas, pues la tecnología y materias primas para la elaboración industrial de medicinas, le es indispensable a fin de mejorar la calidad de vida de los cubanos.

 

¿Se doblegará la Revolución? Quizá esta pregunta nos de vueltas por la cabeza. No, la respuesta en un no rotundo. Es necesaria la coexistencia de dos Estados vecinos, en condiciones de igualdad y respeto mutuo. No hay el peligro de la exportación de la revolución porque a través de los años y de la experiencia, hemos aprendido que las revoluciones no se exportan, las revoluciones las trabajan los pueblos en sus propias realidades sociales, económicas y políticas, más allá de la múltiple solidaridad internacional. Hoy la clase obrera encuentra nuevos aliados en su perspectiva estratégica, si bien el foco de la unidad obrero campesina se mantiene como el pedernal sobre el cual ha de levantarse la nueva autora de justicia y progreso social; se adhieren también otros sectores, el movimiento femenino es muy importante como lo es el movimiento de migrantes; los buscadores del equilibrio ecológico y los luchadores por la paz mundial; los GLBT tienen un escenario en la sociedad diversa, heterogénea, pero que avanza en la ruta que en 1848 advirtieran Marx y Engels, cuando anunciaron que un nuevo fantasma recorría Europa, el fantasma del comunismo, formación económico social hacia la cual transita indefectiblemente la humanidad.

 

Cuba se inscribe en una nueva realidad universal y, comprende los cambios sucedidos en la Historia desde 1957, los asimila y se adapta; pero, el destino final de esa relación cubano norteamericana, también nos corresponde a los revolucionarios de América Latina y el mundo, pues nuestra acción revolucionaria en cada uno de nuestros países hará posible que aunque sea en otra realidad histórica, siga siendo un imperativo “Crear un, dos, tres Vietnam”.

 

¡Hasta la Victoria, Siempre!

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

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