revista rupturas Quito Ecuador opinion analisis

Por:  Diego Velasco Andrade

Fotografía: Colectivo Kitu Milrnario

Luces y farándula, para una celebración patrimonial:

A cuarenta años de la declaración del centro histórico de Quito como Patrimonio Cultural de la Humanidad

Septiembre 1978/Septiembre 2018

 

 

Tercera parte

 

Lo inadmisible del paso de un “metro subterráneo” bajo un “patrimonio de la humanidad”

 

 

Factores geológicos

 

Es lamentable  pensar que sin estudios geológicos adecuados se empecinaron en realizar los trabajos del Metro subterráneo pasando por el Centro Histórico, desoyendo las advertencias de algunos geólogos reconocidos (Alex Toulkeridis, 2016), de expertos de la Politécnica Nacional  e incluso del ex Alcalde de Quito: Sixto Durán Ballén, las que no fueron tomadas en cuenta y es más, ocultadas de manera sistemática o a través de los medios “distorsionadas”.

 

Si consideramos que los casi tres millones de habitantes de Quito estamos asentados, -aunque de ello no tengamos la suficiente conciencia-, en una zona de alta sismicidad, distribuidos a lo largo de una meseta limitada  por una suerte de contrafuerte geológico dispuesto en relación a un volcán activo: el gran Apu Pichincha, y atravesados por la falla geológica Caracas-Guayaquil con sus diversos ramales dispersos por toda la micro-región,  es inadmisible que se hayan impuesto de manera antiética y autoritaria, obscuros actores impulsores de “soluciones de movilidad” a través de una mega obra multimillonaria, de dudosa utilidad en la situación geográfica singular del Quito Metropolitano, regresando décadas de historia urbana a “planificar” un Metro subterráneo totalmente convencional, bajo un “Patrimonio de la Humanidad”.

 

A ello hay que agregar que con este tipo de “soluciones”, tanto políticos ignorantes como sus sapientes “técnicos asesores”, se abstraigan  del análisis topográfico del hábitat quiteño, de sus notables pendientes originadas por la presencia del volcán tutelar y del hábitat andino, en especial en el sentido Este Oeste: desde las estribaciones del Pichincha hasta el cañón del ancestral río Machángara; además de las existentes en la meseta dispuestas en el sentido longitudinal, puesto que el Quito Norte (Janan Saya) es más alto que el Quito Sur (Urin Saya) y, que por estas circunstancias tan evidentes de topografía, no se quiera considerar que los flujos de  escorrentía que bajan desde el Pichicha desde hace siglos y aún seguirán bajando en el devenir, se dirijan a chocar a nivel perpendicular, con los principales ejes viales que atraviesan la ciudad y constituyen sus direcciones principales de movilidad, tanto a nivel superficial y aún con el tan mentado “Metro subterráneo”.

 

De otra parte, es lamentable que hasta hoy se ignore el sistema de terrazas de contención que a nivel precolombino se hicieron desde siglos, en el llamado “Centro Histórico” y que hoy con los trabajos de la estación de San Francisco, se confirman en su antiquísima construcción, las mismas que iban amortiguando la pendiente y por lo tanto la escorrentía desde el Pichincha; por un lado para aprovechar adecuadamente las fuentes de agua de aprovechamiento, pero en especial para ir amortiguando la irregular topografía; ralentizando la bajada de los flujos hidrológicos que alimentaban de agua limpia y fresca la ciudad precolombina y alguna vez, la misma la posible bajada de flujos volcánicos hacia el Machángara; sistema construido ancestral humano complementado por un laberinto de quebradas o waykus que hoy son corredores de desfogue aún intangibles, “rellenados” de manera anti-técnica  e inestable, desde hace por lo menos 80 años, bajo un enfoque anti ecológico y natural de una ciudad “plana”.

 

 

Imagen de 1910 que demuestran la disposición de terrazas escalonadas en la Plaza de San Francisco

 

Entonces, hay un grave riesgo de hundimiento y deslizamiento lateral de cualquier edificación hecha sobre la pendiente de la meseta de Quito, ante un evento telúrico de relativa magnitud y, en el caso de los trabajos realizados en la Plaza de San Francisco, al haber afectado la forma escalonada de las terrazas y anulado el amortiguamiento que estas generaban y para lo que fueron concebidas y construidas, aquello desencadenaría potencialmente ante cualquier eventualidad sísmica, un desplazamiento abrupto sobre la estación subterránea del Metro subterráneo, construida en situación precaria bajo la terraza del zócalo de San Francisco; pero también sobre los “templos y edificaciones coloniales”, que pretenden las administraciones “demostrar como un ejemplo para el mundo”: tamaño disparate publicitado en los medios locales difundido en la reunión mundial de la Unesco de junio 2018, cuando los respectivos directores del INPC e IMP, -seguramente con el amable auspicio de las transnacionales constructoras de este “mega obra”-, acudieron a desmentir las denuncias que el colectivo Kitu milenario, logro publicar en el informe anual del World Heritage Watch 2018, junto con otro centenar de activistas y colectivos de defensa patrimonial en todo el mundo.

 

Factores poblacionales

 

 

El área potencialmente delimitada como Centro Histórico colonial de Quito, imagen Angel Cevallos

 

Lo que se está produciendo en el “Centro Histórico de Quito”, es un proceso de gentrificación urbana, por constituir un centro de intercambio económico y cultural de alto valor simbólico desde hace milenios y que hoy representa el lugar privilegiada donde la población migrante ha encontrado “lugares de trabajo” y corredores a nivel ambulante; en efecto, provistos de poco capital y diversificando cada día lo que venden, han podido “sobrevivir al día” y quizás ubicarse de manera emergente en esa zona, hasta que no sean expulsados de estos lugares que se ha ido tugurizando durante décadas, luego de la salida de los estratos sociales altos que la habitaron hasta inicios del siglo XX.

 

La “tugurización” de la zona, se ha producido desde los años 60, 70 y ha llegado a niveles extremos desde los 90. Ahora el Centro Histórico es un hábitat predominantemente dedicado al intercambio, de “comercio minorista” y de muy escasa función habitacional; con una bajísima densidad poblacional en relación al área potencialmente a ocupar (por lo menos 60 manzanas consideradas “a ojo de buen cubero” como “coloniales”).  Por ello, no puede haber una defensa activa del lugar de habitación, ni de sus lugares de trabajo por parte de su “población residente”, puesto que los dueños de las viviendas patrimoniales, no viven allí y  arriendan a los pobladores migrantes dedicados al comercio informal. Esto pone en mayor riesgo al “Centro Histórico” pues su uso actual es eminentemente comercial y de intercambio, aunque pretendidamente será de carácter “cultural, museístico y turístico” como quisieran  las nobles élites de la ciudad y sus procesos de control y expulsión urbana violenta, en donde los “comerciantes ambulantes” autodenominados “trabajadores autónomos”, siendo residentes precarios, coyunturales y/o emergentes de la zona, son sujetos permanentes de violencia por parte de la Policía Municipal y los “neo-higienistas urbanos”, hasta ir siendo expulsados hacia la periferia y reubicándose en incesante repliegue hacia los barrios altos: La Colmena, San Roque, El Placer, Cima de la Libertad, etc.

 

Por tanto, la mega obra del Metro y el tan mentado proceso de conservación y rehabilitación patrimonial, no hace sino parte de un progresivo y sistemático proceso de especulación inmobiliaria financiera sobre el llamado “Centro Colonial”, por parte de monopolios, empresas y capitales locales, pero hoy sobretodo también foráneos, lo que se constata claramente con la inversión hecha sobre el lugar por capitales españoles, a través de sucesivas “cooperaciones” constructivas, en particular comandadas por “expertos” de Metro Madrid, Acciona y Ferrocarriles de España, -todas empresas españolas con denuncias de corrupción en su país-, aquí encubiertas por la etiqueta general de “Metro de Quito”.

 

Factores político-administrativas y legales de competencia sobre el Patrimonio de la Humanidad

 

 Muros incas tipo “almohadilla”, maquillados como “coloniales” en el zócalo de San Francisco, imagen Diego Velasco

 

No sabíamos, los profesionales ecuatorianos preocupados por los temas de arquitectura y urbanismo, que existiese, aunque esté citado en los informes de descargo a la UNESCO internacional, un “Plan integral del Centro Histórico”; lo único que han sido notorias son diversas intervenciones aisladas, emergentes, efectistas como la supuesta “peatonización” de ciertas calles o las “limpiezas de gomas de mascar de los pisos de las plazas”, las “mega mingas patrimoniales” o “la limpieza de grafitis vandálicos de los muros coloniales”… , aún así todos artificios publicitarios con débil impacto urbano, comunitario y en especial socio cultural.  Seguramente no existen los rubros adecuados, en el presupuesto municipal y, bajo las condiciones legales de responsabilidad vigente a nivel local de resguardo del Patrimonio por el IMP: “Instituto Municipal de Patrimonio”, una de las entidades municipales que menos presupuesto dispone, considerando el gran volumen de presupuesto anual municipal destinado en las dos administraciones anteriores para “el túnel sin fondo” de la construcción del Metro para Quito.

 

Además, con la desaparición hace una década del fondo especial  antes llamado FONSAL Fondo de Salvamento, no podría haber un Plan Integral Patrimonial creíble y ejecutable, que no fuese en el discurso político populista, farandulero y de relumbrón de la anterior y la actual administración municipal (“maratones de atletismo subterráneas”, “luces multicolores en festivales”, “tours en trencitos y vagones”, “itinerarios de leyenda con diablillos y chullitas quiteños” repetidos hasta lo eterno...), todos ellos shows realizados para atraer inversiones o capitales externos, o aún préstamos de organismos internacionales ignorantes de lo que realmente ocurre sobre el sitio o, para generar intensa expectativa sobre su gran inauguración, para una población entre incauta e impávida que se limita a creer en los spots publicitarios que se anuncian en medios de comunicación, muchos de ellos aliados y subvencionados con “publirreportajes” por la alcaldía de turno… En suma intervenciones aisladas, que de vez en cuando asumen caracteres patéticos cada vez que una “casa patrimonial” se derrumba o se denuncia en “estado de ruindad”, en especial cuando llegan las épocas invernales.

 

 

Las afectaciones de Metro Quito a las áreas por donde atraviesa

 

El colapso de las casas patrimoniales en las calles de la Tola Baja, en la Pichincha, Loja o en la calle Ben-Alcázar por citar algunos ejemplos, fue ocasionado por las intensas lluvias y su mal estado de conservación pero también porque sus paredes e incluso vigas y columnas, se vieron afectadas por los trabajos de las excavadoras del Metro. Las casas del barrio Solanda, al sur de Quito, antigua zona de tolas o tumulis de origen Quitu, que fueron arrasadas en los años 70, han empezado a colapsar no solo por los trabajos que se están realizando, sino debido a que en este sector existieron ciénagas y un sistema agrícola de camellones, además de galerías subterráneas para la explotación de minerales que han dejado como secuela un suelo  sumamente inestable, en donde se construyeron de manera inconsulta viviendas de inversión privada y estatal, sin criterio prospectivo y contraviniendo normas expresas de ocupación y uso de suelo, en complicidad con autoridades y funcionarios municipales de la época.  Advirtamos con este caso lo que pasaría en el Centro Histórico en mayores proporciones y con grave riesgo de hundimientos de áreas enteras, en especial ante el riesgo sísmico.

 

Si en un principio dijeron los responsables del proyecto Metro de Quito, que el ingreso al Centro Histórico se lo haría “manualmente”, -esto con el fin de precautelar el Patrimonio integral del subsuelo-, con el pasar del tiempo y ante la imposibilidad técnica de este hecho “se cambió de idea” y ahora ingresará la “tuneladora”, aunque no ha habido verificaciones externas, incluso se ha señalado que ya están hechos los corredores de paso del Metro subterráneo desde San Blas y La Villaflora, bordeando el Panecillo, hecho del cual dudamos, dados los masivos movimientos de movilización de tierras e internos, que habrían sido fácilmente detectados en superficie por los ciudadanos de los barrios por donde debería atravesar.

 

Predio ubicado en la calle Benalcazar, afectado por los trabajos del metro en la 24 de Mayo y en Santa Clara, a noviembre 17, siendo recuperado por su propietario. Se aprecia claramente la incrustación de bloques ancestrales de cangagua, tales como los que se encontraron bajo la Plaza de San Francisco, sector Sur.

 

 

Casa Patrimonial ubicada entre Loja e Imbabura colapsada en la etapa invernal, 12/abr/17 FOTO: Diario la Hora.

 https://lahora.com.ec/contenido/cache/4e/una_casa_patrimonial_se_desploma_por_los_ultimos_aguaceros__20170411090056-2000x2000.jpg.

https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102084897/casas-que-colindan-con-estaciones-del-metro-de-quito-tiemblan-#.WujrqwbVuoE.facebook

https://www.facebook.com/DdeSFQ/videos/1850661901863299/

 

Aspectos legales y de competencia sobre el manejo del Patrimonio

 

En cuanto a las condiciones de responsabilidad sobre el manejo de un “Patrimonio de la Humanidad”, cuando tenemos un Ministerio de Cultura y Patrimonio ahora fusionados, y las acciones patrimoniales teóricamente son dependientes del Ministerio de Cultura, la entidad que menos presupuesto tiene de todos los ministerios del Ecuador; presupuesto ínfimo dedicado en su mayoría al pago de gastos corrientes de una sobrepoblación burocrática de “artistas y gestores culturales” de festivales y eventos masivos…, el asunto manejo patrimonial se ha visto agravado y en los últimos años, hemos asistido de manera impávida a la patética destrucción de varios legados arquitectónicos ancestrales considerados según la visión colonialista “ruinas arqueológicas” (Tababela, Alacao, Tumbabiro, Pimampiro, Catequilla, Rumicuchu, Amarukancha, etc. etc.) y, por supuesto incentivado el tráfico de patrimonio de bienes arqueológicos, con la misma complicidad de ciertos funcionarios de la esfera cultural y del mismo INPC Instituto Nacional de Patrimonio Cultural.

 

A esta precaria condición política, administrativa y económica, se suma a la legislación patrimonial actual, que permite el justificativo del Ministerio de Cultura y Patrimonio -que debería estar al tanto del manejo de un “Patrimonio de la Humanidad” -, para haber entregado toda la responsabilidad de control, conservación y rehabilitación del “Centro Histórico”, al débil y totalmente inexperto Instituto Municipal de Patrimonio IMP, cuyos informes a los organismos internacionales además de repetitivos son técnicamente deplorables. En esas condiciones no hay ninguna garantía de que aún existiendo un Plan de Gestión del Patrimonio, -existencia de la que quienes estamos integrados a esta actividad dudamos-, pues este documento no ha sido conocido de manera pública y peor aún socializado entre la población.

 

Imagen del Georadar, (INPC No-081-2015) los círculos indican presencia de anomalías arqueológicas que constituyeron probablemente fosos circulares funerarios de foso profundo de factura Quitu. A la izquierda abajo el momento de su destrucción (foto Lenin Oviedo) y a la derecha el tipo de foso funerario encontrado en el sector de Cochapampa alto (Museo de la Florida)

 

 

 

  Como no hay Plan Integral de Gestión Patrimonial, no hay visión prospectiva, peor aún pre-diagnósticos o Líneas de base; no existen diagnósticos técnico constructivos rigurosos del estado de conservación de toda el área, -peor aún de sitios o monumentos patrimoniales singulares-, puesto que los que se han realizado para el Metro, en la mayoría de los casos a través de “consultorías especializadas”, han sido ocultados y/o distorsionados para efectos de la imposición autoritaria sino apurada del “Metro de los quiteños” y como justificativo para exigir nuevos préstamos de organismo externos, que cada vez endeudan el futuro de los quiteños y aún de todos los ecuatorianos.

 

¿Qué puede suceder en el futuro en esta zona patrimonial?

 

No existen diagnósticos y propuestas de amplio impacto,  por lo tanto no existen Políticas, Estrategias, Programas o Proyectos coherentes globales para la zona en el futuro de contenido social; de otra parte los proyectos habitacionales que están en marcha, son inversiones de carácter privado, en los que se amparan las autoridades municipales para decir que están cumpliendo su responsabilidad de conservación,  pero constituyen procesos de incursión a veces brutal y de evidente especulación inmobiliaria financiera sobre los sitios considerados de alto valor simbólico.  En efecto, con el pretexto de habilitar espacios públicos y abiertos, que puedan garantizar salidas de emergencia para los accesos subterráneos, han ocurrido demoliciones sobre espacios que podían ser renovados y rehabilitados, en el marco del entorno histórico patrimonial y cultural del que hacían parte ( el llamado “cucurucho de San Agustín” por ejemplo), y quizás constituyan estrategias sistemáticamente previstas de algún protervo plan de especulación urbana que los ciudadanos desconocemos, de modo de ir configurando “áreas vacantes”, en espera de mejorar su renta y “plusvalía”, por hallarse en áreas de significativo valor histórico y simbólico.

 

De no cambiar de concepto y política autoritario y sin consulta ciudadana, sobre las áreas históricas multiculturales de Quito, con la implantación del Metro subterráneo, consideramos desde su potencial y cada vez rezagado funcionamiento “a fines de 2019”, una mayor destrucción e “invisibilización” del patrimonio intangible y de aquellos lugares de verdadera importancia histórica y cultural primordial que constituyen el basamento de identidad del Kitu milenario, además de la destrucción progresiva de viviendas que serán conservadas como simples “fachadas coloniales”, además de la afectación laboral, económica y/o expulsión de una gran cantidad de población migrante y vulnerable que para los “neo-higienistas urbanos de Quito” solamente son indigentes que “afean la carita de dios”…; ellos por su parte, seguirán realizando tareas de intercambio ubicuas e itinerantes sobre la zona, sin ningún conocimiento de lo que les aguarda, como tampoco lo sabe la población que la ocupa o la recorre cotidianamente, en búsqueda  de productos y servicios convenientes a su demanda popular.

 

Así, hacia el año 2020, si empezará a funcionar el Metro Quito, la conservación de este conjunto patrimonial sufrirá un gran impacto por la afluencia a la Plaza de San Francisco de por lo menos 5000 personas diarias, en condiciones de alta descarga y flujo incesante sobre una zona altamente sensible en términos de capacidad física y antigüedad, para constituir el área de influencia de una “estación”.  Por ello, hemos denunciado que la entrada de Metro Q al Centro Histórico, obedece simplemente a un proceso de apropiación y despojo original de tierras, lotes y/o edificaciones por parte del gran capital inmobiliario y financiero nacional e internacional; con el consiguiente demolición de edificaciones de las cuales se respeta simplemente la fachada y se comienza a alterar las partes funcionales internas de los patrimonios, distorsionando toda tipología de carácter cultural, en función de la mera rentabilidad del suelo y de los nuevos usos y funciones para un “turismo de alta categoría” o jocosamente para ser “residencia de embajadores” y altos funcionarios de “organismos internacionales”…

 

En síntesis, durante 40 años no ha existido por parte de ninguna administración anterior, ni aún de la actual, un verdadero Plan de Gestión de Manejo del Patrimonio de la Humanidad, peor aún de conocimiento y socialización pública, que pudiera ser operativo y que estuviese en marcha con apoyo de la comunidad o de la opinión pública y que sepamos, cuente todavía con ningún resultado, ni siquiera de documentos de evaluación que conozcamos, conociendo además, que no contamos ni con el documento, ni con las acciones, peor con el presupuesto, ni el marco legal necesario, que garanticen su permanencia en el tiempo de manera técnica y sostenible.

 

El no contar con un Plan Integral de Gestión, para una verdadera gestión del Centro Histórico y su Patrimonio, que a la fecha “está en proceso de evaluación” como señala el documento, para nosotros sería indispensable y de manera inmediata declarar en estado de emergencia al Centro Histórico de Quito y, la imperiosa necesidad de evaluar de manera colectiva y ciudadana el  levantamiento temporal de la Declaración de PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, coincidiendo con este año de “aniversario”, en especial cuando se pretende ingresar “la tuneladora” del Metro subterráneo de manera brutal, en un área aún no prospectada, intangible y altamente sensible;

 

 

Destrucción de escaleras de piedra y muros de cangagua, adobe y ladrillo en el sector norte de la Plaza, calle Sucre; imagen de Lenin Oviedo, agosto 2017; abajo la imagen de georadar que advertía de la presencia de estas estructuras en el informe entregado al INPC

 

 

CONCLUSIONES

 

Desde hace 40 años y a partir de la designación del Patrimonio de la humanidad en 1978, se mantienen los siguientes aspectos:

 

1) No existe una delimitación en firme acerca de los límites y perímetro patrimonial, de lo que antes y sobretodo hoy, constituye el PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD declarado por la entidad internacional: UNESCO.

 

2) En el marco de esa delimitación,  nuevas manzanas, corredores históricos y edificaciones aisladas podrían agregarse, pues corren gran peligro de destrucción, al no ser consideradas de carácter “colonial”, aparte de que como ya dijimos antes, la mayoría de las edificaciones de la zona demarcada son realmente de carácter republicano, siendo construidas sobre bases precolombinas y coloniales desde hace apenas 150 años, a excepción de los conventos y templos cuya antigüedad y construcción se realizó entre los siglos XVI y XIX.

 

3) No existe un Plan de Gestión de los bienes patrimoniales que incluya un diagnóstico, prospectiva y políticas de rehabilitación, conservación y eventualmente renovación técnica y especializada de las edificaciones; en ese marco toda acción que se realiza al interior, es de carácter coyuntural y emergente, sobre todo cuando estas edificaciones han llegado por su nivel de abandono a colapsar y no obedecen a un plan sistemático de gestión del Patrimonio de la Humanidad, que debió haberse realizado décadas atrás.

 

 

4) De otra parte, el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD) establece de manera inadmisible para la vigilancia, estudio y puesta en valor de nuestros patrimonios, que los Gobiernos Descentralizados Locales o Municipios deban ser los responsables del mantenimiento y protección de su patrimonio, por lo que la actuación del Instituto Nacional de Patrimonio (INPC) pasa a ser, insignificante o nula.  En el caso de la Ciudad de Quito y la Ciudad de Cuenca, que constituyen PATRIMONIOS de la HUMANIDAD, tampoco son protegidas y valoradas por la instancia mayor llamada Ministerio de Cultura y Patrimonio, que se dedica antes que a valorar estructuras y arqueologías de bienes inmuebles en áreas urbanas, a valorar piezas reliquias y bienes patrimoniales de museos y colecciones arqueológicas privadas o las pocas nacionales existentes y muy eventualmente, a estudiar pero no a valorar Paisajes Culturales de carácter precolombino. Aquello fue evidenciado por la total inacción y falta de autoridad de éste Ministerio y de su Instituto adjunto el INPC, en los hallazgos en San Francisco, siendo servil, cómplice y pasivo frente a los intereses económicos del Metro Quito sobre el área.

 

5) En conclusión, el funcionamiento de un metro subterráneo por el subsuelo del Centro Histórico, de darse efectivamente más allá de una publicidad y propaganda permanente, que pretenda seguir obteniendo créditos internacionales, pone en gran peligro las edificaciones patrimoniales, las mismas que por su mal estado de conservación pueden llegar a colapsar, situación que ha ocurrido ya en el barrio la Tola, donde se construye la estación “Alameda”, y en la parte posterior del viaducto de “Santa Clara”, en las calles Loja e Imbabura, donde se construyó el viaducto cercano a la estación del Metro, en áreas previamente demarcadas como patrimoniales y de antigüedad pre-hispánica.

 

 

PERSPECTIVAS DE PROTECCIÓN FUTURA

 

Acciones ciudadanas de denuncia con otros colectivos afectados en la ciudad de Quito, audiencia organizada por Acción Ecológica, 2017

 

Los ciudadanos y colectivos que hemos luchado por defender los hallazgos realizados bajo la Plaza de San Francisco, lo hemos hecho a pesar de que los medios: escritos, radio y televisión no nos han permitido informar a la ciudadanía quiteña y al país en general sobre lo que sucedía.  Esto debido a que los grandes medios de comunicación responden a los enormes intereses que se encuentran detrás de la construcción del Metro de Quito.  Nuestra manera de informar ha sido inicialmente a través de las redes sociales. Al respecto, se crearon varias páginas de información:

 

https://www.facebook.com/DdeSFQ/

https://www.facebook.com/groups/1008293715950012/

https://www.facebook.com/groups/1188925961187071/

 

Luego, se han realizado una infinidad de actos públicos, caminatas, ceremonias, acciones artísticas, talleres informativos, acciones de protección (procesos legales), cartas informativas a la UNESCO Quito, World Heritage Center, Banco Mundial, ICOMOS, Ministerio de Cultura del Ecuador, Casa de la Cultura Ecuatoriana, INPC, Comisión de áreas históricas del Municipio de Quito, Presidencia de la Republica del Ecuador, entidades a todas las cuales nos dirigimos en su debida oportunidad, sin tener ninguna respuesta, que no sea en el mes de julio con el colectivo mundial de defensa patrimonial World Heritage Watch, que en esta ocasión se reunió en junio de 2018 y publicó una síntesis del presente trabajo.

 

Por eso consideramos que los organismos de control de nuestro país, Ministerio de Cultura y Patrimonio, Instituto Nacional de Patrimonio y Casa de la Cultura Ecuatoriana, no han cumplido con el deber de precautelar y defender los BIENES DEL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD en la ciudad de Quito. Y desde la ciudadanía y los colectivos que luchamos durante estos años, recomendamos las siguientes acciones:

 

1) Declarar al Patrimonio de la Humanidad de Quito como PATRIMONIO en RIESGO.

 

2) Detener de manera urgente la obra Metro de Quito, en su ingreso subterráneo al Centro Histórico, hasta que se garantice que la estabilidad del Centro Histórico no sufrirá afectación por el paso de la “tuneladora” a nivel subterráneo y hasta que se presenten las suficientes garantías técnico constructivas de no destrucción del patrimonio subterráneo, con estudios de sondeo de última tecnología sobre los sitios bajo los cuales pretende pasar y verificaciones ciudadanas sobre el corredor que abrirá ésta.

 

3) Formar comisiones ciudadanas independientes, que sirvan de veedores y validen la incursión en el subsuelo y observar sistemáticamente los vestigios que allí se hallaren, antes de la posibilidad de su destrucción inminente, tal como ocurrió de manera lamentable,  bajo la plaza de San Francisco Amaru Kancha.

 

4) La “Acción legal de protección de la construcción de la parada San Francisco del Metro de Quito”, interpuesta judicialmente para proteger los hallazgos de San Francisco, se perdió según el juez de la causa porque “no se estaba construyendo una parada, sino se realizaba “rescate arqueológico”.  Una manipulada sentencia del juez Patricio Baño, que sumada a la inoperancia del INPC y de sus responsables y técnicos de la época, al no defender los hallazgos que un inicio en su informe, ratificaban la existencia de estructuras y objetos arqueológicos, para luego recular, dejando en desamparo y vulnerabilidad, a este valiosos Patrimonio de identidad multicultural quiteña. Este proceso judicial, sin embargo, aún sigue vigente.

 

5) Si se llegó a argumentar en el juicio de “acción de protección” la inexistencia de una veeduría ciudadana legalmente constituida, por esta razón no se permitió y se bloqueó el ingreso a las personas que defendemos el Patrimonio, a vigilar el proceso constructivo del Metro subterráneo. Sin embargo, esta veeduría existe aún y se lleva a cabo ahora en el ámbito de lo técnico-constructivo y de lo económico, en el Consejo de Participación Ciudadana sub-rogante, acción llevada por parte del Veedor designado por el Consejo de Participación Ciudadana anterior: Arq. Galo Andrade Tafur.  A la presente fecha, ésta veeduría ha presentado una Denuncia, se ha creado un expediente y aún se realizan indagaciones, ante el Consejo de Participación Ciudadana Subrogante, por haberse encontrado muchas irregularidades en la construcción, contratación y financiamiento por parte de los responsables de Metro Quito y las principales autoridades de la ciudad.

 

OTRAS REFERENCIAS DE INTERÉS

 

(1) https://www.facebook.com/groups/1008293715950012/1325057794273601/

(2) https://www.metrodequito.gob.ec/wp-content/uploads/2018/01/26366.Informe_final_San_Francisco_y_calle_Cuenca_para_Metro_de_Quito.pdf

(3) https://www.facebook.com/media/set/?set=a.1170361229690537.1073741849.100001500121653&type=3

(4) https://www.facebook.com/groups/1008293715950012/files/ (INFORMEinpcSF.pdf)

(5) https://livestream.com/accounts/1785250/events/2708656/videos/172823003 (denuncia sobre Metro de Quito).

(6) patrimonioencontrado.blogspot.com

(7) https://www.youtube.com/watch?v=ej0D2a7wb60

 

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

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ISSN 1390-6038

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