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Por: Nelson Erazo

Fotos: Vladimir Cruz, Nelson Rueda

Los senderos de la unidad del movimiento popular

 

Cómo se configuraron las jornadas de agosto contra la política de Correa

 

Como exitosas se calificaron las acciones desplegadas por las distintas organizaciones sociales y populares lideradas por los trabajadores y el movimiento indígena, convocadas por el Colectivo Unitario de Dirección Nacional, el 13 de julio en la reunión mantenida en la Cedocut, asistieron el FUT con sus 4 centrales sindicales CEOSL, Cedocut, UGTE Y CTE; la Conaie, la Federación Médica, el Frente Popular, la UNE, la Fetmyp, la Federación Naciona¬l de Trabajadores de los Consejos Provinciales, la FESE, la FEUE, la Feunassc, Mujeres por el Cambio, jubilados. Esta decisión fue analizada en la Asamblea anual de la Conaie realizada el 17 y 18 de julio en Salasaca con la presencia de sus organizaciones de base como la Ecuarunari, la Confeniae, además de las autoridades de elección popular como los asambleístas, prefectos, alcaldes, concejales y miembros de las juntas parroquiales, junto con invitados especiales como los dirigentes de las organizaciones sindicales y populares, del FUT, Frente Popular, UNE, lo que posibilitó ratificar los aspectos centrales de la plataforma unitaria. De acuerdo a la realidad del movimiento indígena y de sus propias reivindicaciones se resolvió realizar la marcha desde Tundayme, el 2 de agosto y el levantamiento indígena que luego se transformó en levantamiento popular el 10 de agosto, acciones que debían confluir en el paro del pueblo.

 

 

La preparación de las acciones se discutió en diferentes instancias como ejecución de lo resuelto en la VI Convención de Riobamba, en la aplicación de la democracia verdadera, existente en las organizaciones del Colectivo, se debatió en asambleas de los sindicatos, de las asociaciones estudiantiles, de las comunas campesinas, de los directorios de los colegios profesionales, de las visitas a las escuelas y establecimientos educativos, en las asociaciones de los jubilados, los resultados, muy positivos: la incorporación masiva de la base sindical y gremial, pero también de los sectores no organizados y los sectores medios de la sociedad.

 

 

Los llamados desesperados al diálogo no tuvieron eco en las organizaciones sociales

 

El régimen hizo un llamado desesperado y demagógico al diálogo social, por la equidad y justicia o “el Ecuador que queremos”, señaló como elemento central del debate la Ley de Herencias y de Plusvalía, que según Correa debería desarrollarse con los denominados actores de “buena fe”. Por la falta de credibilidad y el creciente rechazo de los trabajadores y los pueblos a la política de derecha y pro empresarial del gobierno de Alianza País, liderado por Rafael Correa, no tuvo respuesta, los trabajadores y pueblos contestaron que el diálogo es en las calles.

Para todos esta claro que el régimen defiende los intereses de los mismos de siempre, del pasado, de los que se beneficiaron del feriado bancario, de la dolarización, de la tercerización laboral, de los acuerdos comerciales, de la deuda externa, “pasado” que en la práctica nunca se fue, hoy resurge con más fuerza, así como resurge la movilización popular. Solo la lucha en las calles obligó al Gobierno a plantear el diálogo con “todos”, excepto con: la UNE, la FESE y el Frente Popular. La firmeza y frontalidad características de los sectores sociales que conforman la oposición popular y el Colectivo Nacional de Dirección establecieron como contestación no asistirán a ningún diálogo, mientras no retire las Enmiendas a la Constitución; se restituya el Fondo de Cesantía a sus verdaderos dueños; entreguen el aporte del 40% del Estado al IESS para los jubilados; se derogue el Reglamento a la Ley de Agua que privatiza el servicio, el Decreto Ejecutivo 813, el 016 que sirven para despedir a los trabajadores del sector público y afecta la autonomía y libre organización; la Ley de Justicia Laboral en los artículos que afectan los derechos de los trabajadores como las utilidades y establece elementos discriminatorios cuando no se garantiza a todos los trabajadores y trabajadoras la estabilidad laboral.

 

Esta posición coherente del Colectivo fue “minimizada” por el Ejecutivo, quien como respuesta a su debilidad estableció toda una ofensiva, tildando de izquierdistas infantiles, de gente sin propuestas, de mentes reducidas. Esto no abrió fisuras en la dirección de las organizaciones, por el contrario las afirmó y consolidó en sus objetivos. Correa buscó resolver la disminución de su base social con la licencia del canciller Ricardo Patiño quien decía tener buenas relaciones con algunos dirigentes del Colectivo, Patiño al igual que Pabel Muñoz y Doris Soliz fracasaron, pues el Gobierno por su mala práctica política perdió el respeto, la credibilidad y lo que es peor el respaldo social. Actualmente el 81% de la población exige la Consulta Popular, el 75% está en contra de la reelección indefinida, el 22% respalda a Correa, el 49% nunca votaría por Correa, el 69% está de acuerdo con las movilizaciones y el 74% no cree en el diálogo convocado por el Gobierno, esto es parte de la realidad que hoy vive nuestro país.

 

La unidad popular una práctica que garantiza y afirma la lucha social en nuestro país

 

Para quienes estamos en la lucha social, es evidente la valía del proceso unitario que vive nuestro país, desde hace décadas atrás los sectores sociales hemos luchado por establecer un Estado solidario, justo y que resuelva los problemas más sentidos de la sociedad. En esa lucha hemos enfrentado a los gobiernos del pasado neoliberal que apuntalaban el sistema capitalista para profundizar las jugosas ganancias de empresarios e industriales y de los grupos de poder sobre la base de la explotación y dominación a la clase obrera y sus aliados. En estas luchas logramos echar abajo las pretensiones de privatizar las áreas estratégicas, la seguridad social, la educación y la salud; pero también votamos a los gobiernos de Bucaram, Mahuad y Gutiérrez, quienes se atrevieron a imponer su intereses por encima de las necesidades de los trabajadores y los pueblos; en ese camino conformamos distintas instancias unitarias.

 

 

Los golpes recibidos de manera sistemática en esta última etapa los ecuatorianos por parte de la autodenominada “revolución ciudadana”, la eliminación de los derechos laborales, sociales, las leyes que atentan contra las libertades de los ecuatorianos, que posibilitan a futuro la entrega de los recursos naturales a manos privadas; la penalización a la lucha social, la persecución a los dirigentes y luchadores populares, ahora son enfrentados en niveles superiores por los sectores que buscamos el cambio.

 

Los intentos de división de las organizaciones sociales como: la UNE, la Conaie, el FUT, los jubilados, la FESE, la FEUE, la Feunassc, las organizaciones de profesionales, no le dan resultado, es evidente que los organismos paralelos creados por el correísmo no son para resolver los problemas de los distintos sectores, por el contrario lo que buscan es que avalar sus políticas antiobreras y antipopulares, lo que genera rechazo contra la CUT gobiernista, el Parlamento Laboral, la RED de maestros, la Red Agraria, la RED de estudiantes, y la FEUE del gobierno, membretes del régimen que quedan en nombre y que carecen de legitimidad ante la sociedad.

 

Por otro lado, el Colectivo Unitario de Dirección Nacional, alcanza mayor autoridad en los sectores sociales, gana legitimidad en cada una de las organizaciones que lo conforman, es reconocido entre propios y extraños por su valía y conducción de la lucha en nuestro país.  La madurez es una cualidad desarrollada el proceso de unidad, la sinceridad y frontalidad son elementos presentes en la discusión de los problemas planteados; el rumbo por el que debemos caminar para alcanzar victorias; propinar nuevas derrotas a las políticas del oficialismo. El Colectivo afirma este proceso, gana confianza en el conjunto de la sociedad, ejerce liderazgo conjunto hace más de un año en la lucha en nuestro país. Por eso afirmamos, somos los protagonistas de este nuevo momento por el que atraviesan las distintas fuerzas sociales, políticas y gremiales.

 

Las acciones desplegadas a lo largo y ancho del país, desde mayo del 2014 que iniciaron con la 1ra Convención de los trabajadores y los sectores sociales donde se elaboró la plataforma de lucha del movimiento obrero, dio paso a la 2da “Marcha por el Agua” desde Tundayme, la movilización del 17 de julio dio inicio a este proceso; las convenciones de Cuenca y Guayaquil en las que se aprobó y ratificó la plataforma unitaria de lucha de los distintos sectores, sirvieron para consolidar esta instancia como el escenario de debate de los pueblos del Ecuador; las movilizaciones de septiembre y noviembre fueron la demostración de que sí era posible enfrentar a Correa y su política, pero la conjunción de todas, fue la evidencia que para avanzar en la confrontación con el gobierno de derecha (AP). Debíamos fortalecer la unidad, mantenernos unidos para avanzar, nuevas batallas estarían por venir el 2015. Este año fue declarado por el Colectivo como el año de la resistencia, en las convenciones de Quito y Riobamba, las movilizaciones de marzo y mayo contaron con el respaldo masivo de los trabajadores, indígenas, estudiantes, maestros, campesinos, jubilados, comerciantes, profesionales, pero un nuevo ingrediente se agregó, se sumaron importantes sectores de la clase media. Inconformes con la prepotencia y el autoritarismo del cuentero de Carondelet, encontraron en las convocatorias del Colectivo Unitario el instrumento para desfogar toda su ira contenida durante esta etapa de humillación y corrupción en nuestro país. La unidad debemos cuidar todos los sectores, debemos ser firmes en el debate, implacables en la crítica y autocrítica, pero lo suficientemente flexibles para comprender las limitaciones y fortalezas de cada uno de los sectores y acerar los lazos de unidad.

 

Agosto el punto más alto de la lucha contra Correa

 

La convocatoria a realizar distintas acciones para el mes de agosto, no cabe duda, que cambio el tablero político, por un lado, los sectores populares retomaban la iniciativa en las calles para enfrentar el autoritarismo, la prepotencia y la corrupción del Gobierno, exigiendo solución a sus demandas formuladas en la plataforma unitaria. Por otro lado, la vieja derecha del PSC, CREO, PSP, los ex ID, PRIAN exigían el retiro de las leyes de Herencia y Plusvalía como elemento central y solicitaban que el diálogo sea con todos los sectores y sin exclusiones, mientras la restauración capitalista de los nuevos ricos liderados por Correa, Mera, Alvarado, Patiño, Rivadeneira, Glass, se encuentran arrinconados y a punto de hundirse como consecuencia de la baja de credibilidad que llegó a niveles sin precedentes.

 

 

El inicio de la marcha del 2 de agosto fue desde Tundayme, parroquia de San Marcos en la Cordillera del Cóndor, sitio emblemático para los ecuatorianos,  donde se levantó una de las gestas más históricas de nuestro país, hasta allá llegaron las diferentes delegaciones del movimiento indígena, liderados por Salvador Quispe prefecto de Zamora, Carlos Pérez, Jorge Herrera, presidentes de la ECUARUNARI Y CONAIE respectivamente, también estuvieron los presidentes de las centrales sindicales, del FUT Mesías Tatamúez, José Villavicencio, Pablo Serrano y Edgar Sarango, el Frente Popular participó de esta importante acción, ahí estuvieron los principales dirigentes de sus organizaciones Nelson Erazo presidente nacional del FP encabezaba la delegación compuesta por Rosana Palacio presidenta de la UNE, Cesar Buelva presidente de la Feunassc, Javier Rojas presidente de la FEUE Nacional, Mauricio Chiluisa presidente de la FESE, a esta acción se sumaron  personalidades y autoridades nacionales y provinciales.

 

La  marcha se constituyó en el motor para consolidar las acciones planteadas, por donde pasó, recibió como respuesta el entusiasmo de la gente, quienes se incorporaban en buena medida, las muestras de solidaridad eran permanentes hacia los marchantes, los aplausos de la gente, los pitos de los vehículos, la contribución en alimentos y en dinero depositado en la Vaquita, era la tónica diaria como expresión de la justeza de la acción. El recibimiento masivo en cada una de las ocho provincias por la que paso: Zamora, Loja, Azuay, Cañar, Chimborazo, Tungurahua, Cotopaxi y Pichincha se vistieron de algarabía y colorido, la huipala del movimiento indígena, las banderas rojas de la clase obrera y la tricolor de todos los ecuatorianos flameaban en cada ciudad. La dignidad poco a poco se recuperó, los ecuatorianos consentían de manera voluntaria que el camino tomado por las organizaciones sociales era el adecuado, la consigna “fuera Correa, fuera”, era ensordecedora en todo el país, a ella se sumaban otras consignas: “queremos medicinas y no sabatinas”, “no a la minería si a la vida”; las propuestas del libre ingreso, de la educación bilingüe e intercultural, la reforma agraria integral con el acceso a la tierra, al agua y préstamos para su inversión, respeto a la estabilidad laboral, a la contratación colectiva, la devolución de los recursos de los maestros, el pago del 40% al IESS para los jubilados, recibían el respaldo masivo.

 

El 10 de agosto, la marcha se encontraba en Latacunga provincia de Cotopaxi, con cerca de 40 mil participantes, se realizó la proclamación del levantamiento indígena, considerado luego como levantamiento del pueblo, este evento sencillo pero potente contó con participaron de las principales figuras de los sectores sociales. Jorge Herrera declaró el inicio del levantamiento, sentenciando que la medida obedece a las exigencias del movimiento indígena y los pueblos, como parte de la lucha permanente por el cambio, que se realiza en el marco del paro del pueblo, y de carácter indefinido. Si Correa no daba respuesta a los pedidos del movimiento indígena y de los trabajadores, no se detendrá, mientras el Gobierno y sus subordinados no retrocedan en las intenciones de violentar la Constitución con las reformas o enmiendas para beneficiar a una sola persona con la reelección indefinida.

 

El levantamiento inicio con el bloqueo de vías en Latacunga, Saraguro, San Lucas, Macas, Puyo, Azuay, Cañar; los días posteriores evidenciaban la preocupación del Gobierno, iba en crecimiento, sus anuncios de modificación al decreto 16, el reglamento de la Ley de Aguas, a las dos enmiendas de los derechos laborales en el sector público, incluso el ofrecimiento de cambios en el sistema educativo relacionados al libre ingreso a las universidades, no convencieron a los sectores en lucha, pues sus experiencias son negativas con la ley de aguas, los fondos de cesantía, los decretos 1701, 225 o el 813, en cada uno de ellos se burló el presidente, por eso nadie le creyó y por el contrario continuaron las acciones.

 

En Quito, como preparación de la llegada de los marchantes y por el paro del pueblo se llevaron a cabo chamizadas barriales, cacerolazos contra el alto costo de vida y en rechazo a los impuestos, encabezados por la Federación de Barrios de Quito (FBQ) y otros sectores sociales. Los maestros y jubilados al igual que en otras ciudades realizaron encadenamientos; los médicos marcharon hacia la Asamblea Legislativa para rechazar el decreto 703 que afecta a los pequeños consultorios y benefician a las empresas privadas de salud; las asambleas unitarias de los trabajadores municipales, fueron elementos que iban configurando el éxito de la lucha levantada por la oposición popular al régimen derechista de Correa.

 

El  paro del pueblo el 13 de agosto, fue expresión de organización y lucha del pueblo, se realizó en todo el país, desde tempranas horas se cerró la circulación en las grandes ciudades: Quito, Guayaquil, Cuenca, Portoviejo, Loja, Ambato, Santo Domingo, Ibarra, Latacunga, Puyo, Macas, Lago Agrio, Coca, Machala, Quevedo, Riobamba, Guaranda, Santa Elena, Tulcán, Esmeraldas, Zamora, San Cristóbal, la indignación popular se tomó las vías, el comercio en muchas de ellas no fue normal, la preocupación del Gobierno creció con el transcurso de las horas, la lucha ascendió, en la tarde en todas las ciudades las movilizaciones fueron masivas, el “fuera Correa, fuera” era incesante, los voceros del régimen trataban de minimizar el paro, sus declaraciones buscaban crear el desaliento en los trabajadores y el pueblo, pero no les resultó. La tarde del 13 de agosto los reportes que recibieron los dirigentes eran alentadores, debido a la decisión del Colectivo Unitario de Dirección de Pichincha de establecer como epicentro del paro a Quito, tuvo 200 mil participantes, indígenas, mestizos, mujeres, hombres, jóvenes, niños, adultos mayores, acudieron varios sectores, lo que ratificó la valía que tiene el proceso de unidad que vivimos en el Ecuador.

 

Las jornadas impulsadas por Colectivo de Dirección Nacional se prolongaron por varios días, elevando los niveles de lucha social, el régimen respondió de manera brutal, aplicó su política represiva, utilizando la Policía, el Ejército, aparatos represivos y el aparato judicial, buscó amedrentar al pueblo y en particular al movimiento indígena, dejando como saldo más de 140 detenidos, 126 procesados, 98 heridos y un muerto. Hechos de los cuales el único responsable es el Gobierno.

 

Correa hizo un llamado a las fuerzas armadas y a la Juventud de AP a defender su proyecto

 

La crisis económica que vivimos los ecuatorianos como resultado del mal manejo de los recursos del Estado, la baja del petróleo a cerca de 30 dólares, la recesión de la economía china, la baja de la bolsa de valores a nivel internacional, han puesto en apuros al régimen, quien anunció el recorte de más de cinco mil millones de dólares en el presupuesto general del Estado, que incidirán en el gasto corriente y de inversión aplazando proyectos nacionales y por otro lado, recortando salarios, congelando sueldos e incluso despidiendo a trabajadores como lo ocurrido últimamente.

 

Es evidente la preocupación de Correa y su gabinete por el ambiente político que se desarrolla en el país, por eso busca minimizarlo con su actitud autoritaria, ridiculiza la lucha del movimiento obrero, de los indígenas, de los jóvenes, de los adultos mayores, a quienes se los calificó de tira piedras, de atrasa pueblos, de ambientalistas infantiles, incluso a los jubilados los denominó como viejos llorones. Estas actitudes por el contrario de ganar adeptos, lo que hizo es ganar que la sociedad en su conjunto condene la agresión con la que se gobierna y por lo que algunos sectores que se encontraban como aliados, hoy se alejan del correísmo, incluso poniendo en evidencia las contradicciones internas existentes en AP.

 

El crecimiento de la oposición popular a su proyecto restaurador, anti popular y anti obrero es innegable, el ascenso de la lucha social expresada en las calles y plazas del país alcanzó su punto más alto en agosto, razón por la que el Gobierno de Correa esta acorralado, sin iniciativa y a momentos no tiene respuestas ante los señalamientos críticos de los distintos actores sociales. Por eso el llamado desesperado a sus simpatizantes: no pierdan la iniciativa y defiendan la “revolución ciudadana”. Nada le dio resultado, las concentraciones convocadas últimamente no tienen respuesta, una muestra es lo ocurrido el 13 de agosto, el Gobierno se atrinchero en Carondelet con cerca de 2 mil simpatizantes y más de 4 mil uniformados entre policías y militares, quienes recibieron la orden de reprimir las movilizaciones de los sectores sociales.

 

Esto se puso al descubierto cuando en días posteriores frente al fracaso que le significó el decreto de excepción en todo el país, montó un operativo militar para acallar la voz de los pueblos: la represión en Saraguro, Macas, Orellana, Cotopaxi, Zamora,  donde se utilizó bombas lacrimógenas, armas de fuego y del que participó la Policía, el Ejército, la Marina e incluso la Fuerza Aérea, por supuesto, tuvo el rechazo de la comunidad internacional, los trabajadores y organizaciones de derechos humanos realizaron sendos pronunciamientos en el Salvador, Chile, México, Brasil, incluso desde Europa se condenó la actuación del Gobierno, lejos de buscar una solución democrática a la crisis que vive el país, ratifica su postura represiva propia de los gobiernos dictatoriales.

 

 

Los logros de la jornada de agosto

 

Todas las acciones programadas por los distintos actores sociales que son parte del Colectivo Unitario de Dirección Nacional, establecían algunas metas:

1.- Recuperar la movilización de los sectores afectados por la política demagógica de AP

2.- Desenmascarar la naturaleza del Gobierno como: reaccionario, de derecha y entregado a las grandes transnacionales petroleras y mineras, particularmente a las chinas

3.- Denunciar a nivel internacional, al correísmo como el principal enemigo de los pueblos del Ecuador, por ser un Gobierno represivo, autoritario, prepotente y de derecha

4.-  Fortalecer la organización social

5.- Retomar la iniciativa popular en la lucha contra la derecha tradicional y la nueva derecha de Correa

6.- Posicionar nuevos liderazgos sociales que permita construir un movimiento sólido en la lucha por el poder

7.- Esclarecer que solo con la movilización en las calles y plazas, podremos derrotar la restauración de derecha de Carondelet

 

 

 

Se suma, el posicionar y difundir la plataforma unitaria de lucha de los distintos sectores, con los cuales se identifican de manera natural los pueblos; afirmar la unidad como camino de victorias y la conducción del Colectivo Unitario como garantía para ellas; era otro aspecto importante, así como trabajar para que se incrementen los niveles de rechazo a las enmiendas constitucionales y la reelección indefinida. El cumplimiento de estos objetivos, arrinconaron al prepotente de Correa, quien tuvo que atrincherarse en la Plaza Grande, frente al crecimiento de la lucha social, a la vez que evidenció eal verdadero contradictor de AP, la oposición popular, y ésta no tendrá tregua.

 

La Asamblea Popular una nueva expresión en la lucha de los pueblos.

Tras las victoriosas jornadas y luego de los 19 días de movilización y lucha diaria realizada en varias provincias, incluyendo las amazónicas y en buena medida en Quito, donde se realizaron a diario movilizaciones importantes que superaban los 8 mil participantes tanto el 14, 17, 19 y 21 de agosto, al igual que los mítines y plantones para exigir la libertad de todos los detenidos en el país como consecuencia de la represión gubernamental, se procedió a dar otro paso.

Los distintos sectores del Colectivo por decisión unánime establecimos la constitución de la Asamblea Popular por la Vida, la Dignidad y la Libertad, como un mecanismo de calificación cualitativa de la unidad y la acción política de los sectores sociales, sin embargo, la propuesta político-organizativa tiene que seguir discutiéndose. Bien concebida, puede convertirse en el mecanismo alternativo a la Asamblea Legislativa burguesa.

La Asamblea Popular puede ser el espacio para potenciar la participación política del pueblo y abrir en él, la perspectiva de ser poder, esta debe constituirse a nivel nacional con asambleístas o diputados populares, con representación social o territorial, es decir, con representantes elegidos por las organizaciones sociales de carácter nacional y por representantes de las asambleas provinciales.

 

Debe  convertirse en la respuesta política del movimiento popular frente al Gobierno, porque, será el pueblo organizado quien discutá directamente las alternativas para resolver sus problemas, para conquistar el nuevo Ecuador, los elementos de la plataforma unitaria, las enmiendas, su naturaleza y la necesidad de la consulta popular, etc. La  Asamblea Popular puede ser a la vez el escenario propicio para la lucha política electoral en la perspectiva del 2017.

 

 

La lucha contra el poder burgués no se detiene, continúa por decisión popular

 

Está claro que la lucha que levantamos los trabajadores, el movimiento indígena y los pueblos del Ecuador, es parte de la lucha por el cambio, la transformación social y por el poder. Esta confrontación entre el gobierno de Correa, la derecha y los sectores sociales y de izquierda es parte de la confrontación de clase que se agudiza aún más con el fracaso de su proyecto modernizador del capital. Correa y su proyecto, forman parte de los denominados gobiernos alternativos que están topando techo como consecuencia de su incapacidad para resolver los verdaderos problemas de la sociedad: la pobreza, el desempleo, el alto costo de vida, la falta de medicina en los hospitales agravan la salud del pueblo; la eliminación de los derechos sociales, políticos e incluso los derechos humanos, son elementos centrales por los que se siguen levantando los pueblos.

 

En esta nueva realidad y con la experiencia de la lucha acumulada del pueblo, nos preparamos con energía renovada para nuevas acciones: la Asamblea Popular del 15 y la movilización Nacional del 16 de septiembre, al igual que la construcción de los colectivos provinciales y las nuevas movilizaciones que deben ser fijadas por la dirección nacional del Colectivo Unitario.

 

La lucha no se detendrá, Correa está equivocado si piensa que las voces del pueblo se acallaran, hoy la responsabilidad de derrotar a la derecha, a sus sirvientes y lacayos está vigente; por eso, los pobres, los de abajo, vamos por más, preparamos nuevas acciones que van más allá de septiembre. La lucha y resistencia del movimiento indígena al igual que la lucha de los trabajadores por sus derechos, el combate contra las enmiendas no ha terminado, continúa, avanzamos juntos: indios, negros, cholos, mestizos, mujeres y hombres; jóvenes, profesionales, trabajadores, todos aquellos que luchamos por la vida, por la verdadera democracia y poder popular.

 

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

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