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Por: Julián Kito

Fotografía: Archivo

La UNE, la piedra en el zapato de los gobiernos

 

Suelen decir que no se debe tomar decisiones cuando la sangre hierve de indignación, que primero, es necesario sosegarse para tener  claridad en la mente. Pero, contrariando este razonamiento, me he puesto a la máquina, puesto que tengo la cabeza fría y un corazón que arde. Ernesto Guevara decía que cuando se tiene la capacidad de indignarse ante la injusticia cuanto ésta se comete en cualquier parte del mundo, entonces, se es un revolucionario. Yo me he indignado ante la decisión correísta de eliminar a la UNE del registro de las organizaciones sociales. Me vino a la mente la actuación del entonces Ministro Vera Arrata en el gobierno de Borja, que arremetió contra la UNE disponiendo que no se descuente el aporte del Maestro para el sindicato; la pretensión de los Socialcristianos de tomarse la dirección de la UNE y de tantas y tantas acciones, unas abiertas, otras solapadas, para desmantelar este sindicato de los maestros ecuatorianos. ¿Por qué tanta fobia? ¿Por qué la preocupación y el interés de que la UNE o desaparezca o se ponga de alfombra ante los gobiernos oligárquicos de turno?

 

La UNE tiene una estructura nacional con identidad en cada escuela y en cada colegio, por apartado que se encuentre. Lejos, muy lejos, en el caserío, en el monte, en el anejo, allá, en medio de la soledad de la distancia, hay un maestro o una maestra que constituye la presencia viva de la UNE; y, a través de este maestro o de esta maestra, se lleva al grupo social de padres de familia y de vecinos del sector, el principio de la solidaridad social, de la democracia, de la lucha contra la opresión social.

 

 

La Unión Nacional de Educadores es el sindicato de mayor importancia en el país, el más grande, el más activo, aquel que ha incidido e incide con su lucha tenaz en un proyecto educativo que oriente una educación científica, democrática y nacional, lo que significa, elevar la conciencia de nuestro pueblo, de los padres de familia y de los educandos.

 

Los gobiernos oligárquicos que se han sucedido en el poder político del Estado, cumpliendo con sus premisas ideológicas, buscaron destruir la educación pública, desaparecerla, usaron bienes públicos para aupar la educación particular, aquella de curas y monjas, primero, como lo hizo García Moreno, el Santo del Patíbulo; y, luego, tornándola un negocio empresarial como la producción del camarón en piscinas. Todo para la educación particular, todo para el negocio. ¡Qué linda la educación particular! En los planteles privados no hay paros, decían, ahí se cumplen las 220 horas de clase del período escolar, ahí no hay estudiantes organizados que salgan a las calles a tirar piedras. Pero, claro, en esos planteles educacionales no había nombramientos, se mantenían relaciones bajo laborales bajo contrato, no se pagaba la afiliación al IESS, los sueldos eran de miseria, no había control del costo de las pensiones y otras aportaciones mensuales a las que obligaban a los padres de familia.

 

 Entre tanto, a la educación pública se la condenaba a morir de inanición, sin presupuesto adecuado, con locales escolares deplorables, sin maestros, con sueldos de hambre, se demoraban años en ubicar al Maestro o a la Maestra en su respectivo nivel escalafonario, se obligaba a los Maestros a laborar en condiciones de alta precariedad. Fue la UNE el sindicato que tomó bajo su responsabilidad rescatar los valores del laicismo generado por la Revolución Alfarista y llevar adelante una lucha organizada, sistemática, solidaria y consecuente por los derechos de los Maestros y por la Educación Científica, Democrática y Nacional; se preocupó por capacitar a los Maestros, por garantizarles procedimientos disciplinarios en condiciones de dignidad, demandando el respeto al debido proceso, luchando por los cambios de conformidad con las urgencias y los merecimientos, exigiendo que los Maestros casados que laboran en el sector rural, puedan hacerlo en planteles cercanos si no en el mismo plantel educacional; demandando presupuesto para la educación, para mejorar los locales y terminar con el hacinamiento; poner fin a las Escuelas Unidocentes y dar a los niños y niñas la atención que merece su situación de educandos; la UNE en la lucha contra los proyectos extranjerizantes que cada gobierno de turno contrataba con las famosas consultoras extranjeras.

 

Los paros de la UNE no han sido el resultado de la decisión de la cúpula, antes por el contrario, han sido el resultado de la más amplia consulta en las bases, por ello han tenido tanta acogida entre los Maestros; las huelgas de hambre como la más alta forma de lucha, poniendo su propia vida de por medio, hicieron posible que el presupuesto del Estado cree condiciones de vida digna para escolares, educandos y Maestros. ¿Cuántas vidas de Maestros y de Maestras, carajo, se quedaron en el camino producto de este sacrificio consciente? Su muerte nunca fue en vano. Su sacrificio vio sustanciales cambios en la educación, no como resultado de la buena voluntad de los gobiernos oligárquicos, sino al tenor de la conciencia ciudadana que fue abriéndose paso con las luchas del Magisterio Ecuatoriano. Muchos Maestros y Maestras llegaron a ser alcaldes, concejales, consejeros, diputados; y, desde esas esferas del poder público, dedicaron sus mejores esfuerzos a plasmar en sus respectivas jurisdicciones las aspiraciones del Magisterio Nacional.

 

Su esfuerzo por una sociedad de justicia social, se identificó con las justas aspiraciones de los trabajadores explotados, de las nacionalidades indígenas excluidas y engañadas, de las amas de casa, de la población negra de la costa y de la sierra; las ansias de cambio se entremezclaron e hicieron de trabajadores y campesinos, la gran alianza obrero – campesina – magisterial – estudiantil, base del gran frente de la Unidad Popular por la Vida.

 

 

¿Mientras los Maestros peleaban en las calles y en las plazas y en los campos, dónde estaba Correa? Estudiando en colegios y universidades privadas para darse el lujo de “gran cacaco”. De paseo con los boy scouts. De becario de universidades extranjeras en Europa y en Estados Unidos. De niño bonito. De profesor en universidades privadas para gente adinerada. Sin embargo, cuando desde la posición de Ministro de Economía se comprometió a defender el interés nacional y de los pueblos del Ecuador, la UNE no dudó en apoyarlo y ayudar a elevar su figura del 2% con el que inició, hasta llevarlo a la segunda vuelta electoral y, finalmente vencer con un proyecto humano, solidario, de equidad y de inclusión, profundamente nacional.

 

Pronto se olvidó Correa del apoyo recibido por el Magisterio y la UNE. Desde el Gobierno armó su estrategia de lucha contra los Maestros y contra su sindicato, creó el sistema de evaluación para desplazar de sus puestos a los Maestros, pretensión que chocó con la frontal posición de la UNE y representó con propiedad a los educadores. Como no puedo desarticular la UNE, generó aquellos cambios de cerrar escuelas y colegios en el campo, unificar centros educativos contra toda lógica, se propuso sacar a los Maestros con el cuento de la jubilación estimulada por una bonificación económica; y, finalmente, se lanzó a la aventura de crear un sindicato paralelo denominado la Red de Maestros, conformada por todos los profesores y profesoras que no tienen nombramiento, precarizados mediante contratos ocasionales, mofándose del país y de la educación nacional.

 

Para que no queden cabos sueltos, se tomó, por asalto militar, el Fondo de Cesantía, creado en los aciagos días del Ministro Vera Arrata, cuando, al igual que Correa, se propuso destruir a la UNE.

 

¡El reto está planteado! Vamos a recoger la historia en nuestras cabezas, la vamos a meter en nuestros corazones y vamos a explotar de indignación con toda la fuerza de nuestra convicción democrática.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

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