revista rupturas Quito Ecuador opinion analisis

Por: Henry Izurieta

Fotografía: Rupturas

La Tecnología puntazo final para la extinción del capitalismo

 

Es palpable que la tecnología está presente en la mayoría de actividades humanas.  En el artículo “tecnología, una de cal y otra de arena”, se describen dos aportes trascendentes del desarrollo tecnológico, uno positivo, que tiene que ver con los alimentos  y otro, negativo, sobre el empleo.

 

El tema del empleo es fundamental. No hay gobierno que no ofrezca el incremento del empleo, pues es una necesidad de las personas, a la vez que un derecho.  La tecnología juega su papel en la generación de empleo, pero la ciencia económica solo lo analiza tangencialmente.

 

A inicios de la revolución industrial, fueron los ludditas quienes destruyeron las máquinas “acusándolas” de dejarlos sin empleo. Lo que vino luego, desde la “academia” y los gobiernos, fue toda una argumentación sobre la compensación de los empleos destruidos por la tecnología, la conveniencia de añadir máquinas a las actividades laborales para proteger la salud del trabajador por actividades repetitivas o peligrosas, que llevó, a fin de cuentas, a dar carta abierta para el desarrollo tecnológico.

 

 

¿Quienes promueven el desarrollo tecnológico?

Generalmente, pero no en forma exclusiva, los gobiernos financian buena parte de la investigación realizada por universidades. Pero, quienes usufructúan de los fondos públicos utilizando los conocimientos que devienen de aquellas investigaciones, casi siempre son las empresas que desarrollan la tecnología y la ponen al alcance de los consumidores.

 

En el mundo capitalista, los empresarios tienen directa relación con los gobiernos, de modo que no es extraño conocer que un gobierno financia una investigación por convenirle al capital o que el conocimiento generado es entregado a las empresas. Este mecanismo haría parte de la “superestructura” que Marx describe y que igual que las leyes o las carreteras, permite la reproducción capitalista.

 

¿Para qué trabajan las empresas: para satisfacer necesidades sociales o para acumular ganancias? Si usted opina que lo hacen para satisfacer necesidades sociales, permítame disentir, usted se  equivoca. Déjeme demostrarlo.

 

Tecnología para incrementar la rentabilidad

Las empresas producen para obtener la mayor ganancia posible, llegan al mercado a ofrecer sus servicios o sus productos para completar el proceso de apropiación de la plusvalía. Se crean empresas o desarrollan productos en aquellas áreas en las que la posibilidad de enriquecimiento sea factible.

 

El ámbito de la salud, desgraciadamente, sirve para ejemplificar. El desarrollo de tratamientos para el SIDA solo se impulsó cuando el virus llegó a Estados Unidos e infectó a la élite, que podía pagar costosos tratamientos. En estos días, hay emergencia sanitaria mundial por el virus del ébola, del que se tiene conocimiento hace más de 40 años y poco se ha avanzado en la búsqueda de su cura, debido a que está confinado a un grupo de países africanos pobres. La venta de la solución médica para el ébola no es nada rentable.

 

Resalta que la tecnología no es inocua, su desarrollo tiene lo que se podría denominar como “sello de clase”.  Quienes promueven su desarrollo, intentan obtener la mayor cantidad de beneficios económicos que genere su uso.

En su cacería por cada vez mayores utilidades, las empresas tienen varios retos. Uno, ofrecer nuevos, diferentes, mejores productos.  Otro, tan importante como el primero, reducir los costos de producción. De esta manera, se obtiene la mayor ganancia con el menor gasto posible. Esto está estudiado y aceptado por la propia economía liberal. Así funciona el capitalismo.

 

Uno de los rubros a atacar para reducir costos de producción es la mano de obra. La lucha por los salarios se inscribe aquí. El obrero, oficinista, trabajador, proletario, peleando por su sustento, frente al empresario, banquero, el burgués, que esquilma los salarios para incrementar sus utilidades. Sus diferencias son irreconciliables. Lo que gana el uno lo hace a condición de la pérdida del otro.

 

Aumentar la productividad

La revolución industrial dio a luz otro espacio de disputa entre trabajadores y empresarios: el número de empleos. Las máquinas, expresión del desarrollo tecnológico, abrieron la posibilidad de mejorar la productividad.  Con la misma cantidad de obreros, mejorar la producción o, mejor aún, con menos obreros.  Con ello aumentan las ganancias. ¿Se negarían los empresarios a esta posibilidad? No. La única limitante es el costo de cambiar de tecnología.

 

Los teóricos burgueses afirman que, cuando el ciclo capitalista está en torno a su pico y los salarios para los obreros se incrementan, es el momento más conveniente para el capitalista para introducir cambios en los sistemas productivos. Esto trae como consecuencia mejoras en la productividad,  como puede verse en el siguiente cuadro.

Escasos estudios sostienen que es falsa aquella premisa de que los empleos perdidos por la introducción tecnológica son reemplazados en otro ámbito. El denominado “desempleo tecnológico”, que aparece cuando un trabajador es reemplazado por una máquina, sí existe, aunque el mundo capitalista lo ha tratado de ocultar.

 

http://andrewmcafee.org/2013/01/mcafee-technological-unemployment-us-manufacturing-econom

 

(Pie de cuadro) Aquí se demuestra cómo en los EEUU mientras se incrementa la productividad -linea azul- los puestos de trabajo en la manufactura se reducen -línea roja-  Fenómeno que se intensifica en las crisis -sombras verticales-.

 

En otro artículo argumentaba, sobre el “imperativo tecnológico”, una especie de locomotora que avanza irreflexivamente en el camino de los desarrollos tecnológicos, que tiene como fin aumentar la productividad, como mecanismo de mejorar las utilidades. Reemplazar mano de obra por máquinas es el camino. El trabajador es ineficiente en comparación con la máquina, con el robot. Un experto señala: “Los humanos no estamos en capacidad de competir con lo que hemos creado”, mientras un estudio de MIT señala que en el 2014 el 75% de la fuerza laboral humana podría ser reemplazada por máquinas.

Según la OIT, para superar el desempleo mundial se requieren más de 200 millones de empleos para el 2015, pero las crisis capitalistas, cada vez más frecuentes, destruyen el empleo y las tecnologías profundizan el problema. El nivel de empleo anterior a la crisis del 2008 todavía no se recupera, es decir que, en términos numéricos, los trabajadores que se incorporaron desde esa fecha a la presente, todavía no obtienen empleo.

http://www.washingtonmonthly.com/archives/individual/2007_02/010663.php

 

(Pie de cuadro) La tendencia al incremento del desempleo (flecha inferior) está acompañada por el incremento del tiempo en que un desempleado busca y no encuentra empleo (flecha superior).

 

Un mundo con pocos trabajadores

Si más eficientes máquinas (robots, computadoras, sistemas, programas) reemplazan a la mano de obra, ¿qué sucederá? Desde la óptica económica, la propia supervivencia del sistema capitalista está en juego.

 

La única posibilidad de incrementar las utilidades es vender lo producido. Pero, si se incrementa el desempleo tecnológico, será la tecnología la responsable de que se reduzcan los compradores. El obrero de esta fábrica es el consumidor de los productos de aquella fábrica. Si pierde el empleo, ya no podrá comprar lo que le ofrece el mercado.

 

Vitrinas, llenas de artículos de todo tipo, ofrecidos a un enorme público con bolsillos vacíos.

 

Entonces, no habrá suficientes ingresos en los almacenes para pagar las cuentas, los pocos empleos que existan seguirán su tendencia a la reducción, posiblemente reemplazados por otras máquinas. La apropiación de la plusvalía, puntal del capitalismo, no completaría su ciclo con la venta con la venta y, por tanto, no se llevaría a cabo.

 

Para enfrentar el problema, los gobiernos, como ahora, entregarían subsidios a la población y los consumidores seguirían comprando y las empresas ganando.  Esto implica mayores recursos económicos en manos estatales, parte de los cuales vienen de los impuestos. Pero a las empresas no les agrada pagar impuestos.  De hecho, la reducción de sus ventas les imposibilitaría pagar más, aunque existiría un incremento en la tasa de impuestos. Tener una empresa ya no sería negocio.

 

Otro ámbito que se explota actualmente es el empleo en el sector servicios. Los gobiernos apoyan y apuestan a los trabajos en empresas como bancos, administración pública, transporte, comunicaciones, etc.  Pero la tecnología también está reemplazando esos puestos de trabajo.

 

Es decir, el camino que actualmente recorren las empresas, en su ambición desmedida, les estaría llevando a su autodestrucción y a la aniquilación del propio sistema capitalista.  Como dijo Marx, el capitalismo lleva en su seno el germen de su propia destrucción.

 

henry.izurieta@gmail.com

 

 

Calcular Page Rank

Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

Revista Rupturas © 2015 Derechos reservados