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Por: Juan F. Borja Vivero*

Fotos: Agencia IPS, Vladimir Cruz

La penetración del gran capital en el campo.

 

8 Años de gobierno de AP y la situación de  inequidad y abandono de la agricultura campesina  no ha cambiado, el propio Presidente Correa en varias ocasiones ha manifestado que tiene una deuda con la revolución agraria. Problemas estructurales como la desigualdad en la distribución de la tierra, agua y otros factores de la producción se mantienen, incluso se han agravado.

 

Según SIPAE1 , de las 842.000  Unidades productivas agropecuarias existentes en el Ecuador apenas 1492, es decir el 17% tienen más de 500 has, pero controlan el 18 % de la superficie total, mientras que 535.309 Upas, es decir el 63,5%  tienen menos de 5 has y concentran apenas el 6,25 % de la superficie agrícola del país. Según la misma investigación la situación se ha agravado en los últimos diez años con la creciente minifundización del campo

 

Las llamadas leyes  de aguas y de tierras, la primera ya en vigencia y la segunda, en proceso de aprobación por parte de la Asamblea Nacional del Ecuador no han llenado las expectativas de los campesinos, puesto que garantizan la existencia de la gran propiedad  en detrimento de  la distribución equitativa para los pequeños campesinos.

 

En el Ecuador del presente priman las relaciones sociales de producción capitalistas en el campo, sustentadas en la propiedad privada, (de acuerdo al último Censo Nacional  Agropecuario, el 94,5% de  las unidades de producción son privadas).

 

 

La gran empresa capitalista ha  ganado terreno en el agro, su accionar está ligado fundamentalmente a la producción de exportación: banano, flores, brócoli y a la agroindustria: palma africana, caña de azúcar, maíz duro. El fin último del agro-negocio es la acumulación en base al trabajo asalariado

 

En la otra cara de la moneda se encuentra la agricultura campesina, pequeños y medianos productores, que  a través del trabajo familiar generan los productos que garantizan la soberanía alimentaria y la alimentación del pueblo ecuatoriano: arroz, maíz, papas, carne, huevos, leche, hortalizas.

 

La agricultura campesina  tiene como factor común el trabajo familiar y el ser una forma de vida , pero presenta particularidades: campesinos que cuentan con pequeñas superficies de tierra que no les alcanzan para generar sus alimentos de subsistencia y se ven obligados a buscar otros ingresos fuera de su propiedad a través de la venta de su fuerza de trabajo Según el III Censo, en el Ecuador existen 165.000 UPA con extensiones que no llegan a 0,5 ha ).

 

También  encontramos a campesinos con propiedades mayores que  permiten el pleno empleo de la familia y garantizar su subsistencia y finalmente campesinos medios que tienen la posibilidad de contratar mano de obra para determinados trabajos y por lo tanto la posibilidad de acumular plusvalía.

 

Las leyes del capitalismo predominan en el campo: para los campesinos los costos de producción son mayores, puesto que sus tierras son marginales, menos fértiles y no cuentan con vías de primer orden (las carreteras de la “revolución ciudadana” no llegaron  a estos sectores). El crédito  adquiere  de los agiotistas, con mayores tasas de interés.; de acuerdo al último censo el 92% de los productores agrícolas no cuentan con crédito formal. Los campesinos se encuentran expuestos a procesos de auto-explotación, puesto que no reciben un precio justo para sus productos en el mercado.

 

Por otro lado la gran empresa capitalista gana espacio en el campo, favorecida al contar con el capital suficiente para contratar mano de obra y extraer plusvalía, por poseer tierras con mayor fertilidad, acceso a las fuentes de agua, crédito estatal y privado, acceso directo  a las  vías de primer orden; factores que les permiten alcanzar mayores producciones y costos menores.

 

Los grupos empresariales ligados a la agricultura y alimentación generan  nuevas estrategias para acumular a lo largo de la cadena de valor que se las denomina integración y coordinación vertical: Cuando la empresa produce sus  propios insumos, se está frente a un patrón de tipo “integración vertical”. Si la empresa compra a  los productores a través de un contrato previo  en el que se fijan condiciones y estándares que tienen que ser cumplidos por el productor, precios y cantidades, se halla en operación la modalidad de coordinación o  “agricultura bajo contrato “. La empresa también (tercera modalidad) puede adquirir la materia prima en el mercado a cualquier productor sin compromiso previo.

 

La agricultura bajo contrato principal política del gobierno

 

Es importante resaltar, que el impulso de la modalidad de acumulación “ agricultura “bajo contrato” se ha institucionalizado como política de Estado, a través del  Programa Nacional de Negocios Rurales Inclusivos, PRONERI, implementado por el MAGAP, que es considerado como un “programa emblemático” de la Agenda para la Transformación Productiva 2010–2013, del Consejo Sectorial de la Producción.

 

 De acuerdo a la base de datos de PRONERI en la actualidad existen 169 organizaciones campesinas de 19 provincias que involucran a 7912 personas (5034 hombres y 2878 mujeres) que producen por encargo para la gran empresa productos como: leche (bovinos y caprinos), cacao, panela granulada, cárnicos, frutales, papas, cuyes, brócoli, quinua, maracuyá, maíz, camarón, café,  malanga, achote (mapa adjunto).

 

La agricultura bajo contrato constituye un mecanismo de transferencia de valor por parte  de pequeños y medianos campesinos , que ponen su trabajo, sus medios de producción, la toma de decisiones y la gestión parcial interna a su predio, al servicio de intereses foráneos de empresarios, en su calidad de productores de materias primas por encargo (pago por la entrega de un producto, producido en condiciones específicas). En esta nueva modalidad de “enajenación”, el sistema económico (producción, distribución, intercambio y consumo) del productor campesino, se mutila más, pues, pasa a ser tan sólo proceso: producción-entrega de la materia prima al “fomentador” empresario.

 

El riesgo  de pérdida de la cosecha ante  eventos climáticos y de factores bióticos como plagas, lo asume el agricultor, los estándares de calidad tienen que ser alcanzados a toda costa para no sufrir castigos en el precio, por lo que el productor y su familia se ven obligados a trabajar en extenuantes jornadas. Para cumplir con los volúmenes estipulados en el contrato, tierras que eran destinadas a asegurar la alimentación básica de la familia campesina se orientan a la especialización y producción de la materia prima que requiere la empresa. Los insumos como semillas, fertilizantes, plaguicidas son entregados por la empresa contratante a cambio de la garantía de la propiedad de la tierra.

 

Estas  estrategias la maneja a la perfección  la Corporación la Favorita que de acuerdo a la página web de la guía de negocios del Ecuador, ocupa el primer lugar en el Ranking de las empresas del mercado ecuatoriano con ventas por $  1,925.644, 051 que le dejaron $224, 946,029 en utilidades en el año 2014.

 

En el sexto puesto del Ranking aparece PRONACA2 , empresa que ha alcanzado un gran crecimiento en los últimos años a través de la estrategia de la agricultura bajo contrato y que en la actualidad controla las cadenas relacionadas con la producción de pollos, cerdos, arroz, maíz, balanceados. En el 2014 realizó ventas por  $ 945,913.241 y tuvo utilidades de $ 75,220.629.

Los dos ejemplos anteriores demuestran que la agricultura y la alimentación son un excelente negocio en la época de la “revolución ciudadana,  dejan grandes ganancias a las empresas y sus dueños, quienes alcanzan ingresos mayores que empresas de otras ramas, como por ejemplo las telecomunicaciones,  MOVISTAR ocupa el 9 puesto en el ranking con ventas por  $ 689,562.393.

En contraste a la opulencia , los datos sobre las condiciones de pobreza en las provincias de la Sierra Central, con alta concentración campesina e indígena son alarmantes, de acuerdo a una investigación de “El Universo”  realizada con cifras de INEC: Chimborazo, Cotopaxi y Bolívar son las tres provincias del país con los más altos índices de desnutrición crónica en la población menor de cinco años.

Chimborazo es también la tercera del país con más alto porcentaje de pobres por consumo (53,5%), según la Encuesta de Condiciones de Vida 2014.

 

Resulta un gran contrasentido, que los campesinos que producen los alimentos básicos para la sociedad ecuatoriana y constituyen los guardianes de la soberanía alimentaria sufran de pobreza y desnutrición crónica. Con seguridad, el protagonismo alcanzado por el movimiento campesino e indígena en las últimas jornadas de luchas tiene su razón en las inequidades que se presentan en el sector y porque sus principales demandas como Reforma Agraria no han sido atendidas por el Gobierno, también tiene mucha lógica que levanten como bandera la no reelección de quien en 8 años de gobierno no tuvo la voluntad política de cambiar la injusta e inequitativa estructura del agro.

 

Referencias

 

1.   Sistema de Investigación para la Problemática Agraria del Ecuador

2.    Procesadora Nacional de Alimentos. S.A

Alerta Agraria. (2010). Concentración de la tierra y control de la producción: importancia de las políticas de redistribución. Quito. Volumen. 18. Abril. SIPAE.

INEC, SICA, MAC. (2002). TERCER CENSO NACIONAL AGROPECUARIO. RESULTADOS NACIONALES Y PROVINCIALES. Quito. INEC

http://www.ekosnegocios.com/empresas/RankingEcuador.aspx. ww.eluniverso.com/noticias/2015/09/20/nota/5134823/empleo-adecuado-incide-objetivos-globales-milenio

*Ingeniero Agrónomo y Master en Economía Agrícola. Docente de la UCE

 

 

 

 

 

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