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Por:  Antonio Guerrero Drouet

Fotografía: Archivo

La obsesión persecutoria de hundir a sus opositores: hunden a correa y a los correistas.

 

El caso del secuestro Balda ha provocado la reacción del ala de los <correistas> que hace un año dominaban la Asamblea y ahora son fracción parlamentaria de la farsa izquierdista de la <revolución ciudadana> -ahora <alfarista>- esperpento que se deshilacha por todas las costuras.

 

<No se metan con Correa> tiene un tufo a amenaza: <No olvidar> la década en que éstos “parlamentarios” serviles de Correa cerraron el paso a la fiscalización -que hoy reviven con la maniobra de “correistas” y “morenistas” para enterrar el justo juicio político a Jalhk y a su jauría apoderada de <La Justicia> del Ecuador durante el represivo y criminal gobierno de Correa-: Revancha de hijastros del buitre mayor, sueños de perros y perras que pretenden <volver> a encaramarse en Carondelet, dominar la Asamblea y las Instituciones estatales especialmente <La Justicia>, las Fuerzas Armadas y la Policía para seguir perpetrando el delito de lesa humanidad: Saquear los recursos del Estado que pertenecen a los pueblos del Ecuador: Si es que los trabajadores, los pueblos, la juventud, las izquierdas, el movimiento democrático de la intelectualidad patriota los dejamos.

 

 

Ese sueño de perros y perras hambrientas de continuar saqueando la República; de utilizar la represión “legal” y de los cuerpos armados del Estado para esos fines asquerosos es la añoranza del retorno a la impunidad correista que ejercieron durante la década del ejercicio nefasto y criminal del Poder acaudillado por un nefasto sirviente de las oligarquías y de las multinacionales chinas y norteamericanas: Correa.

 

La evidencia, tras dicha velada amenaza, es en realidad el pavor que les causa la masiva oposición de los pueblos a su abuso corrupto del poder que aprovecharon para acumular fortunas mal habidas que afloran en una parte del iceberg: Las que se demuestra se robaron los sentenciados capos del Poder: Glas, Yanuzelly, Pólit y la caterva de asaltantes de los recursos públicos sobre los cuales ejercía poder autoritario y omnímodo Correa.

 

Les causa pavor que se ponga al descubierto lo que los ex fiscales, Chiriboga y Baca archivaron: La década de autoritarismo, persecución, represión, juicios, cárcel y crímenes aún no develados cometidos por Correa y sus nefastos sabuesos como el del General Gabela asociado al negociado de la compra-venta de los helicópteros Dhruv para tapar dicha corrupción ideológica, política, militar y financiera.

 

En el fondo está claro que las pancartas y las supuestas “reacciones democráticas”: Las alharacas contra “los gases y la represión” que durante una década fueron el “normal” ejercicio represivo del poder contra mujeres y líderes sociales como los campesinos y campesinas de Saraguro, contra los Mejias y los Montúfar; contra los 10 de Luluncoto; contra Villavicencio y Kleber Jiménez; el crimen contra el valiente shuar opuesto a la minería, José Tendetza; contra las organizaciones ambientales, los maestros y estudiantes, los trabajadores y campesinos, el movimiento indígena y la intelectualidad patriota y democrática.

 

Tales aspavientos lumpen pretenden levantar una supuesta “bandera de defensa del caudillo” solo para ocultar uno de los tugurios del alma corrupta, neocolonial, de Correa: La persecución sin nombre, a ultranza, de sus opositores: crímenes que han quedado en la orfandad de <la Justicia> de Jalhk quien cínicamente apologiza su <labor> burocrática y de cemento tras la cual se operó durante el correísmo una década de crímenes, demagogia mediatizadas con <alabanzas> al Papa para santiguar igual que en la Colonia la represión a los pueblos, los crímenes abominables contra los indígenas; represión oscurantista del siglo XXI ejercida por Correa: Similar a la instaurada por el Santo del Patíbulo, Caamaño y Veintimilla en el siglo XIX.

 

 

El juicio por el secuestro a Balda ratificado porque el agente especial de “inteligencia” del Estado y del gobierno de Correa sujeto a la cadena de mando, Chicaiza, -como está probado por diversos documentos, cheques, etcétera- con engaños llevó al lugar convenido a Balda para que allí lo cercaran, atraparan y metieran  en la camioneta, contratada también por Chicaiza, los secuestradores colombianos pagados por él con dineros del Estado, de la Caja de Inteligencia: Nudo del ovillo pues en Colombia han sido sentenciados con condenas de cinco años de prisión por el delito de secuestro a Balda, sus ejecutores; secuestro que solo pudo llevarse a cabo a través y por órdenes de la <Cadena de Mando> cuya cabeza era ejercida por el Presidente de la República, Correa, estrechamente imbricados a él como miembros selectos del Equipo de Inteligencia controlado directamente por el susodicho Correa.

 

Esto es lo que hace imposible evadir, como lo resalta el actual Fiscal de la República, Pérez, la relación entre Correa y el secuestro de Balda por el cual saltan desesperados los <correistas> en la Asamblea pincelando un “crimen de lesa humanidad”  como “persecución política a la mente criminal del caudillo Correa.

 

 

 

La mente persecutora, garciana, jesuítica, de Correa es imposible camuflarla, taparla con supuestas vocinglerías falsamente “democráticas. Es imposible evadir lo que las periodistas escritoras del <Séptimo Rafael> destacan: La endemoniada obsesión de Correa hundir a toda costa al, o los, opositores políticos e ideológicos quienes con argumentos y pruebas irrefutables lo colocan al descubierto en sus trafasías y mentiras que solo prueban su lascivia de poder, su personalismo sociópata incurable.

 

Es cierta la suerte que, por un pelo, se salvó la vida de Balda, como es cierto que su secuestro en Colombia por el cual los sicarios a sueldo contratados por Chicaiza y condenados en ese país por tal delito de <lesa humanidad> es la punta del ovillo que sumado al intento de dejar caer el peso de aquel delito sobre Chicaiza y la franja del equipo de inteligencia que realizó las operaciones destinadas a hacer desaparecer a Balda: Si, desaparecerlo, ocultando que dichas operaciones tuvieron una cabeza maléfica que encauzó la criminal represión y secuestro de Balda. Todas las señales y evidencias: giros de fondos, órdenes de viajes, etc., para ejercer el seguimiento y raptar al susodicho Balda solo pudieron tener como motivación un enfermizo ejercicio del poder, una cabeza autócrata maléfica, un autor político intelectual: Correa.

 

<La <Cadena de Mando>: Así señala sin precipitación alguna y en defensa de una verdadera justicia el actual Fiscal Pérez: Tenía como Eje Central a Rafael Correa: El <Séptimo Rafael>.

 

Todas las expresiones de las Rivadeneira, Aguiñaga, Patiño, Pavel Muñoz, del oportunista descuerado y pútrido Juan Cárdenas y demás <correistas> son los estertores de quienes anhelan volver al período de asalto de nuestros recursos que deben ser destinadas para empleo, para educación, salud, obras para los pueblos; de represión sin nombre contra los defensores de la democracia real y sobre todo a los maestros, a la juventud estudiantil al movimiento indígena.

 

¡Que ignominia anti histórica!: Los correistas “perseguidos y reprimidos” por intentar evitar el Juicio Penal por secuestro a Balda de parte de Correa quien a todas luces ejerció el poder como eficiente alumno de la represión jesuítica colonial contra los pueblos y de la represión latifundista del siglo XIX ejercida contra los revolucionarios liberales por García Moreno y su séquito de aduladores cuyo modelo, modernizado, restablecieron durante inicios del siglo XXI Correa y sus sabuesos que hoy se resquebraja, hunde y terminará, como ya está ocurriendo, hundidos en el estiércol.

 

 

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

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ISSN 1390-6038

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