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Por: Marco Villarruel A.

Fotografía: archivo

La desinformación en la era de la posverdad y de las noticias falsas

 

La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, en noviembre del 2016, trajo como arte de magia un tema que había sido tratado por la academia y los medios de comunicación con ambigüedad, y casi como novelería sociológica.

 

No debió haber sido así por los antecedentes mediáticos que estuvieron junto a la candidatura de este personaje que supo utilizar los medios de comunicación y en especial la televisión de manera maquiavélica.

 

A la fecha de las elecciones había hecho muchas actuaciones de televisión y cine y en  decenas de ediciones del programa Celebrity Apprentice, en el que con arrogancia y cinismo juzgaba a las personas que buscaban trabajo y que si no se desempeñaban como quería el conductor del programa (Trump) les espetaba: “Estás despedido”. Ganó 200 millones de dólares desde el 2014.

 

Cuando se lanzó de candidato conocía el papel determinante de los medios de comunicación en los procesos políticos y sociales, especialmente cuando emiten falsedades o medias verdades. Él lo hizo, hasta tal punto que la cadena NBC lo despidió cuando insultó a los mexicanos con expresiones sexistas.

 

La mayor cantidad de falsedades o medias verdades las enfiló contra la candidata Hillary Clinton y más tarde contra los medios de comunicación, los migrantes, los hijos de los migrantes, los gobiernos de países enemigos, a líderes políticos de todas partes del mundo cuando fue candidato y después como  presidente de su país a través del Twitter. Como para justificar su ira empleó los términos “noticias falsas” y “periodismo basura”. Él se reinterpretaba y creaba su propio estilo. A la final su caótico y  contradictorio sistema informativo ha hecho que haya muchas personas duden de su palabra.

 fake news

 

Las noticias falsas son antiguas

 

Las prácticas de decir mentiras a través de los medios de comunicación no son nuevas. Más bien dicho son tan antiguas como la humanidad misma. Lo que las hace más peligrosas que antes es el poder que han adquirido con las nuevas tecnologías, especialmente la velocidad de difusión

 

La emisión de mensajes que no se ajustan a la verdad o que mencionan parte de ella data desde que las estructuras de poder  buscaban el apoyo de súbditos para conseguir el gobierno o para mantenerse en él. No siempre fue la fuerza el procedimiento para llegar al poder. El discurso con  el uso de símbolos lingüísticos, así como la retórica ligada a la religión y a los poderes sobrenaturales sometieron a los pueblos.

 

Los pueblos de Oriente manifiestan muchos ejemplos, pero para el caso de Occidente es Roma la que muestra ejemplos. Los Césares discurseaban inventando historias y además ordenaban la producción de periódicos llamados Actas Diurnas, de esta manera el pueblo aristocrático y los Senadores se enteraban de primera mano de las realizaciones de los Césares, especialmente con las noticias de las conquistas guerreras.

 

En la Edad Media los acontecimientos se conocían a través de los comerciantes, artistas, juglares, mendicantes y peregrinos que recorrían los caminos y llegaban a los pueblos para notificar las novedades, que llegaban con un alto grado de adulteración. Algunos de estos mensajeros cobraban por sus cuentos, más aún si venían desde los puertos de donde extraían las informaciones procedentes de los marineros y pasajeros que venían de lejanos lares y que traían informaciones frescas, aunque se hayan producido meses antes. En el camino los contenidos se aumentaban, disminuían o desviaban. Algo parecido ocurrió con las primeras publicaciones impresas, que también se vendían aunque nadie podía realmente saber si eran verdades las que se daban a conocer.

 

Aunque los ejemplos de noticias falsas se acumulan a lo largo de la historia, vale la pena exponer algunos casos que son parte de la historia de las noticia falsas. El que más se conoce en el campo de la historia de la Comunicación Social y el Periodismo es el protagonizado por William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer. Se produjo en circunstancias de la guerra entre España y los Estados Unidos en 1898. A través de la manipulación de los acontecimientos e incluso del uso de un monigote impreso denominado The Yellow Kid, Hearst incitó a los Estados Unidos a declarar la guerra a España. “Tú haz los dibujos, yo pongo la guerra”, o “Yo hago las noticias” dijo Hearst al dibujante que desde La Habana envió acontecimientos atroces pero falsos, y con esto inauguró la era del Periodismo Amarillo, que es en verdad el periodismo de noticia falsas. Pulitzer le seguiría el ejemplo, esta vez desde los periódicos de Nueva York.

 

Otro célebre acontecimiento es el de la guerra de Vietnam en la que los Estados Unidos incendiaron un barco en el Golfo de Tonkín, motivo que sirvió para declarar la guerra a ese país asiático, apoyado con entusiasmo por los grandes medios. Más tarde el oficialismo se declaraba victorioso a través de noticias falsas, los Estados Unidos iban perdiendo la guerra, tal y como la misma prensa se ocuparía de informar después. Los creadores de las noticias falsas sufrieron un descrédito mundial. Otro ejemplo, muy doloroso, fue la guerra contra Irak, que los grandes medios apoyaron hasta cuando supieron que el presidente Bush había mentido al decir que ese país tenía armas de destrucción masiva.

 

 

Cómo entender el mecanismo mental que explica la credulidad de las masas ante las falsas noticias?

 

Aplicando el ejemplo mitológico de la Caverna de Platón, mediante la cual el filósofo griego afirma que las personas esclavizadas por el poder solamente pueden ver y  comprender la realidad a través de las figuras que los funcionarios les exhiben con lámparas y sombras. Los esclavos solamente ven lo que les exhiben, pero no la realidad. Un prisionero alcanza a salir de la cueva y regresa para contarles a sus vecinos que la realidad no es la que se exhibe en la caverna sino que es mucho más luminosa, diferente y más que todo objetiva.  No le creen y finalmente le tienen como loco. Así se explica el estado de sopor de las masas, sometidas a la mentira mediática.

 

Es la pérdida paulatina del uso de la razón humana la que crea las condiciones del aparecimiento y auge de las Fake News o noticias falsas, o pos verdades. Maquiavelo decía que “Los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”. Lo que se impone es el comportamiento que Focault denomina razón instrumental, por medio de la cual es el pragmatismo de lo útil y productivo se impone sobre las verdaderas necesidades y sentimientos humanos. Los falsos nacionalismos han incrementado el riesgo de falsas verdades, así como los populismos y a la cabeza de ellos en estos tiempos el gobierno de los EEUU.

 

“El hombre se engaña a sí mismo”, miente por placer y así niega la autoridad de la razón. El miedo es el más manipulable de los sentimientos humanos y es entonces el campo fértil para la mentira política, el aprovechamiento de la demagogia, la ambición, el afán de conquista, es decir la derrota de la razón crítica. Hay grandes acontecimientos mundiales que van siendo manipulados para que se conviertan en verdades selladas y lacradas, es el ejemplo del fenómeno propagandístico del Holocausto, enorme tragedia que ha terminado siendo un objeto de amplia utilización política, económica e ideológica.

 

La existencia de los monopolios comunicacionales nacionales y extranjeros es un importante mecanismo de fabricación de las falsas noticias y, es más, la pérdida paulatina de espacios democráticos, de la democracia misma. Es la derrota del periodismo, agravada por el hecho de que las mentiras mediáticas se viralizan y son imposible de detectarlas o controlarlas.

 

Las fake news acompañadas por las tecnologías

 

Las falsas noticias o medias verdaderas tienen ahora un alcance mayor con las nuevas tecnologías. A través del Facebook, el Twitter, el Instagram, se emiten millones de mentiras y falsas verdades que causan grandes estragos mundiales porque a la final terminan depositándose en el subconsciente humano, lo cual determina el comportamiento social, sentimental, político, religioso de las amplias masas humanas.

 

El uso fraudulento de las tecnologías viene aparejada con las sanciones, reglamentaciones, amenazas y más acciones coercitivas. Se persigue y criminaliza a estaciones como Telesur, Rusia Today, Hispan TV, Al Jazzira, Sputnik, con el objeto de eliminar las visiones distintas que difunde el imperio norteamericano.

 

En el 2016, en Alemania se publicó que unos migrantes árabes habían abusado de una chica ruso-alemana. La noticia se hizo viral y provocó manifestaciones. Pero era falsa y provenía de los servicios informativos del canal Russia Today. El actual presidente francés Emmanuel Macron, acusó al presidente ruso Vladimir Putin de haber intervenido en el proceso electoral francés a través de sus medios de comunicación a favor de la ultraderechista  Marine Le Pen por cuanto ella había apoyado la anexión rusa de Crimea. Es decir la verdad fue sacrificada en beneficio de los intereses geopolíticos de las grandes potencias.

 

La inteligencia artificial está siendo utilizada para la creación de noticias falsas, en grandes cantidades, operadas en sofisticados laboratorios informáticos, elaboradas por robots programados para reemplazar a los periodistas y que están en capacidad de unir datos y crear realidades ficticias, “matar” en las redes a líderes y crear confusión. Tal cosa ocurrió con motivo de las elecciones en las que la candidata Hillary Hilton fue calumniada hasta la saciedad. Investigaciones en curso hablan que los troles que diseminaron la información procedían de Rusia. Los asesores de comunicación de Trump reprodujeron los twits miles de veces. Buen ejemplo de las Falk News.

 

Con el objeto de crear inmensas listas de datos que agrupan a millones de personas las grandes empresas de internet las agrupan sobre la base de inclinaciones similares, gustos, costumbres, alimentación, procedencia étnica, hábitos sexuales, estereotipos, uso de construcciones lingüísticas, hábitos de consumo y publicidad.

 

 “Los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”, dice Maquiavelo, y añade que los políticos engañan, inflaman, difunden “noticias falsas”; quien engaña siempre encuentra a alguien que se deja engañar. Además, dice, que se usan trucos retóricos con los que las personas se engañan a sí mismas para no asumir las responsabilidades democráticas.

 

“Cada vez que encendemos la televisión o escuchamos la radio, abrimos un libro o leemos un periódico para estar al tanto de lo que ocurre en el mundo alguien está intentando educarnos, convencernos de que compremos un producto, persuadirnos para que votemos a un candidato o suscribamos una versión de lo correcto. El emisor llega a convencer para que el mensaje … se interiorice como verdad”, señala Men Jin Chen en  la página El Orden Mundial.

 

La posverdad se defiende y acude a las tecnologías

 

Las falsas noticias, la posverdad o las Falk News terminan devorándose entre sí. Han corrompido tanto el ciberespacio que ahora quieren regularse, y regular a los demás. La Comisión Federal de Comunicación de los Estados Unidos legisla ahora contra la neutralidad y además pronto determinará la terminación de la gratuidad de los accesos, especialmente informativos. Los expertos se encuentran programando algoritmos que buscan informaciones falsas, o colocan  contenidos falsos a favor de las estructura del poder político. Podrán además localizar contenidos que no concuerden con los titulares

 

Para el efecto controlan las redes sociales a través de legiones de robots programados para diseminar contenidos, eliminar, confundir, inyectar virus.

 

El anonimato, usado para asumir identidades falsas o enviar mentiras, será reglamentado. Hoy mismo la apertura de cuentas en los buscadores imponen condiciones de identificación que sólo las pueden descifrar los sectores de la inteligencia política, los vendedores de información y los difusores de informaciones falsas.

 

Los fabricantes de noticias falsas se valen de diferentes formatos como presentaciones de YouTube, Facebook, blogs, memes, Instagram, fotos.

 

 

La respuesta, la defensa

 

Los detectores de falsas informaciones van a mejorar y habrá que conseguir que se los use en el sentido de precautelar la libertad de información, la ética, la honestidad informativa, la salvaguarda de los valores e intereses nacionales. Las  mismas transnacionales de la web establecen mecanismos de detección y eliminación de lo que a su juicio son la Fake News. Concretamente antes de las elecciones en México, Facebook eliminó miles de direcciones falsas que buscaban intervenir en el proceso electoral mexicano. La misma firma ha creado un megacentro digital en Barcelona para detectar estas noticias falsas.

 

Como se sabe el escándalo de la intervención de agentes informáticos en las elecciones de los Estados Unidos y que se cree estuvieron en connivencia con los aparatos tecnológicos rusos lanzados a apoyar la candidatura de Trump destapó la preocupación del mundo occidental sobre esto que parece ser ya una epidemia. ( El 17 de julio Trump terminó aceptando que conocía de la participación rusa a su favor).

 

En Europa la Comunidad Europea acaba de debatir sobre el tema y resolvió NO crear instituciones que identifiquen y eliminen las Fake News, a pesar de que está muy consciente del problema. “No queremos crear un ministerio de la Verdad o de la Censura”, dijeron sus autoridades que, además, erosionarían la confianza de las instituciones, polarizarían los debates, crearían o profundizarían tensiones en la sociedad y socavarían los procesos electorales. Pero no se dice que alguna legislación aprobada perjudicaría a las grandes empresas porque habrían limitaciones a la enorme cantidad de publicidad que siempre acompaña a la falsas noticias.

 

Un problema medular es que las noticias falsas noticias o pos verdad atentan gravemente contra el sistema electoral de las democracias occidentales.

 

 

El monstruo creado por la tecnología del capitalismo devora a sus creadores. Las noticias falsas han incidido en el referéndum del Brexit, la elección de Donald Trump, las elecciones presidenciales francesas, la crisis catalana. El problema es que cualquier decisión de censura violaría la sacrosanta tesis de la libertad de expresión, y frente a este problema las autoridades no pueden sino recomendar “buenas prácticas” a las grandes empresas, es decir en buen romance la autocensura.

 

Entre las medidas está también auspiciar al buen periodismo, al periodismo de calidad, con subvenciones, ya que la mejor manera de combatir las noticias falsas es el ejercicio ético del periodismo y la comunicación. Pero nadie acierta en conocer de dónde saldrían las tales subvenciones.

 

Mientras tanto avanza el interés de establecer controles locales a la difusión de noticias por internet, pero se ha identificado a este propósito como una arma política de los gobiernos represivos para debilitar a la oposición, tal el caso de Malasia, Turquía, la India, Nicaragua, Filipinas, paro lo que contratan, como dijimos, verdaderos ejércitos de guerreros cibernéticos que operan desde múltiples cuentas.

 

Dado que las noticias falsas son elaboradas con engaño  los periodistas deberán ser cada vez más profesionales y apegarse a los códigos de ética elaborados por ellos. Allí radica la diferencia con cualquiera que sube información a las redes o las publica o difunde por radio o TV. La verificación y la contrastación de la información es indispensable aunque en apariencia demore la emisión. Así se evita la desinformación o propaganda que viene incluso de los robots cibernéticos.

 

Las redes sociales, aunque muy rápidas, no tienen la credibilidad de otros medios de comunicación, según el barómetro europeo.

 

La educomunicación o alfabetización mediática es una arma muy eficaz, pero su carácter crítico asusta a las corporaciones y a ciertos gobiernos que usan las falsas noticias con fines de propaganda.

 

Los barones del internet sufren ahora el veneno de su propia invención. Inventaron las mentiras informativas a lo largo de la historia pero ahora las Fake News se vuelven contra ellos y socavan la estabilidad del sistema informativo capitalista.

 

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

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ISSN 1390-6038

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