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Por: Víctor H. Vinueza

Fotografía: Agencias

El proceso de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP

 

Colombia vive un conflicto armado de más de 50 años. Tres guerrillas se han sostenido en el tiempo y han desarrollado en los Departamentos colombianos  una intensa lucha de ideas para argumentar a la población la justeza de sus fines políticos. Los planes militaristas, el financiamiento a los paramilitares, el genocidio de lideres y candidatos a la presidencia de la Unión Patriótica; la existencia de bases militares estadounidenses, no ha logrado doblegar el sentido y la misión de lucha de las fuerzas guerrilleras. Sus estructuras y mandos han sido golpeados, pero no aniquilados. Sus acciones y razones de lucha han merecido que terceros países de varios continentes asuman el reconocimiento como beligerantes, particularmente, a las FARC-EP.

 

Esta guerrilla ha sostenido la iniciativa política en varios momentos de la historia colombiana y ha desplegado una intensa labor diplomática para encontrar una salida política al conflicto armado interno. Desde 1982, las conversaciones, los diálogos, los altos al fuego, las negociaciones de paz, han sido múltiples. Cada gobierno, ha reconocido en las hechos, la existencia de un conflicto armado interno y la beligerancia de los actores confrontados militarmente. Sin embargo, la voluntad política de la derecha colombiana, mas, el sometimiento al imperialismo norteamericano, ha impedido, que la mayoría de las propuestas se estanque en la mesa de negociaciones.

 

Las fuerzas conservadoras prefieren el uso de la fuerza militar, a la solución política de este conflicto. Este, tiene sus raíces en la injusta distribución de la riqueza, hay insurgencia y lucha de masas por que hay violencia económica, social, política, cultural, étnica, del Estado contra el pueblo, los trabajadores y la juventud.

 

Es decir, la esencia de la lucha de clases y sus formas, no se da por la existencia de las fuerzas insurgentes y revolucionarias, sino, por la apropiación privada de la producción, frente a la socialización de la explotación.

 

Desde el ultimo trimestre del año 2012, se inauguro un nuevo proceso de negociación entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y los jefes de las FARC-EP.

 

Un nuevo intento en un contexto de crisis económica y política; también, en el desgaste de los llamados gobiernos alternativos y la retoma de la calle como espacio de lucha de las fuerzas políticas y sociales organizadas, contra las medidas impopulares que afectan y disminuyen los derechos de los trabajadores y la juventud. Así mismo, cuando Cuba y Estados Unidos inician conversaciones para ampliar la apertura de inversión y romper el bloqueo económico. Este proceso tiene un aspecto nuevo, se ha constituido un marco legal que garantice a través de referéndum o Asamblea Constituyente, los puntos a ser aprobados que constan en la agenda de negociaciones.

 

 

El marco legal, para la paz se elaboró a través de un Acto Legislativo que significa "autorizar la creación de mecanismos de justicia transicional que permita facilitar una desmovilización masiva de los grupos armados ilegales, así como garantizar a las víctimas del conflicto armado sus derechos a la verdad, justicia, reparación y no repetición"1 .

 

La agenda temática es menos ambiciosa que la de 1998-2002, que permitió el despeje de San Vicente del Caguán. Son cinco puntos que pretende hacer ajustes conservando la estructura del Estado.

 

1. Política de desarrollo agrario integral

2. Participación política

3. Fin del conflicto

4. Solución al problema de las drogas ilícitas

5. Víctimas y verdad

 

Durante más de tres años y 47 periodos de diálogos entre los delegados del gobierno y las FARC, se ha logrado acuerdos sobre algunos puntos de la agenda.

 

El tema sobre la política de desarrollo agrario integral fue el primero, se define la creación de territorios campesinos de propiedad de los comuneros y administrados por líderes que sean electos. Sobre la Participación Política, se establecen zonas afectadas por el conflicto donde el gobierno de Colombia se compromete a crear Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz donde elegirán un número todavía no establecido a la Cámara de Representantes. Se dará especial atención a los partidos que surjan de los diálogos de paz como el partido de las FARC, tanto para su acceso en medios como para la difusión de sus programas.

 

En el casos de la solución al problema de las drogas ilícitas, se priorizaría la erradicación manual de drogas en acuerdo con los cultivadores y productores, excepto, los cultivos de las plantas que correspondan a usos ancestrales.

 

En relación a las víctimas y la verdad, existió consenso sobre la implementación de una Jurisdicción Especial de Paz y la atención de víctimas. En el caso de las victimas se acordó elaborar un sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, que sería canalizado por una Comisión de la Verdad.

 

El punto más complejo es el fin del Conflicto, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia plantean la dejación de las armas, que no significa la entrega de las armas.

 

¿Temas a ser definidos?

 

En el último ciclo de los diálogos, se están discutiendo, dónde y cómo estarán las zonas de concentración de las FARC en el país. Se habla de Córdoba y en zonas donde siempre ha conservado presencia las FARC, como Arauca, el Guaviare, Huila, Tolima y el Putumayo.

 

De igual manera, está el punto de la entrega de armas, se ha hecho público que la ONU vigilará y supervisará este proceso, pero falta que se discuta qué se hará con los fusiles. Aunque en el acuerdo inicial se habla de “Dejación de las armas. Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil - en lo económico, lo social y lo político -, de acuerdo con sus intereses”2.

 

 

Por último, está la refrendación de los acuerdos, pues es de conocimiento que el Gobierno insiste en el plebiscito y las FARC persisten en una Asamblea Nacional Constituyente. Todavía no se establece en qué condiciones está el caso de Simón Trinidad.

 

En fin, los temas pendientes no permitió firmar el acuerdo de paz el 23 de marzo del 2016, como se hizo público, probablemente se ejecute durante este año. Según Datexco, empresa encuestadora, publicó los siguientes resultados sobre la firma de la paz: el 68 % de los consultados votaría en el plebiscito; 57, 2 % lo harían por el sí. . Esto significa que la mayoría de los colombianos saldría a votar y lo haría a favor de los acuerdos de la Habana.

 

La aspiración de las FARC es convertirse en un partido político reconocido que pueda terciar en los procesos electorales que se avecinan. Esta táctica política ya tiene registro histórico cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, cruzo esta línea. Similar caso, fue el del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, en la República del Salvador. En el caso del primero, tomo el poder a través de las armas y el segundo, lo hizo en el proceso de equiparación de fuerzas, entre la guerrilla y el ejército.

 

Las organizaciones y frentes políticos pueden cambiar la dirección de su fines por los cuales fueron creados, pero lo que no cambia, es el curso de la lucha de clases. Los pueblos no crean las guerras. Se las imponen, ante esa realidad hacen uso del derecho a la rebelión, desarrollando variadas formas de resistencia y lucha.

 

1. http://web.archive.org/web/http://legis.com.co/BancoConocimiento/T/todo_sobre_el_marco_legal_para_la_paz/todo_sobre_el_marco_legal_para_la_paz.asp

 

2. Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera

 

 

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