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Por: Henry Izurieta

Fotografía: archivo

El Plan económico morenista

Segunda parte (II)

 

Lenín Moreno ofrece a los empresarios una serie de incentivos tributarios que en realidad significan una reducción de impuestos y por tanto mayores posibilidades de acumular ganancias.

 

El plan económico que ha dado a conocer el presidente Moreno contempla varias medidas de carácter tributario que intentan incentivar al sector privado para que invierta, exporte, traiga divisas.  De las catorce medidas anunciadas siete tienen que ver con impuestos y todas ellas son incentivos a los empresarios, ya porque elimina impuestos o porque no los incrementa o porque los reduce. No está claro el resultado pues no se menciona en cuánto se incrementarán las exportaciones, ni cuantos capitales que actualmente salen podrían retornar, ni en cuanto se incrementará la recaudación del impuesto a la renta como fruto de la aplicación de estas medidas. Los incentivos se han definido, pero no hay garantía de que surtan efecto.  Como Moreno dijo es un “llamado a la participación privada”.

 

“No vamos a subir impuestos, repito, no vamos a subir impuestos”, ha sostenido Moreno en su cadena de televisión el lunes 2 de abril de 2018 en la que anunció el plan económico, haciéndose eco de las propuestas del foro de Economía y Finanzas Públicas, que propuso medidas desde la visión empresarial, una de las cuales fue, justamente, “no más impuestos”.

 

 

Sin embargo se ha generado en todo el país una tensión debido a una deuda pública enorme, falta de dinero para cubrir las necesidades estatales y, sobre todo, para suplir las necesidades de quienes menos tienen, pero a la hora de enfrentar el problema la ministra de finanzas sostiene que no hace falta incrementar los tributos, dejando a quienes disfrutan parte de la bonanza en la época correísta sin que contribuyan con su parte a la solución del problema, pues no se los topa para nada, al contrario, se intenta incentivarlos.

 

No aumentará impuestos, lo que hará es recaudarlos de forma más eficiente, esperan recaudar 810 millones de dólares adicionales hasta finales de su período lo que apenas significa un incremento del 1.3% anual, es decir decide, en realidad, recaudar menos, pues la tasa de incremento de recaudación anual del SRI es superior, esa dependencia declara haber incrementado la recaudación tributaria en el 2017 en el 9.4%  Además, con esta medida deja intocadas a las empresas, generalmente las más grandes, que han encontrado la manera de eludir sus obligaciones con el fisco y que han sido denunciadas por el foro de Economía Heterodoxa por pagar un porcentaje en impuestos inferior al 5% de sus ingresos, lo cual es irrisorio.  Si el objetivo es combatir la defraudación y elusión fiscal, el contrabando, salida de capitales a paraísos fiscales -como lo expresó el presidente-, esta meta es absolutamente reducida, incluso se puede calificarla de medida cómplice pues apenas se propone un mínimo incremento de recaudación, frente a movimientos económicos que el país conoce que son millonarios.

 

El gobierno pretende “racionalizar” cinco beneficios tributarios con los cuales incrementará la recaudación en 1037  millones en todo su período, es decir 260 millones anuales. Una medida que aparece como adecuada pero insuficiente teniendo en cuenta que el Ministerio de Finanzas presentó un estudio en el que reconoció un “gasto fiscal” de 4561 millones de dólares al año 2016 en beneficios tributarios que principalmente van a manos de los sectores ricos del país, es decir apenas se afectaría en el 5.7% anual a los ventajas económicas que esos sectores reciben cada año por parte del Estado.  Es decir, otra vez, Moreno discursea, pero no corrige el problema.  Sin embargo, objetivamente, la medida va en la dirección correcta.

 

 

 

Moreno también decidió una revisión tributaria de los intereses, multas y recargos extensivo al IESS y GADs con lo que se estima ingresos por 1600 millones en el 2018 y 1300 millones anuales en adelante. Esta medida la camufla presentándola como beneficio dirigido a micro, pequeñas y medianas empresas cuando todos conocemos que quienes tienen más deudas con el Estado son las grandes empresas, sin embargo, las micro, pequeñas y medianas empresas  que se encuentren en este problema tendrán un alivio con esta medida que intentará recaudar el 10% más de los impuestos estimados para el 2018 y que da muestras del nivel de deudas que tienen los empresarios con el fisco.

 

Mediante la devolución del impuesto a la salida de divisas  (ISD) el gobierno intenta fomentar las exportaciones y sobre todo que las divisas que se generan en ese negocio retornen al país, por ello es que la condición es que el exportador demuestre un ingreso neto de divisas.  Esto vuelve a dejar a la luz el escaso compromiso de los exportadores con el país, ya que la tendencia de estos empresarios es realizar sus ventas en el exterior, pero evitar que esos dólares ingresen al país, dejándolos en otros destinos, algunos de los cuales son paraísos fiscales.  Pese a este comportamiento, en vez de disponer que los valores generados por todas las exportaciones obligatoriamente ingresen al país, lo que hace el gobierno es reducirles los impuestos y espera que reaccionen trayendo sus dólares. Por medidas como esta es que los empresarios han manifestado públicamente su conformidad con el plan económico de Moreno.

 

Ecuador es poco atractivo para las inversiones extranjeras, siendo las áreas estratégicas las que despiertan algún apetito, por ello los inversionistas que trabajen en sectores no estratégicos y reinviertan el 50% de utilidades estarán exoneradas del ISD luego de 5 años de permanencia en el Ecuador, además recibirán  tratamientos preferenciales progresivos en el impuesto a la renta. Moreno les ofrece a los empresarios la desaparición del ISD si la balanza de pagos privada se equilibra.

 

Las medidas de carácter tributario terminan con la eliminación del cálculo del impuesto mínimo del anticipo del impuesto a la renta a partir del 2019 lo que es una anhelo alcanzado por los empresarios que se quejaron de falta de liquidez para cubrir con esta obligación.

 

 

Fuente: SRI

Elaboración: Henry Izurieta

 

 

Un “clamor” de los empresarios ha sido la eliminación del impuesto a la salida de divisas a lo que Moreno ha dicho sí, pero condicionado a que ingresen más divisas.  Este impuesto que pretendió ser un desincentivo para que los “agentes económicos” no saquen dinero del país, ha terminado siendo un importante rubro de ingreso al fisco debido a que a esos agentes les es más rentable tener su dinero fuera, incluso pagando el ISD.

 

El presidente ecuatoriano no aumenta este impuesto para continuar con el objetivo de desincentivar, lo elimina en la esperanza de que los empresarios “se apiaden” y no saquen sus capitales del país, pero además compensa de esta manera la racionalización tributaria con la que tendría unos 260 millones anuales, dejando de recaudar unos mil millones anuales por este impuesto.  Buen negocio para los empresarios, claro, si traen más divisas de las que sacan.  Esperemos que haya empresarios patriotas, lo que se podrá confirmar en las recaudaciones de los próximos años.  Aunque como están las cosas es más probable que los empresarios consigan ambas cosas: que se elimine este impuesto y que ellos sigan sacando sus capitales del país.

 

 

 

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

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