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Por: Henry Izurieta

Fotografía: archivo

El Plan económico morenista (I)

 

Moreno tomó la decisión de entregarse a los sectores empresariales, “sin paquetazo”, pero hipotecando a favor del sector privado el futuro del país, traicionando la confianza entregada en la consulta popular. Los sectores populares se deberán conformar con que no les quiten los subsidios.

 

El Presidente Lenín Moreno ha presentado al país su Plan económico que con un discurso acorde con su personalidad, amigable, conciliador, abre las puertas a un nuevo intento privatizador de las instituciones y recursos públicos en medio de un fuerte apoyo al sector privado.

 

Las propuestas de medidas económicas provenientes desde la derecha han tenido acogida en este plan, quizá solamente con la implícita tensión con el sector financiero que deviene de la medida de apertura a la llegada de empresas financieras extranjeras y con el incremento de los aranceles a las importaciones.

 

La reducción del tamaño del Estado es otro aspecto recogido desde las propuestas derechistas que conlleva el incremento del desempleo para cuyo impacto no se concretan soluciones más allá del ofrecimiento de campaña de 250 mil empleos anuales o el de reducción de la pobreza del 8 al 3% o considerar a la economía popular y solidaria como el motor de la producción, pero sin concretar medidas para lograrlo.  Los sectores populares se deberán conformar con el ofrecimiento de algún mecanismo financiero que no está claro y con que no le quiten los subsidios.

 

 

También recoge de los sectores empresariales el “clamor” de no más impuestos y prefiere recaudar más, pero cierra los ojos ante quienes durante la década correísta se beneficiaron legal o ilegalmente de la mayor cantidad de recursos que haya tenido el país en su vida republicana, que deberían ser quienes aporten ahora para enfrentar el actual problema económico.

 

En el mismo ámbito de apertura hacia los empresarios se decide por la simplificación de trámites, la seguridad para el desarrollo empresarial y se entrega a la inversión nacional y extranjera ofreciéndoles ventajas tributarias.

 

 

 

La crisis volvió a ser una oportunidad para los empresarios, que mediante toda una campaña de presión mediática y lobby que se compatibilizaron con la tendencia política de Moreno han conseguido volver a poner entre las decisiones gubernamentales sus máximas aspiraciones.

 

 

 

 

 

Del cuadro anterior se puede colegir que los ingresos previstos para un año son insuficientes para cubrir las necesidades del país y, además, no contemplan la reducción de ingresos debido a los beneficios que se entregarán a los empresarios por la baja o eliminación de ciertos tributos.

 

 

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ISSN 1390-6038

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