revista rupturas Quito Ecuador opinion analisis

Por: Galo Benitez

Fotografía: Archivo

El país saqueado del siglo XXI

 

Derroche, incoherencias y traición son las espadas que doblegan la dignidad de mi país en tiempos de revolución ciudadana.

 

No basta 10 años de “desaciertos” y entreguismo alegre para dibujar la silueta de un Ecuador saqueado por el despilfarro y condenado a vivir en medio de barrotes jurídicos que le han quitado la libertad, ante el miedo presente en la conciencia popular, por la persecución y criminalización instaurada en pleno Siglo XXI.

 

Dispendio, como el haber gastado 270 millones en 24 aviones de guerra que se enmohecen en los hangares de Manta y Taura. Ya se cuentan como chatarra los helicópteros hindúes caídos, que le costó al país 42 millones.  Despropósito, la construcción de dos plataformas gubernamentales en Quito, para albergar a la burocracia, a un costo infame de 300 millones de dólares. Un amorfo edificio como el de la UNASUR, fue levantado con 43 millones, un elefante blanco que no genera utilidad alguna al país.

 

La firma de contratos petroleros reportan pérdidas convirtiendo la actividad hidrocarburífera en un mal negocio para el estado. Ya presagiaba hace años lo que iba a suceder, rediseñaron el mapa petrolero para inventarse más de 60 bloques, como quien parte el pastel en pedacitos para venderlos al mejor postor, a cambio de entregar la soberanía nacional. Hace once años el petróleo aportaba al menos con el 60% del presupuesto del estado. Hoy, el oro negro ha sido hipotecado a los chinos - gringos y solo genera pérdidas. En buen romance, la revolución verde flex ha conducido a la industria petrolera a la quiebra, literalmente.

 

Si antes Petroecuador administraba los campos con un costo de USD 5 el barril, hoy Petroamazonas EP (PAM) ha quintuplicado el valor llegando a los $.28 por barril extraído. La explicación de este incremento obedece a que hoy se terceriza todos los servicios petroleros, aumentando los gastos operativos de forma alarmante. A ello se suma, cerca de 5000 millones de dólares de deuda acumulada a proveedores y contratistas, que mantiene a PAM en terapia intensiva.

 

La oportunidad de oro de revertir para el pueblo el negocio más lucrativo, como es la comercialización del espectro de telefonía celular, se perdió con la renegociación por 15 años, de los contratos con Claro y Movistar. Son más de 2500 millones anuales de ingresos que se nos fue de las manos, gracias al entreguismo verde país.

 

El baratillo de ofertas al sector privado no se hizo esperar, Correa trazó la ruta a seguir. Era tiempo de vender los activos del estado –una medida neoliberal en ciernes- pues ordenaron la venta de las gasolineras de Petroecuador, la Central Hidroeléctrica de Sopladora, FLOPEC, el Banco del Pacifico, etc. Ya los puertos marítimos de Manta están en manos de Agunza de Chile, el de Posorja y Puerto Bolívar a cargo de empresas de Dubai y Turquía. Los aeropuertos de Quito y Guayaquil, como las principales carreteras del Ecuador fueron concesionados y, así, nos siguen hablando de una Patria altiva y soberana, qué descaro!

 

Mientras tanto los medios de comunicación se hacen eco del escándalo por la corrupción que involucra a altos funcionarios del régimen y el flamante Presidente, convoca a combatirla, aunque los peces gordos ya disfrutan de visa en la meca de los corruptos, como es los EE.UU. Aprovechando el momento, el ministro de hidrocarburos, un ex funcionario de Halliburton, anuncia la nueva ronda del festín petrolero, con la venta de 15 campos, con reservas remanentes de 139 millones de barriles. Y qué decir de las concesiones mineras a gran escala, de las que el Ecuador recibirá apenas el 5% de regalías y si esto fuese poco, el gobierno exoneró el pago de impuestos a las empresas por 4 años, hasta que el negocio les reporte ganancias.

 campos petroleros

 

Finalmente, sobre la entrega de 15 campos petroleros al sector privado, tal parece que el objetivo del gobierno es obtener 1000 millones de dólares, no para invertir en la reactivación de la producción, sino como una estrategia desesperada de empeñar el petróleo a cambio de recursos económicos que ayuden a cubrir la brecha fiscal. Un mal negocio para el país y, una oportunidad de oro para la empresa privada, que sabe cuan rentable puede ser invertir en pozos petroleros, donde hay reservas probadas, una inversión sin riesgo altamente lucrativa que sin duda tendrá muchos interesados. Los campos más importantes de la subasta son Guanta y Parahuacu, con 72 millones de barriles de reservas y con crudo liviano de calidad.

 

El precio del barril de petróleo a junio de 2017 bordea los USD 43,00. Si se mantiene la tendencia de los contratos firmados anteriormente se reconocería a las empresas como tarifa entre los 20 a 40 dólares, quedando para el país, tal vez de 3 a 10 dólares. Si baja el costo, como ya ha sucedido, una vez más la operación reportaría pérdidas para el estado y jugosas ganancias para las privadas. La historia del atraco y el saqueo vuelve a reeditarse en plena revolución ciudadana.

Calcular Page Rank

Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

Revista Rupturas © 2015 Derechos reservados