revista rupturas Quito Ecuador opinion analisis

Por: Víctor Sánchez

Fotografía: Vladimir Cruz, Larken 81

El derecho a la ciudad

 

A propósito del panel sobre "El derecho a la ciudad en el contexto de Hábitat III: Perspectivas desde la ciudad sede”, evento que constituye parte de la Maestría sobre la Ciudad, desarrollado en la Facultad de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, se vertieron opiniones que merecen ser relievadas y cuestionadas.

 

Hay que anotar que en la actualidad, todo lo que aparece en público es aquello que puede ser visto y oído por todos y que constituye la realidad. Pero a su vez, ser visto y oído por todos, implica que cada uno oye y ve desde su propia posición, que es diferente de la del otro.

 

Una de las expresiones del sistema capitalista en desarrollo, es la presencia del mercado inmobiliario y de un sector de una burguesía que se beneficia de la política pública desde la administración del gobierno local, como el usufructo de Roque Sevilla, del grupo Turístico Inmobiliario Metropolitang Touring1.

 

Una de las formas de enfrentar el avance del capital inmobiliario, es utilizar el dimensionamiento del patrimonio, para generar mayor patrimonio. Es pasar del acumulado de saberes ancestrales, parte de la resistencia cultural, y actualizar las formas en las cuales se expresan esas resistencias.

 

 

Desplazar la existencia de los habitantes y vecinos comunales, frente a la presencia de una élite diplomática como son: Los funcionarios de embajadas, burócratas de alto sueldo y de la Organización de las Naciones Unidas, junto a los grandes hoteles de varias estrellas, como: Hotel Gangotena, el Patio Andaluz, Plaza Grande, entre otros.

 

Manuel Kingman, 2004

“Muchas veces la llamada defensa del patrimonio (planteado en términos culturales) constituye un recurso empleado para la renovación urbana. Otras veces el discurso sobre la cultura o la identidad se origina en las agendas turísticas internacionales” (p:8)

 

El Centro Histórico y la ciudad en general, requieren y demandan de distintas maneras, un diseño y planificación urbanística con participación e inclusión, en lugar de una política municipal de persecución y decomiso.

 

La gestión para administrar lo urbano, una ciudad y los anhelos de sus habitantes cruza por generar economía en diversas formas y expresiones.

 

Ramos de Dios, (2003):

“América Latina tiene una larga tradición de expresiones de la cultura popular urbana, desde las artesanías y tecnologías apropiadas hasta la alimentación, ritos, fiestas, formas de intercambio, consumo y modos particulares de uso del espacio público. En estos últimos aspectos, la calle junto a la plaza del mercado, constituye el escenario protagónico de la vida cotidiana” ().

 

En este escenario se inscribe la lucha de los trabajadores y comerciantes autónomos, los desalojados de sus viviendas del centro histórico, los habitantes y vecinos de las barriadas populares céntricas y no céntricas de Quito.

 

En la coyuntura están los denominados “jugueros de naranja” que actualizaron el debate y análisis sobre las formas de la administración y gestión de la política pública de la administración local.

 

A pretexto de combatir a una mafia que incide en una minoría de los “jugueros”, o que existe algunos “coliformes” o que son los mismos comerciantes empobrecidos que se suman a la forma novedosa de comercio autónomo, desconociendo la versatilidad del comerciante que en la mañana vende helados frente a la intensidad del sol, y en la tarde, vende sombrillas para la lluvia. De lo que se trata, es que las empresas de bebidas azucaradas, tienen formas de desvanecimiento de los elementos de competencia de sus importantes intereses económicos.

 

En 3,4 % creció el desempleo en Quito, 69,6 % en edad de trabajar, 68,6% en la PEA.

 

Vale preguntarse, ¿por qué el gobierno municipal auspiciado por el Miduvi e Inmobiliar (entidades del gobierno central), permiten un uso privado del espacio público por parte de empresas de turismo – comercio o como espacio para parqueadero de vehículos privados y no para la actividad comercial popular, autónomo ordenado y regularizado? Además, ¿por qué no se persigue con la misma “tolerancia cero” con la que se persigue a los “informales”, a las obstrucciones y prolongaciones del comercio formal, turístico y comercial, sobre el espacio público, con sus caballetes, percheros, mesas, enormes marquesinas y carteles en voladizo?

 

 

 

El 14 de mayo se cumplieron dos años de la administración municipal de Mauricio Rodas al frente de la alcaldía de Quito. Vale señalar que existen visiones encontradas frente a sus fortalezas y debilidades, aciertos y desaciertos, éxitos y fracasos, los mismos que a fuerza de la realidad generan avances o estancamientos en el desarrollo de Quito. Cabe puntualizar, que al mismo estilo que el correato, la administración Rodas se maneja en función tanto de las estadísticas, como de las fuerzas sociales y políticas que le hacen presión directa o a través de la opinión pública.

 

Una administración descentralizada y desconcentrada, no en función de la eficiencia de la gestión, sino por el reparto de las administraciones zonales o empresas municipales a los concejales de SUMA, VIVE o de los “independientes” que lograron cuotas de administración, liberándose de la disciplina partidaria. Encontramos entonces a un alcalde Rodas, sometido al chantaje, por un lado de sus “propios” concejales, así como de la presión del bloque de concejales de PAIS que entrampan y entorpecen los debates al interior de las comisiones del Concejo Metropolitano. Por otro lado, están los intereses de los grupos económicos y políticos de la burguesía, que se expresan en la disputa por el aprovechamiento de la gestión política. Sectores de la burguesía que presionan, a través de diversos mecanismos, un tipo de desarrollo de la urbe que se acomode a sus agendas de crecimiento económico. Allí se expresan los intereses de los Deller2 , Sevilla, Uribe Schwarzkopf, Herdoíza Herdoiza, Proinco3,  Wrigth - Durán Ballen4

 

Rodas: De la expectativa al desencanto:

 

Por tanto, es una “alcaldía atrapada” en una suerte de intereses de clase que, utiliza el discurso de la defensa de la urbe, del mejoramiento y modernización del entorno urbano, incluso de la conservación del patrimonio, para implementar sus negocios que gradualmente han ido desplazando a la gente, a la comunidad originaria, a la vecindad de los entornos que “recuperan” para sus propósitos.

 

La inicial expectativa generada por la alcaldía Rodas en varios sectores sociales, en los sectores decepcionados de la alcaldía del correísta Barrera, se va constituyendo en un desencanto y desaliento a la que los quiteños acuñan como “ni chicha, ni limonada”, percepción a la que se llega cuando encontramos a un Alcalde que no genera adhesión, que no despierta organización comunitaria. Un Alcalde con un escaso liderazgo, que asume posiciones timoratas frente al revanchismo de Correa (con un Quito que no votó por su candidato Barrera a la reelección). Un Alcalde que agacha la cabeza, cuando se trata de defender los recursos de la ciudad. Un Alcalde que no logra recuperar la centralidad quiteña en relación al país. Un Alcalde que se conduce en la gestión del cemento y obra física, generada desde la visión de una tecnocracia que se sostiene en la élite de la planificación metropolitana de Quito, alejada de los escenarios de participación y construcción inclusiva del “Quito que queremos”.

 

El derecho a la ciudad:

 

El derecho a la ciudad cruza entonces por el respeto de los derecho humanos a la educación, la salud, al trabajo, elementos que requieren ser complementados con el derecho al espacio público, entendido éste como el espacio y el entorno a los cuales, todas y todos tenemos un democrático derecho de uso, apreciación e incluso usufructuo.

 

Borja, Jordi – Muxí, Zaida (2000) en su estudio titulado “El espacio público, ciudad y ciudadanía” debaten en torno a que:

“La ciudad es el producto cultural o mejor aún, la realización humana tout court más compleja y significante que hemos recibido de la historia, que construimos y destruimos cada día entre todos y lo es fundamentalmente porque es la maximización de las posibilidades de intercambio. Ciudad, cultura, comercio, son términos etimológicamente e históricamente unidos. Como ocurre con ciudad y ciudadanía, personas con derechos y responsabilidades, libres e iguales. La ciudad es el lugar de la ciudadanía, y la polis, el lugar de la política como la participación en los asuntos de interés general. No es un ejercicio inútil recordar algunos conceptos que expresan unos valores fuertes que no merecen ser suplantados por otros más débiles o menos solidarios.” (p: 17)

 

La ciudad por tanto, no solo debe estar concebida por un conjunto de barrios, comunidades, instituciones públicas y privadas. La ciudad es un conjunto de afluentes y ramales que se entrelazan para construir cultura, identidad, encuentro, cercanía, gregarismo social y apropiación del espacio.

 

En efecto, “cada experiencia de apropiación colectiva y democrática del ‘espacio libre’ lo convierte en ‘espacio público’, lo que conlleva a entender y redimensionar el polisémico y amplio concepto de espacio público.

 

Borja, Jordi – Muxí, Zaida (2000) afirman que:

“El espacio público supone pues dominio público, uso social colectivo y multifuncionalidad. Se caracteriza físicamente por su accesibilidad, lo que le hace un factor de centralidad. La calidad del espacio público se podrá evaluar sobre todo por la intensidad y la calidad de las relaciones sociales que facilita, por su fuerza mezcladora de grupos y comportamientos; por su capacidad de estimular la identificación simbólica, la expresión y la integración culturales. Por ello, es conveniente que el espacio público tenga algunas calidades formales como la continuidad en el espacio urbano y la facultad ordenadora del mismo, la generosidad de sus formas, de su diseño y de sus materiales y la adaptabilidad a usos diversos a través del tiempo.” (p: 28)

 

Es preciso que quienes están en la actual administración del Municipio de Quito, así como quienes tienen la importante responsabilidad de conducir a las organizaciones sociales que conjuntan los intereses de miles de quiteños y no quiteños que viven en Quito, entiendan la gran dimensión y las implicaciones profundas que tiene el ejercicio del derecho al espacio público, como escenario de identidad quiteña y construcción de esa centralidad ecuatoriana, a la cual acudimos por diversos intereses las distintas capas y clases sociales.

 

De allí que, el Quito metropolitano actual sufre un “triple proceso negativo: disolución, fragmentación y privatización.”

 

Notas

1.  Roque Sevilla es cabeza del Grupo Futuro con 49 empresas (43 empresas nacionales y 6 extranjeras). Grupo Futuro (Seguros Equinoccial, Tecniseguros, Saludsa, Equivida, Metropolitan Touring).

2.  El Grupo Deller, propietario de otros negocios como Quicentro Shopping y Quicentro Sur, el Mall Plaza en Latacunga… levantó un mall administrativo de 3800 m2 en el Aeropuerto de Tababela. Posee acciones administrativas en el Aeropuerto de Guayaquil y Latacunga.

3.  Uribe Schwarzkopf (Hotel Le Parc, Miracielo, Inmoexpress, Arvaljo, Portal De Capri, Servicios Legales Integrados S.L.I.)

4.  Sixto Durán Ballén, en su alcaldía de Quito, como “buen arquitecto y constructor” de derecha, entregó los permisos para la construcción de los centros comerciales en espacios públicos.  Así la familia Wright y Durán Ballén, el poder económico y político, se juntan para consolidar el modelo de vida de libre mercado en la capital ecuatoriana. Tiene empresas como Supermaxi, Megamaxi, Akí, Gran Akí, Kywi, Mega Kywi, Sukasa, Todo Hogar, Salón de Navidad, TVentas, Radio Shack, Mr Books, Juguetón, Bebemundo,  y de industrias como: Agropesa productora de carne, Maxipan, productos de panadería, Pofasa, productora de pollos, además la Corporación la Favorita tiene su propia Central Hidroeléctrica para generar luz para sus centros de consumo, desde el rio Calope, La Maná, Cotopaxi.

 

 

Calcular Page Rank

Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

Revista Rupturas © 2015 Derechos reservados