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Por:  Rupturas

Fotografía: Archivo

 Educación al servicio de la empresa, de la competencia mercantilista

 

El proyecto de educación de Correa y el correismo

 

 

Entrevista a Edgar Isch: Profesional Universitario Promotor de la Educación Emancipadora de Calidad y Solidaria:

 

Primera Parte

 

Revista Rupturas: Entrevistamos a, Edgar Isch, profesor universitario: Doctor Isch ¿Que visión tiene Usted del proyecto reformista de Correa en la educación a todo nivel?

 

Edgar Isch: Para tener una visión global hay que analizar el gobierno de Correa en dos períodos: El primero de influencia de la izquierda y de los movimientos sociales, tanto es así que acogió y cumplió parte del Programa de lucha anti neoliberal de la izquierda, de la UNE, de los estudiantes. Por ellos se garantizó la gratuidad de la educación y se avanzó en otros aspectos.

 

Luego de la aprobación de la Constitución empieza un proceso de derechización plena de parte de Correa y sus políticas. Siempre estuvieron en disputa esas cuestiones de derecha, y las de izquierda. Cuando estuvo de candidato a la Presidencia, el año 2006,  ya hablaba que la Universidad debía ser para estudiantes de élite. Incluso que el Ecuador necesitaría solo de cuatro Universidades y no más. Luego los movimientos sociales le obligaron a reconocer que esto no era así. Pero más tarde esta línea de hacer educación solo para la élite se generalizó.

 

Es este proceso de derechización el determinante. A mi juicio sus líneas maestras en todo el sistema educativo fueron, primero, poner la educación al servicio de la Empresa, de los capitalistas nacionales y extranjeros, dándoles la posibilidad de decidir qué hacer en las Universidades, en la Educación Superior: Correa empujó un proceso en el cual solo los empresarios tenían derecho a trazar lineamientos sobre la educación. De hecho ellos hablan del “mundo del trabajo” desconociendo lo que dicen y opinan los obreros que son los que realmente trabajan. Jamás se consultó a los sindicatos. Jamás se consultó a las organizaciones populares.

 

Segundo aspecto: Como consecuencia de esta concepción el correísmo se alinea con las posiciones más reaccionarias en la Educación. Una de ellas, a nivel Universitario, es el Plan Bolonia que es rechazado por amplios de los estudiantes y docentes de las Universidades Públicas de Europa y que llega a América Latina incluso con un nombre ofensivo: Es el proyecto “Tuning” que traducido del inglés sería el “entonarnos” con Bolonia. Con ello queda claro que no se busca responder a nuestras necesidades, a nuestra realidad, a los intereses de los pueblos sino más bien a los intereses de los grandes grupos económicos, a formas de privatización, a la política neoliberal.

 

 

Concomitantemente se plantea una educación guiada por conceptos empresariales que impulse programas como, por ejemplo, del llamado “emprendimiento” que es una forma de pretender que cada estudiante tenga en su mentalidad, en su deseo, el convertirse en un gran burgués que contrata a otros a los cuales en realidad va a explotar. Este “emprendurismo” -así lo llaman- tiene como propósito el hacer dinero. Cuando alguien emprende por la tarea más grande de la humanidad que es transformar el mundo, como podría ser el Che Guevara, ellos dirían que no es un emprendedor porque no hizo plata ni estableció un negocio. Esta es la esencia de un conjunto de “antivalores” mercantilistas, capitalistas, ligados al “antivalor” de la competencia que, en el sistema capitalista, significa que el pez grande se come al pez chico. En la educación mercantilista esto implica la destrucción de la solidaridad: O educamos para competir o educamos para compartir; educamos para la competitividad o educamos para la solidaridad. No hay opción para hacer las dos cosas simultáneamente. No hay posibilidad de educar para ambas opciones. Y toda la propuesta de Correa fue esta. En síntesis, en este sentido el proyecto del correísmo fue educar para la competencia que incluso dentro de los planteles fomenta procesos que ahora rechazamos, como por ejemplo el acoso escolar o bullying, que tiene que ver con la idea absurda de que hay unos seres humanos sobre otros, unos “ganadores” y otros “perdedores” en la vida social.

 

Complemento de esto es toda la estrategia de la llamada “meritocracia” que no solo es una falsedad, pues los concursos “meritocráticos” en los distintos organismos e instituciones del Estado controlados por el correísmo han sido denunciados porque hubo manipulación de los concursos para beneficiar a sus escogidos, a los amigos del gobierno. La “meritocracia” ideológicamente es una añoranza de la aristocracia. La aristocracia decía ser: “el gobierno de los mejores” y la “meritocracia” es el gobierno de los que “tienen más méritos”, que ha sido sinónimo de los complacientes o sumisos. Es este modelo de educación, de competencia, el que instauró el correísmo.

 

R.R.: ¿Eso es lo que el correísmo llamaba la “Educación de Excelencia” y/o de “Talento Humano”?

 

E.I.: Es que “la Excelencia” hay que pensarla dependiendo de quién la define. Ignacio Ellacuría, el Rector de la Universidad Centroamericana asesinado por el ejército en El Salvador durante la Guerra Civil, además sacerdote Jesuita, decía algo con lo que podemos coincidir: "La excelencia de nuestra universidad no está en igualar a Harvard o a Oxford. Está en dominar nuestra propia realidad nacional, en formar una conciencia de transformación y en aportar eficazmente con esa conciencia al proceso de cambio. La excelencia de una Universidad distinta debe estar en el conocimiento de la realidad, en el saber lo que se hace y lo que debería hacerse".

 

Por tanto, no se trata de imitar. Por el contrario, Correa varias veces dijo que lo que teníamos que hacer era imitar. Que una Universidad de clase mundial era una que se parezca a Oxford. Algo similar a  participar en una especie de reality del tipo “Yo Me Llamo” en que una universidad como la Central dejase de lado su identidad para señalar: “Yo Me Llamo Oxford”, “Yo Me Llamo Harvard”. La copia nunca sirve. La copia sobre todo no responde a los intereses de nuestros pueblos ni de nuestro país y eso es lo que  pretendió hacer el correísmo. De allí surge la llamada “Ciudad del Conocimiento” en Urcuquí apodada “YACHAY” para darle un toque intercultural, pero que se planteó como copia del Silicón Valley de California o de Incheon, Corea del Sur, centros puestos abiertamente al servicio de transnacionales.

 

 

 

Cuando hablan de Educación de “Calidad” siempre hay que ver quién lo dice y desde qué óptica. La visión neoliberal y la reformista implantada por el correísmo identifica a la educación “de calidad” ante todo como aquella que es eficiente desde el punto de vista económico. Ahí entran por ejemplo las ”Unidades Educativas del Milenio”. Correa utilizó el mismo argumento que el Banco Mundial empleó en su momento para las “Redes Educativas Matrices” que señala que: “No se puede dar a todos las instituciones laboratorios; no se puede dar a todos los estudiantes la tecnología; ni se puede tener a un maestro para pocos alumnos. Por tanto había que centralizar en un solo tipo de modelo educativo pues así es más barato. Todo esto es económico. No tiene nada que ver con si esa educación realmente resuelve los problemas educativos, si la medida afecta a la vida de las comunidades, si se aplasta las culturas indígenas. La propuesta del Banco Mundial, sin embargo, resultaba mejor que la de las Unidades del Milenio de Correa, porque la propuesta del Banco Mundial de los Centros Educativos Matrices era la de tener como satélites a las otras escuelas y, por ello no se planteó cerrar las escuelas comunitarias, algo que si hizo el correísmo.

 

 

Con Correa y con la corriente anti educativa del correísmo se cerraron las Escuelas Comunitarias para tener “Unidades Educativas del Milenio” que, en su conjunto, no llegan a más del 2.8 % por ciento de la población estudiantil del Ecuador.   Al mismo tiempo el correísmo mantuvo escuelas uni-docentes o bi-docentes en todo el país, escuelas en condiciones deplorables y otras carentes de lo necesario, para las que no consideraban atender.

 

Y aquí viene otro elemento que creo que es característico: Hay una fragmentación de la educación. Primero, para que cada quien este en un micro sistema, separado y sin una visión de conjunto y en consecuencia, fragmentando a la comunidad educativa y procurando evitar una reacción social de defensa de la educación pública en su conjuto. En esta fragmentación hay un clasismo total porque hay una educación de alta calidad para pocos y la otra, la de real desatención para los hijos del pueblo, para los más.

 

El actual Presidente de Argentina, Mauricio Macri, cuando era Gobernador de Buenos Aires, decía que hay que copiar el modelo de Correa en la Educación. Que un neoliberal descarado como Macri diga algo así, ya es razón suficiente para darnos cuenta que Correa no estaba caminando por la izquierda ni estaba d el lado de una Educación Popular, Liberadora, como la que propuso la UNE, las Facultades de Educación, los organismos estudiantiles como la FEUE y la FESE.

 

Esta segregación hace, por ejemplo, que pocos Colegios del país estén dentro del llamado “Bachillerato Internacional”, un elemento cultural gravísimo porque, supuestamente, el Bachillerato Internacional es mejor que el Bachillerato Nacional Ecuatoriano. Siempre esta visión de que lo extranjero es mejor.

 

Igual Correa pidió traer profesores de España para formar a los profesores ecuatorianos, porque suponía que los españoles son mejores. En Yachay solo querían contratar PhD extranjeros, aún para cursillos de nivelación en aritmética básica.

 

¿Qué ocurre en la realidad? Se tienen pocos Colegios con Bachillerato Internacional. A cada uno de ellos se los fragmentó: Los estudiantes que entran la Bachillerato Ecuatoriano, Nacional, y los que entran al Bachillerato Internacional; se fragmentó a los docentes que tienen funciones y salarios distintos, diferenciados. Nuevamente con esa visión de que unos nacieron para “ganadores”, que socialmente se lo merecen todo,  y la mayoría no merece nada. Además introducen los exámenes estandarizados que empezaron en Estados Unidos pero hoy son ampliamente rechazados por los estudiantes, los docentes y los padres de familia de ese país porque la experiencia demuestra que no sirven para educar. Porque ocupan mucho tiempo para prepararse para el examen y no para prepararse para comprender. Porque contestar preguntas en seguidilla: a, b, c, d, es un método de adiestramiento, no de formación integral del estudiante, de la persona. Sirven realmente como mecanismos de control.

 

Con esos exámenes se hace el examen de ingreso a las Universidades: Más de 600 mil jóvenes con el derecho humano a ingresar a las Universidades, porque el derecho humano a la educación es un derecho a lo largo de toda la vida,  no pudieron acceder a la Educación Superior. Ahora, incluso el Secretario de la SENESCYT, el ex Alcalde correísta Barrera, reconoce que el llamado “grupo de alto rendimiento” que recibe becas para el extranjero, está conformado por los jóvenes de los más altos niveles socio económicos.

 

Un estudio realizado por profesionales de la Universidad Andina y otro de la Central demuestra que esos chicos han salido, por lo menos una vez del país; que hablan otro idioma, que viven en familias de profesionales donde hay libros, internet, fuentes de información a la mano. A ellos se les da las mejores oportunidades. Al chico pobre que tiene que hacer muchos más esfuerzos por aprender, que viene de familias en las que incluso no pudieron darles suficiente alimentación, sufriendo de desnutrición, que por supuesto afecta a la natural potenciación de sus capacidades y, además no tienen facilidades para acceder a textos y fuentes de información la insuficiencia de textos, de tecnología, no le alcanza, no le permite acceder al llamado “grupo de alto rendimiento”.

 

 

 

Entonces se cumple aquel adagio: Se elige a aquellos que ya tuvieron todo, se elige a aquellos que ya fueron elegidos. Se da todo a los que tuvieron todo. Pero no se da nada a los que nunca tuvieron algo. Este clasismo se evidencia en un sinnúmero de otros procesos educativos y en general de atención a la vida de nuestros trabajadores, de nuestros pueblos, de los niños y niñas.

 

Todo el mecanismo operativo, administrativo, es de una educación absolutamente autoritaria. Donde la creatividad del docente esta negada. No solo se prohibió a los docentes hablar de los problemas de los establecimientos educativos. No solo se prohibió denunciar los casos de acoso sexual, de violación dentro de las escuelas y colegios. Se les ha prohibido opinar sobre la educación. Solo tienen que hacer lo que dice el establecimiento. Algo que está lamentablemente establecido legalmente y que fue prohibido desde el correísmo: Los docentes de Educación Básica y de Bachillerato no tienen libertad de cátedra.

 

Bajo ese precepto se obliga a formar a todo el estudiantado con el texto del Ministerio. No se permite que entren otras ideas. El maestro va a ser ubicado en función de la evaluación a los chicos con ese libro. Muchos de esos libros tienen deficiencias enormes. En los materiales de ciencias sociales, un ejemplo, hablan sobre la revolución cubana en cinco párrafos. Pero no se dicen las razones de la revolución, las consecuencias de la revolución; simplemente se dan informaciones sueltas que no logran formar pensamiento crítico en los estudiantes. A lo mucho se aprenderán de memoria y luego van a las pruebas estandarizadas a escoger una de cuatro respuestas: a, b, c, d.

 

Todos esos procesos no distan en absoluto de lo que ahora se llama la Contra Reforma Educativa Global del Banco Mundial y otras estructuras que impulsan el neoliberalismo.

 

En el mundo entero tenemos estos debates. Pero en el caso ecuatoriano no hubo diferencias con Correa: Porque no era un Gobierno Popular que quería hacer una educación para la Emancipación sino que quería hacer una educación para la domesticación, para tener gente que fuera base laboral para los empleos de la empresa capitalista privada y/o extranjera, multinacional.  Más o menos, como titularía una profesora de Argentina: “Es una educación para tener burros, pero baratos”.

 

R.R.- En base de este análisis objetivo y subjetivo: ¿Qué opinión le merece la estructuración de parte del Correa de la llamada “Ciudad del Conocimiento”, Yachay, ubicada en Urcuquí?

 

E.I.- La llamada “Ciudad del Conocimiento”, Yachay, es evidente que nunca estuvo pensada para resolver los problemas nacionales. Se la presentó como un centro de atracción de inversiones al servicio de los capitales, principalmente transnacionales, que pudiesen aprovechar los laboratorios, la infraestructura y la mano de obra de los profesionales ecuatorianos. Por tanto, esa llamada “Excelencia” está a favor de los capitales extranjeros no una “Excelencia” que espera nuestro pueblo.

 

Además, y esto sin tocar toda la corrupción, todo lo que Contraloría y académicos están denunciando sobre lo que es Yachay demuestra que este proyecto se basa en preceptos absolutamente equivocados. Uno de ellos señala que siempre se hace primero investigación básica, luego investigación aplicada y finalmente esto se plantea utilizarlo en la industria. La historia del pensamiento académico, del funcionamiento del mundo productivo capitalista y las innovaciones, demuestra que esto no es necesariamente cierto. Muchas veces lo que sucede es que primero hay aplicaciones que comienzan a utilizarse y que luego la investigación básica logra encontrar la explicación y logra proyectar aquel conocimiento. El planteamiento monolineal, supuestamente de <alta calidad> es equivocado. No funciona de esta manera. ¿Qué significa que se base todo un Proyecto Universitario en un concepto equivocado de formación de la ciencia? Obviamente que va a fracasar.

 

 

 

Segundo: Está apoyado en todas las tesis de la meritocracia de modo que se vuelve un mecanismo más de segregación educativa. El dinero entregado a Yachay, esas inmensas cantidades, si se hubiesen distribuido en las Universidades Públicas y en las Escuelas Politécnicas existentes, hubiese producidos resultados mucho más importantes y regados en todo el país. Si a las Universidades Públicas existentes se les hubiesen dado los laboratorios, los recursos que necesitan, el número de docentes, la tecnología, se habría logrado un impacto académico y social destacado.

 

Otro presupuesto del cual partieron: Silicón Valley y la Ciudad del Conocimiento de Corea del Sur que servían de modelos, fueron diseñadas para ser tales. El “Silicón Valley” en realidad se formó más bien porque estos centros de pensamiento, estos laboratorios o empresas, se fueron ubicando en un lugar que les resultara conveniente y que sirviera a sus objetivos de lucro que se inscriben dentro de los proyectos al servicio del mercado capitalista e imperialista.

 

Las empresas se ubican realmente en un lugar que les permita comercializar con mayores réditos, conectarse de mejor manera con el mercado capitalista. Ese hecho es fundamental porque en el marco capitalista no funciona una llamada “Ciudad del Conocimiento” o un emporio empresarial desde el punto de vista de una pretendida planificación estatal. Falso porque mientras se planificaba construir la “Ciudad del Conocimiento” Yachay, todos los demás aspectos del mundo productivo, académico, de investigación, en el país y en el mundo están en manos del libre mercado. Una auténtica “Ciudad del Conocimiento” mirada desde la perspectiva capitalista -que eso fue lo que pretendió montar Correa- no se engarza, no se imbrica con una supuesta planificación para el Sumak Kawsay.

 

Lo Tercero: Sobre esas bases falsas se montaron mentiras para engañar, para distraer, para presentar a YACHAY como un polo de desarrollo. Hemos visto con claridad que se basó en una serie de mentiras como aquello que la Empresa RED TECH y Tesla iban a invertir millones de dólares para hacer autos eléctricos. Una farsa como se ha comprobado en los hechos, derrumbando la profusa propaganda, porque esa inversión no convenía a los intereses del capital transnacional.

 

 

René Ramírez, Secretario de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, calificó como un hecho histórico para el Ecuador, la firma del contrato de establecimiento de la industria tecnológica RED TECH Ecuador, en la Ciudad del Conocimiento, Yachay, que construirá una mega fábrica de autos eléctricos, motores, componentes electrónicos, superconductores de grafeno y otros productos relacionados con la movilidad sostenible.

 

Y eso no es hacer una Universidad de calidad. Ni siquiera es hacer Universidad. Es facilitar a los capitales transnacionales que exploten a sus anchas a nuestros trabajadores intelectuales.

 

Pero incluso cuando se habló de hacer Nanotecnología, que es una tecnología de punta, no se consideró la factibilidad de ese proyecto para ver en qué tiene más sentido y en que no. Simplemente se lo hizo porque la voz del caudillo dijo: “A mí me gusta esto. Métanse a hacer esto”. Yo doy por hecho que Correa en este caso, si bien pudo haber tenido una información y visión general de lo que constituye la Nanotecnología, no sabía de qué hablaba sobre las posibilidades actuales de montaje de la Nanotecnología en nuestro país. Así como no sabía de qué hablaba cuando se refería a la “ideología de género” y de un sinnúmero de otros temas. Peor cuando hablaba de “socialismo” Y en la posición de ser Presidente algunos pensaban y decían: “Tal vez si sabe y hay que creerle”. Pero en este caso no: ¿Qué interés pueden tener los dueños de la Nanotecnología a nivel del servicio que esta presta a las multinacionales para venir al Ecuador? Porque estos grandes emporios de la Nanotecnología y otras variantes están centrados en grandes centros de producción internacional monopólica que trabajan en función de esos grandes intereses imperialistas. No están en países dependientes a menos que ese país se convierta en un “Puerto Libre” o en una “Zona Franca” donde el gran capital transnacional hace lo que le da la gana ubicándose al margen de la legislación nacional. Si así fuera, tal vez. Pero caso contrario no. En ninguna parte del mundo está pasando esto. Es muy difícil que quieran venir porque además la tecnología puesta al servicio de las multinacionales centraliza el conocimiento. Privatiza el conocimiento. A ellos no les interesa transferirlo a los países que son dependientes de sus grandes capitales.

 

 

Continuará.

 

 

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Quito-Ecuador

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