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Por:  Rupturas

Fotografía: Archivo

 Educación al servicio de la empresa, de la competencia mercantilista II parte

 

El proyecto de educación de Correa y el correismo

 

 

Entrevista a Edgar Isch: Profesional Universitario Promotor de la Educación Emancipadora de Calidad y Solidaria:

 

Revista Rupturas –RR-: En la primera parte de esta entrevista, concedida por usted compañero, hablábamos de la privatización del conocimiento y Yachay.

 

Magister Edgar Isch -EI-: Si, por un lado tenemos obligatoriamente que enfrentar y superar, dejar atrás, dichos procesos educativos esencialmente privatizadores que el correísmo ha dejado montado y que aún subsisten. Por otro lado, en un poder popular, tendremos muchos aspectos en los cuales empezar de cero, como les ha pasado a los países que han querido salir, de verdad, del capitalismo y lo lograron.

 

A pesar de los anuncios gubernamentales, Yachay está pensada dentro de la lógica de la privatización del conocimiento lo cual merece ser denunciado porque la obligación del Estado es democratizar el conocimiento y la educación y no entregarla a grupos transnacionales que, además, tienen como método inherente a sus intereses hacer lo que les crean necesario para ampliar su tasa de ganancia. Parte de esa privatización del conocimiento en todo el mundo capitalista es contar con investigaciones pagadas por multinacionales. Porque esas investigaciones traen consigo que la multinacional se ahorre la infraestructura, se ahorre la formación de los investigadores, tenga contacto gratuito con lo más avanzado de la ciencia, ahorra en la contratación de personal fijo. Al contratar a la universidad, ésta se convierte en una especie de enclave engarzado a los objetivos de la multinacional que son lograr ingentes ganancias con dichas investigaciones, las mismas que terminan multiplicando la capacidad de producción capitalista sin cuestionamientos a sus efectos sociales y ambientales. La universidad se convierte en un apéndice de la multinacional bajo un montón de normas “legales” de protección de la información, de apropiación de los derechos de autor y otras, que benefician y garantizan a la transnacional. Lo más grave de esto es que, en distintos países, cuando se da esta relación y bajo la premisa que se requiere ese dinero para poder investigar, muchas universidades han perdido la ética y se han prestado incluso a inventar datos pseudo científicos para engañar a la sociedad. Un ejemplo: Las empresas multinacionales petroleras, está demostrado, que ya sabían los efectos del consumo de hidrocarburos en el cambio climático desde los años 70 y sin embargo hasta ahora siguen negándolo. Y hay científicos mercenarios que se venden para negar dicha realidad, como los que defendía al tabaco como inocuo. Con la minería, particularmente la minería metálica a cielo abierto, pasa algo similar. Hay empresas mineras que donde se instalan pagan a las Universidades para que éstas sean la cortina de protección que oculta la destrucción de la naturaleza, de la biodiversidad. El mecanismo genera que las farmacéuticas publiquen artículos que desorientan, que engañan y que ello lleve a sumar denuncias de cómo se publican artículos cargados en mentiras incluso en revistas indexadas y consideradas de prestigio (por ejemplo, en 2015 el editor de la revista The Lancet, una de las revistas más respetadas en el campo de la salud, denunció que gran cantidad de investigaciones médicas publicadas son poco fiables o incluso falsas, pero fundamentan el negocio de medicinas que, o no curan, o pueden enfermar).

 

Entonces, en conjunto, Yachay forma parte de esta lógica del proyecto de modernización de la educación en beneficio de las multinacionales y de la burguesía.

 

RR- ¿En ese mismo contexto estaría la Universidad Amazónica, IKIAM, cuya relación con los conocimientos ancestrales es obvia?

 

EI- IKIAM debe impedir investigaciones sin ética como las mencionadas y contribuir a la protección de los saberes junto a la protección de la biodiversidad. Allí deben alertarse sobre la manera en la cual las transnacionales, especialmente farmacéuticas y también otras, realizan un proceso que es llamado “biopiratería” debido a que se están robando el ADN de las especies forestales, de la fauna y la flora, incluso de seres humanos. El gobierno de Correa dijo que haría algo pero finalmente no impidió que se venda libremente genes de la población Huaorani “de manera legal”, pero no ética, en Estados Unidos y en otros países donde funcionan estas multinacionales. ¿Para qué quieren los genes? Entre otras cosas para ir construyendo lo que desde el gobierno gringo llaman “el soldado universal” que pueda venir a la Amazonía y no se enferme con las aguas y las condiciones ambientales amazónicas.

 

 

Otra forma de biopiratería es la apropiación de los conocimientos milenarios ancestrales de pueblos y nacionalidades. Los averiguan y luego los patentan como propiedad privada. Esto ha pasado incluso con el debate y proceso de patentamiento de la ayahuasca, pero hay muchos más casos denunciados.

 

Las patentes a partir de conocimientos robados a los pueblos ancestrales producen millonarias ganancias, porque ese conocimiento está permitiendo hacer medicinas que luego las farmacéuticas las venden a distinto precio a millones de personas en todo el mundo, presentándolas como “medicinas naturales” manipulando un supuesto “rescate” del hecho de que “siempre se usó esto en la Amazonía”, por ejemplo, o en “Los Andes”. Y esto hace que suba el precio. Son negocios absolutamente antiéticos porque están comercializando con la vida de seres humanos y otros seres vivos.

 

RR: Del herbolario milenario de los pueblos originarios.

 

EI: Si, de aquel enorme herbolario. Buscan conocimientos sobre cómo emplear las plantas, qué uso se les puede dar. Cuando alguien decide hacer una universidad pero piensa que esa universidad debe estar “abierta”, entre comillas, a recibir a estas multinacionales para que finalmente aquellas tomen decisiones claves y lleven a cabo el asalto de los conocimientos ancestrales, se está aupando la biopiratería. Porque, en términos generales, en la investigación privada el conocimiento pertenece a quien paga la investigación, no al investigador que la realiza y menos a los pueblos poseedores de esos saberes.

 

RR: ¿Eso dice relación al llamado “Código Ingenios” que René Ramírez de SENESCYT y Correa como Presidente apologizaron respecto de que en el Ecuador se estaba construyendo una supuesta “Sociedad del Conocimiento”?

 

EI: Es que esa supuesta “Sociedad del Conocimiento”, mediante las patentes en el marco de la comercialización capitalista, se convierte en la sociedad de la apropiación privada del conocimiento. El conocimiento es visto como un factor de producción, como parte de los medios de producción. Entonces, es connatural al capitalismo la privatización de los conocimientos y que no se los trate como un derecho colectivo de los seres humanos. De hecho, en la historia de nuestra región, particularmente con los neoliberales y sin cambios sustanciales con los gobiernos autollamados progresistas, intencionalmente se buscó dar a los pobres la peor educación, ofreciéndoles el menor conocimiento posible, porque se los considera destinados a solo ser mano de obra. Mientras que a los que están “predestinados” porque nacieron en una determinada familia y/o están ligados a los grupos de poder, se les da una cantidad de información y posibilidades de conocimientos mucho más elevados.

 

 

RR: En su conjunto: ¿Cómo se presentó la relación entre autoritarismo y autonomía en el proyecto educativo a nivel pre-primario, primario, medio y superior del correísmo?

 

EI: La óptica autoritaria impuso en el magisterio la condición de un “ejecutor del pensamiento oficial” y eliminó el trato de profesionales autónomos, que, aunque tampoco era una conquista plenamente establecida, se había peleado y se había logrado el trato a la maestra, al educador, como profesionales que podían analizar los problemas educativos, buscarles solución y actuar en favor de esta solución. Cuando se es solo ejecutor de lo que dice otro y para colmo eso “otro” está muy distante del proceso educativo, como fue por ejemplo el caso del correísmo que organizó el llamado “bachillerato unificado” con total improvisación ese proceso. O cuando se niega lo ya experimentado a nivel estatal o las hasta entonces existentes instituciones educativas experimentales; como cuando se anunció como novedad un nuevo currículo de pre-escolar gracias al que “ahora los niños iban a aprender jugando” cuando desde el 2002 se aprobó el “Referente de la Educación Inicial” que dice exactamente eso, pero que dejaba al maestro, a la maestra, un cúmulo de posibilidades creativas.

 

Otra muerte de la autonomía docente, sin la cual no se puede hablar de la autonomía de las instituciones, se presentó en la educación básica. Lo primero que se hizo fue tomar en sus manos la mal llamada “Reforma consensuada” de 1996, que en realidad no era una reforma sino acuerdos básicos después del fracaso de dos reformas curriculares que planteó el gobierno de Durán Ballén. El gobierno de Corra realizó apenas “adecuaciones curriculares” sin ninguna consulta a los docentes. Ni siquiera fueron capaces de hacer, en la mayor parte del tiempo, una Reforma Curricular, peor educativa. De esta manera, en su conjunto, es un autoritarismo que elimina las capacidades de los maestros.

 

 

El gobierno además sometió a los maestros a una enorme carga de procesos de trabajo inútil. Esto es parte del autoritarismo. Tanto es así que el 60% de la carga administrativa de educación básica y de bachillerato fue eliminada en los primeros meses del gobierno de Moreno por exigencia de la UNE y de los maestros, y no ha pasado nada. ¿Qué quiere decir esto? Que aquel era un trabajo que solo servía para controlar el tiempo de los educadores, para que se pasen en labores sin sentido, enajenándose, y no tuvieran tiempo de pensar.

 

Lo mismo se reproduce en la Universidad. Pero con el hecho de que aumentaron aquello de la “Autonomía Responsable” que significa: “Ustedes son Autónomos Siempre y Cuando Cumplan lo que Yo digo”. Es decir: La Autonomía como capacidad de toma de decisiones, no existe. Los maestros entran a procesos de competencia que no tienen carácter social, elaboran artículos en revistas indexadas que nadie lee; se les impone el positivismo con la absurda idea que la ciencia tiene que ser “imparcial”.

 

Los estudiantes se ven igualmente sometidos a procesos y trabajos inútiles, alejados del compromiso con la sociedad. Si se salen de la matriz, si demuestran pensamiento crítico, son víctimas de procesos persecutorios como pasó en los casos de los Colegios Central Técnico, Mejía, y el Montufar, que son los ejemplos más visibles pero todo el estudiantado fue sometido a un gobierno autoritario para el que fue utilizada la institucionalidad del Ministerio. Una educación que no permite pensamiento crítico, que utiliza exámenes estandarizados e instrumentos de planificación guiados por una perspectiva pedagógica que se llama “conductismo”, es una educación que retrocedió más de cuarenta años. En educación es una extraña “modernización” del capitalismo, que, para someter a los estudiantes y a los maestros retrocedió 60 años en combinación con uso de tecnologías actuales, vinculación con los intereses empresariales y discursos democratizantes.

 

FIN

 

 

 

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