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Por: José Villarroel Yanchapaxi

Fotografía: archivo

Ecuador o la corrupción nuestra de cada día.

 

“Para el rico que roba harto

no hay ley, pues, ni prisión.

Mas si un pobre roba un cuarto

¡al panóptico ladrón! ”

Copla de Azuay

 

¿Desde cuándo existe la corrupción en el Ecuador? Esta interrogante que me hicieran algunos jóvenes universitarios en una conversación informal provocó una respuesta histórica. Tal vez en 1532, en Cajamarca cuando Atahualpa sobornó a los españoles al ofrecer a cambio de su liberación llenar dos veces la habitación en la que estaba recluido, de plata y una de oro "hasta donde alcanzara su mano". Francisco Pizarro aceptó de inmediato y el último Inca ordenó que enviasen la mayor cantidad posible de oro y plata hacia Cajamarca. Meses después Pizarro acusó a Atahualpa  de idolatría, fratricidio, poligamia, incesto y de ocultar un tesoro, condenándolo a la muerte en la hoguera, pena que el Inca vio conmutada por la de garrote, al abrazar la fe católica antes de ser ejecutado.

 

En tiempos de la colonia la corrupción propiciada desde la corona española, por su urgencia de saldar su onerosa deuda externa con el imperio británico, tendría características similares en la joven Latinoamérica. Los terratenientes en contubernio con los jerarcas y prelados de la Iglesia católica explotaron a los indígenas en condiciones de semi esclavitud bajo la forma de mita, encomienda y yanaconazgo. La mita era el trabajo de los indios en las minas, encomienda era el trabajo en agricultura y ganadería y por último, yanaconazgo era el trabajo de los indios rebeldes.

 

En el caso de ecuatoriano no se registra una investigación a profundidad respecto de la corrupción durante este periodo ni en la época de la independencia pues se privilegia las gestas libertarias.

 

Durante la época republicana se registraron múltiples casos  de corrupción que atentaron contra la soberanía del Ecuador tal el caso de la venta de la bandera ecuatoriana al Japón en noviembre de 1894 en que se desató un escándalo político en Ecuador al saberse que el buque Esmeralda, comprado supuestamente por Ecuador para equipar a su armada, viajó con rumbo a Japón con la bandera tricolor para sumarse a la flota nipona en su lucha contra China. Era el gobierno de Plácido Caamaño.

 

Los fraudes electorales, los pactos para encaramarse en el poder entre liberales y conservadores, los partidos políticos de la burguesía, de la oligarquía agroexportadora costeña, de los terratenientes serranos, de los tecnócratas, etc. fue una práctica política frecuente, baste revisar los periodos presidenciales de José María Velasco Ibarra por ejemplo.

 

La corrupción en el Ecuador de mediados del siglo XX hasta los albores del siglo XXI.

 

Quienes bordeamos el medio siglo de edad,  fuimos testigos de la corrupción rampante del Siglo XX y de los inicios del Siglo XXI originada en las más altas esferas políticas y económicas, perpetradas por la nueva y vieja oligarquía burguesa y populista en las que el camisetazo, el reparto de la troncha, las mayorías móviles, los pactos de la regalada gana, los acuerdos entre privados han sigo la corrupción nuestra de cada día, sea antes de lo que se denominó pomposamente Honorable Congreso Nacional o lo que el espíritu de Montecristi nombró como Asamblea Nacional.

 

1.-La asunción al poder de Jaime Roldós Aguilera en 1978 y la noticia de su trágico fallecimiento aéreo en Loja la licuación o ‘Sucretización’ de las deudas de poderosos empresarios que transformó de dólares a sucres (la moneda oficial de la época), el escándalo del arroz con gorgojo de su Ministro Jamil Mahuad

 

2.- Las violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad como el caso de la desaparición de los hermanos Restrepo perpetrados por Febres-Cordero en 1984 la militarización de la Corte Suprema de Justicia y la persecución a los líderes sociales y populares, el negociado de la vía Perimetral de Guayaquil en el que está involucrado entonces gobernador y actual alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, el peculado del entonces ministro de Industrias, Xavier Neira, en el recordado caso Ecua hospital.

 

3.- La ‘pugna de poderes’  en el gobierno del socialdemócrata Rodrigo Borja Cevallos en 1990, el entonces legislador Jaime Nebot Saadi quien en el Congreso Nacional  le dijera a un colega “Ven para mearte”, la desastrosa alcaldía de Elsa Bucaram y su populista entrega de juguetes en la Navidad de 1991 que eran lanzados desde el balcón del Municipio y la muerte por asfixia de al menos 20 personas.

 

4.- El caso ‘Flores y Miel’ del gobierno de  Sixto Durán-Ballén (que aplicó  las recetas neoliberales impartidas desde del Fondo Monetario Internacional), un crédito vinculado a una pariente y el uso indiscriminado de gastos reservados por parte de Alberto Dahik su Vicepresidente que huyó a Costa Rica marcaron la corrupción de lo que se llamó Partido Unidad Republicana (PUR).

 

5.- El gobierno de Abdalá Bucarán llamado así mismo el “loco que ama” en menos de seis meses propició los más bullados casos de corrupción: el primer millón de dólares de su vástago Jacobito Bucaram, el negociado de la mochila escolar, malversación de fondos por parte de sus funcionarios públicos, nepotismo, e enriquecimiento por lo que el pueblo ecuatoriano lo defenestró el 5 de Febrero de 1997.

 

6.-Las componendas del Congreso Nacional puso en la presidencia como interino al entonces legislador Fabián Alarcón Rivera. En esa época se decía que si el gobierno de Bucaram fue corrupto, el de Alarcón lo superó más que nada por ser como un auto Vitara por “trompudo y trepador”. Símbolo del descaro de esos años es el Patacón César Verduga quien hiciera pagos irregulares de 28 millones de dólares a una empresa constructora y el reparto del país evidenciado en una conversación telefónica entre los líderes socialcristianos. El entonces ministro de Gobierno, salió campante a plena luz del día por el antiguo aeropuerto Mariscal Sucre.

 

 

7.-. El feriado bancario, la confiscación de los depósitos de millones de ecuatorianos y la dolarización fue la herencia del gobierno de Jamil Mahuad. El 21 de Enero de 2000, la marcha del movimiento indígena, que impulsó la CONAIE, logró la toma del Congreso Nacional y llegó hasta el  Palacio de Gobierno, con el apoyo de militares. Gustavo Noboa, quien se desempeñaba como vicepresidente fue reconocido como el nuevo presidente del Ecuador, apoyado por los militares y posesionado en el cargo el 22 de enero de 2000. Mahuad huyó a Estados Unidos dejando al país inmerso en un drama social: suicidios de depositantes y la migración de 2 millones de ciudadanos en busca de trabajo.

 

8.-El 15 enero 2003 asumió el poder Lucio Gutiérrez con un discurso de izquierda y lucha contra la corrupción. Al poco tiempo se declaró el mejor aliado del gobierno estadounidense de George W. Bush. Las denuncias de nepotismo, de presuntos actos de corrupción de colaboradores en aduanas, la intervención en el poder judicial con la “Pichicorte” con la que se allanó el camino para el retorno de Abdalá Bucaram fugado a Panamá. Entonces la ira popular delos forajidos le haría escapar de Carondelet en un helicóptero en tanto la legisladora socialcristiana Cynthia Viteri posesionó en el poder al vicepresidente Alfredo Palacio. Luego vendría la mal llamada Revolución ciudadana.

 

Un enfoque de la corrupción desde el Psicoanálisis.

 

El corrupto aparentemente acata la ley, pero en verdad la trasgrede. El acto de corrupción implica un doble discurso: El de la honorabilidad y el de la deshonestidad: una ambivalencia afectiva hacia el poder y el dinero, un “te odio mi” amor en donde la culpa se niega  y proyecta, pero sagazmente.

 

El rasgo predominante del corrupto es la personalidad narcisista y el egocentrismo. Necesita corromper a los otros para convertirlos en cómplices y amainar su culpa y así satisfacer sus deseos de grandiosidad. Los narcisistas sobrevaloran su valía personal y esperan que las otras personas, alienten su alta estima en la que se apoyan. Son personas que necesitan sentirse admiradas y sobrevaloradas en sus capacidades, creen que son especiales y tienen fantasías que pueden llegar al delirio de grandeza.

 

Otra característica del corrupto es la personalidad antisocial que conlleva una frialdad emocional, una carencia de ética y un comportamiento basado en el engaño y la manipulación, sin remordimiento por las consecuencias de sus actos. Suelen ser personas extrovertidas, pero privilegian su beneficio personal y conseguirlo sin importar los medios.

 

La corrupción política al incluir a los poderes legislativos, judicial, ejecutivo, tiende a fomentar la organización de un modo de funcionamiento que ampara, cuida y recluta a otros en función de que la red de este sistema opere como la Mafia a sabiendas que el pueblo está pasivo o paralizado en un sistema de perversión  narcisista que funciona. Transgredir la ley es el goce del corrupto, superar el temor a una sanción un posible castigo.

 

Un corrupto es una persona dentro de los límites de la razón, que realiza un proceso premeditado, razonado y calculado de costes y beneficios. El corrupto ve una oportunidad que implica una acción contraria a la ley o a la ética, y calcula los posibles resultados económicos: un beneficio o un lucro en caso de que no se le descubra y un coste o castigo, en forma de multa, cárcel, etc., si lo atrapan. De manera general, si el beneficio obtenido es mayor que el potencial coste de ser descubierto, se puede llevar a cabo la acción corrupta.

 

 

 

Rafael Correa, presidente vitalicio de la corrupción.

 

Rafael Correa ha sido un gran explotador de personas. Se sirvió de ellas sin importarle demasiado su procedencia o su identificación política con tal de satisfacer sus deseos de poder pues muchos políticos que provenían de la odiada partidocracia o los familiares de estos fueron nombrados funcionarios de estado. Mantuvo como principio no dejar que nadie le hiciera sombra en sus decisiones políticas por eso borró del escenario político a su esposa de origen belga Ann Malherbe y no permitió que ningún cuadro político le disputara su hegemonía pues él era dueño y señor del movimiento Alianza País.

 

 

Rafael Correa navegó entre la astucia y el engaño, combinando la arrogancia con la cobardía escudado detrás de un micrófono con un lenguaje virulento y descalificador. La corrupción de su gobierno supera con creces todos los actos de corrupción de los 188 años de la República del Ecuador. Luego de 10 años de correato la lista de actos de corrupción es muy extensa, recién están saliendo a la luz pública la corrupción generalizada especialmente en el sector petrolero, los sobreprecios en las hidroeléctricas, carreteras, repotenciación de la refinería de Esmeraldas, la inexistente refinería del Pacífico en el Aromo en la provincia de Manabí, etc.  La corrupción política y económica ha atravesado todas las instituciones, el mal uso del poder público y privado para obtener ventajas ilícitas y sus vertientes: la coima, el soborno, la malversación de fondos, el tráfico de influencias, el abuso de funciones, el enriquecimiento ilícito, el blanqueo de dinero, el favoritismo, la corrupción de los mercados, incluido el fraude electoral parece haber fulminado la ética y la moral apareciendo como una práctica lícita azuzada por una gran dosis de cinismo.

 

Ahora que Lenin Moreno con un discurso reposado sigue con las mismas recetas económicas y con los mismos colaboradores del correato, ahora cuando los cueros salen al sol y vemos como entre el Fiscal Carlos Baca Mancheno, el ex contralor Carlos Polit prófugo en Miami y el Presidente de la Asamblea José Serrano van develando el espionaje de la SENAIN, la persecución a los luchadores sociales, el encarcelamiento de inocentes por el 30-S por un golpe de estado blando que nunca existió así como la persecución a Fernando Villavicencio y Cléber Jiménez quienes investigaron los actos de corrupción del correato.

 

Por menos de eso los ecuatorianos nos tomamos las calles del Ecuador y defenestramos a los corruptos: Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. Es tiempo ya de tomarnos las plazas, salir a las calles a combatir a estos corruptos revolucionarios light para que estén en la cárcel.

 

Ecuatorianos: ¿Seguimos confiando en la cirugía mayor del Presidente Lenin Moreno?

 

 

Magister en Estudios Culturales Latinoamericanos.

taitallamingo@gmail.com

 

 

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

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