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Por: Henry Izurieta

Fotografía: Pixabay

Un nuevo e inconsulto currículum educativo

 

Del currículum cerrado e impuesto al currículum flexible y abierto

 

Los “ajustes” al currículum ahora definen que ya no es cerrado sino flexible y abierto, sin embargo su aplicación, en los hechos, demuestran que sigue cerrado y es fruto de la imposición, una de las causas del fracaso de la denominada “revolución educativa”.

 

En la capacitación virtual implementada por el Ministerio de Educación sobre el “ajuste” del currículum se realiza la siguiente pregunta a los docentes: ¿Preferirían que en esta ocasión, como en 2010, el Ministerio de Educación hubiera entregado una propuesta cerrada, donde instituciones educativas y docentes no tuvieran nada que decidir y siguieran siendo solo ejecutores de la propuesta definida en la planta central por parte de expertos?"

 

Esta pregunta, que contiene una afirmación, confirma, por propia boca, que el gobierno ecuatoriano se impuso ante la sociedad en el 2010 y ante el magisterio al implementar la EGB y el BGU. La respuesta social fue un clamor nacional contra el contenido de los textos escolares, sus metodologías, evaluación, contenidos que finalmente debieron ser utilizados en las clases en todas las instituciones educativas del Ecuador en un proceso que no tuvo nada de democrático, mas bien de autoritario, llevado a punta de amenazas por los distritos escolares. Generó un profundo rechazo oculto por el miedo a las amenazas y por la atosigante propaganda sobre la “revolución educativa”.

 

Se implementó un currículum cerrado que solo podía ser cambiado a hurtadillas por docentes inconformes que recibían negativas a sus intentos de mejorar la educación de sus estudiantes. Luego, en la evaluación a los estudiantes, la situación del docente se profundiza para mal con una enorme carga de trabajo, más todavía para aquellos que tienen 100, 200 hasta 500 estudiantes por cada uno delos cuales debía ingresar unas 8 calificaciones por bloque y materia, debiendo abarcar seis bloques durante el año lectivo.  Relegando a segundo plano su función de maestro-formador.

 

 

Los docentes ecuatorianos renunciaron a su capacidad de cuestionamiento y rebeldía, se entregaron al autoritarismo del gobernante reproducido en todos los niveles hasta llegar al inspector o director que diariamente le sobreexplota. El miedo jugó su papel, pero también su escasa convicción sobre la utilidad de la unión y organización como fuerza que lo respalde.  Así se entiende que hoy, 2017, a casi un año de la aprobación de estos “ajustes” que sostenemos que es un nuevo currículo, no existan voces que lo analicen, mucho menos que lo critiquen.

 

Este currículum 2010 supone un docente que antes que maestro sea facilitador en el sentido de que es la persona que conduce el proceso educativo bajo la guía del texto y está en obligación de seguir los contenidos planteados allí, además, en los tiempos definidos para cada bloque de conocimiento, nada más.  Esto trajo consigo problemas adicionales al dejar de tomar en cuenta los ritmos de aprendizaje de los estudiantes, en consecuencia buena parte de ellos no alcanzan los conocimientos requeridos. Esto implica calificaciones bajas.  Para el estudiante que obtiene menos de 7/10 se debe planificar un refuerzo académico y toda una planificación para ello.  Suena bien, pero es un sobreesfuerzo para el docente que lleva tareas a su casa. Algunos prefieren evitárselo calificando 7/10 lo que significa que el estudiante es promovido. Solo parte de las taras que se han desarrollado con la aplicación del currículum cerrado en vigencia desde el 2010. Los que ejecutan la planificación no tienen garantía de que el estudiante alcance el nivel de conocimientos indispensable.

 

Las consecuencias son evidentes con la aplicación de este currículum.  A nivel docente aparte de las amenazas constantes a nivel administrativo se han traducido en una exceso de trabajo para los maestros que se llevan trabajo a casa para utilizar su tiempo personal entre una a ocho horas adicionales al tiempo legal de 8 horas diarias, lo que incluye amanecidas, madrugadas y un constante estrés que lleva al docente a ser de los más asiduos visitantes a las consultas médicas por enfermedades profesionales.  Algunos han fallecido a causa de las tensiones laborales. A nivel estudiantil al 2016 suman más de 600 mil estudiantes que no han ingresado a la Universidad al no alcanzar el puntaje mínimo requerido, bajo los criterios que el propio gobierno ha aplicado tanto en el proceso educativo como en la evaluación. Los docentes confirman que los estudiantes inician el nuevo año lectivo con conocimientos inferiores a los requeridos, pero deben enseñarles los contenidos establecidos. Garantía de fracaso.  Entre otras razones, es por esto que se ha denunciado que la educación no vive una “revolución” sino una “involución” de 30 años.

 

La flexibilidad

 

Frente a lo anterior el Ministerio reacciona con la elaboración de un nuevo currículum al que disfraza de ajuste curricular, con un nuevo perfil del bachiller (analizado en otro artículo) y el cambio radical de la forma en que se lo elabora, por lo menos en la teoría.

 

Se introducen dos conceptos opuestos a los criterios de elaboración curricular anterior: flexible y abierto.

 

La flexibilidad en función de que los contenidos ahora se dividen en dos: indispensables y deseables. Los indispensables son los que el estudiante debe necesariamente adquirir pues le garantizan, según el Ministerio, acceso a otros niveles de educación, adaptación cultural, ejecutar su proyecto de vida y alcanzar un desarrollo emocional equilibrado.  En cambio los deseables el Ministerio los define como los conocimientos que llevan al estudiante a la excelencia y pueden convertirse en imprescindibles en un nivel superior. Entonces, la flexibilidad radica en que estos contenidos pueden ser enseñados en otro grado inferior o superior, es decir se elimina la obligatoriedad de que el estudiante adquiera los contenidos definidos para cada grado.  Sin embargo, los contenidos indispensables al final de cada nivel deberán ser alcanzados.

 

 

En la institución la carga horaria se flexibiliza pudiendo aumentarse o disminuirse el número de horas en las materias de Lengua y Literatura, Lengua Extranjera y Matemáticas aplicando el criterio docente. Si los estudiantes están atrasados, por ejemplo, en Matemáticas ese año podrán aumentar las horas en esa asignatura, pero como el Ministerio ya entregó la distribución horaria en el acuerdo ME-2016-20A la consecuencia es que no hay horas de donde tomarse para ese aumento, a menos que se disminuya en otra asignatura, con los consiguientes problemas. Es decir que por igualar una materia se deberá atrasar en otra.  Esto sin dejar de tomar en cuenta los daños en las cargas horarias para los docentes unos quedándose sin completar sus horas por la disminución de horas en su materia y otros con exceso de trabajo por el incremento.  Es un concepto que en el discurso suena bien pero que en la práctica será inaplicable, por tanto no hay flexibilidad en carga horaria y muy reducida en los contenidos pues ya vienen prescritos como indispensables en el currículum, un documento de más de mil páginas.

 

El currículum abierto el Ministerio lo aplica bajo el concepto expuesto en los proyectos escolares, dos horas a la semana en la EGB y 5 en el BGU que no implica grandes cambios pues el mencionado acuerdo dispone que son encaminados a obtener productos que evidencien los aprendizajes en Ciencias Sociales y Naturales, mismo que ya están definidos en los aprendizajes imprescindibles.  Por tanto, el currículum de abierto no tiene nada.

 

Niveles de concreción

 

La elaboración del currículum aplica un concepto que ronda la Pedagogía desde inicios del siglo anterior que es su estructuración en tres niveles.

 

El primero es donde se define las políticas y orientaciones generales, aquí se decide los objetivos del proceso educativo, es el nivel macro que lo realiza la autoridad educativa nacional y, al decir del Ministerio, es “prescriptivo”, término con el que se oculta la palabra obligatorio que en Ecuador 2016 es el criterio con el que se aplica lo definido en este nivel.

 

El segundo nivel, que es es el nivel meso, en teoría se podrían definir en general los contenidos que corresponden a las orientaciones definidas en el nivel anterior, pero en Ecuador 2016 se estableció que corresponden al nivel institucional que trata de adaptar los contenidos ya definidos a la realidad de la zona. Contenidos que ya vinieron definidos en el nivel anterior y que en el mejor de los casos se podrá definir que se den o no los contenidos deseables, porque los indispensables son obligatorios.  Y si se  quiere incluir, por ejemplo, otra materia, -algo posible según el acuerdo ministerial- no podrá porque la carga horaria ya está definida, a menos que reduzca horas a alguna materia instrumental.  Nada aconsejable.

 

El tercer nivel, el micro, corresponde al docente de aula quien debe preparar su plan de clase, su planificación anual basado en las decisiones de los niveles anteriores.  Básicamente a este nivel se  ha llegado con todas las decisiones tomadas. Le entregan el texto para facilitar su labor y la del estudiante. En el mejor de los casos el docente puede definir el horario de clases, alguna metodología.

 

Con todo lo analizado, a la pregunta expuesta arriba al inicio de este artículo ¿Cuál sería su respuesta?.  Me atrevo a exponer la mía.

 

El docente de aula sigue siendo el simple ejecutor de políticas y decisiones que se toman a otro nivel, a nivel político.  Sin embargo, el docente de aula tiene mucho que decir en el proceso educativo que día a día ejecuta en su aula, tiene mucho que decir sobre los contenidos necesarios, indispensables o deseables, tiene mucho que decir sobre qué tipo de bachiller necesita la sociedad, sobre las metodologías a aplicarse, sobre que propuesta Pedagógica acoger, entre muchos otros temas.  El supuesto currículum abierto y flexible, en realidad, es otra falacia del gobierno, pues, desde el inicio de su gestión ha demostrado su absoluta infravaloración de las capacidades del magisterio ecuatoriano. La aplicación del proceso educativo sigue siendo autoritaria e inconsulta.

 

Este currículum está en marcha, los contenidos son básicamente los mismos, aunque a la luz del perfil del bachiller debieron cambiar dando mayor prioridad a los valores.

 

Por último y no menos importante. La voz del docente en la última década ha sido acallada, cuando se plantea un currículum abierto y flexible a un magisterio que por diez años no ha expuesto su opinión  ni ha contribuido en mayor cosa, simplemente porque las instancias de la planta central del Ministerio no lo han solicitado, ni valorado, ha conllevado a una práctica docente meramente operativa, escasamente crítica.  Pasar de esa situación a la que se requiere para ser parte de un currículum abierto y flexible supone la aplicación de políticas que vengan desde el Estado para lograr la reanimación de un cuerpo docente que por culpa del Gobierno ahora es casi mecanizado, poco comprometido, miedolento, para que en un proceso se reactive y sea sujeto activo en la elaboración de ese currículum.  Algo que no se puede lograr con un simple acuerdo ministerial.

 

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

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