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Por: Galo Benítez

Fotografía: Vladimir Cruz

La Debacle Petrolera del Siglo XXI

 

El titular de Ecuadorinmediato.com del 2 de enero de 2016 reseña: “…Petroecuador recibió 49,8 por ciento menos de los ingresos por exportación de petróleo, en relación a 2014”. Como ya es costumbre en la prensa nacional, la razón de este revés se atribuye a la baja del precio internacional del crudo, pero se oculta que también la política petrolera del gobierno, es la causante de la crisis en el sector.

 

Si queremos buscar los orígenes de la debacle ecuatoriana, debemos hacer historia para recordar que gracias al régimen, el Ecuador empezó a perder soberanía petrolera el momento en que -por decreto- se arranchó los campos a Petroproducción, que operaba con un costo de USD 5,00 el barril, para entregarle a Petroamazonas EP, cuyo costo operativo es casi seis veces más alto, es decir, USD 28,00 el barril. El resultado salta a la vista: se tercerizó todas las operaciones –tanto administrativas como de campo- inflando el presupuesto para cubrir la facturación de los servicios de nuevas empresas contratistas, que hoy medran de las escuálidas arcas del estado.

 

Acto seguido en 2005, el Presidente, cuya palabra vale menos que un centavo partido por la mitad,  mientras fue pre candidato a Carondelet sentenciaba que el privatizar los campos de Petroecuador, era poco menos que “TRAICIÓN A LA PATRIA”. Hoy a 10 años de haber llegado al poder, gracias a la revolución ciudadana, asegura que  “TODOS LOS CAMPOS PETROLEROS ESTÁN PRIVATIZADOS” mediante la figura oscura de contratos  -todos lesivos- a los intereses de la república.

 

Los campos marginales fueron privatizados contra viento y marea, por ejemplo el campo Singue, (ver cuadro) está a cargo de la petrolera Gente Oil, cuyo directorio está integrado –entre otros- por Morse Jeffers, Mike Stark y Jerry Antony, altos funcionarios de OXY y Chevron Texaco, empresas con las que el estado soporta demandas internacionales.

 

 

A ello se suma la firma de contratos para incrementar la producción, donde se compromete las más grandes reservas petroleras del país, al licitar las llamadas joyas de la corona: Sacha (476 millones de barriles de reservas) a Río Napo; Shushufindi (492 millones) a Schlumberger, Tecpetrol y KKR; Libertador-Cuyabeno (211 millones) a manos de Schlumberger y Sertecpet. La tarifa que reconoce el estado por operar e incrementar la producción oscila entre USD 30 y 39 por barril. Ahora mismo que el precio bajó a menos de 40, al Ecuador no le queda literalmente nada y. como dice el pueblo: salimos perdiendo!

 

Otro escenario de la debacle petrolera se dió con la anunciada renegociación de los contratos, donde se afianzaron las compañías recibiendo tarifas generosas por parte del régimen. La china Andes Petroleum (Campo Tarapoa) pasó de recibir una tarifa de USD 23, a 35 por barril extraído; Repsol España (Bloque 16 y Tivacuno) de 20 a 35; Petroriental-China (Bloque 14-17) de 32 a 41; AGIP Italia (Campo Villano) de 29 a 35; ENAP Chile (MDC-Huachito-Biguno-Paraiso) de 16 a 20; Tecpec Argentina (Bermejo) de 21 a 24; Petrosud,  Grupo Rivas (Pindo, Palanda, Yuca Sur) a 31; Petrobell USA (Campo Ancón) recibe una tarifa de USD 58 por barril, etc.

 

 

Lo insólito es que, como lo hacían los gobiernos anteriores, la entrega no solo es de las reservas existentes, donde el estado (CEPE – Petroecuador) a lo largo del tiempo invirtió cientos de millones de dólares en descubrirlas; sino que información costosísima como son los registros eléctricos, historial de producción, diagramas, planos, etc, se regala como si a los ecuatorianos no nos hubiera costado. Es más, las compañías entran usufructuando de los carreteras, facilidades de superficie (tanques, líneas de flujo, cabezales, locaciones, oficinas, etc.); servicios básicos, telefonía, internet, comedores, habitaciones, transporte; en suma, es un regalo y entreguismo infame, por el cual nada se cobra, todo es gratis, pues vivimos en época de revolución, ¿no es así?

 

Los agoreros del entreguismo, aprovechan los medios de comunicación para engañarnos con el discurso falaz de la inversión millonaria para incrementar la producción. Una suerte de alianza estratégica de ganar y ganar, pero que en realidad oculta una irresponsable política de estado, que termina festinando el petróleo a manos privadas. Nos engañan con el cuento de la inversión de riesgo, ¿qué riesgo puede haber en Sacha o en Shushufindi donde las reservas están probadas y lo único que hay que hacer es instalar la torre para rediseñar los equipos de subsuelo y seguir bombeando el petróleo?. Industria donde el capitalista invierte 200 mil dólares y recupera la inversión en una semana o, invierte 2 millones y los recupera en un mes. Así de rentable es la operación de un campo.

 

Antes, cuando operaban los técnicos e ingenieros de Petroecuador, se cuidaba no sobrexplotar los yacimientos diseñando bombas de menor HP para evitar que se inunde el pozo con agua de formación. Hoy, en manos privadas, el negocio prima pues hay que sacar el aire a los reservorios para recuperar la inversión y obtener utilidad. Qué los longos ecuatorianos (as) de las futuras generaciones se queden sin petróleo no importa, que tengamos que pagar por un galón de gasolina precios internacionales, menos.

 

Aquel discurso mentiroso que el gobierno utilizó en 2010 para justificar la renegociación de los contratos petroleros arguyendo que “ahora sí, el petróleo es de los ecuatorianos…” se parece al libreto que utilizan hoy en día para hacernos creer que Petroamazonas EP, seguirá siendo la operadora del Campo Auca, a pesar de que pasa a manos extranjeras. Analicemos primero los antecedentes de Schlumberger en el historial petrolero nacional, para saber cuan transparente ha sido esta compañía. Según nota de prensa publicada en 2002, el estado contrató a Schlumberger para la perforación horizontal de pozos en el campo Shushufindi, arrojando un resultado negativo, pues de 156 millones de dólares que costó el contrato, la empresa extranjera recibió 92 millones, sin que el país recupere la inversión de riesgo, pues los famosos pozos horizontales resultaron secos. Un fracaso total.

 

Por otro lado, en materia tributaria, según cuadro publicado en el diario El Universo, se observa que dicha empresa adeudaba en ese entonces más de USD 20 millones, fruto de 14 juicios por evasión tributaria (Ver cuadro).

 

 

 

En otro ámbito, según los especialistas, el crudo ecuatoriano empezará a agotarse en 2017. Qué más podemos esperar, si el pastel de la industria se lo ha retaceado de tal forma que ahora el mapa petrolero ya no tiene espacio para ubicar el logo de tantas empresas que hoy están haciendo su agosto, gracias a la revolución ciudadana. El mismo Presidente –cínicamente- asegura que sin contar con ingresos petroleros el país ha salido adelante; pero sin embargo la Asamblea Nacional “alza manos” aprobó un Presupuesto General 2016 con un costo del barril de 35 dólares.

 

Ahora bien, amigo lector, el daño ya está hecho, las petroleras se sienten cómodas, pues en los contratos existen cláusulas que garantizan la seguridad jurídica de sus inversiones y también el derecho de demandar al estado si no se cumple el plazo de concesión, que se prolonga en algunos campos hasta el 2025. El Festín Petrolero del Siglo XXI tiene responsables, existen apellidos impolutos, como Correa, Glass, Chiriboga, Pastor, Pareja, Madrid, entre otros, que pasarán a la historia, Ud. júzguelos y saque sus propias conclusiones.

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

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