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Por: Geovanny Atarihuana

Fotografía: Vladimir Cruz

Cuando el pueblo se levanta…

 

El 2015 fue un año de intensa agitación social y política. Cientos de miles de hombres y mujeres desafiaron el poder establecido, tomaron las calles y plazas, juntaron sus puños y levantaron su voz para expresar, claro y fuerte, el creciente descontento en contra del régimen. Las reivindicaciones particulares como la defensa de los derechos laborales, el acceso a las universidades, la defensa del seguro campesino, se articularon a banderas generales como la defensa de los derechos y libertades, en la oposición a las reformas constitucionales impulsadas por el oficialismo, en especial a la reelección indefinida, con expresa dedicatoria al presidente Correa. El grito de Fuera Correa Fuera, consigna que sintetizó el sentimiento popular frente al régimen, cobró mucha fuerza a nivel de todo el Ecuador. La movilización tuvo cobertura nacional, en más de 40 ciudades, incluidas las islas Galápagos, la protesta se generalizó. Al final de la jornada, si bien el oficialismo sin legitimidad social y en medio de un despliegue represivo impuso sus reformas antidemocráticas, sin embargo el sueño reeleccionista de Rafael Correa se truncó, acorralado por la lucha social aprobó una transitoria que le impide ser candidato el 2017. Así el invencible una vez más fue derrotado por la unidad y la lucha del movimiento social organizado, por la acción del pueblo movilizado en las calles. Durante el desarrollo de la lucha, en especial en las jornadas de agosto, la consolidación del Colectivo Nacional Unitario, como una instancia no sólo de coordinación sino de dirección política del movimiento popular, fue un paso estratégico. Así el 2015 terminó con un Gobierno que pierde apoyo social, un Rafael Correa derrotado y un movimiento popular en alzada.

 

 

 De “jaguar latinoamericano” a borrego del Fondo Monetario

 

 Luego de saturarnos con propaganda oficial sobre el llamado “Milagro Ecuatoriano”, el presidente Correa suelto de huesos reconoce que no es “milagrero” y le echa la culpa a la crisis mundial, aunque según su criterio “académicamente sabemos que no estamos en crisis”. Pero más allá de los desvaríos del Presidente, la población ecuatoriana siente ya las consecuencias de la crisis en sus hogares, en sus condiciones de vida. La recesión económica, la ola de despidos, el congelamiento de los salarios, el aumento de la pobreza, se sienten y no pueden borrarse a punta de propaganda. El fracaso económico del gobierno de Rafael Correa radica en que luego de casi una década de la mayor bonanza petrolera de la historia, nuestra economía sigue dependiendo de los productos primarios de exportación, en estos años 36 Revista Rupturas el correísmo afirmó un modelo capitalista basado en el extractivismo, no se invirtió en la implementación de nuevas industrias nacionales que sustenten el empleo, su política benefició a las transnacionales, a los monopolios y oligopolios, a la banca privada. Ahora, según las propias cifras oficiales más de la mitad de la fuerza laboral, casi cuatro millones de personas, no tienen trabajo fijo y sobreviven con ingresos inferiores al salario básico. En septiembre pasado FMI estableció “recomendaciones” para el Ecuador, que el Gobierno las cumple a pie juntillas:

 

 •Eliminación de subsidios: empezó con el subsidio de transporte, suprimió el aporte del 40% a las pensiones.

 •Congelamiento Masa Salarial: sector público 5 años congelado salarios, en sector privado aumento pírrico de 12 dólares

 •Privatizaciones: Entrega de campos petroleros maduros a empresas extranjeras Auca; Sacha. Concesión de puertos, carreteras e hidroeléctricas.

 •Flexibilización Laboral: Trabajo por horas, disminución de jornadas, no estabilidad, no contratación colectiva en el sector público.

 •Incentivos a la inversión privada: Alianza público privada, exoneración de impuestos. En esa misma línea el Gobierno cumple sus “obligaciones” con la banca extranjera, pagó puntualmente los ilegítimos e ilegales bonos Global 15 por 680 millones de dólares y empezó a pagar el también ilegitimo laudo arbitral de la OXY por sobre los 1000 millones de dólares, mientras incumple con el mandato constitucional sobre educación y salud, recorta el presupuesto a la mitad de las universidades públicas, y mantiene una deuda con las prefecturas y alcaldías que bordea los 550 millones de dólares.

 

 Más allá de la propaganda oficial en el Gobierno de la mal llamada revolución ciudadana el capital esta sobre el trabajo, la deuda externa por sobre la vida. Para la derecha, tanto para la que está en el Gobierno, como para la que está queriendo reemplazarlo, el peso de la crisis la debe asumir, como siempre, el pueblo. Con matices y todo, la receta en la que coinciden correístas y neoliberales es: más endeudamiento, flexibilización laboral, privatizaciones, libre comercio, libre inversión extranjera.

 

 Que la crisis la paguen los ricos…

 

 Como están las cosas, lo peor de la crisis está por venir. Las medidas de ajuste del Gobierno seguirán golpeando a la población, por ello el 2016 será un año de movilización social para defender la vida de los ecuatorianos. Las organizaciones sociales enfrentarán en las calles las medidas de ajuste que afecten al pueblo. El debate sobre las salidas a la crisis será una clara demarcación con el correísmo y la derecha neoliberal. Es un debate sobre las prioridades si la deuda externa o la vida, si las necesidades de la población o los privilegios de las transnacionales, si los derechos de los trabajadores o las ganancias de las grandes empresas, si somos un país soberano o una provincia de la China o un protectorado del FMI. Es un debate de ideas, pero también será de lucha por las condiciones de vida de la gente, contra la ley de flexibilización laboral, defendiendo los fondos de la seguridad social, reclamando presupuesto para la universidad, movilizándose contra nuevos impuestos y paquetazos para el pueblo. Así el Colectivo Unitario convocó la primera movilización nacional del 2016 para el 17 de marzo. Los sectores populares tienen propuestas para salir de la crisis sin afectar al pueblo, una alternativa popular y soberana:

 

 •Revisión inmediata de todos los contratos lesivos para los intereses nacionales, a nivel petrolero, hidroeléctrico, minero, telefónico y otros.

 •No más impuestos para el pueblo, cobro a los grandes evasores.

 •Fiscalización de toda la obra pública

 •Auditoria y moratoria por 5 años de la deuda externa

 •Rebaja del IVA al 10% Recuperando los recursos para el Ecuador es necesario invertirlos en la producción, que el Estado se asocie con los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad, para generar nuevas industrias en el campo de las manufacturas, artesanía, agricultura, pesquería, y así garantizar empleo y una política salarial en favor de los sectores populares.

 

 Esta política no la va asumir el actual Gobierno, su orientación es antipopular, por eso la lucha contra la crisis es una lucha de carácter política, se requiere una nueva política para dirigir los destinos del país, necesitamos un nuevo Gobierno. Pasos adelante en esa dirección son las resoluciones del Colectivo Unitario que ha presentado unos lineamientos programáticos para el debate y convocó a la unidad de las fuerzas sociales y políticas, de la tendencia democrática y de izquierda, para juntos disputar las elecciones del 2017.

 

 

Otro gobierno sí es posible…

 

 El actual escenario electoral está abierto. El correísmo sigue desgastándose, no tiene hasta ahora candidato definido, las dificultades económicas y políticas del régimen en este año, difícilmente le permitirá revertir su tendencia a la baja. Por otro lado, la derecha neoliberal se encuentra dividida hasta ahora en dos candidaturas Lasso y Nebot. Según Cedatos el 79 % de la población se pronuncia por el cambio. Sin embargo las encuestas muestran que una parte muy significativa del electorado no tiene aún candidato presidencial favorito. Podemos afirmar que una franja importante de los votantes quiere salir del correísmo pero no se identifica con la derecha neoliberal. Ese es el desafío de las fuerzas democráticas y de izquierda, forjar una alternativa política que dispute las elecciones presidenciales y legislativas del 2017. Se trata de plantearle al Ecuador una propuesta programática para enfrentar la crisis, para recuperar la soberanía, para defender los derechos y las libertades, que permita desbrozar el camino de la transformación social. Una propuesta coherente, en la que tienen cabida todas las organizaciones sociales y populares que salieron a las calles el 2015, las fuerzas políticas de la tendencia democrática y de izquierda. Se trata de mirar el futuro, por eso en este proyecto no caben quienes representan el pasado correísta o el pasado neoliberal, quienes son responsables de la crisis nacional. El tejido de esta unidad, de la unidad de los pueblos, tiene que hacerse desde abajo, con la participación entusiasta y decisiva de las bases, el programa de gobierno y la definición de las candidaturas debe ser un proceso político que involucre a cientos de miles, un gobierno del pueblo sólo se puede alcanzar con la participación del pueblo. Derrotar al correísmo y a la derecha en el 2017 es un gran desafío. Con la fuerza del pueblo, de su unidad podemos y vamos a lograrlo.

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

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