revista rupturas Quito Ecuador opinion analisis

Por: Daniela Vicuña

Fotografía: Univisión, Rupturas

Como sobrellevar las pérdidas, luego del terremoto

 

¿Cómo resistir el impacto de las pérdidas familiares y económicas los afectados por el terremoto?

 

Tras la catástrofe, muchos deben afrontar la pérdida en sus distintas formas. La vida, tal como la conocían ha cambiado y de pronto han perdido a muchos de sus seres queridos, ven destruidas sus casas, sus negocios y han quedado sin empleo.

 

A pesar de todos los retos que implica superar una situación tan devastadora, los seres humanos tenemos la capacidad de desarrollar habilidades especiales que nos permiten asimilar la situación e integrarla de a poco a nuestras vidas. Estas habilidades están resumidas en el concepto de resilencia, como la capacidad de adaptarse y superar la adversidad; un proceso que requiere tiempo, esfuerzo y compromiso para lograr finalmente un estado de mayor bienestar emocional.

 

Cada persona tendrá su propio proceso y su ritmo para ir tramitando la situación, lo que más le favorecerá en primera instancia es contar con personas dispuestas a atender sus necesidades físicas y emocionales. Uno de los primeros pasos será que la persona que atraviesa la pérdida o proceso de duelo pueda desahogar toda la variedad de emociones que aparecen como consecuencia de lo que está viviendo. Esto lo ayudará a ubicarse en lo que ocurre y a entender la magnitud de la situación. Es de gran importancia el soporte de los voluntarios y personal especializado; la persona necesitará quien lo escuche, sin querer tapar sus emociones, sino que le permita llorar, gritar, hablar de cómo se siente, es importante prestar atención siendo empático y dando validez a lo que está sintiendo.

 

 

 

Durante este proceso, será de gran ayuda que la persona pueda realizar rituales que le permitan despedirse de su vida tal como la conocía. Será recomendable que realice algún acto simbólico de despedida hacia los seres queridos que perdió, que destine un tiempo específico a hablarle a sus difuntos o a un recuerdo que tenga de ellos y que les manifieste cómo se siente en ese momento. Vale la pena a medida que transcurra el tiempo realizar rituales de homenaje hacia los seres queridos, integrando por ejemplo, alguna de sus costumbres a su vida cotidiana, dedicando tiempo especial para hablar de él o ella, recorriendo algún lugar que le gustaba a esa persona, etc.

 

 Será también importante que la persona no se aísle, que busque apoyo en los familiares, amigos cercanos de los que disponga y pueda sentirse querido y valorado por ellos. La catástrofe puede ser una oportunidad para fortalecer vínculos con las personas del entorno.

 

Dentro de lo posible la persona deberá mantener una rutina; aunque no pueda aún volver a su vida normal, sí puede ocupar su tiempo organizándose por ejemplo, con su comunidad para conseguir lo que necesitan o teniendo una función específica dentro del grupo. Es primordial que se siga sintiendo útil y pueda aportar de manera activa para su bienestar, el de su familia o de su grupo. Estas acciones irán de la mano con el cuidado personal.

 

Evaluar a nivel individual y como grupo los pequeños y grandes esfuerzos que se realizan, la fortaleza que implica enfrentarse a un hecho como el actual, ayudará a que la persona mantenga o desarrolle una percepción positiva de sí mismo y se sienta en mayor capacidad de afrontar retos posteriores.

 

Estos acontecimientos van cerrando el proceso de duelo: la persona finalmente está aceptando que vivió el hecho y está en capacidad de integrarlo a su vida, más consciente de los aspectos positivos y negativos y con un mejor manejo de sus emociones.

 

A medida que la persona avance en su proceso, es primordial que pueda dar un nuevo significado al hecho, lo que le permitirá no estancarse en el dolor y el sufrimiento. Recordar por ejemplo que aunque sus seres queridos ya no están presentes, siempre lo estarán en sus recuerdos, en lo que aportaron en su vida.

 

Valorar que aunque su trabajo de muchos años quedó reducido a escombros, siempre podrán disponer de la experiencia y la sabiduría que obtuvo con los años. Esta etapa se relaciona con la consciencia de lo que el cambio trajo, de cómo se gana fortaleza y capacidad de afrontar retos. En este momento la persona podrá darse cuenta de que lo experimentado no significa el fin, sino un nuevo comienzo.

 

Finalmente, sería importante que a partir de lo que aprendió de la experiencia vivida pueda iniciar una nueva actividad, en la que aplique nuevos aprendizajes y habilidades, emprender un nuevo negocio, una actividad de ayuda a los demás, entre otras.

 

 

Calcular Page Rank

Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

Revista Rupturas © 2015 Derechos reservados